El desafío de los nuevos medios de pago

Formas de PagoAunque con un comienzo titubeante y un crecimiento inicial algo más lento que en los países de nuestro entorno, parece que el comercio electrónico finalmente ha cogido velocidad de crucero y el consumidor español comienza a perder el miedo a realizar sus comprar por Internet. Una de las principales barreras que tuvimos que superar en España fue el miedo a la utilización de nuevos medios de pago, especialmente de manera virtual. Nos guste o no, somos un país acostumbrado al billete y la moneda, y las tarjetas eran hace solo unos años un bien que muchos asociaban al lujo.

El auge del comercio electrónico y las restricciones al uso del dinero en efectivo están produciendo un aumento considerable de las transacciones por medios de pago digitales y la simplificación de los procesos. El primer gran jugador en este terreno fue PayPal, que de la mano de eBay logró implantar una pasarela de pago bastante universal en la que cualquier persona podía enviar o recibir un pago con una cuenta virtual asociada a una tarjeta de crédito o débito o incluso una cuenta corriente. En España nos hemos resistido al uso de las nuevas tecnologías como medios de pago y somos uno de los países con mayor uso del pago mediante envío contra-reembolso, un sistema que en mi opinión está desfasado y crea enormes problemas logísticos a nivel global debido a la gran cantidad de rechazos que se producen en las entregas.

Armario AmazonUna de las empresas que más ha logrado empujar el comercio electrónico en España en el último año es sin duda Amazon, y esto no es fruto de la casualidad. A su inmenso catálogo y su habitual rapidez de entrega se le suma un proceso de pago extremadamente sencillo y rápido con la garantía de seguridad que ofrece el gigante Norteamericano. Pues bien, Amazon es consciente de que el negocio de PayPal es inmenso y se ha decidido a meterle mano de manera directa lanzando Amazon Payments. Amazon Payments permite a cualquier web ofrecer el pago de los productos usando la cuenta de Amazon del comprador con un sistema de compra igualmente sencillo y rápido. Es más, con Amazon Payments, los clientes ya no tienen que darse de alta en la web que lo ofrezca porque la información del comprador se puede extraer directamente de Amazon por parte del comerciante. Las tarifas para los vendedores son un clon absoluto de las que ofrece PayPal, y creo que en general esto es muy beneficioso para el comercio electrónico porque seguramente derive en breve en una lucha comercial entre los dos gigantes que abarate las tarifas para los comercios online, lo que debería tener un impacto directo en los precios de las tiendas.

Pero Amazon no ha sido el único gigante que se ha lanzado a competir con PayPal en las pasarelas de pago universales. Apple, que tiene una gran experiencia en la gestión de pagos a través de su tienda de contenidos ha lanzado también Apple Pay, y lo ha hecho con el toque de innovación que suele aportar la empresa de Cupertino a sus productos: la autorización biométrica. De este modo, los usuarios de Apple Pay podrán realizar compras en las webs preparadas para recibir pagos con este sistema utilizando, si así lo desean, identificación biométrica en lugar de escribir su contraseña. De este modo, un usuario que disponga de un teléfono móvil con reconocimiento de huella dactilar o con reconocimiento basado en el análisis del ojo, podrán usar dicho reconocimiento para autorizar un pago, ya no solo presencial, sino también online.

El desafío que enfrentan los comerciantes online consiste, en mi opinión, en invertir en la adopción temprana de estas tecnologías para posicionarse mejor que la competencia. Sin embargo, ofrecer más formas de pago significa más gestión interna, más control, y mayor dispersión del ingreso, lo que podría derivar en un incremento de los costes operativos debido al incremento de las comisiones que los distintos medios de pago cobran. Desde luego, lo que empieza a estar sobrando es la compra contra-reembolso, que además de ser muy poco operativa genera muchos costes para el comerciante. La pregunta es: ¿serán capaces de eliminar el pago contra-reembolso los pequeños comerciantes y renunciar a un todavía importante segmento de compradores? Creo que a la velocidad que esto se mueve, tendremos respuesta antes de que acabe el año.

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Don Tomás y la vergüenza ajena

Don Tomás Regalado, alcalde de MiamiEsta mañana he tenido la fortuna de conocer a Don Tomás Regalado, a su encantadora esposa y a su equipo de gestión empresarial liderado por Don Julián Linares. Don Tomás es el Alcalde de la ciudad de Miami, en su segundo mandato, y artífice en gran medida del cambio que ha sufrido esta ciudad en los últimos años. Miami fue una de las primeras ciudades en EEUU que entró en crisis, lo hizo de forma increíblemente dura, y sin embargo, ha sido una de las primeras en salir de la crisis, recuperar la confianza empresarial, generar empleo y crecer a ritmos vertiginosos. Y don Tomas Regalado nos ha brindado un relato en primera persona de cómo han logrado que Miami pasase de estar arruinada y desahuciada a ser la segunda ciudad en crecimiento en EEUU, sólo por detrás de Austin.

Acompañando a Don Tomás en la sala y por parte de la delegación malagueña estaban representantes del ayuntamiento de Málaga, de la Junta de Andalucía, de la Escuela de Organización Industrial, de la Cámara de Comercio, de la Confederación de Empresarios, de Ausbanc -artífices del encuentro- y un puñado de empresarios representativos del tejido empresarial malagueño entre los que tuve la enorme suerte de poder estar. La idea -magnífica por cierto- era por un lado escuchar el relato de Don Tomás, con sus medidas anticrisis que tan buen resultado le han dado a la ciudad de Miami, y por otro lado buscar lazos de cooperación para que empresas de aquí podamos tener representación allí y viceversa.

Don Tomás me ha hecho sentir vergüenza ajena. Vergüenza de nuestra clase política. Vergüenza porque al fin y al cabo somos nosotros los que los escogemos. Y no me refiero a los de un partido o a los del otro, que me parecen iguales con distinto color, sino al tipo de gobernante que aupamos al poder en general. Y el pobre Don Tomás no ha tenido intención alguna de ridiculizar a nuestra clase política. Muy al contrario, ha estado tremendamente generoso elogiando las virtudes de nuestros gobernantes municipales. Y digo generoso porque ha debido suponer que ellos siguen medidas parecidas a las suyas para sacarnos de la crisis y combatir el desempleo, la pobreza y la penuria infantil entre otras cosas. Y mientras Don Tomás nos contaba algunas de las cosas que su equipo de gobierno había hecho en los últimos años por los ciudadanos de Miami, los políticos allí presentes, aunque ellos mismos no eran conscientes, se iban haciendo más y más pequeños, hasta ser tan insignificantes en la mesa que daban vergüenza ajena.

Don Tomás llegó a la alcaldía encontrándose un ayuntamiento endeudado y con incipientes índices de pobreza en su ciudad. Una de sus primeras medidas fue bajar los impuestos. Tomando esa medida era consciente que aumentaría el déficit a corto plazo pero su vista estaba puesta en el medio y largo plazo. De modo que pensó que lo mejor que podía hacer era quitar presión fiscal a sus ciudadanos para que estos pudieran salir adelante con más facilidad. Para luchar contra el déficit, Don Tomás comenzó a reducir los gastos. Para ello, revisó todos los contratos que tenía suscrito el ayuntamiento y animó a todos los empleados municipales a apretarse el cinturón doblemente: por un lado, ajustando salarios y exigiendo mayor productividad y por otro -no se lo pierdan- eliminando o reduciendo drásticamente las jubilaciones y bonos de los ex-políticos y ex-funcionarios de alto rango que cuando él llegó a la alcaldía se prejubilaban a los cincuenta y pocos años con sueldos anuales de 150.000 dólares. ¿Suena familiar? El caso es que al reducir los gastos logró reducir el déficit (que hoy es un creciente superávit) al tiempo que ayudaba a sus conciudadanos a salir antes de la crisis. ¿Porqué? Porque cuanto antes saliesen de la crisis antes volvería el emprendimiento y la generación de riqueza, como así ha sido.

En segundo lugar, Don Tomás puso en marcha un plan de aprovechamiento de los recursos no monetarios. De este modo, buscó parcelas, zonas, edificios y demás inmovilizado del ayuntamiento que no se estuviese usando y lo otorgó, casi a coste cero, a la iniciativa privada para que lo explotase siempre y cuando al ayuntamiento no le costase nada. ¿Porqué? Porque de este modo se pondrían en marcha iniciativas financiadas de manera privada que generarían empleo. El empleo traería riqueza y la riqueza prosperidad de la zona. De este modo, por ejemplo, convirtió barrios marginales en zonas de alta prosperidad ligadas al arte y la cultura en la que se establecieron galerías de arte, lo que produjo que se mudaran allí muchos artistas y a su vera florecieran restaurantes, supermercados, comercios de todo tipo y, en general, se generara empleo y riqueza.  Al tiempo, invirtió 200 millones de dólares en crear unos estudios cinematográficos de primer nivel que ya ha alquilado la todopoderosa Viacom generando más de 500 empleos directos y un gran número de indirectos. De nuevo, más empleo, prosperidad y riqueza, al tiempo que se enfrentaba a sindicatos de bomberos, policías y funcionarios públicos para mejorar la atención al ciudadano sin aumentar los costes salariales.

En tercer lugar Don Tomás se enfrentó a los bancos. Básicamente los demandó en las cortes, y además les ganó. Les demandó porque abusaban de la ley para evitar pagar impuestos y porque abusaban del ciudadano con cláusulas de todo tipo. En esencia, les hacía en parte responsables de la situación creada con su “burbuja hipotecaria” como él mismo la ha llamado y pretendía que no se fuesen de rositas por ello. De este modo, logró incrementar los ingresos de la ciudad al tiempo que seguía reduciendo la presión económica en sus ciudadanos.

Además de esto, Don Tomás puso en marcha muchas otras medidas de entre las cuales destaco que un porcentaje del Property Tax, nuestro I.B.I., se destina expresamente para la lucha contra la pobreza infantil, la exclusión y otra serie de medidas orientadas a los niños bajo la organización The Children Trust, medida que por cierto fue votada democráticamente por los propios ciudadanos. En otras palabras, allí los ciudadanos pudieron votar para decidir que un porcentaje de sus propios impuestos municipales se dedicase íntegramente a los niños más desfavorecidos.

En resumen, para sacar a Miami de la crisis y convertirla en la segunda ciudad más próspera de Estados Unidos, con ratios de crecimiento increíbles, Don Tomás bajó los impuestos de los ciudadanos, pleiteó contra los bancos y les subió a ellos los impuestos, mejoró la función pública abaratando costes, profesionalizó la atención al ciudadano, empleó los recursos municipales para generar riqueza sin que el peso de la inversión cayese sobre las arcas municipales, eliminó pensiones vitalicias de políticos prejubilados, mejoró la atención al empresario y dedicó una importante suma de dinero, con el beneplácito de sus conciudadanos, a mejorar la vida de miles de niños cada año.

Lo que no entiendo es cómo, si allí estas medidas han dado un resultado tan espectacular, aquí no han funcionado. Ah no, espera, que aquí han hecho justo lo contrario… Vergüenza les debería dar sentarse en la misma mesa porque desde luego a mí me ha dado vergüenza ajena de verlos allí hacerse pequeñitos mientras Don Tomás hablaba.

El patrocinio de la salud

El patrocinio de la saludCada vez que escucho a un médico o a un nutricionista dar consejos o incluso pautas sobre la nutrición, en especial la de nuestros hijos, me entra la risa. Es cierto que en ocasiones dicen cosas con sentido, pero incluso en estas ocasiones actúan como voceros de la industria que los patrocina. La mayoría -aunque no es bueno generalizar- ha cambiado la ciencia, la investigación y el sentido común por los dictados de una industria que no se corta un pelo a la hora de mentir, engañar, falsear y confundir al consumidor.

Resulta incomprensible que exista una ley de financiación de partidos políticos y no exista una ley de financiación de colegios profesionales de la salud -al menos que yo sepa. Hace unos días escribía que la Asociación Española de Pediatras prestaba su imagen y nombre a Nestlé para que esta la plantase en la caja de su producto Chocapic, unos presuntos cereales de desayuno, con la intención obvia de confundir al consumidor haciéndole creer que se trata de un producto adecuado para los niños, cuando se trata más bien de todo lo contrario, y para ello se valen del nombre e imagen de los pediatras de España, con lo que irremediablemente acaban pagando justos por pecadores y yo los meto a todos en el mismo saco, aún a sabiendas de que hay muchos que no están de acuerdo con estos “patrocinios”.

¿Cómo voy a creerme a un pediatra cuando me recomienda que alimente a mi hijo de un modo u otro cuando es obvio que tienen vínculos con la mas terrible de las industrias para la salud, que es sin duda la alimentaria? El aparente noviazgo entre los pediatras y Nestlé choca frontalmente con las repetidas denuncias de Oxfam acerca de las malas prácticas de la multinacional, cuyos directivos se permiten decir que se debería privatizar todo el agua del planeta (probablemente porque controlan el mercado mundial del agua embotellada) o cuyas explotaciones acuíferas privan de agua a los niños desfavorecidos de bastantes poblados. Debo reconocer, sin embargo, que desde la publicación del informe Behind the Brands de Oxfam, Nestlé ha creado una política más razonable en cuanto al agua. Otra cosa es si aplica la política o no, que lo desconozco. Sin embargo, la única de las grandes empresas que ha reconocido que el agua es un bien de la humanidad es Pepsico. Las otras nueve lo niegan o simplemente evitan pronunciarse. No en vano, el negocio del agua embotellada, como adelanto en mi libro La  gran mentira de la nutrición es mayúsculo.

Volviendo al tema de los patrocinios, creo que cualquier profesional de la salud que en su carrera prestase una mínima atención al funcionamiento del sistema digestivo y a nuestro metabolismo debería tener serias dificultades para recomendar -al menos desde su conocimiento- que le demos cereales procesados para desayunar a nuestros hijos. Sin embargo, allí van ellos, médicos y nutricionistas, recomendándonos que comamos toda suerte de alimentos como este con tal de satisfacer a una industria egoísta que, para colmo, tiene vínculos directos con la industria farmacéutica. ¿Será casualidad que un fabricante como Nestlé, que utiliza toneladas y toneladas de azúcar refinada en la elaboración de prácticamente todos sus productos, esté también detrás de la industria del adelgazamiento? Primero nos ceba y luego nos llama obesos y nos pone a adelgazar pasando por caja… por su caja, claro. Me parece simplemente grotesco y estoy trabajando en un artículo al respecto.

Pero esto es lo que se consigue cuando en el mercado alimenticio el patrocinio de la salud es legal e incluso está -de un modo bastante peculiar- bien visto.  Así, la Fundación de la Dieta Mediterránea, organismo público que en teoría debería velar por la salud a través de la nutrición, cuenta con el patrocinio de empresas de alimentación cuyas prácticas son, cuando menos, de dudoso beneficio para nuestra salud, cuando no están directamente reñidas con esta. Si no me crees, echa un vistazo a los patrocinadores del congreso de la dieta mediterránea y luego dime si Gallina Blanca o Danone -por mencionar a un par de ellos- hacen productos “mediterráneos” y buenos para nuestra salud. Es de guasa, y sin embargo a muchos profesionales de la salud se les llena la boca al hablar de la dieta mediterránea, sin reparar en la cuenta de que están devolviendo el patrocinio a estas empresas que les han patrocinado en primera instancia y que no dudan en usar la imagen de estos colectivos profesionales en su publicidad.

La realidad es clara y basta con estudiar como empresas especializadas en “endulzar” forzosamente nuestra vida a base de toneladas y toneladas de azúcar se pasan la vida esponsorizando cualquier aspecto de la salud en la que les dejan meter la mano (y la cartera). Mientras no haya una clara separación entre los fabricantes de alimentos y los profesionales de la salud y la nutrición será imposible tomarse en serio sus recomendaciones nutricionales. Al final sabemos porque lo vemos en los envases, que esas recomendaciones las hacen en realidad señores de empresas como Nestlé, Coca Cola, Kellogg’s, Danone o cualquier otra similar, y no nos engañemos, su principal objetivo no es nuestra salud ni nuestras cuentas corrientes. La próxima vez que los accionistas premien y reconozcan al director general de alguna de estas empresas por sus resultados sobre la salud de la población en lugar de por los resultados económicos de la compañía, avísenme y editaré este artículo comiéndome una a una mis palabras con un gran cuenco de cereales Nestlé Chocapic. Mientras tanto lo que tenemos son unas recomendaciones sobre la salud patrocinadas por personas ajenas al sector y con intereses diametralmente opuestos a los nuestros.

Si te interesa este tema, seguramente te interesará mi libro La gran mentira de la nutrición, en el que repaso, uno a uno, todos los engaños de la industria alimentaria que nos han llevado a los problemas de salud más importantes de la especie humana en nuestra historia. Ya estoy trabajando en un segundo volumen dedicado a las marcas y los intereses que estás generan y que acaban por hacer mella en nuestra salud.

Google, el nuevo fascismo

Presa del Fascismo Empresarial
Presa del Fascismo Empresarial

Leo en Wikipedia que el proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario. Bien, elimine la palabra estatal al principio y sustituya nacionalismo por corporativismo empresarial al final y, si ha trabajado con Google, verá que es una definición que le viene como anillo al dedo al gigante de Internet [y de los móviles].

Google es, de facto, el dueño de Internet. Si no apareces en Google no existes. Antes, tener una buena presencia en las redes sociales como Facebook te garantizaba un buen posicionamiento en Google. Ahora, si quieres estar posicionado, tienes que estar bien presente en Google Plus. Por si no lo sabe, Google Plus es una red social que desarrolló Google cuando Mark Zuckerberg no le quiso vender Facebook. Por tráfico, google.com es el sitio web que recibe más visitas del mundo. El número dos del ranking es facebook.com, pero esto no es lo suficientemente importante para Google como para tenerlo en cuenta de manera significativa al organizar sus resultados de búsqueda. Para Google es mucho más importante que uno esté en Google Plus, incluso si sólo estamos para mejorar los resultados de la búsqueda orgánica en su dichoso portal. Más importante aún es que mucha gente le tenga en círculos, que es la forma no-natural que tiene Google de agrupar a las personas en su red social. Por si se lo está preguntando, sólo el 12% del tráfico que recibe Google pertenece a Google Plus (datos de Alexa en el momento de escribir este artículo).

Google está por encima del bien y del mal y desde luego por encima de la ley en general. En la Comunidad Andaluza, como en la suya sea la que sea, tenemos una serie de normas que a su vez se supeditan a las normas y leyes de nuestro país que, por lo general, suelen estar enmarcadas dentro de las normas y leyes de la Comunidad Europea y digo por lo general porque en materia de doble imposición y otras curiosidades, parece que vamos por libre. Estas normas y leyes regionales, nacionales e internacionales le son de aplicación, en principio, a todo el mundo, pero la experiencia me demuestra que Google está por encima de las normas y las leyes y obra a sus anchas.

El abuso de la posición dominante, la competencia desleal, la imposición de su voluntad, y la obligación de pasar siempre por su aro, o sea, el fascismo que practica a diario, parece no importarle a nadie. A mí me asusta y más aún cuando leo que su sistema operativo Android sigue creciendo en los dispositivos móviles que usamos cada vez más. Ahora el dictador-censurador estará omnipresente además de en su PC, en su teléfono. ¿Sabía usted que Google “lee” sus correos electrónicos de Gmail para crear anuncios acerca de las cosas de las que usted habla en sus correos? Si no me cree, lea la explicación que da Google al respecto aquí. A estos señores le estamos dando acceso a nuestra comunicación personal en el móvil. ¿Qué será lo siguiente? ¿Escuchar nuestras conversaciones para ponernos anuncios de las cosas de las que hablemos?

Con Google no se puede razonar. Incluso cuando te dan la razón, te dicen educadamente que lo entienden pero que les da igual. Te sugieren que si no estás conforme, aunque tengas razón, te busques a otro proveedor. Pero te lo dicen porque en su fascismo son conscientes que los inútiles de los políticos les han dejado convertirse en el único proveedor, el monopolio de Internet. Sólo Facebook parece resistir y, a cierta distancia Yahoo y a mucha distancia Microsoft. Es una paradoja que el ciberespacio, el lugar que parecía estar llamado a permitir nuestra libertad de expresión en su máximo grado de evolución, esté regulado por los gustos y antojos de una sola empresa y por su fascismo digital en el que o eres Ario en lo que a su política respecta o estás muerto [presencialmente hablando, claro].

A Google le importa un pepino o un pimiento, o ambos, si usted quiere vender un producto de curso legal o no. La legislación es secundaria. Lo que le importa es si el producto cumple la política de Google o no. Si usted pierde su valioso tiempo y dinero creando un producto que cumpla con la legalidad, que esté autorizado en España y en la Comunidad Europea, que cumpla todas las normativas habidas y por haber (que no son pocas) y acaba teniendo un producto que vender en Internet, más le vale que no esté en la lista negra de Google, porque entonces no lo va a poder vender.

Esta lista negra -que Google llama “Política de Google” y que está por encima de la ley- tiene una curiosa propiedad física (o quizás metafísica, no se), y es que es moldeable al antojo del departamento de Política de Google. Me explico: cuando alguien pone un anuncio de un producto que supuestamente atenta contra la política de Google, lo importante para decidir si se permite el anuncio o no, nada tiene que ver con la legalidad o legitimidad del producto, sino con quien es el anunciante. Algunos anunciantes si, otros no. O sea, una “política plastilina” que se puede modelar a gusto. En realidad, es una farsa que forma parte del fascismo que utiliza en su negocio. Funciona de este modo: pongo una norma que impide sólo a quien yo decida anunciar su producto.

Si Google quisiese prohibir anuncios de un producto, lo único que tendría que hacer y -que de hecho hace con algunos productos- es vetar la palabra clave. Por eso, cuando usted hace una búsqueda de la palabra “porno” (aunque los dos sabemos que usted jamás ha hecho tal cosa) no aparecen anuncios de Google. Esta es una clara aplicación de su política al respecto de los anuncios vetados.

Sin embargo, si usted busca la palabra “adelgazar”, algunos anunciantes aparecen y otros no aparecemos. Llevo dos días con mi cuenta de anunciante inhabilitada para anunciar cualquier producto porque he cometido el grave delito de querer anunciar mi libro en Google. Un momento… no, no es un delito. Ahora que lo pienso es un libro legal, editado legalmente, vendido legalmente, con su deposito legal y su ISBN… Bueno, en realidad he atentado contra la política de Google, que obviamente es mucho más importante que la legislación vigente. Le he pedido a Google durante dos días que me deje anunciar otros productos ya que no me deja anunciar mi libro, pero Google se niega hasta que quite mi libro de la web (o modifique la web para que un libro que se llama “Adelgazar sin Milagros” no incluya la palabra “Adelgazar” ni nada que haga referencia a la pérdida de peso, cosa harto difícil.

Yo, humildemente y para aprender de mis errores y de los aciertos de los demás, he preguntado porqué puede anunciarse Amazon, si ellos también venden mi libro y yo no. Y la respuesta ha sido, a grosso modo, que la política de Google no se aplica a todos por igual, de ahí el descubrimiento de la propiedad [meta]física de la política de Google de convertirse en plastilina al antojo del departamento de “política”. Lo cierto es que mi libro cumple escrupulosamente todas las normas (que no son pocas) en lo referente a productos para la pérdida de peso, pero eso da igual. Aparentemente lo que importa es que no cumple la moldeable política de Google y por eso estoy aquí, despachándome a gusto y con un cabreo soberano.

El problema -y Google lo sabe perfectamente- es que la palabra “adelgazar” genera 4,5 millones de búsquedas al mes en nuestro país. Cada búsqueda genera un número no publicado por Google de clicks en los anuncios y estos clicks los cobra Google, y bastante bien por cierto. Son millones de euros mensuales a los que Google no quiere renunciar de manera directa, por eso no limita el uso del término en la creación de anuncios. Para colmo, este negocio de millones de euros que se genera en España no tributa en España, sino en Irlanda y además, está exento de IVA local. Hasta donde yo se, ingreso para el estado español = cero. ¿Y qué hacen nuestros políticos? Siguen estrangulando al cotizante español y mirando a sabiendas de que esto ocurre. ¿casualidad? Ya he dicho muchas veces en el blog que no creo en este tipo de casualidades.

No me quiero extender más en este tema, pero la guinda del pastel ha sido cuando los responsables de mi cuenta de anunciante en Google me han dicho que el problema reside en las presiones que recibe Google por parte del gobierno de este dichoso país para que no permita que se promuevan productos que puedan ayudar en la pérdida de peso y que esta política restrictiva de Google acerca de los productos para perder peso sólo se aplica en España y en México, que copió el modelo Español. Si un día alguien abre fuego indiscriminadamente contra los políticos que nos desgobiernan, no me va a extrañar lo más mínimo. La capacidad que tienen estos tipos de tocarnos las narices, dificultarnos las cosas, burocratizarlo todo y, en general, romper todo lo que tocan es abrumadora.

 

 

La financiación ilegal y el fraude de Endesa

Financiación ilegal y fraude de Endesa
Financiación ilegal y fraude de Endesa

No se bien porqué nadie se atreve a escribir lo que voy a relatar. ¿Qué van a hacer? ¿Cortarme la luz? Bueno, es un riesgo que estoy dispuesto a correr porque no acabo de entender que narices pasa en este país en que parece que a nadie le importe un rábano que las grandes empresas abusen, de manera continuada, de nuestra buena fe y confianza cuando le damos nuestros datos bancarios.

Pero quiero empezar por el principio: la denuncia. Quiero denunciar públicamente que Endesa (y probablemente el resto de la empresas del sector también) cometen un fraude continuado a sus clientes y además se financian a corto plazo de manera ilegal. Disculpen que no atine a saber cual de todas las “Endesas” diferentes que existen hoy en día sea la que comete el fraude y la financiación ilegal, pero es que han conseguido de sobra su objetivo conmigo: no tengo ni idea de cuantas “Endesas” hay y desconozco absolutamente cual es la que atiende mis servicios, cuentas, suministros, etc. Creo que tenemos que tener en cuenta, por lo menos,  a Endesa Generación, a Endesa Comercialización y a Endesa XXI, que creo que es lo que ponen los recibos que mandan a mi banco, pero no me pregunten cual de ellas es responsable de qué. Para mí, obviamente, todo esto es una sola empresa con una cara de cemento armado: Endesa, y el resto una misteriosa nebulosa de sociedades que se pasan la patata de una a otra cuando uno llama por cualquier motivo.

Vamos a relatar el fraude en primer lugar. En un local en el que hay unas oficinas que no están al uso, tenemos un contrato de suministro eléctrico con Endesa. La potencia contratada es de 6,9kW, o sea, 6.928 vatios de consumo instantáneo máximo. Como esta oficina dispone de máquinas de aire acondicionado que funcionan en trifásica (tres fases y un neutro), la instalación y el contador de luz son trifásicos. Este contador es de los nuevos, de los que tienen telegestión y limitación, para que Endesa pueda leer el consumo sin venir por aquí y limitar el consumo instantaneo en función de la potencia contratada. En teoría, si excedo el consumo contratado de 6.928 vatios, el contador corta automáticamente la electricidad.

Se trata de una oficina con una instalación moderna de electricidad, con diferentes cargas repartidas en cada una de las fases y con suficientes circuitos segmentados con sus correspondientes diferenciales. Cuando está a pleno rendimiento tiene más de 40 puestos de trabajo, pero desde hace muchos años, esta oficina está cerrada, de ahí que la potencia contratada ahora sea relativamente baja. Quiero decir, además, que la empresa que hizo la instalación eléctrica no sólo es una de las mejores empresas de su sector, sino que para colmo es agente oficinal de Endesa. Pues bien, en esta oficina cerrada en la que no hay enchufado de manera constante más que un receptor del mando a distancia de las persianas eléctricas, una nevera, una centralita y un router, soy incapaz de encender las luces sin que salte el maldito contador y me corte la corriente. Encender toda la iluminación es suficiente para que el contador salte. Obvia decir que la iluminación no llega, ni por asomo, a tener un consumo cercano a los 6.928 vatios que tengo contratados y pago religiosamente. Yo creo que más bien debe estar cercano a los 1.500 vatios cuando se enciende por completo todas las luces.

He llamado a Endesa, puesto reclamaciones y exigido que venga un técnico a revisar el contador, y todo lo que he recibido ha sido una carta estándar en la que me dicen que “no han podido encontrar ninguna anomalía referente a mi reclamación”. Mentira. No han venido y no han mirado.

Después de mucho indagar, descubro que los contadores trifásicos no miden el consumo instantáneo total, sino el consumo por fase. ¿Qué es lo que hace Endesa que es a todas luces un fraude absoluto? Divide mi potencia contratada entre 3 y llega a la conclusión de que hay que programar el contador si alguna de las fases supera los 2.000 vatios aproximadamente, menos de un tercio de mi potencia contratada. Yo pago por 6.928 vatios y sin embargo ellos me cortan, teóricamente, en unos 2.000, pero dudo mucho que sean 2.000 vatios lo que consumen mis pantallas fluorescentes y aún así el contador me corta la corriente .

Con esta información llamé nuevamente a Endesa y no sólo no lo negaron, sino que me dijeron que esto es un problema de mi instalación porque me tengo que asegurar que el consumo está perfectamente dividido entre las fases. Si bien esto puede considerarse una buena práctica, no hay ninguna normativa que indique que esto es mi obligación. Yo pago una potencia y la consumo como me da la gana, siempre y cuando no suponga un riesgo para la red como es lógico. Aún así, mi instalación -realizada por una empresa de primerísimo nivel, agente de Endesa- está perfectamente dividida y el consumo, cuando se pone en marcha la oficina y está a pleno rendimiento, dividido perfectamente entre las fases. Eso no quiere decir que el consumo de la iluminación esté perfectamente dividido entre las tres fases ni que el consumo de los ordenadores esté perfectamente divididos entre las tres fases, sino que, en general, el consumo total del local cuando está todo en marcha está dividido entre las tres fases para que no haya una fase que reciba ostensiblemente más consumo que la otra.

Pues bien, llevo meses soportando esta situación y no parece haya nada que pueda hacer salvo seguir pagando por una potencia contratada que es tres veces superior al límite de consumo que Endesa me tiene establecido. Obviamente, la solución que me da Endesa cada vez que llamo es que aumente la potencia contratada, pero cabe recordar que si la aumento, además de pagar más de manera mensual, sólo me beneficiaré de un tercio de dicha potencia contratada. Lo que Endesa persigue con esta medida es asegurarse un aumento de sus ingresos recurrentes que no le suponen aumento de coste alguno. Así es como Endesa comete un fraude en mi contrato (me cobra una cosa y me da otra) y supongo que en otros pocos millones de contratos, pero nadie hace nada al respecto. Esto me cabrea, me enerva, pero no es nada comparado con lo siguiente que quiero contar: la financiación ilegal de Endesa a corto plazo.

Factura de Endesa con Lecturas Estimadas
Factura de Endesa con Lecturas Estimadas

Resulta que me llega una factura de este mismo local en el que existe -como he dicho antes- un contador con telegestión. Esta factura supera holgadamente mi factura habitual, que como he dicho se limita a un consumo mínimo de unas cuantas cosas enchufadas. Ni calefacción, ni cocina eléctrica, ni calentadores de agua, ni grandes electrodomésticos, ni consumos continuados significativos, ni en general nada que haga engordar mi factura. Miro bien la factura a ver que he roto para que me cobren semejante cantidad y descubro que es otra vez una lectura estimada. Si, si, estimada con el culo, pero estimada. Esta empresa tiene un histórico de mi consumo y por lo tanto lo tiene súper sencillo para estimar mi consumo de cualquiera de las 50 formas distintas que se me ocurren con cierto rigor científico. Sin embargo, estiman que este ciclo he venido a consumir más o menos el doble que el anterior y mucho más de lo que vengo consumiendo como un reloj todos los meses previos. En otras palabras, mi factura habitual es de 100€ y esta es de prácticamente 200€. ¿Casualidad que se equivoque hacia arriba? Lo dudo. ¿Casualidad que el error sea del 100%? Lo dudo más todavía. En el propio gráfico de la factura se ve con meridiana claridad la aberración de factura que me han emitido. ¿Adivina lo que son las rayas grandes que aparecen de repente ciertos meses? En efecto, son lecturas estimadas con el culo. Pero lo que no se me escapa es que el contador de marras, el que me corta fraudulentamente la electricidad cuando paso de un tercio de la potencia contratada (y pagada), tiene telegestión. ¿Qué demonios hace Endesa cobrándome un consumo estimado si pueden saber, a ciencia cierta, mi consumo real? Es sencillo: se financia a corto plazo de manera ilegal. No, no sólo con mi factura, que es una nimiedad, sino con la de miles o millones de consumidores más que reciben este tipo de alegrías una vez al mes o cada dos meses. ¿Quién sabe cuantos millones de consumidores reciben facturas así? Yo, desde luego, las recibo con cierta periodicidad como muestra el gráfico de la factura (pinchar en la foto para ampliar). ¿Qué le parece la estimación de Enero? No está mal, ¿eh? Mi hijo de 7 años podría estimar mejor mi consumo mirando el histórico que los superordenadores de facturación de Endesa.

Soy consciente de que puedo reclamar -de hecho lo hice el mismo día que me llego la factura con el número de referencia que se ve apuntado en la propia factura, sin que nadie me haya contestado todavía- y soy consciente que tengo derecho a que me devuelvan el importe cobrado de más o me hagan un abono en la próxima factura. Pero, ¿porqué demonios tengo yo que soltar 100€ por adelantado y esperar abonos o reintegros dentro de varias semanas? Como creo que no tengo porqué hacerlo, he devuelto el recibo y les he dicho que lo pagaré cuando el consumo se ajuste a la realidad. Estoy hasta las narices de que cualquiera meta mano en mi cuenta y luego pregunte. Harto. En casi siete años viviendo en Estados Unidos jamás una empresa hizo un cargo en mi cuenta. Yo tenía allí un apartamento alquilado, contratos de electricidad, agua, televisión por cable, comunidad, club deportivo, financiación de vehículos, seguros, tarjetas de crédito, etc. Nunca jamás tuve que dar mi número de cuenta a nadie para nada. Todas estas empresas me mandaban una factura con un sobrecito pre-franqueado para que yo les devolviese un talón firmado. Si había cualquier problema en la factura, al recibirla podía llamar en cualquier momento antes de pagarla para que la rectificasen. Aquí primero pagas, luego luchas para explicar a una tropa de agentes telefónicos repartidos por todo Latinoamérica cual es el problema que tienes y después esperas, muy pacientemente, a que se produzca algún día un abono de lo que te han cobrado de más si es que alguno de los lumbreras con los que has tratado de comunicarte se ha enterado de algo.

Dice Endesa en su web que tiene en España y Portugal unos 11,5 millones de clientes. No distingue entre un país y el otro. Nos hermana amablemente así que yo usaré sus datos de este modo, conjunto. Supongamos, siendo conservadores, que cometen este pequeño descuido de cobrarle el doble cada mes a un 20% de sus clientes, y que el consumo medio, ponderando empresas y particulares, es de 100€, por hacer números redondos. Cada mes, Endesa se estaría financiando con 100€ extra de 2,30 millones de clientes, o sea, obtendría liquidez gratuita por valor de 230 millones de euros. Dicho así quizás no parezca mucho para la magnitud del negocio de Endesa, pero que me inyecten a mí 230 millones de euros todos los meses en mi cuenta, aunque luego tenga que devolverlos al mes siguiente. Le garantizo que le sacaría rendimiento a ese dinero aunque sólo fuese a base de intereses a corto plazo en el banco.

Lógicamente, estos números son meras elucubraciones, pero si hay alguien leyendo este artículo que jamás haya recibido una factura estimada al alza, que por favor lo indique en los comentarios. A mí desde luego me sorprendería. Jamás he recibido una factura cuyo consumo estimado fuese igual o inferior al real, jamás. Pero Endesa no es la única. El último recibo -que también he reclamado- es el del gas ciudad. Hace meses que Gas Natural no viene por aquí a leer el contador. Lo se porque ni siquiera deja el papelito para que llamemos nosotros para dar el consumo. Simplemente, no viene. Luego, en su factura (y en el recibo que mandan al banco) estiman lo que les da la gana y nosotros a llamar a países lejanos de medio continente para que alguien se aclare con nuestra reclamación. Llamadas por cierto, a números 902 que no están incluidos en nuestros planes de precio y cuyo sobrecoste para el usuario final financia en buena medida la operación de los call center en Latinoamérica.

De este modo, y volviendo al caso de Endesa, cobrando por un servicio que no llega a prestar -la potencia contratada- y financiando su tesorería con unos pocos cientos de millones de euros -o quizás más, no lo sé- de manera absolutamente amoral, es como actúa Endesa, al menos en este país. Ellos, doblemente indecentes por hacerlo en las circunstancias actuales que tenemos en España y nosotros, doblemente idiotas por permitirlo. En cualquier país civilizado rodarían cabezas. Aquí, si acaso, rodará la mía por denunciarlo. Y es que me parece escandaloso que algunos de los más famosos políticos que ha dado este país estén colocados en altos cargos de estas empresas, de manera casual, supongo. Bueno, quizás no.