Escaños en Blanco

Parlamento Europeo
Parlamento Europeo

El otro día publicaba una entrada llamada 10 motivos para dejar de votar en la que explicaba las 10 razones que me harían no acudir a las urnas en estas elecciones. Pues bien, hay un dato que no tuve en cuenta al tomar esa decisión y que hoy quiero compartir. Al dejar de votar favorecemos a los partidos grandes. Si, ya se que el otro día pensaba justo lo contrario, pero un amigo me ha demostrado, -con cifras, que es como a mí me gusta- que el mayor beneficiado de la abstención es el partido mayoritario.

Pongamos como ejemplo las pasadas elecciones generales en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta. ¿Qué porcentaje del censo electoral votó al PP? En torno a un 17%. El dato que ellos nos ofrecen siempre es el del porcentaje de votos sobre el total de votos emitidos, que en España y para los ganadores suele estar entre el 30% y el 45%, pero el porcentaje de votos sobre el total de personas con derecho a voto es infinitamente inferior. Si quieres ver números más concretos y entender como afecta el voto en blanco a los resultados electorales, no dejes de visitar este simulador; te garantizo que te va a sorprender.

Con este panorama, admito que he cambiado de opinión y voy a ejercer mi derecho al voto. Afortunadamente, al tiempo que mi amigo me hacía estas cuentas y me hacía reflexionar acerca de la importancia de mi voto, otro amigo me hablaba de una formación política que se presenta a estas elecciones llamada Escaños en Blanco. Su programa electoral es muy sencillo dado que sólo contiene un punto:

No tomaremos posesión del cargo.

Nuestros candidatos, si resultan elegidos, no adquirirán la condición plena de eurodiputado. Al no ejercer como tales, no tendrán derecho a ningún tipo de remuneración económica en forma de sueldo, dietas o complementos.

Asimismo, el partido Escaños en Blanco ni solicitará ni aceptará subvenciones públicas (en particular las adjudicables por escaños, votos y envío de propaganda electoral)

O sea, que los escaños que consigan se quedaran vacíos toda la legislatura y no causarán gasto alguno a las arcas públicas. Tengo que decir que veo en esta la única alternativa seria dado el desolador panorama político que nos rodea. La idea es bien sencilla: cada escaño que se quede vacío es un escaño menos y por lo tanto un político menos para meter la mano y coger lo ajeno. Además, si conseguimos que sean muchos esos escaños vacíos, el rechazo social será palpable y los dirigentes se verán obligados a tomar acciones al respecto. De hecho, si miras la foto que encabeza este artículo verás que incluso ahora, en algunas sesiones del Parlamento Europeo, los escaños están vacíos, así que puedes hacerte una idea del aspecto que tendría si esta iniciativa prosperase.

Volviendo al caso del Parlamento Europeo, que hace poco o nada de provecho, es mucho más importante si cabe que dejemos clara nuestra postura apoyando iniciativas como esta. Hace poco escribía un artículo en el blog de nutrición acerca del trabajo de sus señorías en la regulación del etiquetado de los zumos en la Unión Europea, algo que es de vital importancia para la salud de nuestros hijos, dado que creemos que les damos algo sano y natural y nada más lejos de la realidad. Los políticos lo saben y “están trabajando en ello”, pero necesitan 5 o 6 años para hacer algo al respecto.

Mientras la Agencia Tributaria se dedica a perseguir a todos los contribuyentes, estrujándoles por cualquier motivo, las grandes multinacionales se aprovechan de una legislación Europea mal diseñada para evadir impuestos. ¿Sabías, por ejemplo, que empresas como Google, Amazon, Microsoft o Apple no pagan IVA en la U.E. por los servicios que prestan? ¿Sabías que estas empresas ni siquiera pagan impuestos de sociedades en los países en los que operan? A ti te van a perseguir por 50€, 500€ o 5.000€, pero a estas empresas no les van a tocar un pelo por 50 millones, 500 millones o 5.000 millones de euros. Así de patética es la política fiscal de la Unión Europea y así de mezquinos los políticos que la permiten.

Como punto final a esta entrada, quiero dejar un video de unos pocos minutos de duración para que reflexionemos antes de decidir nuestro voto en las elecciones europeas. Que nadie se asuste, no es propaganda electoral. Es un video sencillo que, con el apoyo de un eurodiputado holandés, muestra como viven, comen, se desplazan y “trabajan” los eurodiputados, y cuando dinero llegan a cobrar por tan duros “esfuerzos” entre copa y copa de champagne.



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10 motivos para dejar de votar

10 motivos para No Votar
10 motivos para No Votar

Desde que cumplí 18 años he acudido puntualmente a todas y cada una de las citas electorales que se han creado, con la única excepción de unas elecciones municipales en las que lo fui dejando para más tarde durante todo el día y acabé por quedarme dormido viendo una película y no votando. He votado presencial, por correo e incluso desde el Consulado de Boston, ciudad en cuyos alrededores he vivido mucho tiempo.

En esta ocasión, sin embargo, tengo claro que no voy a votar. De hecho, si las cosas no cambian de manera radical, no voy a volver a votar jamás en España. Algunos me llaman radical y otros exagerado. Yo quiero compartir los 10 motivos que tengo para dejar de votar y que cada uno actúe en consecuencia. Estos son los 10 motivos principales que me han llevado a decidir no ejercer mi derecho al voto:

1. Votando legitimo el sistema.

Si participio es esta pantomima en que se han convertido las elecciones, estoy diciéndole al mundo entero que creo en este sistema, pero lo cierto es que no creo en él. No creo que se deba votar a los partidos en lugar de a las personas. No creo en que la fuerza más votada no siempre gobierne. No creo en el distinto valor de los votos. No creo que necesitemos políticos locales, regionales, nacionales y europeos para hacer lo mismo: nada o casi nada. No creo en las alianzas de partidos para obtener poder traicionando al electorado. Y, por encima de todo, no creo en un sistema en que los políticos tienen privilegios por encima de los ciudadanos.

2. Estoy harto de que me engañen

No me importa admitir que siempre he votado al PP. Excepto en unas elecciones en que voté al GIL porque aparentemente estaba funcionando bien en Marbella, el resto de veces he votado al PP. Casi siempre me he sentido estafado en mayor o menor medida, pero esta vez el engaño ha sido mayúsculo. Yo voté un programa, unos ideales y una forma de hacer las cosas. El PP ha hecho justo lo contrario de lo que dijo que haría, que viene a ser lo mismo que estaba haciendo el PSOE. Yo no voté para que me subieran el IVA. No voté para que las eléctricas me subieran las tarifas cada mes. No voté para que la gasolina esté por las nubes. No voté para que no haya incentivos al trabajo. No voté para que subiera el IRPF. No voté para que se recortaran prestaciones sociales. No voté para que unos pocos se enriquecieran a costa de que muchos otros se arruinasen. Voté para que ocurriese justo todo lo contrario de lo que ha ocurrido, que es lo que el PP me dijo que haría. Lo contrario de lo que ha hecho.

3. Si es bueno para un político no puede ser bueno para mí

¿A nadie le extraña que todos los políticos, sean del color que sean, tengan un interés desmesurado en que vayamos a votar? Para ellos es bueno que legitimemos el sistema, que les digamos que no hace falta que lo cambien, que participemos en esta supuesta fiesta democrática. Pero lo cierto es que aquí el único que se va de fiesta con nuestra democracia es el político. Unos se llevan la fiesta con prostitutas y cocaína a cargo de nuestros impuestos. Otros con trajes y viajes a Suiza. Me da igual el color que defiendan, son iguales. Cuantos más votos recibe un partido político, más dinero de nuestros impuestos recibe. Y cuanto más dinero maneja, más putas, más cocaína y más viajes a Suiza. Lo dicho, bueno para ellos, nefasto para nosotros.

4. Estoy cansado de que aquí mande el Sr. Botín

Es una forma de hablar. Aquí mandan los bancos, con Botín a la cabeza lógicamente. Los bancos prestan dinero a los políticos. Los políticos no devuelven el dinero. Los bancos pueden cargarse los partidos políticos, pero es mucho mejor condonar deudas y cobrar favores. Por eso, los bancos hacen y deshacen a su antojo, aunque ninguno de nosotros ha votado jamás a un banquero. Por eso, cuando ha habido que realizar rescates con dinero público no se ha rescatado a ciudadanos, sino a bancos. Por eso, en la cúpula de las cajas de ahorro han estado siempre los políticos. Por eso, las empresas de los bancos, ya sean petroleras, energéticas o de servicios, hacen lo que quieren con nosotros.

5. Los políticos cometen alta traición y nosotros les legitimamos para ellos

Dijo Rajoy que al llegar al poder se encontró un agujero mucho mayor del declarado por el PSOE y por ello no pudo aplicar su programa económico. Pues bien, si ese es el caso, el PSOE realizó alta traición al estado maquillando las cuentas y ocultando la realidad. Lo peor del caso es que el PP no acusó a nadie del PSOE de hacer tal cosa y desde luego no ha sentado en el banquillo a político alguno por ello. Son por lo tanto culpables también de alta traición al estado, al no defender los legítimos intereses de los ciudadanos. Lo cierto es que se cubren las espaldas los unos a los otros y, cada vez que votamos, les legitimamos para seguir haciendo lo mismo.

6. Me repugna el sistema feudal Español del Siglo XXI

El binomio iglesia-estado amparado por la monarquía de la edad media ha renacido en el siglo XXI convertido en un nuevo sistema feudal en el que el papel de la iglesia lo han tomado los bancos. Los políticos, los nuevos señores feudales, controlan la policía, que utilizan contra el pueblo y no para defender al pueblo. Ponen y quitan a los jueces y fiscales, y controlan el poder jurídico. Hacen y deshacen a su antojo pues controlan el poder legislativo. En su alianza con los banqueros, forman una pinza en cuyo centro están los ciudadanos, que son extorsionados con impuestos directos, indirectos e incluso impuestos sobre impuestos. Aquí, que nadie se engañe, la clase obrera -que somos la mayoría aunque nos guste llamarnos empresarios- trabaja a destajo para pagar las fortunas de los nuevos señores feudales, que son los políticos y los banqueros. Lamentable pero cierto. La policía está dedicada íntegramente a recaudar. Multas, radares, inspecciones, tasas, controles… ¿Acaso nadie recuerda el lema de la policía norteamericana que aparece en cada película “To protect and to serve” (para proteger y para servir)? Aquí debería ser para joder y multar, que es lo único que hacen con relativa eficacia. ¿Dónde coño está el cadáver de Marta del Castillo, por poner un ejemplo? Cuando el estado dedique los recursos policiales a combatir el verdadero crimen, que no es ir a 90 en zona de 80, sino prevenir asesinatos y proteger a los ciudadanos, empezaremos a caminar de nuevo hacia la libertad.

7. No es cierto aquello de “también hay políticos honrados”…

Esto se ha vuelto la estupidez en boca de todos. Han conseguido que estemos debatiendo sobre si hay o no políticos honrados. A un político se le debe presuponer honradez, vocación de servicio y dedicación al pueblo. La pregunta no debe ser si hay o no políticos honrados. Es de cajón que los hay. Sin embargo, aquí ya no se analiza si tienen vocación de servicio o si dedican su vida al pueblo, que es lo importante. Nos da igual su valía, si van a hacerlo bien o no. Simplemente discutimos si hay alguno honrado o no para tratar de votar al honrado, aunque sea un inútil integral. Es una puñetera vergüenza. En otros países, los políticos que traicionan la confianza que en ellos deposita el pueblo dimiten, incluso se suicidan, y en muchos casos son juzgados por los errores que cometen. Aquí no dimite nadie. Jamás se ha suicidado uno y para juzgar a uno hay que pillarle, literalmente, con los millones de euros guardados bajo la almohada (y aún así no es tan fácil).

8. Se han invertido los papeles

Yo no puedo apoyar con mi voto un sistema en el que se han invertido los papeles. El estado tiene que estar a mi servicio, como ciudadano y contribuyente. Pago para obtener el bien común. El estado debe proporcionarme seguridad, un marco jurídico apropiado y un futuro de prosperidad. Sin embargo, los ciudadanos nos hemos convertido en los sirvientes del estado. Trabajamos para sostener un sistema insostenible, plagado de políticos, altos cargos, asesores, hombres de confianza y una larguísima lista de caraduras y enchufados. Trabajamos a destajo para pagar unos gastos que, en una gran mayoría, no necesitamos. Trabajamos para que cada mes cobren 400.000 cargos públicos que encima usan nuestro dinero para financiar el terrorismo de estado contra sus ciudadanos. Usan nuestro dinero para apretarnos más y recaudar más dinero. No sólo es absurdo, es obsceno.

9. No existe alternativa

Uno no puede hacer nada con su voto salvo apoyar la alternancia del PP y el PSOE. No hay alternativa al binomio y no la puede haber. El binomio controla la ley electoral y no la va a cambiar, porque le beneficia de manera brutal. Controla los medios de comunicación. Controla el poder judicial. Controla las fuerzas de seguridad. Controla el capital y la energía. Es materialmente imposible que una fuerza política desbanque el binomio. Pero lo peor de este panorama es que aquellas fuerzas políticas que parece que podían crecer para empezar a plantar cara al binomio están integradas por los mismos que hace poco pertenecían al PP y al PSOE. Mismo perro, distinto collar.

10. No votar es la única opción que de verdad sirve para algo.

Los políticos se cansan de decir que tenemos que votar. ¿Porqué? Porque necesitan que una mayoría de las personas respalden el sistema que les mantiene en sus tronos y les permite gobernar. Lo cierto es que si más de la mitad de las personas no acudiese a las urnas, desde un punto de vista estrictamente democrático, habríamos derrocado al sistema. Si más de la mitad de la población opina que el sistema no funciona y no lo legitima acudiendo a la llamada de las urnas, habremos derrocado al sistema y no quedará otra que tomar una decisión acerca del cambio del sistema en si por uno nuevo. Por el contrario, si la mayoría de las personas acuden a las urnas, al legitimar con su participación el sistema, nos estarán condenando a la esclavitud de esta corruptela que nos gobierna y domina.

Por todo lo anterior creo que ir a votar es absolutamente contraproductivo para los intereses de los ciudadanos de este país. Mientras les legitimemos en las urnas, independientemente de quién gane o pierda, no cambiará el sistema. La única forma de derrocar este sistema es haciendo que no sea legítimo, que no sirva. Y yo, sin duda, apuesto por ello ejerciendo mi derecho a no votar.