Yo no soy Charlie Hebdo

Yo no soy Charlie HebdoNo, no lo soy, y si tú crees que lo eres, estás probablemente confundido. Lo que nos pasa en Europa es que tenemos una crisis de identidad y no sabemos quienes somos. Con este terrible atentado tenemos la prueba más palpable. El 99% de Europa y una gran parte del mundo de repente se cree que es Charlie Hebdo, pero no lo es. Lo que son -somos- es probablemente un rebaño de idiotas que imitan fielmente lo que hace o dice el que va en cabeza pero que no hacen nada para remediar lo que ocurre. Así nos va.

Si fuésemos Charlie Hebdo no andaríamos poniendo cartelitos en nuestras fotos de los perfiles ni escribiendo hashtags que no valen para nada además de para salir en las noticias. Si el mal hubiese tirado la puerta de nuestra casa de un zapatazo, se hubiese colado dentro y hubiese matado a una docena de los nuestros, yo creo que no estaríamos por el buenismo, las caricaturas y los hashtags. Creo que estaríamos más bien por actuar de manera directa y frontal contra el integrismo, islámico o de cualquier otro tipo, que cercena vidas sin ton ni son. Creo que ya va siendo hora de que en Europa dejemos de ser imbéciles y dejemos de permitir que cualquiera llegue -o nazca- aquí, se aproveche y financie del sistema y luego decida matar en nombre de cualquier descabellado ideal, ya sea aquí o en las filas del IS, donde recuerdo a los lectores tenemos constancia de muchos “europeos” que se han unido a la lucha, incluyendo cerca de 90 “españoles”.

Si fuésemos Charlie Hebdo no querríamos luchar con plumas ni con caricaturas, porque ahora estoy convencido que allí piensan que unas leyes más estrictas y un control policial más severo sobre estas actividades podrían haber evitado esta masacre. Si fuésemos Charlie Hebdo y nos hubiesen jodido de este modo, creo que estaríamos planteándonos porqué en Europa la mayor parte del gasto policial se destina a perseguir al ciudadano medio Europeo y no a quién viene aquí a joder al prójimo. Como no somos Charlie Hebdo se nos pasa desapercibido que el canalla que asesinó al policía nacional en Madrid tirándolo a las vías del tren era un angelito de Costa de Marfil, inmigrante ilegal, llamado Ali Raba Yode, que había sido detenido 9 veces con anterioridad al asesinato del policía, algunas de esas veces por violencia. Si de verdad fuéramos Charlie Hebdo lo que haríamos sería exigir que los recursos policiales y de la justicia no se invirtiesen en perseguirnos con todo tipo de medios tecnológicos cuando circulamos con nuestros vehículos legales que pagan sus impuestos de matriculación y circulación legales. Lo que haríamos sería exigir que los recursos se destinases a que asesinos como Ali Raba Yode, que mató al joven policía en Madrid, no anduviesen nunca más por las calles de nuestras ciudades. Y en este punto no pongo límite a la imaginación para evitar que eso ocurra. Cada uno que piense lo que quiera. Yo lo tengo claro.

Según leo, Cherif y Said Kouachi, dos de los asesinos en la masacre de Charlie Hebdo junto con su primo, habían sido detenidos por pertenecer a células terroristas, eran conocidos por la policía por mandar yihadistas a la rama iraquí de Al Qaeda y tenían vínculos con el Grupo Islámico Armado Argelino, responsable del atentado en Octubre de 1995 en la estación de metro del Museo de Orsay en París, que dejó 30 heridos. Yo creo que si fuéramos Charlie Hebdo de verdad, lo que haríamos sería exigir, para empezar a hablar, las cabezas de los responsables de la excarcelación de estos angelitos. Creo que si fuéramos Charlie Hebdo de verdad, lo siguiente que haríamos sería pedir las cabezas de los que redactaron las leyes que posibilitaron a los ineptos que decretaron su puesta en libertad que esta medida pudiese concederse. Y, para rematar, si fuésemos Charlie Hebdo de corazón, jamás volveríamos a votar a ninguno de los políticos que con su buenismo y estupidez permiten que estas cosas ocurran mientras invierten el dinero público en meternos el dedo en el ojo a los que usamos un teclado, un bolígrafo o unos guantes en nuestro trabajo en lugar de una escopeta. Menos radares, menos ITVs, menos inspecciones civiles y más inspectores de policía secreta. Creo que eso es lo que yo querría si fuese Charlie Hebdo.

Pero lo que ocurre es que en realidad no somos Charlie Hebdo. Solo nos los creemos, como el chiste de Dios, Spielberg y Kubrick. Lo sucedido nos ha conmovido. Quizás incluso ha emocionado a algunos hasta saltarle las lagrimas de tristeza. Pero de ahí no pasamos. No somos nada, al menos como comunidad. Un rebaño inútil quizás que gusta de poner fotos bonitas en los perfiles de las redes sociales y dice solidarizarse con los afectados usando hashtags inútiles. Pero aquí no se solidariza nadie en realidad. Mañana se nos olvida y volvemos a nuestra cañita y nuestra tapita o a nuestro quesito y nuestro vinito, según donde vivamos en esta disparatada unión en la que los únicos que salen ganando por sistema -además de los políticos- son los radicales y los violentos, a los que no podemos colgar, al menos legal y literalmente. Yo no soy Charlie Hebdo porque, como muchos, conozco la solución a este problema, pero, como el resto, no tengo el valor, el tiempo ni las ganas para exigirla a quién debe adoptarla.

Anuncios

Escaños en Blanco

Parlamento Europeo
Parlamento Europeo

El otro día publicaba una entrada llamada 10 motivos para dejar de votar en la que explicaba las 10 razones que me harían no acudir a las urnas en estas elecciones. Pues bien, hay un dato que no tuve en cuenta al tomar esa decisión y que hoy quiero compartir. Al dejar de votar favorecemos a los partidos grandes. Si, ya se que el otro día pensaba justo lo contrario, pero un amigo me ha demostrado, -con cifras, que es como a mí me gusta- que el mayor beneficiado de la abstención es el partido mayoritario.

Pongamos como ejemplo las pasadas elecciones generales en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta. ¿Qué porcentaje del censo electoral votó al PP? En torno a un 17%. El dato que ellos nos ofrecen siempre es el del porcentaje de votos sobre el total de votos emitidos, que en España y para los ganadores suele estar entre el 30% y el 45%, pero el porcentaje de votos sobre el total de personas con derecho a voto es infinitamente inferior. Si quieres ver números más concretos y entender como afecta el voto en blanco a los resultados electorales, no dejes de visitar este simulador; te garantizo que te va a sorprender.

Con este panorama, admito que he cambiado de opinión y voy a ejercer mi derecho al voto. Afortunadamente, al tiempo que mi amigo me hacía estas cuentas y me hacía reflexionar acerca de la importancia de mi voto, otro amigo me hablaba de una formación política que se presenta a estas elecciones llamada Escaños en Blanco. Su programa electoral es muy sencillo dado que sólo contiene un punto:

No tomaremos posesión del cargo.

Nuestros candidatos, si resultan elegidos, no adquirirán la condición plena de eurodiputado. Al no ejercer como tales, no tendrán derecho a ningún tipo de remuneración económica en forma de sueldo, dietas o complementos.

Asimismo, el partido Escaños en Blanco ni solicitará ni aceptará subvenciones públicas (en particular las adjudicables por escaños, votos y envío de propaganda electoral)

O sea, que los escaños que consigan se quedaran vacíos toda la legislatura y no causarán gasto alguno a las arcas públicas. Tengo que decir que veo en esta la única alternativa seria dado el desolador panorama político que nos rodea. La idea es bien sencilla: cada escaño que se quede vacío es un escaño menos y por lo tanto un político menos para meter la mano y coger lo ajeno. Además, si conseguimos que sean muchos esos escaños vacíos, el rechazo social será palpable y los dirigentes se verán obligados a tomar acciones al respecto. De hecho, si miras la foto que encabeza este artículo verás que incluso ahora, en algunas sesiones del Parlamento Europeo, los escaños están vacíos, así que puedes hacerte una idea del aspecto que tendría si esta iniciativa prosperase.

Volviendo al caso del Parlamento Europeo, que hace poco o nada de provecho, es mucho más importante si cabe que dejemos clara nuestra postura apoyando iniciativas como esta. Hace poco escribía un artículo en el blog de nutrición acerca del trabajo de sus señorías en la regulación del etiquetado de los zumos en la Unión Europea, algo que es de vital importancia para la salud de nuestros hijos, dado que creemos que les damos algo sano y natural y nada más lejos de la realidad. Los políticos lo saben y “están trabajando en ello”, pero necesitan 5 o 6 años para hacer algo al respecto.

Mientras la Agencia Tributaria se dedica a perseguir a todos los contribuyentes, estrujándoles por cualquier motivo, las grandes multinacionales se aprovechan de una legislación Europea mal diseñada para evadir impuestos. ¿Sabías, por ejemplo, que empresas como Google, Amazon, Microsoft o Apple no pagan IVA en la U.E. por los servicios que prestan? ¿Sabías que estas empresas ni siquiera pagan impuestos de sociedades en los países en los que operan? A ti te van a perseguir por 50€, 500€ o 5.000€, pero a estas empresas no les van a tocar un pelo por 50 millones, 500 millones o 5.000 millones de euros. Así de patética es la política fiscal de la Unión Europea y así de mezquinos los políticos que la permiten.

Como punto final a esta entrada, quiero dejar un video de unos pocos minutos de duración para que reflexionemos antes de decidir nuestro voto en las elecciones europeas. Que nadie se asuste, no es propaganda electoral. Es un video sencillo que, con el apoyo de un eurodiputado holandés, muestra como viven, comen, se desplazan y “trabajan” los eurodiputados, y cuando dinero llegan a cobrar por tan duros “esfuerzos” entre copa y copa de champagne.



No a la Guerra, imbécil!

Idiota
Idiota

¿Quién es el mamarracho que ha dejado para la posteridad  la frase cursi “Guerra sólo contra la pobreza y el cambio climático”? En efecto, el imbécil de Zapatero. Y no le llamo imbécil gratuitamente, tengo mis motivos…

La principal diferencia entre la guerra de Irak y la guerra de Libia es el vendedor de armas. En aquella ocasión, Francia, China y Rusia se opusieron en el consejo de seguridad a una resolución de la ONU a favor de atacar el regimen de Sadam. No en vano, los tres países se habían saltado a la torera el programa Food for Oil (Alimentos por petróleo) de la ONU y andaban cambiando explotaciones petrolíferas por armamento para el dictador. Si hubiesen apoyado la resolución y esta hubiese salido adelante, hubiese sido como pegarse un tiro en el pie, de ahí su feroz oposición.

En el caso de Libia, el vendedor es otro. Por eso, hasta el muy imbécil, ha apoyado la resolución y se ha unido a la cruzada. El 17 de Diciembre de 2007, coincidiendo con la visita de Gadafi a Zapatero, el gobierno de la ceja anunciaba a bombo y platillo el acuerdo para la venta de 2.000 millones de euros en materia energética, de infraestructuras y armamento, en concreto balas, bombas, minas, torpedos, granadas y misiles, algunos de los cuales ha usado Gadafi sin duda para atizar a los manifestantes. Lo que el imbécil no es capaz de ver es que el acuerdo de compra de aviones Mirage franceses a Libia ya había sido ejecutado y por eso Sarkozy se ha enrollado la tricolor y abandera la intervención. Algo me dice que Alemania sigue vendiendo algo porque aunque apoya, no colabora…

Algunos piensan que Zapatero es un líder hábil y astuto, un zorro con piel de cordero con una inteligencia suprema. Mucho me temo que es un completo idiota. Su cara de Mr. Bean no es sino fiel reflejo de su inteligencia. Libia es el principal cliente de España en la venta de este tipo de material, asumiendo casi el 60% de estas exportaciones. No en vano, las exportaciones Españolas de armas a Libia aumentaron entre 2007 y 2008 un 7.700%. Hay que ser un autentico mentecato para no darse cuenta de que Francia busca derrocar un regimen que nos compra a nosotros para colocar uno que les compre a ellos.

Para una vez que Zapatero tiene una coartada lógica para entonar el ¡No a la Guerra! el muy subnormal se pone la chaqueta caqui y saca el fusil en lugar de las pegatinas. Si de algo no cabe duda es de que este anormal está dispuesto a cepillarse los pocos negocios que queden vivos tras su nefasta gestión. Se acabó también la exportación de armas.

Si todavía queda alguien que se crea que las guerras y las resoluciones de la ONU están basadas en los derechos humanos le recomiendo que se lo haga mirar. La guerra es un negocio de billones de dólares al año. Como la guerra al estilo tradicional está mal vista por la sociedad occidental, los Americanos, Franceses y Británicos se han inventado la guerra quirúrjica, esa en la que las bombas estallan justo donde están los “malos”. El mismo tipo de guerra que se ejecutó en Irak. Con los mismos intereses pero distinto vendedor. El nuestro, como siempre, un auténtico vendedor de humo.

El Nacionalista Ciego

Nacionalismo
Nacionalismo

Parece que fue el hispanolatino Marco Fabio Quintiliano quién dijo “En la variedad está el placer”. La historia es cruel en este sentido, dado que Quintiliano nació en la entonces provincia hispanorromana Tarraconense, que en su momento fue la más grande de las provincias de la Península Ibérica y cuyo séptimo convento jurídico fue el Tarraconensis, con capital en la colonia Tarraco, actual Tarragona.

Resulta cuanto menos curioso que uno de los eruditos nacidos en esta tierra fuese quien hilvanase la frase que viene a ser diametralmente opuesta al sentir de muchos de los que allí viven. Muy lejos del concepto actual de globalización, muchas de estas personas siguen ancladas en unas ideas viejas, tan viejas y pueblerinas, que les ciegan y no pueden ver la realidad.

Pongamos un ejemplo. Hace cien años, si yo era de Málaga, hubiese tenido motivos para estar orgulloso de ser Malagueño por una pequeña serie de motivos, como por ejemplo, las uvas moscatel y las pasas que se producen en esta tierra. No había mucha comunicación con el exterior, con lo que nada me unía a Madrid, ni en definitiva al resto de Europa. Ahora, con el AVE, los vuelos directos a infinidad de capitales, no sólo de España, sino del resto de Europa, cuando salgo al exterior tengo muchos más motivos para sentirme orgulloso. Por ejemplo, cuando esté en Asia, podré estar orgulloso no sólo de las moscateles de Málaga, sino del resto de variedades que se cultivan en La Rioja o, ¿por qué no?, de las que utilizan en Francia para elaborar su magnífico Champagne dado que, a fin de cuentas, me siento igual de Europeo que ellos.

En la variedad está el placer y, desde luego, pertenecer a variedad de estamentos (llámense provincias, comunidades autónomas, estados o uniones de estados) deriva en una vida más placentera. Por ejemplo, el hecho de no necesitar llevar un pasaporte o rellenar una tarjeta de inmigración cuando se viaja por Europa ya es un avance sustancial en si. Claro, que si uno es paleto y además ciego, seguramente no viajará a menudo y estas cuestiones le den por la baja espalda.

Si uno, por ejemplo, es Español, tiene derecho a entrar en los museos del estado mostrando su DNI de manera gratuita o en su caso abonando una cantidad reducida. También puede sentirse orgulloso de las 12 copas de Europa (9 del Madrid y 3 del resto de los equipos 🙂 ) que han conseguido equipos Españoles o bien de la Eurocopa y el Mundial que han conseguido nuestras selecciones. Claro que, si uno es paleto y además ciego, ni irá a museos ni disfrutará con el fútbol.

También ser Español es motivo de orgullo en otros deportes. El número uno del tenis, los tres número uno del motociclismo, e incluso, según se atisba hoy, el número uno de la Fórmula 1, todos son Españoles.

Español es el Talgo (uno de los AVE), que se vende en bastantes países. Tan Español como Repsol, Telefónica, Acciona o Ferrovial. También Iberia, la aerolínea con más conexiones con Latinoamérica del mundo.

Pero al final, es lo que yo digo, si ni se disfruta con el deporte, ni se viaja, ni se sabe nada de economía empresarial, ni en general de nada de nada, se es ciego, cateto y nacionalista.

El Efecto Elefante

El Tercer Mundo
El Tercer Mundo

El Efecto Mariposa, aparte de un grupo nacional de pop, es la la parte de la Teoría del Caos que define que incluso el alabeo de una mariposa tiene efectos colaterales a muchos kilómetros de distancia.

El efecto que producen ciertas acciones de la Unión Europea en sus políticas comerciales bien podría entenderse como un Efecto Elefante. Veamos un ejemplo.

La agricultura es un sector en continua necesidad de ayuda. Una parte muy importante del presupuesto de la Unión Europea se destina a subvenciones a la agricultura. El principio es muy básico: Los agricultores en Europa tienen dificultades para competir con los agricultores de los países del tercer mundo y por tanto, no pueden vender sus producciones. Como no pueden vender las producciones con facilidad, requieren ayudas gubernamentales que les permitan bajar los precios de sus productos y de este modo competir con los agricultores de otros países menos desarrollados que cuentan con unos gastos de explotación menores.

Al producirse estas ayudas, los agricultores Europeos venden por debajo de los precios de los países del tercer mundo y, por tanto, estos últimos dejan de vender sus productos. Como es lógico, la demanda no es tan grande para satisfacer toda la oferta.

El Efecto Mariposa en este caso es que al utilizar ayudas a la agricultura en Europa arruinamos, aún más si cabe, a los agricultores del tercer mundo. Dado que las ayudas son tan cuantiosas, el efecto se traduce en lo que he venido a llamar como Efecto Elefante. Es devastador.

El problema es que, mientras ese dinero que se utiliza en ayudas al sector agricultural bien podría invertirse en la reconversión de los sectores y Europa podría obtener los mismos beneficios económicos de otros sectores productivos, los países del tercer mundo no tienen recursos para, ya no digo reconvertir su sector agricultural, sino para crear otros sectores.

Cada vez que compramos un tomate, un pepino o unas uvas que provienen de España o de cualquier otro país de la Unión, estamos contribuyendo directamente a que los países del tercer mundo sigan siendo lo que son. No seré yo quién diga que no se consuman productos Españoles o Europeos, pero si seré quién diga que es una soberana estupidez decir que el Tomate o el Pepino Español sabe mejor que los demás. Entre otras cosas porque el tomate, al igual que la patata y una larga lista de hortalizas provienen de América del mismo modo que el Pepino proviene de la India. En el caso del tomate o la patata, estos no empezaron a cultivarse de manera habitual hasta finales del siglo XV en Europa.

Con esto no vengo más que a subrayar que a lo mejor es importante replantearse el tema de las ayudas y no pensar en un grupo de agricultores locales que tenemos medios para reconvertir, sino en los efectos que estas ayudas tienen en los países que no disponen de los recursos necesarios para crear otros sectores de actividad.