El lado diabólico de Israel

Ataque selectivo de Israel
Ataque selectivo de Israel

Resulta imposible en estos días abstraerse de las noticias que llegan de Oriente Próximo incluso para personas como yo que ni leen periódicos, ni oyen la radio, ni ven la televisión. Sin pedirlo ni quererlo, veo noticias del conflicto entre Israel y Hamas en Facebook, me llegan artículos por correo electrónico que no he solicitado, me mencionan en tweets para que vea videos, fotos y algunos incluso me insisten en que abra mi mente a la realidad de este conflicto, pues creen que estoy cegado por algún tipo de ideología extremista que no me permite ver con claridad lo que está ocurriendo. Y tengo que reconocer que me llegan igualmente de un bando y del otro, de los que apoyan a Israel y de los que lo critican, porque no caeré en la tentación de decir que conozco personas que apoyan a Hamas. Eso si que sería realmente diabólico.

Debo suponer que todo esto que leo, veo y escucho -sin haberlo solicitado- no es sino para provocar que me pronuncie hacia un lado o hacia otro y también debo suponer que no se trata de que me pronuncie yo en exclusiva, sino que es parte de una estrategia global de ambos bandos para conseguir más adeptos a su causa. Pues bien, aquí está lo que yo pienso, por si a alguien le sirve de algo.

Creo que aquellos que critican a Israel por lo que está sucediendo tienen razón. Israel está mostrando su lado más diabólico en este conflicto. Sólo a una nación como Israel se le ocurriría actuar de este modo en un conflicto de este tipo. No voy a entrar a valorar la raíz del problema, porque creo que lo que se discute estos días no es eso, sino lo que está ocurriendo ahora mismo. Justificar la creación del estado de Israel, la ocupación o liberación de territorios, los diversos tratados de todo tipo en los últimos 60 años y demás, se escapa del ámbito de esta reflexión. Lo que parece que importa a unos y a otros es lo que está ocurriendo en estos momentos. Veamos lo que está ocurriendo y analizándolo fríamente todo el mundo comprenderá lo diabólico que hay en la forma de actuar de Israel.

Israel tiene la capacidad armamentística para destruir la franja de gaza por completo en unas horas y aniquilar a todos sus habitantes. Todo el mundo coincide en esto. Si Hamas tuviese tal poder, Israel ya no existiría y no quedaría un solo judío vivo en la tierra, y esto es algo que no digo yo, sino que está en la carta fundacional de Hamas. Pues bien, lejos de utilizar este poder para imponer su ley en el conflicto, Israel prefiere lanzar ataques quirúrgicos intentando -a veces con poco éxito- aniquilar exclusivamente terroristas. Menuda desfachatez. ¿Porqué matar cuatro, ocho o doce civiles, muchos de ellos niños, en un ataque quirúrgico cuando se pueden matar cuatro mil, ocho mil o doce mil? ¿Estará Israel tratando diabólicamente de matar la menor cantidad posible de civiles?

En una de las zonas más densamente pobladas del planeta, con unos 4.000 habitantes por kilómetro cuadrado, Israel es tan diabólica que en lugar de usar las prácticas habituales de su oponente, Hamas, que consisten en lanzar indiscriminadamente misiles contra la población civil, tratando de matar a cuantos más mejor, lo que intenta es matar a los pobres terroristas controlados por Hamas, insisto, a veces con poca puntería. ¿Cómo se puede ser tan diabólico de intentar matar únicamente terroristas cuando lo moralmente defendible, a todas luces, es lanzar bombas indiscriminadamente contra toda la población civil? Además, ¿porqué no usa Israel terroristas bomba para causar el mayor número de víctimas en autobuses, hospitales, centros comerciales, restaurantes y demás? Que poca vergüenza…

Pero la cara diabólica de Israel no se ciñe únicamente a su modo de lanzar ataques, a su terrorismo de estado, como leo de vez en cuando. Para colmo, Israel tiene la indecencia de proteger a su población civil. Imagínese la poca catadura moral de sus dirigentes que han destinado fondos públicos para la creación de refugios, la instalación de un sistema de alarma temprana para avisar a la población y la puesta en marcha de un escudo antimisiles. Quiero decir, todo esto es horrible porque desequilibra el conflicto. Mientras las bajas de un lado de la franja crecen, las del otro lado se mantienen más controladas. Lo lógico, según parece, sería que Israel usase las mismas tácticas que usan sus oponentes, que son mucho más razonables, sobre todo para la población civil. ¿Por qué gastar dinero público en construir defensas cuando uno puede usar a la población civil como escudos humanos de manera gratuita y gastar ese dinero en construir túneles que sirven para la entrada de armas pero aparentemente no para la entrada de comida y agua para sus habitantes? ¿He dicho gratuita? Lo retiro. Es mejor que gratuita. Genera muertos entre la población civil, incluyendo niños, y eso es mucho mejor que gratuito porque produce apoyos de la comunidad internacional. Es que lo que ha hecho Israel, además de diabólico es absolutamente inmoral. De toda la vida, lo que hay que hacer es usar a la población civil en el conflicto, no trabajar para ella y protegerla, y esto salta a la vista cuando vemos la reacción que muestran muchas personas en occidente a las víctimas civiles del conflicto, sobre todo del bando de Hamas. Las del bando Israelí, como son pocas, no cuentan.

El colmo de esta inmoralidad diabólica de Israel es el uso de la alerta temprana en las propias instalaciones de sus enemigos. O sea, lo verdaderamente diabólico no es que Israel avise a sus ciudadanos de que va a caer una bomba de Hamas en territorio Israelí. Lo peor es que Israel tiene la desfachatez de avisar a los ciudadanos de Gaza de que va a caer un misil Israelí allí. Y además lo hace con sirenas, avisos a móviles, octavillas y todo lo que tiene a su alcance. ¿En qué cabeza cabe que un contrincante trate de hacer huir a los escudos humanos del oponente en medio de un conflicto de estas características desmantelando su defensa? Se pasa de diabólico. Es que simplemente no es justo. Uno no debe utilizar su tecnología para debilitar los escudos del otro. Es juego sucio y, según parece, lo moralmente aceptable sería respetar las reglas de Hamas en este conflicto: aniquila al contrario, bórralo de la faz de la tierra, persíguelo hasta que la Tierra esté sembrada con su sangre. Eso de avisarle para que salga corriendo no está nada bien, no. Es diabólico.

Luego está el tema del desequilibrio de fuerzas. No es de recibo que los Israelíes hayan trabajado duro para conseguir que un trozo de playa y desierto se convierta en una nación próspera que pueda permitirse un ejercito de primer nivel. O sea, es diabólico que esta joven nación dedique recursos a la investigación, al desarrollo, al turismo, a la ganadería, la agricultura, y en general a generar progreso. Lo realmente inmoral del tema, lo diabólico, es que esto no lo han conseguido los judíos que viven en Israel actuando solos. Han tenido la ayuda de los musulmanes, cristianos, agnósticos y demás criaturas que viven en Israel. Lo diabólico de Israel es que, en una zona con severas restricciones a la libertad de culto, se ha permitido crear un estado en el que hay libertad de credo. Es injusto que Hamas solo pueda contar con la ayuda de los musulmanes integristas -porque los moderados tampoco la apoyan- e Israel cuente entre sus ciudadanos y trabajadores con personas que ni tan siquiera creen en Dios. Absolutamente diabólico. ¡Vaya desequilibrio de fuerzas! Así es imposible hacer la guerra de manera decente. Israel debe prohibir la libertad de culto de inmediato, crucificar a los cristianos, aniquilar a los musulmanes, perseguir a los agnósticos y descuartizarlos vivos por ofender a los profetas. Esto, a raíz de lo que leo últimamente, es lo que debe hacer Israel para ganarse a la opinión pública.

Pero más diabólico todavía es que se permita a las mujeres estudiar ingeniería, conducir vehículos, votar o incluso tener relaciones sexuales con quién les venga en gana, ¡incluso con otras mujeres! Quiero decir, esto si que es el colmo de una sociedad diabólica. ¿Pero en que siglo se creen estos Judíos que viven? Aprovecharse del esfuerzo de las mujeres, inferiores por naturaleza, para levantar una nación más fuerte que la de sus vecinos, que sólo usan el potencial de los hombres. ¿Cómo no va a haber desigualdad si unos se aprovechan de los seres inferiores, de su trabajo y esfuerzo, y otros tienen que pasarse el día castigándolas y dominándolas? Así no hay forma… Esta forma diabólica de proceder debería estar penada por la corte internacional. De hecho, para los integristas musulmanes afortunadamente ya lo está. ¿En qué cabeza cabe que, en pleno medio oriente la mujer no tenga que ir escondida bajo una sábana por la calle? Es que ver mujeres atractivas por la calle levanta la moral de los hombres, y así se trabaja muy a gusto. ¿Cómo demonios no va a progresar Israel si se atreve, diabólicamente, a utilizar el potencial de las mujeres? Los pobres musulmanes de Hamas solo ven por la calle otros hombres y lo que parece ser una mujer bajo una gran sábana oscura. ¿Así como demonios van a trabajar y construir un futuro a gusto los hermanos musulmanes?

Por otro lado tenemos el tema de los acuerdos y el cumplimiento de las treguas.  Hombre, los acuerdos están para romperlos y las treguas para saltárselas. Es diabólico que desde el lado débil se trate a toda costa de romper acuerdos y saltarse treguas y del lado poderoso sean tan diabólicos como para acatarlas. Esto no es forma de hacer la guerra. Una vez más, es diabólico. Además, cuando un ciudadano Israelí, en muchas ocasiones un colono extremista, se salta los acuerdos, el estado de Israel actúa contra él. ¿Cómo se puede permitir que esta nación tan diabólica actúe contra sus propios extremistas -que también los tiene- sin ser castigada severamente por Naciones Unidas? De toda la vida de Dios, cuando un extremista hace lo que le sale de las narices para defender una ideología retrógrada en contra del resto de la sociedad, lo que hay que hacer es proporcionarle armas, votarle para presidente, darle el poder y seguirle hasta la aniquilación del otro bando. Esto lo sabe cualquiera que tenga dos dedos de luces y abra su mente en este conflicto.

Yo creo, para terminar, que esta guerra, conflicto o como lo quieran llamar está desequilibrada desde el inicio. Es una broma de mal gusto. Un bando es diabólico y se comporta como una nación occidental del siglo XXI en pleno medio oriente y el otro, mucho más razonable, se comporta como una nación de la edad media, que es lo que impera por aquella zona. Además, como mandan los cánones, lo hacen sin el beneplácito de la mayor parte de la población, que lo que quiere es vivir en paz y ver a sus niños crecer y progresar. No se puede -ni se debe- permitir que una nación utilice armas, planteamientos y tácticas del siglo XXI para defenderse de su vecino. Es un abuso de fuerza que desequilibra la contienda. No debemos permitir que los ciudadanos de Israel, judíos, cristianos, musulmanes, agnósticos y demás, vivan en paz. Hay que expulsarlos de allí. Mejor, hay que aniquilarlos; porque cualquier otra solución supondría que no queremos el triunfo del integrismo, la degradación de la mujer, el abuso de la población civil y, en definitiva, la libertad y el progreso.

 

 

 

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