Don Tomás y la vergüenza ajena

Don Tomás Regalado, alcalde de MiamiEsta mañana he tenido la fortuna de conocer a Don Tomás Regalado, a su encantadora esposa y a su equipo de gestión empresarial liderado por Don Julián Linares. Don Tomás es el Alcalde de la ciudad de Miami, en su segundo mandato, y artífice en gran medida del cambio que ha sufrido esta ciudad en los últimos años. Miami fue una de las primeras ciudades en EEUU que entró en crisis, lo hizo de forma increíblemente dura, y sin embargo, ha sido una de las primeras en salir de la crisis, recuperar la confianza empresarial, generar empleo y crecer a ritmos vertiginosos. Y don Tomas Regalado nos ha brindado un relato en primera persona de cómo han logrado que Miami pasase de estar arruinada y desahuciada a ser la segunda ciudad en crecimiento en EEUU, sólo por detrás de Austin.

Acompañando a Don Tomás en la sala y por parte de la delegación malagueña estaban representantes del ayuntamiento de Málaga, de la Junta de Andalucía, de la Escuela de Organización Industrial, de la Cámara de Comercio, de la Confederación de Empresarios, de Ausbanc -artífices del encuentro- y un puñado de empresarios representativos del tejido empresarial malagueño entre los que tuve la enorme suerte de poder estar. La idea -magnífica por cierto- era por un lado escuchar el relato de Don Tomás, con sus medidas anticrisis que tan buen resultado le han dado a la ciudad de Miami, y por otro lado buscar lazos de cooperación para que empresas de aquí podamos tener representación allí y viceversa.

Don Tomás me ha hecho sentir vergüenza ajena. Vergüenza de nuestra clase política. Vergüenza porque al fin y al cabo somos nosotros los que los escogemos. Y no me refiero a los de un partido o a los del otro, que me parecen iguales con distinto color, sino al tipo de gobernante que aupamos al poder en general. Y el pobre Don Tomás no ha tenido intención alguna de ridiculizar a nuestra clase política. Muy al contrario, ha estado tremendamente generoso elogiando las virtudes de nuestros gobernantes municipales. Y digo generoso porque ha debido suponer que ellos siguen medidas parecidas a las suyas para sacarnos de la crisis y combatir el desempleo, la pobreza y la penuria infantil entre otras cosas. Y mientras Don Tomás nos contaba algunas de las cosas que su equipo de gobierno había hecho en los últimos años por los ciudadanos de Miami, los políticos allí presentes, aunque ellos mismos no eran conscientes, se iban haciendo más y más pequeños, hasta ser tan insignificantes en la mesa que daban vergüenza ajena.

Don Tomás llegó a la alcaldía encontrándose un ayuntamiento endeudado y con incipientes índices de pobreza en su ciudad. Una de sus primeras medidas fue bajar los impuestos. Tomando esa medida era consciente que aumentaría el déficit a corto plazo pero su vista estaba puesta en el medio y largo plazo. De modo que pensó que lo mejor que podía hacer era quitar presión fiscal a sus ciudadanos para que estos pudieran salir adelante con más facilidad. Para luchar contra el déficit, Don Tomás comenzó a reducir los gastos. Para ello, revisó todos los contratos que tenía suscrito el ayuntamiento y animó a todos los empleados municipales a apretarse el cinturón doblemente: por un lado, ajustando salarios y exigiendo mayor productividad y por otro -no se lo pierdan- eliminando o reduciendo drásticamente las jubilaciones y bonos de los ex-políticos y ex-funcionarios de alto rango que cuando él llegó a la alcaldía se prejubilaban a los cincuenta y pocos años con sueldos anuales de 150.000 dólares. ¿Suena familiar? El caso es que al reducir los gastos logró reducir el déficit (que hoy es un creciente superávit) al tiempo que ayudaba a sus conciudadanos a salir antes de la crisis. ¿Porqué? Porque cuanto antes saliesen de la crisis antes volvería el emprendimiento y la generación de riqueza, como así ha sido.

En segundo lugar, Don Tomás puso en marcha un plan de aprovechamiento de los recursos no monetarios. De este modo, buscó parcelas, zonas, edificios y demás inmovilizado del ayuntamiento que no se estuviese usando y lo otorgó, casi a coste cero, a la iniciativa privada para que lo explotase siempre y cuando al ayuntamiento no le costase nada. ¿Porqué? Porque de este modo se pondrían en marcha iniciativas financiadas de manera privada que generarían empleo. El empleo traería riqueza y la riqueza prosperidad de la zona. De este modo, por ejemplo, convirtió barrios marginales en zonas de alta prosperidad ligadas al arte y la cultura en la que se establecieron galerías de arte, lo que produjo que se mudaran allí muchos artistas y a su vera florecieran restaurantes, supermercados, comercios de todo tipo y, en general, se generara empleo y riqueza.  Al tiempo, invirtió 200 millones de dólares en crear unos estudios cinematográficos de primer nivel que ya ha alquilado la todopoderosa Viacom generando más de 500 empleos directos y un gran número de indirectos. De nuevo, más empleo, prosperidad y riqueza, al tiempo que se enfrentaba a sindicatos de bomberos, policías y funcionarios públicos para mejorar la atención al ciudadano sin aumentar los costes salariales.

En tercer lugar Don Tomás se enfrentó a los bancos. Básicamente los demandó en las cortes, y además les ganó. Les demandó porque abusaban de la ley para evitar pagar impuestos y porque abusaban del ciudadano con cláusulas de todo tipo. En esencia, les hacía en parte responsables de la situación creada con su “burbuja hipotecaria” como él mismo la ha llamado y pretendía que no se fuesen de rositas por ello. De este modo, logró incrementar los ingresos de la ciudad al tiempo que seguía reduciendo la presión económica en sus ciudadanos.

Además de esto, Don Tomás puso en marcha muchas otras medidas de entre las cuales destaco que un porcentaje del Property Tax, nuestro I.B.I., se destina expresamente para la lucha contra la pobreza infantil, la exclusión y otra serie de medidas orientadas a los niños bajo la organización The Children Trust, medida que por cierto fue votada democráticamente por los propios ciudadanos. En otras palabras, allí los ciudadanos pudieron votar para decidir que un porcentaje de sus propios impuestos municipales se dedicase íntegramente a los niños más desfavorecidos.

En resumen, para sacar a Miami de la crisis y convertirla en la segunda ciudad más próspera de Estados Unidos, con ratios de crecimiento increíbles, Don Tomás bajó los impuestos de los ciudadanos, pleiteó contra los bancos y les subió a ellos los impuestos, mejoró la función pública abaratando costes, profesionalizó la atención al ciudadano, empleó los recursos municipales para generar riqueza sin que el peso de la inversión cayese sobre las arcas municipales, eliminó pensiones vitalicias de políticos prejubilados, mejoró la atención al empresario y dedicó una importante suma de dinero, con el beneplácito de sus conciudadanos, a mejorar la vida de miles de niños cada año.

Lo que no entiendo es cómo, si allí estas medidas han dado un resultado tan espectacular, aquí no han funcionado. Ah no, espera, que aquí han hecho justo lo contrario… Vergüenza les debería dar sentarse en la misma mesa porque desde luego a mí me ha dado vergüenza ajena de verlos allí hacerse pequeñitos mientras Don Tomás hablaba.

Escaños en Blanco

Parlamento Europeo
Parlamento Europeo

El otro día publicaba una entrada llamada 10 motivos para dejar de votar en la que explicaba las 10 razones que me harían no acudir a las urnas en estas elecciones. Pues bien, hay un dato que no tuve en cuenta al tomar esa decisión y que hoy quiero compartir. Al dejar de votar favorecemos a los partidos grandes. Si, ya se que el otro día pensaba justo lo contrario, pero un amigo me ha demostrado, -con cifras, que es como a mí me gusta- que el mayor beneficiado de la abstención es el partido mayoritario.

Pongamos como ejemplo las pasadas elecciones generales en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta. ¿Qué porcentaje del censo electoral votó al PP? En torno a un 17%. El dato que ellos nos ofrecen siempre es el del porcentaje de votos sobre el total de votos emitidos, que en España y para los ganadores suele estar entre el 30% y el 45%, pero el porcentaje de votos sobre el total de personas con derecho a voto es infinitamente inferior. Si quieres ver números más concretos y entender como afecta el voto en blanco a los resultados electorales, no dejes de visitar este simulador; te garantizo que te va a sorprender.

Con este panorama, admito que he cambiado de opinión y voy a ejercer mi derecho al voto. Afortunadamente, al tiempo que mi amigo me hacía estas cuentas y me hacía reflexionar acerca de la importancia de mi voto, otro amigo me hablaba de una formación política que se presenta a estas elecciones llamada Escaños en Blanco. Su programa electoral es muy sencillo dado que sólo contiene un punto:

No tomaremos posesión del cargo.

Nuestros candidatos, si resultan elegidos, no adquirirán la condición plena de eurodiputado. Al no ejercer como tales, no tendrán derecho a ningún tipo de remuneración económica en forma de sueldo, dietas o complementos.

Asimismo, el partido Escaños en Blanco ni solicitará ni aceptará subvenciones públicas (en particular las adjudicables por escaños, votos y envío de propaganda electoral)

O sea, que los escaños que consigan se quedaran vacíos toda la legislatura y no causarán gasto alguno a las arcas públicas. Tengo que decir que veo en esta la única alternativa seria dado el desolador panorama político que nos rodea. La idea es bien sencilla: cada escaño que se quede vacío es un escaño menos y por lo tanto un político menos para meter la mano y coger lo ajeno. Además, si conseguimos que sean muchos esos escaños vacíos, el rechazo social será palpable y los dirigentes se verán obligados a tomar acciones al respecto. De hecho, si miras la foto que encabeza este artículo verás que incluso ahora, en algunas sesiones del Parlamento Europeo, los escaños están vacíos, así que puedes hacerte una idea del aspecto que tendría si esta iniciativa prosperase.

Volviendo al caso del Parlamento Europeo, que hace poco o nada de provecho, es mucho más importante si cabe que dejemos clara nuestra postura apoyando iniciativas como esta. Hace poco escribía un artículo en el blog de nutrición acerca del trabajo de sus señorías en la regulación del etiquetado de los zumos en la Unión Europea, algo que es de vital importancia para la salud de nuestros hijos, dado que creemos que les damos algo sano y natural y nada más lejos de la realidad. Los políticos lo saben y “están trabajando en ello”, pero necesitan 5 o 6 años para hacer algo al respecto.

Mientras la Agencia Tributaria se dedica a perseguir a todos los contribuyentes, estrujándoles por cualquier motivo, las grandes multinacionales se aprovechan de una legislación Europea mal diseñada para evadir impuestos. ¿Sabías, por ejemplo, que empresas como Google, Amazon, Microsoft o Apple no pagan IVA en la U.E. por los servicios que prestan? ¿Sabías que estas empresas ni siquiera pagan impuestos de sociedades en los países en los que operan? A ti te van a perseguir por 50€, 500€ o 5.000€, pero a estas empresas no les van a tocar un pelo por 50 millones, 500 millones o 5.000 millones de euros. Así de patética es la política fiscal de la Unión Europea y así de mezquinos los políticos que la permiten.

Como punto final a esta entrada, quiero dejar un video de unos pocos minutos de duración para que reflexionemos antes de decidir nuestro voto en las elecciones europeas. Que nadie se asuste, no es propaganda electoral. Es un video sencillo que, con el apoyo de un eurodiputado holandés, muestra como viven, comen, se desplazan y “trabajan” los eurodiputados, y cuando dinero llegan a cobrar por tan duros “esfuerzos” entre copa y copa de champagne.



10 motivos para dejar de votar

10 motivos para No Votar
10 motivos para No Votar

Desde que cumplí 18 años he acudido puntualmente a todas y cada una de las citas electorales que se han creado, con la única excepción de unas elecciones municipales en las que lo fui dejando para más tarde durante todo el día y acabé por quedarme dormido viendo una película y no votando. He votado presencial, por correo e incluso desde el Consulado de Boston, ciudad en cuyos alrededores he vivido mucho tiempo.

En esta ocasión, sin embargo, tengo claro que no voy a votar. De hecho, si las cosas no cambian de manera radical, no voy a volver a votar jamás en España. Algunos me llaman radical y otros exagerado. Yo quiero compartir los 10 motivos que tengo para dejar de votar y que cada uno actúe en consecuencia. Estos son los 10 motivos principales que me han llevado a decidir no ejercer mi derecho al voto:

1. Votando legitimo el sistema.

Si participio es esta pantomima en que se han convertido las elecciones, estoy diciéndole al mundo entero que creo en este sistema, pero lo cierto es que no creo en él. No creo que se deba votar a los partidos en lugar de a las personas. No creo en que la fuerza más votada no siempre gobierne. No creo en el distinto valor de los votos. No creo que necesitemos políticos locales, regionales, nacionales y europeos para hacer lo mismo: nada o casi nada. No creo en las alianzas de partidos para obtener poder traicionando al electorado. Y, por encima de todo, no creo en un sistema en que los políticos tienen privilegios por encima de los ciudadanos.

2. Estoy harto de que me engañen

No me importa admitir que siempre he votado al PP. Excepto en unas elecciones en que voté al GIL porque aparentemente estaba funcionando bien en Marbella, el resto de veces he votado al PP. Casi siempre me he sentido estafado en mayor o menor medida, pero esta vez el engaño ha sido mayúsculo. Yo voté un programa, unos ideales y una forma de hacer las cosas. El PP ha hecho justo lo contrario de lo que dijo que haría, que viene a ser lo mismo que estaba haciendo el PSOE. Yo no voté para que me subieran el IVA. No voté para que las eléctricas me subieran las tarifas cada mes. No voté para que la gasolina esté por las nubes. No voté para que no haya incentivos al trabajo. No voté para que subiera el IRPF. No voté para que se recortaran prestaciones sociales. No voté para que unos pocos se enriquecieran a costa de que muchos otros se arruinasen. Voté para que ocurriese justo todo lo contrario de lo que ha ocurrido, que es lo que el PP me dijo que haría. Lo contrario de lo que ha hecho.

3. Si es bueno para un político no puede ser bueno para mí

¿A nadie le extraña que todos los políticos, sean del color que sean, tengan un interés desmesurado en que vayamos a votar? Para ellos es bueno que legitimemos el sistema, que les digamos que no hace falta que lo cambien, que participemos en esta supuesta fiesta democrática. Pero lo cierto es que aquí el único que se va de fiesta con nuestra democracia es el político. Unos se llevan la fiesta con prostitutas y cocaína a cargo de nuestros impuestos. Otros con trajes y viajes a Suiza. Me da igual el color que defiendan, son iguales. Cuantos más votos recibe un partido político, más dinero de nuestros impuestos recibe. Y cuanto más dinero maneja, más putas, más cocaína y más viajes a Suiza. Lo dicho, bueno para ellos, nefasto para nosotros.

4. Estoy cansado de que aquí mande el Sr. Botín

Es una forma de hablar. Aquí mandan los bancos, con Botín a la cabeza lógicamente. Los bancos prestan dinero a los políticos. Los políticos no devuelven el dinero. Los bancos pueden cargarse los partidos políticos, pero es mucho mejor condonar deudas y cobrar favores. Por eso, los bancos hacen y deshacen a su antojo, aunque ninguno de nosotros ha votado jamás a un banquero. Por eso, cuando ha habido que realizar rescates con dinero público no se ha rescatado a ciudadanos, sino a bancos. Por eso, en la cúpula de las cajas de ahorro han estado siempre los políticos. Por eso, las empresas de los bancos, ya sean petroleras, energéticas o de servicios, hacen lo que quieren con nosotros.

5. Los políticos cometen alta traición y nosotros les legitimamos para ellos

Dijo Rajoy que al llegar al poder se encontró un agujero mucho mayor del declarado por el PSOE y por ello no pudo aplicar su programa económico. Pues bien, si ese es el caso, el PSOE realizó alta traición al estado maquillando las cuentas y ocultando la realidad. Lo peor del caso es que el PP no acusó a nadie del PSOE de hacer tal cosa y desde luego no ha sentado en el banquillo a político alguno por ello. Son por lo tanto culpables también de alta traición al estado, al no defender los legítimos intereses de los ciudadanos. Lo cierto es que se cubren las espaldas los unos a los otros y, cada vez que votamos, les legitimamos para seguir haciendo lo mismo.

6. Me repugna el sistema feudal Español del Siglo XXI

El binomio iglesia-estado amparado por la monarquía de la edad media ha renacido en el siglo XXI convertido en un nuevo sistema feudal en el que el papel de la iglesia lo han tomado los bancos. Los políticos, los nuevos señores feudales, controlan la policía, que utilizan contra el pueblo y no para defender al pueblo. Ponen y quitan a los jueces y fiscales, y controlan el poder jurídico. Hacen y deshacen a su antojo pues controlan el poder legislativo. En su alianza con los banqueros, forman una pinza en cuyo centro están los ciudadanos, que son extorsionados con impuestos directos, indirectos e incluso impuestos sobre impuestos. Aquí, que nadie se engañe, la clase obrera -que somos la mayoría aunque nos guste llamarnos empresarios- trabaja a destajo para pagar las fortunas de los nuevos señores feudales, que son los políticos y los banqueros. Lamentable pero cierto. La policía está dedicada íntegramente a recaudar. Multas, radares, inspecciones, tasas, controles… ¿Acaso nadie recuerda el lema de la policía norteamericana que aparece en cada película “To protect and to serve” (para proteger y para servir)? Aquí debería ser para joder y multar, que es lo único que hacen con relativa eficacia. ¿Dónde coño está el cadáver de Marta del Castillo, por poner un ejemplo? Cuando el estado dedique los recursos policiales a combatir el verdadero crimen, que no es ir a 90 en zona de 80, sino prevenir asesinatos y proteger a los ciudadanos, empezaremos a caminar de nuevo hacia la libertad.

7. No es cierto aquello de “también hay políticos honrados”…

Esto se ha vuelto la estupidez en boca de todos. Han conseguido que estemos debatiendo sobre si hay o no políticos honrados. A un político se le debe presuponer honradez, vocación de servicio y dedicación al pueblo. La pregunta no debe ser si hay o no políticos honrados. Es de cajón que los hay. Sin embargo, aquí ya no se analiza si tienen vocación de servicio o si dedican su vida al pueblo, que es lo importante. Nos da igual su valía, si van a hacerlo bien o no. Simplemente discutimos si hay alguno honrado o no para tratar de votar al honrado, aunque sea un inútil integral. Es una puñetera vergüenza. En otros países, los políticos que traicionan la confianza que en ellos deposita el pueblo dimiten, incluso se suicidan, y en muchos casos son juzgados por los errores que cometen. Aquí no dimite nadie. Jamás se ha suicidado uno y para juzgar a uno hay que pillarle, literalmente, con los millones de euros guardados bajo la almohada (y aún así no es tan fácil).

8. Se han invertido los papeles

Yo no puedo apoyar con mi voto un sistema en el que se han invertido los papeles. El estado tiene que estar a mi servicio, como ciudadano y contribuyente. Pago para obtener el bien común. El estado debe proporcionarme seguridad, un marco jurídico apropiado y un futuro de prosperidad. Sin embargo, los ciudadanos nos hemos convertido en los sirvientes del estado. Trabajamos para sostener un sistema insostenible, plagado de políticos, altos cargos, asesores, hombres de confianza y una larguísima lista de caraduras y enchufados. Trabajamos a destajo para pagar unos gastos que, en una gran mayoría, no necesitamos. Trabajamos para que cada mes cobren 400.000 cargos públicos que encima usan nuestro dinero para financiar el terrorismo de estado contra sus ciudadanos. Usan nuestro dinero para apretarnos más y recaudar más dinero. No sólo es absurdo, es obsceno.

9. No existe alternativa

Uno no puede hacer nada con su voto salvo apoyar la alternancia del PP y el PSOE. No hay alternativa al binomio y no la puede haber. El binomio controla la ley electoral y no la va a cambiar, porque le beneficia de manera brutal. Controla los medios de comunicación. Controla el poder judicial. Controla las fuerzas de seguridad. Controla el capital y la energía. Es materialmente imposible que una fuerza política desbanque el binomio. Pero lo peor de este panorama es que aquellas fuerzas políticas que parece que podían crecer para empezar a plantar cara al binomio están integradas por los mismos que hace poco pertenecían al PP y al PSOE. Mismo perro, distinto collar.

10. No votar es la única opción que de verdad sirve para algo.

Los políticos se cansan de decir que tenemos que votar. ¿Porqué? Porque necesitan que una mayoría de las personas respalden el sistema que les mantiene en sus tronos y les permite gobernar. Lo cierto es que si más de la mitad de las personas no acudiese a las urnas, desde un punto de vista estrictamente democrático, habríamos derrocado al sistema. Si más de la mitad de la población opina que el sistema no funciona y no lo legitima acudiendo a la llamada de las urnas, habremos derrocado al sistema y no quedará otra que tomar una decisión acerca del cambio del sistema en si por uno nuevo. Por el contrario, si la mayoría de las personas acuden a las urnas, al legitimar con su participación el sistema, nos estarán condenando a la esclavitud de esta corruptela que nos gobierna y domina.

Por todo lo anterior creo que ir a votar es absolutamente contraproductivo para los intereses de los ciudadanos de este país. Mientras les legitimemos en las urnas, independientemente de quién gane o pierda, no cambiará el sistema. La única forma de derrocar este sistema es haciendo que no sea legítimo, que no sirva. Y yo, sin duda, apuesto por ello ejerciendo mi derecho a no votar.

Huelga de Educación

Estudiante: ¡Despierta!
Estudiante: ¡Despierta!

He leído que nuestros estudiantes han hecho hoy huelga de educación . Para mi que llevan en huelga muchos años porque, en general, educación tienen poca y, la poca que tienen, la desaprovechan. Lo digo en el más amplio sentido de la palabra. No son educados ni se educan adecuadamente. Lo primero es culpa suya. Lo segundo también.

Siempre digo que cuando me tocó unirme al mercado laboral lo hice, al igual que el resto de mi generación, empujando a los que teníamos delante. Salimos de las distintas aulas con hambre para comernos el mundo. Ahora debería empezar a sentir el aliento de la próxima generación empujándonos a nosotros, pero como dijo aquel futbolista, no veo a nadie por el espejo retrovisor. Siento cierto aliento, pero es a tufillo perroflautero y desde luego no me preocupa.

Andaba yo la semana pasada por una feria de muestras en Barcelona a la busca y captura de un proveedor de un artículo específico. Había comerciales de multitud de países, cada uno demostrando las virtudes de sus productos. Me resultó curioso que los comerciales de las empresas españolas eran, en general, de mi quinta o incluso más mayores (algunos mucho más). Eran educados y conocían sus productos a las mil maravillas. Auténticos profesionales. Los alemanes, británicos, asiáticos y norteamericanos eran igual de educados, tenían amplios conocimientos de sus productos también y mostraban una incipiente profesionalidad. Sin embargo, eran bastante más jóvenes que los españoles. ¿Dónde demonios está la gente joven de nuestro país? Buscandose la vida desde luego que no. Rectifico. Buscándose la vida en el sector privado desde luego que no. Probablemente anden a la caza y captura de algún subsidio o prestación. Tratando de engancharse a la teta del estado (o de cualquiera de los 17 mini-estados).

¿Qué ha pasado con la generación que tendría que venir detrás? Pues justo eso, que tendría que venir pero que no viene. Se puso en huelga de educación hace muchos años y, pobrecitos, creen que la huelga ha sido hoy. ¿A dónde podría haber llegado mi generación si hubiése tenido las herramientas de comunicación y divulgación de la información que existen hoy cuando estudiaba? Es curioso. Unos usamos estas herramientas para divulgar con las palabras y el lenguaje y otros para destrozarlo.

¿Huelga de Educación? Si, desde hace mucho tiempo, y también huelga de sangre, de ganas, de empuje, de coraje, de sacrificio, de humildad, de conocimiento… y así podría seguir un par de horas más, pero no merece la pena. Seguramente acabarán leyendo cualquier otra cosa en la red. Vuelvo a rectificar. Seguramente acabaran usando la red para cualquier otra cosa que no sea leer. Porque, están en huelga, si, pero conectados con sus blackberrys y iPhones y androids con la tarifa plana que paga Papá.

La Maldita Guerra

Desolación
Desolación

En más de una ocasión vi a mi abuela Conchita sollozar la frase “esa maldita guerra destrozó nuestras vidas” con los ojos absolutamente inundados en lágrimas de rabia contenida cada vez que salía el tema de la guerra y la posguerra. Empiezo a tener un sentimiento parecido al suyo acerca de esta crisis.

Ciertamente no se ven cadáveres en las cunetas ni hay bombardeos en las ciudades, pero esta situación está arruinando la vida de millones de personas. En los últimos meses, soy cada vez más consciente de situaciones límite a mi alrededor. Personas que han trabajado duramente para labrarse un futuro durante años, que han pagado impuestos religiosamente y que han contribuido de manera activa al sostenimiento del mal llamado estado del bienestar, comprueban con estupor como todo lo que habían conseguido se esfuma por el retrete al mismo ritmo con que algunos políticos compran cocaina con dinero público u otros se hacen retratos en el congreso. Es jodidamente grotesco.

Familias arruinadas, negocios que cierran, personas físicamente desmejoradas y anímicamente machacadas… este panorama no es muy diferente al de la guerra, armas y muertos aparte. Ya no se trata únicamente de poder permitirse esto o aquello. Se trata de tener verdaderas dificultades a la hora de llegar a fin de mes. Lo vi en algún amigo al principio de la crisis. Lo vi en otros pocos en el último año; pero en estos últimos meses, me encuetro con gente por todas partes que está bien jodida. No me refiero a que les haya bajado el trabajo o los ingresos. Me refiero a que se hayan extinguido ambos.

Conforme los damnificados van quedando en el camino, la carga se hace más insoportable para el resto e, indudablemente, llegará el momento en que será imposible de soportar. Porque, paralelamente a la merma generalizada de ingresos, aquí nos suben casi a diario los costes de producción.

Esta mañana (por el miércoles, que es cuando he escrito esto), camino a mi oficina, he parado a repostar combustible. 85 litros, 125€ mal contados. Si alguien me dice hace diez años que llenar el coche me va a costar 21.000 pesetas le digo que está loco. Después, un par de kilómetros pasado el Clínico dirección Cártama, me ha pillado un radar móvil camuflado en un coche del que sobresalía ligeramente una escalera por una ventanilla. 139 Kmh/h en zona de 100 Kmh/h. 300€ de multa, otras 50.000 pesetillas de nada. ¿Por qué la Autovía del guadalhorce es zona de 100 km/h? Mi desplazamiento al trabajo en el día de hoy me ha salido por 425€, unas 70.000 pesetas. Hace diez años esto era impensable, pero lo que es devastador acerca de esta crisis es que hoy, hay mucha gente que gana menos de lo que ganaba hace diez años, si es que todavía ganan algo. Ayer mismo me decía un amigo, con bastante buen humor y capacidad de autocrítica, que se había convertido en un “Nuevo Pobre” y que lo lleva mucho peor que cuando se hizo Nuevo Rico, aunque con menor preocupación, pues dice que prácticamente no le queda ya nada más por perder.

Este estado feudal en que nos hemos convertido, con una clase política erigida en señores recaudadores que malgastan el dinero obtenido con el esfuerzo de los plebeyos -que somos todos los demás- tiene a los banqueros ejerciendo de clero medieval apoyando sus barbaries. Mucho me temo, que de no dar un giro radical a nuestra actitud, de esta guerra no nos libra nadie… a ninguno. Y desde luego, con esta huelga, menos.