Independencia

IndependenciaVivo desconectado de las noticias. No es una forma de hablar, es una realidad. No me interesan las noticias en la televisión, mucho menos en la radio y me tengo autoimpuesta una censura para evitar leer los diarios online. Estoy harto, hastiado, de que el periodismo cutre que sufrimos me imponga lo que tengo que pensar, lo que tengo que opinar y lo que tengo que sentir. Pienso esto en ambas direcciones. Paso de los medios que se inclinan a la izquierda del mismo modo que paso de los que se inclinan a la derecha o incluso de aquellos a los que supuestamente atribuimos cierta centralidad.

Es un hecho constatado que quienes escriben las noticias son humanos y que la mayoría de los humanos sentimos y expresamos en nuestra opinión aquello que nos nace dentro. No creo que sea posible abstraerse de la realidad. No creo que haya árbitros a los que les de igual que gane un equipo u otro. No creo que haya jueces imparciales y desde luego no creo que haya personas que juzguen por igual al prójimo sin detenerse en el detalle de cada uno. Es parte de la naturaleza humana nos guste o no. Se llama afinidad.

Mi única fuente de información social, que es Facebook, me hace intuir por lo que veo a diario que mis amigos cibernéticos publican, que se intensifican los esfuerzos de algunos por lograr la independencia de Cataluña del resto de España o de la Unión Europea -no lo tengo claro. En realidad da igual si es de una cosa, de la otra o de las dos. Lo que más me llama la atención es lo proclive que aparentemente somos a publicar en nuestro muro una proclama y acto seguido decir justo lo contrario.

No soy para nada separatista y mucho menos unionista. En realidad, me importa un bledo si políticamente hablando Cataluña es parte de España o no. De unos años para acá soy bastante básico en ese sentido. Si mis hijos son felices y crecen sanos, la titularidad nacional de Cataluña me la trae absolutamente al pairo. Lógicamente, la del País Vasco, Galicia, Murcia o cualquier otra región también. Me da igual como se llame el Papa, quién gobierne en Venezuela o si hay inestabilidad política en Sudán. Mi egoísmo supera mi curiosidad con creces. Quiero lo mejor para mi familia y poco más. Y si en Rusia sube el crudo, pues yo como boquerones, y si baja también.

Creo que el hecho de que Cataluña se independice o no difícilmente va a influir en las notas de mis hijos, mucho menos en su desarrollo emocional y definitivamente nada en sus habilidades sociales. Estoy convencido que los políticos independentistas mienten, pero no por ello creo que los unionistas se valgan solo de la verdad. En realidad, no hay verdad absoluta ni mentira total en este tema. Es una puñetera cortina de humo alimentada por los unos y por los otros. Y lo peor de todo es que todos, sin excepción, me parecen cutres, básicos e inútiles. Un gasto innecesario.

Y por lo que veo en Facebook, no es un tema aislado en el que piquen sólo los periodistas, sino que la sociedad como conjunto comete continuamente el mismo error. Por ejemplo, estoy hasta los mismísimos de ver fotitos en Facebook con proclamas del tipo “Si alguien no quiere estar en tu vida ayúdale a salir” que precisamente publican las mismas personas que se echan las manos a la cabeza cuando un grupo de personas pretenden salir de la comunidad a la que hasta ahora pertenecen.  A ver, aclarémonos. ¿Queremos que los que quieren irse de nuestras vidas se vayan o no lo queremos? Porque lo que no podemos es querer una cosa y la contraria.

Si los Catalanes elijen mayoritariamente salir del estado Español y crear su propio estado, ¿Cuál es exactamente el problema? ¿Cómo afecta eso a mis hijos? ¿Cómo afecta a la calidad de la cerveza del bar? ¿Cómo afecta a la calidad de la carne en el supermercado? ¿Cómo afecta a la velocidad de Internet? ¿Tiene algún efecto sobre el precio de la gasolina? ¿Y sobre mi plan de pensiones? ¿Pondrán menos azúcar en el sushi? ¿Cambiará de logotipo El Corte Inglés? ¿Quitarán el impuesto de sucesiones en Andalucía? ¿Volveremos a la peseta? ¿Durarán más los neumáticos de mi moto? ¿Inventará alguien una llave universal que sirva para todo o tendremos que seguir llevando una llave para cada cosa? ¿Acabará por fin Gran Hermano? No creo que solucione ninguna ecuación vital.

Pero si por el contrario los Catalanes votan mayoritariamente seguir siendo parte del estado Español ¿pasará algo de lo que antes he planteado? En realidad, la única trascendencia de este proceso es la que queramos darle nosotros, como altavoces de la propaganda política. Y definitivamente, mientras nos tienen preocupados por el sexo de los ángeles en Cataluña, las eléctricas nos siguen exprimiendo, la agencia tributaria nos persigue, los helicópteros del estado sirven para recaudar en lugar de para ayudar al ciudadano que los costea, y así un largo etcétera de injusticas sociales a las que prestamos infinitamente menos atención que a un proceso que, en realidad y pese a quien le pese, tiene poca o ninguna trascendencia real en nuestra vida privada más allá del ego de algunos personajes.

Ya os vale con tanta propaganda política en las redes sociales. Me parece mucho más divertido usar las redes sociales para socializar que para politizar. Quien quiera politizar sólo tiene que encender la puñetera televisión o la radio y dejarnos al resto en paz. Independencia, o unión, lo que sea, pero volvamos a los chistes de Cabronazi y a las frases de Paulo Coelho o Steve Jobs que jamás pronunciaron. El día que dejéis de prestar atención al proceso Catalán se acabará de sopetón dicho proceso. No me cabe ninguna duda.

 

Don Tomás y la vergüenza ajena

Don Tomás Regalado, alcalde de MiamiEsta mañana he tenido la fortuna de conocer a Don Tomás Regalado, a su encantadora esposa y a su equipo de gestión empresarial liderado por Don Julián Linares. Don Tomás es el Alcalde de la ciudad de Miami, en su segundo mandato, y artífice en gran medida del cambio que ha sufrido esta ciudad en los últimos años. Miami fue una de las primeras ciudades en EEUU que entró en crisis, lo hizo de forma increíblemente dura, y sin embargo, ha sido una de las primeras en salir de la crisis, recuperar la confianza empresarial, generar empleo y crecer a ritmos vertiginosos. Y don Tomas Regalado nos ha brindado un relato en primera persona de cómo han logrado que Miami pasase de estar arruinada y desahuciada a ser la segunda ciudad en crecimiento en EEUU, sólo por detrás de Austin.

Acompañando a Don Tomás en la sala y por parte de la delegación malagueña estaban representantes del ayuntamiento de Málaga, de la Junta de Andalucía, de la Escuela de Organización Industrial, de la Cámara de Comercio, de la Confederación de Empresarios, de Ausbanc -artífices del encuentro- y un puñado de empresarios representativos del tejido empresarial malagueño entre los que tuve la enorme suerte de poder estar. La idea -magnífica por cierto- era por un lado escuchar el relato de Don Tomás, con sus medidas anticrisis que tan buen resultado le han dado a la ciudad de Miami, y por otro lado buscar lazos de cooperación para que empresas de aquí podamos tener representación allí y viceversa.

Don Tomás me ha hecho sentir vergüenza ajena. Vergüenza de nuestra clase política. Vergüenza porque al fin y al cabo somos nosotros los que los escogemos. Y no me refiero a los de un partido o a los del otro, que me parecen iguales con distinto color, sino al tipo de gobernante que aupamos al poder en general. Y el pobre Don Tomás no ha tenido intención alguna de ridiculizar a nuestra clase política. Muy al contrario, ha estado tremendamente generoso elogiando las virtudes de nuestros gobernantes municipales. Y digo generoso porque ha debido suponer que ellos siguen medidas parecidas a las suyas para sacarnos de la crisis y combatir el desempleo, la pobreza y la penuria infantil entre otras cosas. Y mientras Don Tomás nos contaba algunas de las cosas que su equipo de gobierno había hecho en los últimos años por los ciudadanos de Miami, los políticos allí presentes, aunque ellos mismos no eran conscientes, se iban haciendo más y más pequeños, hasta ser tan insignificantes en la mesa que daban vergüenza ajena.

Don Tomás llegó a la alcaldía encontrándose un ayuntamiento endeudado y con incipientes índices de pobreza en su ciudad. Una de sus primeras medidas fue bajar los impuestos. Tomando esa medida era consciente que aumentaría el déficit a corto plazo pero su vista estaba puesta en el medio y largo plazo. De modo que pensó que lo mejor que podía hacer era quitar presión fiscal a sus ciudadanos para que estos pudieran salir adelante con más facilidad. Para luchar contra el déficit, Don Tomás comenzó a reducir los gastos. Para ello, revisó todos los contratos que tenía suscrito el ayuntamiento y animó a todos los empleados municipales a apretarse el cinturón doblemente: por un lado, ajustando salarios y exigiendo mayor productividad y por otro -no se lo pierdan- eliminando o reduciendo drásticamente las jubilaciones y bonos de los ex-políticos y ex-funcionarios de alto rango que cuando él llegó a la alcaldía se prejubilaban a los cincuenta y pocos años con sueldos anuales de 150.000 dólares. ¿Suena familiar? El caso es que al reducir los gastos logró reducir el déficit (que hoy es un creciente superávit) al tiempo que ayudaba a sus conciudadanos a salir antes de la crisis. ¿Porqué? Porque cuanto antes saliesen de la crisis antes volvería el emprendimiento y la generación de riqueza, como así ha sido.

En segundo lugar, Don Tomás puso en marcha un plan de aprovechamiento de los recursos no monetarios. De este modo, buscó parcelas, zonas, edificios y demás inmovilizado del ayuntamiento que no se estuviese usando y lo otorgó, casi a coste cero, a la iniciativa privada para que lo explotase siempre y cuando al ayuntamiento no le costase nada. ¿Porqué? Porque de este modo se pondrían en marcha iniciativas financiadas de manera privada que generarían empleo. El empleo traería riqueza y la riqueza prosperidad de la zona. De este modo, por ejemplo, convirtió barrios marginales en zonas de alta prosperidad ligadas al arte y la cultura en la que se establecieron galerías de arte, lo que produjo que se mudaran allí muchos artistas y a su vera florecieran restaurantes, supermercados, comercios de todo tipo y, en general, se generara empleo y riqueza.  Al tiempo, invirtió 200 millones de dólares en crear unos estudios cinematográficos de primer nivel que ya ha alquilado la todopoderosa Viacom generando más de 500 empleos directos y un gran número de indirectos. De nuevo, más empleo, prosperidad y riqueza, al tiempo que se enfrentaba a sindicatos de bomberos, policías y funcionarios públicos para mejorar la atención al ciudadano sin aumentar los costes salariales.

En tercer lugar Don Tomás se enfrentó a los bancos. Básicamente los demandó en las cortes, y además les ganó. Les demandó porque abusaban de la ley para evitar pagar impuestos y porque abusaban del ciudadano con cláusulas de todo tipo. En esencia, les hacía en parte responsables de la situación creada con su “burbuja hipotecaria” como él mismo la ha llamado y pretendía que no se fuesen de rositas por ello. De este modo, logró incrementar los ingresos de la ciudad al tiempo que seguía reduciendo la presión económica en sus ciudadanos.

Además de esto, Don Tomás puso en marcha muchas otras medidas de entre las cuales destaco que un porcentaje del Property Tax, nuestro I.B.I., se destina expresamente para la lucha contra la pobreza infantil, la exclusión y otra serie de medidas orientadas a los niños bajo la organización The Children Trust, medida que por cierto fue votada democráticamente por los propios ciudadanos. En otras palabras, allí los ciudadanos pudieron votar para decidir que un porcentaje de sus propios impuestos municipales se dedicase íntegramente a los niños más desfavorecidos.

En resumen, para sacar a Miami de la crisis y convertirla en la segunda ciudad más próspera de Estados Unidos, con ratios de crecimiento increíbles, Don Tomás bajó los impuestos de los ciudadanos, pleiteó contra los bancos y les subió a ellos los impuestos, mejoró la función pública abaratando costes, profesionalizó la atención al ciudadano, empleó los recursos municipales para generar riqueza sin que el peso de la inversión cayese sobre las arcas municipales, eliminó pensiones vitalicias de políticos prejubilados, mejoró la atención al empresario y dedicó una importante suma de dinero, con el beneplácito de sus conciudadanos, a mejorar la vida de miles de niños cada año.

Lo que no entiendo es cómo, si allí estas medidas han dado un resultado tan espectacular, aquí no han funcionado. Ah no, espera, que aquí han hecho justo lo contrario… Vergüenza les debería dar sentarse en la misma mesa porque desde luego a mí me ha dado vergüenza ajena de verlos allí hacerse pequeñitos mientras Don Tomás hablaba.

Yo no soy Charlie Hebdo

Yo no soy Charlie HebdoNo, no lo soy, y si tú crees que lo eres, estás probablemente confundido. Lo que nos pasa en Europa es que tenemos una crisis de identidad y no sabemos quienes somos. Con este terrible atentado tenemos la prueba más palpable. El 99% de Europa y una gran parte del mundo de repente se cree que es Charlie Hebdo, pero no lo es. Lo que son -somos- es probablemente un rebaño de idiotas que imitan fielmente lo que hace o dice el que va en cabeza pero que no hacen nada para remediar lo que ocurre. Así nos va.

Si fuésemos Charlie Hebdo no andaríamos poniendo cartelitos en nuestras fotos de los perfiles ni escribiendo hashtags que no valen para nada además de para salir en las noticias. Si el mal hubiese tirado la puerta de nuestra casa de un zapatazo, se hubiese colado dentro y hubiese matado a una docena de los nuestros, yo creo que no estaríamos por el buenismo, las caricaturas y los hashtags. Creo que estaríamos más bien por actuar de manera directa y frontal contra el integrismo, islámico o de cualquier otro tipo, que cercena vidas sin ton ni son. Creo que ya va siendo hora de que en Europa dejemos de ser imbéciles y dejemos de permitir que cualquiera llegue -o nazca- aquí, se aproveche y financie del sistema y luego decida matar en nombre de cualquier descabellado ideal, ya sea aquí o en las filas del IS, donde recuerdo a los lectores tenemos constancia de muchos “europeos” que se han unido a la lucha, incluyendo cerca de 90 “españoles”.

Si fuésemos Charlie Hebdo no querríamos luchar con plumas ni con caricaturas, porque ahora estoy convencido que allí piensan que unas leyes más estrictas y un control policial más severo sobre estas actividades podrían haber evitado esta masacre. Si fuésemos Charlie Hebdo y nos hubiesen jodido de este modo, creo que estaríamos planteándonos porqué en Europa la mayor parte del gasto policial se destina a perseguir al ciudadano medio Europeo y no a quién viene aquí a joder al prójimo. Como no somos Charlie Hebdo se nos pasa desapercibido que el canalla que asesinó al policía nacional en Madrid tirándolo a las vías del tren era un angelito de Costa de Marfil, inmigrante ilegal, llamado Ali Raba Yode, que había sido detenido 9 veces con anterioridad al asesinato del policía, algunas de esas veces por violencia. Si de verdad fuéramos Charlie Hebdo lo que haríamos sería exigir que los recursos policiales y de la justicia no se invirtiesen en perseguirnos con todo tipo de medios tecnológicos cuando circulamos con nuestros vehículos legales que pagan sus impuestos de matriculación y circulación legales. Lo que haríamos sería exigir que los recursos se destinases a que asesinos como Ali Raba Yode, que mató al joven policía en Madrid, no anduviesen nunca más por las calles de nuestras ciudades. Y en este punto no pongo límite a la imaginación para evitar que eso ocurra. Cada uno que piense lo que quiera. Yo lo tengo claro.

Según leo, Cherif y Said Kouachi, dos de los asesinos en la masacre de Charlie Hebdo junto con su primo, habían sido detenidos por pertenecer a células terroristas, eran conocidos por la policía por mandar yihadistas a la rama iraquí de Al Qaeda y tenían vínculos con el Grupo Islámico Armado Argelino, responsable del atentado en Octubre de 1995 en la estación de metro del Museo de Orsay en París, que dejó 30 heridos. Yo creo que si fuéramos Charlie Hebdo de verdad, lo que haríamos sería exigir, para empezar a hablar, las cabezas de los responsables de la excarcelación de estos angelitos. Creo que si fuéramos Charlie Hebdo de verdad, lo siguiente que haríamos sería pedir las cabezas de los que redactaron las leyes que posibilitaron a los ineptos que decretaron su puesta en libertad que esta medida pudiese concederse. Y, para rematar, si fuésemos Charlie Hebdo de corazón, jamás volveríamos a votar a ninguno de los políticos que con su buenismo y estupidez permiten que estas cosas ocurran mientras invierten el dinero público en meternos el dedo en el ojo a los que usamos un teclado, un bolígrafo o unos guantes en nuestro trabajo en lugar de una escopeta. Menos radares, menos ITVs, menos inspecciones civiles y más inspectores de policía secreta. Creo que eso es lo que yo querría si fuese Charlie Hebdo.

Pero lo que ocurre es que en realidad no somos Charlie Hebdo. Solo nos los creemos, como el chiste de Dios, Spielberg y Kubrick. Lo sucedido nos ha conmovido. Quizás incluso ha emocionado a algunos hasta saltarle las lagrimas de tristeza. Pero de ahí no pasamos. No somos nada, al menos como comunidad. Un rebaño inútil quizás que gusta de poner fotos bonitas en los perfiles de las redes sociales y dice solidarizarse con los afectados usando hashtags inútiles. Pero aquí no se solidariza nadie en realidad. Mañana se nos olvida y volvemos a nuestra cañita y nuestra tapita o a nuestro quesito y nuestro vinito, según donde vivamos en esta disparatada unión en la que los únicos que salen ganando por sistema -además de los políticos- son los radicales y los violentos, a los que no podemos colgar, al menos legal y literalmente. Yo no soy Charlie Hebdo porque, como muchos, conozco la solución a este problema, pero, como el resto, no tengo el valor, el tiempo ni las ganas para exigirla a quién debe adoptarla.

La Gran Mentira de la Nutrición

Portada del libro La Gran Mentira de la NutriciónMañana día 20 de Septiembre de 2014 sale a la venta mi nuevo libro La Gran Mentira de la Nutrición. Después de un año de duro trabajo investigando, escribiendo, editando y preparando el lanzamiento, se hace realidad mi tercer libro, que espero que tenga la misma buena acogida que los dos anteriores. Se trata de ese momento que todo escritor anhela mientras está desesperadamente inmerso en cientos de páginas de trabajo sin concluir, tratando de darle forma. De momento, ayer se colocó como número uno de ventas de su categoría en Amazon, y eso, teniendo en cuenta que hasta mañana se trata de un libro en preventa, o sea, que se puede comprar pero no se recibirá hasta el día 20, ¡creo que es un inicio alentador!

Comencé a trabajar en este libro cuando fui consciente del interés que suscitaba mi artículo El engaño del siglo XX. Por si no lo has leído, se trata de un artículo que ha recibido una cantidad espectacular de visitas, que se comparte con bastante frecuencia y por el que recibo una enorme cantidad de correos de agradecimiento. Al igual que hice en ese artículo, en este nuevo libro me dedico a desenmascarar todas las mentiras de la industria alimenticia e incluso alguna de la industria farmacéutica que están relacionadas con la nutrición de manera directa.

Numero uno de ventas en prelanzamiento
Numero uno de ventas en prelanzamiento

Una vez fui consciente, debido a mis pasados problemas de salud, de la importancia que tiene la nutrición para nuestro estado físico, lo cierto es que no he podido dejar de investigar, aprender y comprobar todo una serie de conceptos que distan mucho de lo que creemos que es una nutrición adecuada. En el libro Adelgazar sin Milagros ya pongo de manifiesto algunos de estos mitos, pero en este nuevo libro pongo el dedo directamente en la llaga, y aunque es probable que me llueva algún sopapo que otro, no me ha temblado el pulso a la hora de hablar de empresas, productos, laboratorios, organizaciones, personas, gobiernos y asociaciones de nutricionistas y dietistas. En mi opinión, todos ellos son culpables de la desinformación que sufre la población  que está detrás del absurdo crecimiento de la obesidad, la diabetes y las enfermedades degenerativas que padecemos como sociedad.

Hace ya unos cuantos años que pude vivir en primera persona la diferencia que marca la nutrición en nuestra vida, cuando en sólo cuatro meses perdí 35kg de peso y recuperé mi salud por completo, que estaba bastante mermada, como explico en el blog del libro en el que cuento esa experiencia. Sin embargo, en este último año después de la publicación de ese libro, he conocido de primera mano la experiencia de cientos de personas que, tras leer mi libro, han pasado por experiencias similares y eso ha terminado por convencerme de que tengo que redoblar mis esfuerzos por hacer públicas todas las trampas, mentiras, engaños, falsedades y mitos sobre la nutrición, para aportar mi granito de arena en la lucha contra estas terribles epidemias.

El legado que estamos dejando a nuestros niños, con una obesidad infantil creciente y un aumento disparatado de los casos de diabetes en la infancia es penoso. Por primera vez en nuestra historia reciente, la generación que nos sucede tiene una esperanza de vida más corta que la nuestra. Esto es algo inaudito. Incluso con los avances de la ciencia, la medicina en general y la cirugía en particular, todo apunta a que nuestros hijos van a disfrutar de vidas más cortas que las nuestras. Creo que ha llegado el momento de decir basta. Basta a los engaños. Basta a las manipulaciones. Basta a las pirámides trasnochadas, a los dietistas obesos que sientan cátedra pero son incapaces de controlar su propio peso; basta a los organismos oficiales, a los fabricantes sin escrúpulos y a los laboratorios que viven de nuestras enfermedades crónicas. Tenemos que frenar el abuso al que se nos somete por parte de gobiernos e industrias carentes de ética y recuperar el control de nuestra salud a través de la nutrición.

Hago mías las palabras del médico, rabino y teólogo judío Cordobés Maimónides, que dijo Ninguna enfermedad que pueda ser tratada con la alimentación debería tratarse de ningún otro modo. Mi objetivo final con la publicación del libro La gran mentira de la nutrición es divulgar todos los conocimientos que he adquirido acerca de la influencia directa que tiene la nutrición en nuestra salud y espero de corazón que sirva para que muchas personas abran los ojos respecto a lo que comen y como afecta su estado, del mismo modo que mi libro Adelgazar sin Milagros ha servido para que muchas personas puedan controlar su peso corporal y reducir significativamente la cantidad de grasa que acumulan.

Actualización: En sólo unos días en el mercado el libro ya se ha posicionado en Amazon como número 1 de ventas en su categoría, como puede observarse en esta imagen capturada el día 24 de Septiembre de 2014 por la mañana.

Numero 1 Septiembre 2014
Numero 1 Septiembre 2014

El lado diabólico de Israel

Ataque selectivo de Israel
Ataque selectivo de Israel

Resulta imposible en estos días abstraerse de las noticias que llegan de Oriente Próximo incluso para personas como yo que ni leen periódicos, ni oyen la radio, ni ven la televisión. Sin pedirlo ni quererlo, veo noticias del conflicto entre Israel y Hamas en Facebook, me llegan artículos por correo electrónico que no he solicitado, me mencionan en tweets para que vea videos, fotos y algunos incluso me insisten en que abra mi mente a la realidad de este conflicto, pues creen que estoy cegado por algún tipo de ideología extremista que no me permite ver con claridad lo que está ocurriendo. Y tengo que reconocer que me llegan igualmente de un bando y del otro, de los que apoyan a Israel y de los que lo critican, porque no caeré en la tentación de decir que conozco personas que apoyan a Hamas. Eso si que sería realmente diabólico.

Debo suponer que todo esto que leo, veo y escucho -sin haberlo solicitado- no es sino para provocar que me pronuncie hacia un lado o hacia otro y también debo suponer que no se trata de que me pronuncie yo en exclusiva, sino que es parte de una estrategia global de ambos bandos para conseguir más adeptos a su causa. Pues bien, aquí está lo que yo pienso, por si a alguien le sirve de algo.

Creo que aquellos que critican a Israel por lo que está sucediendo tienen razón. Israel está mostrando su lado más diabólico en este conflicto. Sólo a una nación como Israel se le ocurriría actuar de este modo en un conflicto de este tipo. No voy a entrar a valorar la raíz del problema, porque creo que lo que se discute estos días no es eso, sino lo que está ocurriendo ahora mismo. Justificar la creación del estado de Israel, la ocupación o liberación de territorios, los diversos tratados de todo tipo en los últimos 60 años y demás, se escapa del ámbito de esta reflexión. Lo que parece que importa a unos y a otros es lo que está ocurriendo en estos momentos. Veamos lo que está ocurriendo y analizándolo fríamente todo el mundo comprenderá lo diabólico que hay en la forma de actuar de Israel.

Israel tiene la capacidad armamentística para destruir la franja de gaza por completo en unas horas y aniquilar a todos sus habitantes. Todo el mundo coincide en esto. Si Hamas tuviese tal poder, Israel ya no existiría y no quedaría un solo judío vivo en la tierra, y esto es algo que no digo yo, sino que está en la carta fundacional de Hamas. Pues bien, lejos de utilizar este poder para imponer su ley en el conflicto, Israel prefiere lanzar ataques quirúrgicos intentando -a veces con poco éxito- aniquilar exclusivamente terroristas. Menuda desfachatez. ¿Porqué matar cuatro, ocho o doce civiles, muchos de ellos niños, en un ataque quirúrgico cuando se pueden matar cuatro mil, ocho mil o doce mil? ¿Estará Israel tratando diabólicamente de matar la menor cantidad posible de civiles?

En una de las zonas más densamente pobladas del planeta, con unos 4.000 habitantes por kilómetro cuadrado, Israel es tan diabólica que en lugar de usar las prácticas habituales de su oponente, Hamas, que consisten en lanzar indiscriminadamente misiles contra la población civil, tratando de matar a cuantos más mejor, lo que intenta es matar a los pobres terroristas controlados por Hamas, insisto, a veces con poca puntería. ¿Cómo se puede ser tan diabólico de intentar matar únicamente terroristas cuando lo moralmente defendible, a todas luces, es lanzar bombas indiscriminadamente contra toda la población civil? Además, ¿porqué no usa Israel terroristas bomba para causar el mayor número de víctimas en autobuses, hospitales, centros comerciales, restaurantes y demás? Que poca vergüenza…

Pero la cara diabólica de Israel no se ciñe únicamente a su modo de lanzar ataques, a su terrorismo de estado, como leo de vez en cuando. Para colmo, Israel tiene la indecencia de proteger a su población civil. Imagínese la poca catadura moral de sus dirigentes que han destinado fondos públicos para la creación de refugios, la instalación de un sistema de alarma temprana para avisar a la población y la puesta en marcha de un escudo antimisiles. Quiero decir, todo esto es horrible porque desequilibra el conflicto. Mientras las bajas de un lado de la franja crecen, las del otro lado se mantienen más controladas. Lo lógico, según parece, sería que Israel usase las mismas tácticas que usan sus oponentes, que son mucho más razonables, sobre todo para la población civil. ¿Por qué gastar dinero público en construir defensas cuando uno puede usar a la población civil como escudos humanos de manera gratuita y gastar ese dinero en construir túneles que sirven para la entrada de armas pero aparentemente no para la entrada de comida y agua para sus habitantes? ¿He dicho gratuita? Lo retiro. Es mejor que gratuita. Genera muertos entre la población civil, incluyendo niños, y eso es mucho mejor que gratuito porque produce apoyos de la comunidad internacional. Es que lo que ha hecho Israel, además de diabólico es absolutamente inmoral. De toda la vida, lo que hay que hacer es usar a la población civil en el conflicto, no trabajar para ella y protegerla, y esto salta a la vista cuando vemos la reacción que muestran muchas personas en occidente a las víctimas civiles del conflicto, sobre todo del bando de Hamas. Las del bando Israelí, como son pocas, no cuentan.

El colmo de esta inmoralidad diabólica de Israel es el uso de la alerta temprana en las propias instalaciones de sus enemigos. O sea, lo verdaderamente diabólico no es que Israel avise a sus ciudadanos de que va a caer una bomba de Hamas en territorio Israelí. Lo peor es que Israel tiene la desfachatez de avisar a los ciudadanos de Gaza de que va a caer un misil Israelí allí. Y además lo hace con sirenas, avisos a móviles, octavillas y todo lo que tiene a su alcance. ¿En qué cabeza cabe que un contrincante trate de hacer huir a los escudos humanos del oponente en medio de un conflicto de estas características desmantelando su defensa? Se pasa de diabólico. Es que simplemente no es justo. Uno no debe utilizar su tecnología para debilitar los escudos del otro. Es juego sucio y, según parece, lo moralmente aceptable sería respetar las reglas de Hamas en este conflicto: aniquila al contrario, bórralo de la faz de la tierra, persíguelo hasta que la Tierra esté sembrada con su sangre. Eso de avisarle para que salga corriendo no está nada bien, no. Es diabólico.

Luego está el tema del desequilibrio de fuerzas. No es de recibo que los Israelíes hayan trabajado duro para conseguir que un trozo de playa y desierto se convierta en una nación próspera que pueda permitirse un ejercito de primer nivel. O sea, es diabólico que esta joven nación dedique recursos a la investigación, al desarrollo, al turismo, a la ganadería, la agricultura, y en general a generar progreso. Lo realmente inmoral del tema, lo diabólico, es que esto no lo han conseguido los judíos que viven en Israel actuando solos. Han tenido la ayuda de los musulmanes, cristianos, agnósticos y demás criaturas que viven en Israel. Lo diabólico de Israel es que, en una zona con severas restricciones a la libertad de culto, se ha permitido crear un estado en el que hay libertad de credo. Es injusto que Hamas solo pueda contar con la ayuda de los musulmanes integristas -porque los moderados tampoco la apoyan- e Israel cuente entre sus ciudadanos y trabajadores con personas que ni tan siquiera creen en Dios. Absolutamente diabólico. ¡Vaya desequilibrio de fuerzas! Así es imposible hacer la guerra de manera decente. Israel debe prohibir la libertad de culto de inmediato, crucificar a los cristianos, aniquilar a los musulmanes, perseguir a los agnósticos y descuartizarlos vivos por ofender a los profetas. Esto, a raíz de lo que leo últimamente, es lo que debe hacer Israel para ganarse a la opinión pública.

Pero más diabólico todavía es que se permita a las mujeres estudiar ingeniería, conducir vehículos, votar o incluso tener relaciones sexuales con quién les venga en gana, ¡incluso con otras mujeres! Quiero decir, esto si que es el colmo de una sociedad diabólica. ¿Pero en que siglo se creen estos Judíos que viven? Aprovecharse del esfuerzo de las mujeres, inferiores por naturaleza, para levantar una nación más fuerte que la de sus vecinos, que sólo usan el potencial de los hombres. ¿Cómo no va a haber desigualdad si unos se aprovechan de los seres inferiores, de su trabajo y esfuerzo, y otros tienen que pasarse el día castigándolas y dominándolas? Así no hay forma… Esta forma diabólica de proceder debería estar penada por la corte internacional. De hecho, para los integristas musulmanes afortunadamente ya lo está. ¿En qué cabeza cabe que, en pleno medio oriente la mujer no tenga que ir escondida bajo una sábana por la calle? Es que ver mujeres atractivas por la calle levanta la moral de los hombres, y así se trabaja muy a gusto. ¿Cómo demonios no va a progresar Israel si se atreve, diabólicamente, a utilizar el potencial de las mujeres? Los pobres musulmanes de Hamas solo ven por la calle otros hombres y lo que parece ser una mujer bajo una gran sábana oscura. ¿Así como demonios van a trabajar y construir un futuro a gusto los hermanos musulmanes?

Por otro lado tenemos el tema de los acuerdos y el cumplimiento de las treguas.  Hombre, los acuerdos están para romperlos y las treguas para saltárselas. Es diabólico que desde el lado débil se trate a toda costa de romper acuerdos y saltarse treguas y del lado poderoso sean tan diabólicos como para acatarlas. Esto no es forma de hacer la guerra. Una vez más, es diabólico. Además, cuando un ciudadano Israelí, en muchas ocasiones un colono extremista, se salta los acuerdos, el estado de Israel actúa contra él. ¿Cómo se puede permitir que esta nación tan diabólica actúe contra sus propios extremistas -que también los tiene- sin ser castigada severamente por Naciones Unidas? De toda la vida de Dios, cuando un extremista hace lo que le sale de las narices para defender una ideología retrógrada en contra del resto de la sociedad, lo que hay que hacer es proporcionarle armas, votarle para presidente, darle el poder y seguirle hasta la aniquilación del otro bando. Esto lo sabe cualquiera que tenga dos dedos de luces y abra su mente en este conflicto.

Yo creo, para terminar, que esta guerra, conflicto o como lo quieran llamar está desequilibrada desde el inicio. Es una broma de mal gusto. Un bando es diabólico y se comporta como una nación occidental del siglo XXI en pleno medio oriente y el otro, mucho más razonable, se comporta como una nación de la edad media, que es lo que impera por aquella zona. Además, como mandan los cánones, lo hacen sin el beneplácito de la mayor parte de la población, que lo que quiere es vivir en paz y ver a sus niños crecer y progresar. No se puede -ni se debe- permitir que una nación utilice armas, planteamientos y tácticas del siglo XXI para defenderse de su vecino. Es un abuso de fuerza que desequilibra la contienda. No debemos permitir que los ciudadanos de Israel, judíos, cristianos, musulmanes, agnósticos y demás, vivan en paz. Hay que expulsarlos de allí. Mejor, hay que aniquilarlos; porque cualquier otra solución supondría que no queremos el triunfo del integrismo, la degradación de la mujer, el abuso de la población civil y, en definitiva, la libertad y el progreso.