Escaños en Blanco

Parlamento Europeo
Parlamento Europeo

El otro día publicaba una entrada llamada 10 motivos para dejar de votar en la que explicaba las 10 razones que me harían no acudir a las urnas en estas elecciones. Pues bien, hay un dato que no tuve en cuenta al tomar esa decisión y que hoy quiero compartir. Al dejar de votar favorecemos a los partidos grandes. Si, ya se que el otro día pensaba justo lo contrario, pero un amigo me ha demostrado, -con cifras, que es como a mí me gusta- que el mayor beneficiado de la abstención es el partido mayoritario.

Pongamos como ejemplo las pasadas elecciones generales en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta. ¿Qué porcentaje del censo electoral votó al PP? En torno a un 17%. El dato que ellos nos ofrecen siempre es el del porcentaje de votos sobre el total de votos emitidos, que en España y para los ganadores suele estar entre el 30% y el 45%, pero el porcentaje de votos sobre el total de personas con derecho a voto es infinitamente inferior. Si quieres ver números más concretos y entender como afecta el voto en blanco a los resultados electorales, no dejes de visitar este simulador; te garantizo que te va a sorprender.

Con este panorama, admito que he cambiado de opinión y voy a ejercer mi derecho al voto. Afortunadamente, al tiempo que mi amigo me hacía estas cuentas y me hacía reflexionar acerca de la importancia de mi voto, otro amigo me hablaba de una formación política que se presenta a estas elecciones llamada Escaños en Blanco. Su programa electoral es muy sencillo dado que sólo contiene un punto:

No tomaremos posesión del cargo.

Nuestros candidatos, si resultan elegidos, no adquirirán la condición plena de eurodiputado. Al no ejercer como tales, no tendrán derecho a ningún tipo de remuneración económica en forma de sueldo, dietas o complementos.

Asimismo, el partido Escaños en Blanco ni solicitará ni aceptará subvenciones públicas (en particular las adjudicables por escaños, votos y envío de propaganda electoral)

O sea, que los escaños que consigan se quedaran vacíos toda la legislatura y no causarán gasto alguno a las arcas públicas. Tengo que decir que veo en esta la única alternativa seria dado el desolador panorama político que nos rodea. La idea es bien sencilla: cada escaño que se quede vacío es un escaño menos y por lo tanto un político menos para meter la mano y coger lo ajeno. Además, si conseguimos que sean muchos esos escaños vacíos, el rechazo social será palpable y los dirigentes se verán obligados a tomar acciones al respecto. De hecho, si miras la foto que encabeza este artículo verás que incluso ahora, en algunas sesiones del Parlamento Europeo, los escaños están vacíos, así que puedes hacerte una idea del aspecto que tendría si esta iniciativa prosperase.

Volviendo al caso del Parlamento Europeo, que hace poco o nada de provecho, es mucho más importante si cabe que dejemos clara nuestra postura apoyando iniciativas como esta. Hace poco escribía un artículo en el blog de nutrición acerca del trabajo de sus señorías en la regulación del etiquetado de los zumos en la Unión Europea, algo que es de vital importancia para la salud de nuestros hijos, dado que creemos que les damos algo sano y natural y nada más lejos de la realidad. Los políticos lo saben y “están trabajando en ello”, pero necesitan 5 o 6 años para hacer algo al respecto.

Mientras la Agencia Tributaria se dedica a perseguir a todos los contribuyentes, estrujándoles por cualquier motivo, las grandes multinacionales se aprovechan de una legislación Europea mal diseñada para evadir impuestos. ¿Sabías, por ejemplo, que empresas como Google, Amazon, Microsoft o Apple no pagan IVA en la U.E. por los servicios que prestan? ¿Sabías que estas empresas ni siquiera pagan impuestos de sociedades en los países en los que operan? A ti te van a perseguir por 50€, 500€ o 5.000€, pero a estas empresas no les van a tocar un pelo por 50 millones, 500 millones o 5.000 millones de euros. Así de patética es la política fiscal de la Unión Europea y así de mezquinos los políticos que la permiten.

Como punto final a esta entrada, quiero dejar un video de unos pocos minutos de duración para que reflexionemos antes de decidir nuestro voto en las elecciones europeas. Que nadie se asuste, no es propaganda electoral. Es un video sencillo que, con el apoyo de un eurodiputado holandés, muestra como viven, comen, se desplazan y “trabajan” los eurodiputados, y cuando dinero llegan a cobrar por tan duros “esfuerzos” entre copa y copa de champagne.



10 motivos para dejar de votar

10 motivos para No Votar
10 motivos para No Votar

Desde que cumplí 18 años he acudido puntualmente a todas y cada una de las citas electorales que se han creado, con la única excepción de unas elecciones municipales en las que lo fui dejando para más tarde durante todo el día y acabé por quedarme dormido viendo una película y no votando. He votado presencial, por correo e incluso desde el Consulado de Boston, ciudad en cuyos alrededores he vivido mucho tiempo.

En esta ocasión, sin embargo, tengo claro que no voy a votar. De hecho, si las cosas no cambian de manera radical, no voy a volver a votar jamás en España. Algunos me llaman radical y otros exagerado. Yo quiero compartir los 10 motivos que tengo para dejar de votar y que cada uno actúe en consecuencia. Estos son los 10 motivos principales que me han llevado a decidir no ejercer mi derecho al voto:

1. Votando legitimo el sistema.

Si participio es esta pantomima en que se han convertido las elecciones, estoy diciéndole al mundo entero que creo en este sistema, pero lo cierto es que no creo en él. No creo que se deba votar a los partidos en lugar de a las personas. No creo en que la fuerza más votada no siempre gobierne. No creo en el distinto valor de los votos. No creo que necesitemos políticos locales, regionales, nacionales y europeos para hacer lo mismo: nada o casi nada. No creo en las alianzas de partidos para obtener poder traicionando al electorado. Y, por encima de todo, no creo en un sistema en que los políticos tienen privilegios por encima de los ciudadanos.

2. Estoy harto de que me engañen

No me importa admitir que siempre he votado al PP. Excepto en unas elecciones en que voté al GIL porque aparentemente estaba funcionando bien en Marbella, el resto de veces he votado al PP. Casi siempre me he sentido estafado en mayor o menor medida, pero esta vez el engaño ha sido mayúsculo. Yo voté un programa, unos ideales y una forma de hacer las cosas. El PP ha hecho justo lo contrario de lo que dijo que haría, que viene a ser lo mismo que estaba haciendo el PSOE. Yo no voté para que me subieran el IVA. No voté para que las eléctricas me subieran las tarifas cada mes. No voté para que la gasolina esté por las nubes. No voté para que no haya incentivos al trabajo. No voté para que subiera el IRPF. No voté para que se recortaran prestaciones sociales. No voté para que unos pocos se enriquecieran a costa de que muchos otros se arruinasen. Voté para que ocurriese justo todo lo contrario de lo que ha ocurrido, que es lo que el PP me dijo que haría. Lo contrario de lo que ha hecho.

3. Si es bueno para un político no puede ser bueno para mí

¿A nadie le extraña que todos los políticos, sean del color que sean, tengan un interés desmesurado en que vayamos a votar? Para ellos es bueno que legitimemos el sistema, que les digamos que no hace falta que lo cambien, que participemos en esta supuesta fiesta democrática. Pero lo cierto es que aquí el único que se va de fiesta con nuestra democracia es el político. Unos se llevan la fiesta con prostitutas y cocaína a cargo de nuestros impuestos. Otros con trajes y viajes a Suiza. Me da igual el color que defiendan, son iguales. Cuantos más votos recibe un partido político, más dinero de nuestros impuestos recibe. Y cuanto más dinero maneja, más putas, más cocaína y más viajes a Suiza. Lo dicho, bueno para ellos, nefasto para nosotros.

4. Estoy cansado de que aquí mande el Sr. Botín

Es una forma de hablar. Aquí mandan los bancos, con Botín a la cabeza lógicamente. Los bancos prestan dinero a los políticos. Los políticos no devuelven el dinero. Los bancos pueden cargarse los partidos políticos, pero es mucho mejor condonar deudas y cobrar favores. Por eso, los bancos hacen y deshacen a su antojo, aunque ninguno de nosotros ha votado jamás a un banquero. Por eso, cuando ha habido que realizar rescates con dinero público no se ha rescatado a ciudadanos, sino a bancos. Por eso, en la cúpula de las cajas de ahorro han estado siempre los políticos. Por eso, las empresas de los bancos, ya sean petroleras, energéticas o de servicios, hacen lo que quieren con nosotros.

5. Los políticos cometen alta traición y nosotros les legitimamos para ellos

Dijo Rajoy que al llegar al poder se encontró un agujero mucho mayor del declarado por el PSOE y por ello no pudo aplicar su programa económico. Pues bien, si ese es el caso, el PSOE realizó alta traición al estado maquillando las cuentas y ocultando la realidad. Lo peor del caso es que el PP no acusó a nadie del PSOE de hacer tal cosa y desde luego no ha sentado en el banquillo a político alguno por ello. Son por lo tanto culpables también de alta traición al estado, al no defender los legítimos intereses de los ciudadanos. Lo cierto es que se cubren las espaldas los unos a los otros y, cada vez que votamos, les legitimamos para seguir haciendo lo mismo.

6. Me repugna el sistema feudal Español del Siglo XXI

El binomio iglesia-estado amparado por la monarquía de la edad media ha renacido en el siglo XXI convertido en un nuevo sistema feudal en el que el papel de la iglesia lo han tomado los bancos. Los políticos, los nuevos señores feudales, controlan la policía, que utilizan contra el pueblo y no para defender al pueblo. Ponen y quitan a los jueces y fiscales, y controlan el poder jurídico. Hacen y deshacen a su antojo pues controlan el poder legislativo. En su alianza con los banqueros, forman una pinza en cuyo centro están los ciudadanos, que son extorsionados con impuestos directos, indirectos e incluso impuestos sobre impuestos. Aquí, que nadie se engañe, la clase obrera -que somos la mayoría aunque nos guste llamarnos empresarios- trabaja a destajo para pagar las fortunas de los nuevos señores feudales, que son los políticos y los banqueros. Lamentable pero cierto. La policía está dedicada íntegramente a recaudar. Multas, radares, inspecciones, tasas, controles… ¿Acaso nadie recuerda el lema de la policía norteamericana que aparece en cada película “To protect and to serve” (para proteger y para servir)? Aquí debería ser para joder y multar, que es lo único que hacen con relativa eficacia. ¿Dónde coño está el cadáver de Marta del Castillo, por poner un ejemplo? Cuando el estado dedique los recursos policiales a combatir el verdadero crimen, que no es ir a 90 en zona de 80, sino prevenir asesinatos y proteger a los ciudadanos, empezaremos a caminar de nuevo hacia la libertad.

7. No es cierto aquello de “también hay políticos honrados”…

Esto se ha vuelto la estupidez en boca de todos. Han conseguido que estemos debatiendo sobre si hay o no políticos honrados. A un político se le debe presuponer honradez, vocación de servicio y dedicación al pueblo. La pregunta no debe ser si hay o no políticos honrados. Es de cajón que los hay. Sin embargo, aquí ya no se analiza si tienen vocación de servicio o si dedican su vida al pueblo, que es lo importante. Nos da igual su valía, si van a hacerlo bien o no. Simplemente discutimos si hay alguno honrado o no para tratar de votar al honrado, aunque sea un inútil integral. Es una puñetera vergüenza. En otros países, los políticos que traicionan la confianza que en ellos deposita el pueblo dimiten, incluso se suicidan, y en muchos casos son juzgados por los errores que cometen. Aquí no dimite nadie. Jamás se ha suicidado uno y para juzgar a uno hay que pillarle, literalmente, con los millones de euros guardados bajo la almohada (y aún así no es tan fácil).

8. Se han invertido los papeles

Yo no puedo apoyar con mi voto un sistema en el que se han invertido los papeles. El estado tiene que estar a mi servicio, como ciudadano y contribuyente. Pago para obtener el bien común. El estado debe proporcionarme seguridad, un marco jurídico apropiado y un futuro de prosperidad. Sin embargo, los ciudadanos nos hemos convertido en los sirvientes del estado. Trabajamos para sostener un sistema insostenible, plagado de políticos, altos cargos, asesores, hombres de confianza y una larguísima lista de caraduras y enchufados. Trabajamos a destajo para pagar unos gastos que, en una gran mayoría, no necesitamos. Trabajamos para que cada mes cobren 400.000 cargos públicos que encima usan nuestro dinero para financiar el terrorismo de estado contra sus ciudadanos. Usan nuestro dinero para apretarnos más y recaudar más dinero. No sólo es absurdo, es obsceno.

9. No existe alternativa

Uno no puede hacer nada con su voto salvo apoyar la alternancia del PP y el PSOE. No hay alternativa al binomio y no la puede haber. El binomio controla la ley electoral y no la va a cambiar, porque le beneficia de manera brutal. Controla los medios de comunicación. Controla el poder judicial. Controla las fuerzas de seguridad. Controla el capital y la energía. Es materialmente imposible que una fuerza política desbanque el binomio. Pero lo peor de este panorama es que aquellas fuerzas políticas que parece que podían crecer para empezar a plantar cara al binomio están integradas por los mismos que hace poco pertenecían al PP y al PSOE. Mismo perro, distinto collar.

10. No votar es la única opción que de verdad sirve para algo.

Los políticos se cansan de decir que tenemos que votar. ¿Porqué? Porque necesitan que una mayoría de las personas respalden el sistema que les mantiene en sus tronos y les permite gobernar. Lo cierto es que si más de la mitad de las personas no acudiese a las urnas, desde un punto de vista estrictamente democrático, habríamos derrocado al sistema. Si más de la mitad de la población opina que el sistema no funciona y no lo legitima acudiendo a la llamada de las urnas, habremos derrocado al sistema y no quedará otra que tomar una decisión acerca del cambio del sistema en si por uno nuevo. Por el contrario, si la mayoría de las personas acuden a las urnas, al legitimar con su participación el sistema, nos estarán condenando a la esclavitud de esta corruptela que nos gobierna y domina.

Por todo lo anterior creo que ir a votar es absolutamente contraproductivo para los intereses de los ciudadanos de este país. Mientras les legitimemos en las urnas, independientemente de quién gane o pierda, no cambiará el sistema. La única forma de derrocar este sistema es haciendo que no sea legítimo, que no sirva. Y yo, sin duda, apuesto por ello ejerciendo mi derecho a no votar.

Google, el nuevo fascismo

Presa del Fascismo Empresarial
Presa del Fascismo Empresarial

Leo en Wikipedia que el proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario. Bien, elimine la palabra estatal al principio y sustituya nacionalismo por corporativismo empresarial al final y, si ha trabajado con Google, verá que es una definición que le viene como anillo al dedo al gigante de Internet [y de los móviles].

Google es, de facto, el dueño de Internet. Si no apareces en Google no existes. Antes, tener una buena presencia en las redes sociales como Facebook te garantizaba un buen posicionamiento en Google. Ahora, si quieres estar posicionado, tienes que estar bien presente en Google Plus. Por si no lo sabe, Google Plus es una red social que desarrolló Google cuando Mark Zuckerberg no le quiso vender Facebook. Por tráfico, google.com es el sitio web que recibe más visitas del mundo. El número dos del ranking es facebook.com, pero esto no es lo suficientemente importante para Google como para tenerlo en cuenta de manera significativa al organizar sus resultados de búsqueda. Para Google es mucho más importante que uno esté en Google Plus, incluso si sólo estamos para mejorar los resultados de la búsqueda orgánica en su dichoso portal. Más importante aún es que mucha gente le tenga en círculos, que es la forma no-natural que tiene Google de agrupar a las personas en su red social. Por si se lo está preguntando, sólo el 12% del tráfico que recibe Google pertenece a Google Plus (datos de Alexa en el momento de escribir este artículo).

Google está por encima del bien y del mal y desde luego por encima de la ley en general. En la Comunidad Andaluza, como en la suya sea la que sea, tenemos una serie de normas que a su vez se supeditan a las normas y leyes de nuestro país que, por lo general, suelen estar enmarcadas dentro de las normas y leyes de la Comunidad Europea y digo por lo general porque en materia de doble imposición y otras curiosidades, parece que vamos por libre. Estas normas y leyes regionales, nacionales e internacionales le son de aplicación, en principio, a todo el mundo, pero la experiencia me demuestra que Google está por encima de las normas y las leyes y obra a sus anchas.

El abuso de la posición dominante, la competencia desleal, la imposición de su voluntad, y la obligación de pasar siempre por su aro, o sea, el fascismo que practica a diario, parece no importarle a nadie. A mí me asusta y más aún cuando leo que su sistema operativo Android sigue creciendo en los dispositivos móviles que usamos cada vez más. Ahora el dictador-censurador estará omnipresente además de en su PC, en su teléfono. ¿Sabía usted que Google “lee” sus correos electrónicos de Gmail para crear anuncios acerca de las cosas de las que usted habla en sus correos? Si no me cree, lea la explicación que da Google al respecto aquí. A estos señores le estamos dando acceso a nuestra comunicación personal en el móvil. ¿Qué será lo siguiente? ¿Escuchar nuestras conversaciones para ponernos anuncios de las cosas de las que hablemos?

Con Google no se puede razonar. Incluso cuando te dan la razón, te dicen educadamente que lo entienden pero que les da igual. Te sugieren que si no estás conforme, aunque tengas razón, te busques a otro proveedor. Pero te lo dicen porque en su fascismo son conscientes que los inútiles de los políticos les han dejado convertirse en el único proveedor, el monopolio de Internet. Sólo Facebook parece resistir y, a cierta distancia Yahoo y a mucha distancia Microsoft. Es una paradoja que el ciberespacio, el lugar que parecía estar llamado a permitir nuestra libertad de expresión en su máximo grado de evolución, esté regulado por los gustos y antojos de una sola empresa y por su fascismo digital en el que o eres Ario en lo que a su política respecta o estás muerto [presencialmente hablando, claro].

A Google le importa un pepino o un pimiento, o ambos, si usted quiere vender un producto de curso legal o no. La legislación es secundaria. Lo que le importa es si el producto cumple la política de Google o no. Si usted pierde su valioso tiempo y dinero creando un producto que cumpla con la legalidad, que esté autorizado en España y en la Comunidad Europea, que cumpla todas las normativas habidas y por haber (que no son pocas) y acaba teniendo un producto que vender en Internet, más le vale que no esté en la lista negra de Google, porque entonces no lo va a poder vender.

Esta lista negra -que Google llama “Política de Google” y que está por encima de la ley- tiene una curiosa propiedad física (o quizás metafísica, no se), y es que es moldeable al antojo del departamento de Política de Google. Me explico: cuando alguien pone un anuncio de un producto que supuestamente atenta contra la política de Google, lo importante para decidir si se permite el anuncio o no, nada tiene que ver con la legalidad o legitimidad del producto, sino con quien es el anunciante. Algunos anunciantes si, otros no. O sea, una “política plastilina” que se puede modelar a gusto. En realidad, es una farsa que forma parte del fascismo que utiliza en su negocio. Funciona de este modo: pongo una norma que impide sólo a quien yo decida anunciar su producto.

Si Google quisiese prohibir anuncios de un producto, lo único que tendría que hacer y -que de hecho hace con algunos productos- es vetar la palabra clave. Por eso, cuando usted hace una búsqueda de la palabra “porno” (aunque los dos sabemos que usted jamás ha hecho tal cosa) no aparecen anuncios de Google. Esta es una clara aplicación de su política al respecto de los anuncios vetados.

Sin embargo, si usted busca la palabra “adelgazar”, algunos anunciantes aparecen y otros no aparecemos. Llevo dos días con mi cuenta de anunciante inhabilitada para anunciar cualquier producto porque he cometido el grave delito de querer anunciar mi libro en Google. Un momento… no, no es un delito. Ahora que lo pienso es un libro legal, editado legalmente, vendido legalmente, con su deposito legal y su ISBN… Bueno, en realidad he atentado contra la política de Google, que obviamente es mucho más importante que la legislación vigente. Le he pedido a Google durante dos días que me deje anunciar otros productos ya que no me deja anunciar mi libro, pero Google se niega hasta que quite mi libro de la web (o modifique la web para que un libro que se llama “Adelgazar sin Milagros” no incluya la palabra “Adelgazar” ni nada que haga referencia a la pérdida de peso, cosa harto difícil.

Yo, humildemente y para aprender de mis errores y de los aciertos de los demás, he preguntado porqué puede anunciarse Amazon, si ellos también venden mi libro y yo no. Y la respuesta ha sido, a grosso modo, que la política de Google no se aplica a todos por igual, de ahí el descubrimiento de la propiedad [meta]física de la política de Google de convertirse en plastilina al antojo del departamento de “política”. Lo cierto es que mi libro cumple escrupulosamente todas las normas (que no son pocas) en lo referente a productos para la pérdida de peso, pero eso da igual. Aparentemente lo que importa es que no cumple la moldeable política de Google y por eso estoy aquí, despachándome a gusto y con un cabreo soberano.

El problema -y Google lo sabe perfectamente- es que la palabra “adelgazar” genera 4,5 millones de búsquedas al mes en nuestro país. Cada búsqueda genera un número no publicado por Google de clicks en los anuncios y estos clicks los cobra Google, y bastante bien por cierto. Son millones de euros mensuales a los que Google no quiere renunciar de manera directa, por eso no limita el uso del término en la creación de anuncios. Para colmo, este negocio de millones de euros que se genera en España no tributa en España, sino en Irlanda y además, está exento de IVA local. Hasta donde yo se, ingreso para el estado español = cero. ¿Y qué hacen nuestros políticos? Siguen estrangulando al cotizante español y mirando a sabiendas de que esto ocurre. ¿casualidad? Ya he dicho muchas veces en el blog que no creo en este tipo de casualidades.

No me quiero extender más en este tema, pero la guinda del pastel ha sido cuando los responsables de mi cuenta de anunciante en Google me han dicho que el problema reside en las presiones que recibe Google por parte del gobierno de este dichoso país para que no permita que se promuevan productos que puedan ayudar en la pérdida de peso y que esta política restrictiva de Google acerca de los productos para perder peso sólo se aplica en España y en México, que copió el modelo Español. Si un día alguien abre fuego indiscriminadamente contra los políticos que nos desgobiernan, no me va a extrañar lo más mínimo. La capacidad que tienen estos tipos de tocarnos las narices, dificultarnos las cosas, burocratizarlo todo y, en general, romper todo lo que tocan es abrumadora.

 

 

Todavía más mediocres

Logo Financiado por Kickstarter
Logo Financiado por Kickstarter

El otro día escribía un post titulado Mediocres, S.A. acerca del proyecto de ley de fomento de la financiación empresarial que maneja el [des]gobierno. En él denunciaba que el gobierno está trabajando en una ley para volver a atizar a los emprendedores, a los creativos y a los micro empresarios de este país. No contentos con dificultar el acceso a la financiación pública, nuestros mediocres gobernantes se han propuesto acabar con la micro financiación privada. No se acostumbre a ver el logotipo de la izquierda en este país de mediocres…

Lo cierto es que el artículo no ofrecía demasiados datos concretos del impacto que tendrá esta ley, entre otras cosas porque no disponía de los datos cuando lo escribí. Sin embargo, la diosa fortuna ha hecho que esos datos lleguen ellos solitos a mi bandeja de entrada en forma de correo electrónico remitido por Kickstarter, la web de crowdfunfing más grande del mundo. En mi artículo comentaba que en algunas ocasiones he aportado mi granito de arena a algunos proyectos que se han financiado de manera privada siguiendo este modelo y lo he hecho precisamente a través de esta popular web, referente del sector.

Pues bien, quiero compartir los datos que acaba de hacer públicos Kickstarter para que tengamos una idea de como el [des]gobierno quiere regular -más bien atrofiar- un importante motor emergente de la economía en otros países justo cuando empieza a hacerse popular en España. El correo electrónico original con todos los datos en inglés está disponible aquí para quien lo quiera leer.

Desde su creación, Kickstarter ha logrado recaudar más de 1.000 millones de dólares para inversiones en nuevos proyectos. En total, 5,7 millones de personas han invertido en los proyectos anunciados en la popular web. Lo interesante de este dato es que más de la mitad de ese dinero se ha recaudado en los últimos 12 meses, algo que muestra claramente el crecimiento y potencial de este modelo. Creo que esto es precisamente lo que ha hecho que el [des]gobierno pretenda cargárselo. Imagínese, ¡conseguir financiación para su proyecto sin engordar las arcas del Sr. Botín y sin pasar por caja para dar nada a los políticos! ¡Qué osadía!

¿Pero es esto una tendencia mundial o sólo los yanquis hacen esto? Pues mire, los 5,7 millones de personas que hemos invertido en estos proyectos venimos de 224 países y territorios de los 7 continentes. Dice el [des]gobierno, como siempre, que su ley es para proteger al pequeño inversor, claro, claro… Este modelo es tan malo y tan peligroso sin la pertinente regulación que de los 5,7 millones de personas que hemos invertido sin regulación alguna en al menos un proyecto, 1,7 millones, el 30%, hemos repetido experiencia. Cualquier negocio de Internet sufre por tener una tasa de repetición del 5% y estos señores de kickstarter barajan una tasa de repetición superior al 30%. Lo más curioso: casi 16.000 personas han invertido en más de 50 proyectos. Ya podemos hablar de profesionales del crowdfunding.

De los 1.000 millones de dólares recaudados, 619 millones provenían de personas que ya habían invertido en otros proyectos. O sea, el 62% del capital invertido proviene de personas con buenas experiencias previas.

El día que se lanzó Kickstarter, el 18 de Abril de 2009, 40 personas invirtieron 1.084 dólares en 7 proyectos, a una media de 155 dólares por proyecto. El 13 de marzo de 2013, apenas 4 años después, 54.187 personas invirtieron un total de 4.029.586 dólares en 1.985 proyectos distintos, a una media de unos 2.000 dólares por proyecto. Ahí tienen ustedes la progresión de un mercado y un modelo empresarial absolutamente explosivo.

En estos escasos 5 años, esos 1.000 millones de dólares han ido a financiar, entre otras cosas, documentales, juegos de mesa, obras de teatro, miniordenadores Arduino, libros de arte, exhibiciones fotográficas, espacios públicos, plataformas de código abierto, libros de cómic, musicales, lámparas, piscinas, restaurantes, esculturas, camiones de alimentos, cuartetos, vídeos de animales domésticos, carteras finas, películas de terror, libros de poesía, novelas gráficas, videojuegos, satélites, miniaturas, albums de hip-hop y el instituto Marina Abramovic. Esto es sólo una muestra de lo que nos perderemos en España por culpa de los inútiles que tenemos tomando decisiones que malgastan su tiempo y nuestro dinero creando leyes y más leyes, reglas y más reglas, normas y más normas, que solo sirven para empobrecer a los de siempre y enriquecer a los de siempre.

Quiero acabar este post traduciendo el mensaje final de Kickstarter. Es el espíritu emprendedor hecho verbo. Justo lo contrario de lo que promueven los mediocres politicuchos que nos [des]gobiernan:

“Cualquier cosa que tengas en mente, ¡hablemos! 1.000 millones de dólares significa que las personas tienen interés en las nuevas ideas, y que compartiendo las ideas con nuestros amigos, con nuestros familiares y con todo el mundo en Internet, podemos conseguir cosas realmente extraordinarias. Celebramos todas las ideas geniales que ha habido en todo el mundo y todas las que quedan por llegar, agradeciéndoos a todos que seáis como sois. Mil millones de gracias.”

Y ojo, sólo un apunte más: Kickstarter es sólo una de las numerosas plataformas serias de crowdfunding que existen. Si piensan hacer números, hágalos incluyendo a todas.

 

 

Mediocres, S.A.

Sociedad Mediocre
Sociedad Mediocre

Un país con dirigentes mediocres sólo puede generar una sociedad mediocre. Ahí es hacia donde nos dirigimos cogiendo velocidad conforme el tiempo pasa y nuevas leyes, normas y estupideces varias van apareciendo. Este gobierno es mediocre. El anterior también lo fue y sospecho que el próximo también lo será. Y mientras tanto, Botín más rico y usted más pobre. Curiosa coincidencia, ¿verdad?.

Ayer me contaron que el [des]gobierno prepara una “Ley de fomento de la Financiación Empresarial” que entre otras cosas regulará el crowdfunding. Es que no falla: algo empieza a funcionar y llega el gobierno de turno a meter la mano y estropearlo. El crowdfunding surge en Estados Unidos como solución a la financiación privada de proyectos a base de micro aportaciones. De este modo, si uno tiene una buena idea puede explicarla en una web y presentar su plan de negocio y cualquiera que pase por allí puede hacer su aportación para financiar su proyecto. A cambio, se lleva lo que ofrezca el emprendedor.

La idea es sencilla: si no tienes nada más que una buena idea, y quieres ponerla en marcha rápido, convence a los curiosos de que la idea es buena y ellos te la financiarán. Con ello, un emprendedor evitaba, por ejemplo, tener que jugarse su casa para lanzar un proyecto. Si el proyecto no funcionaba, nadie perdía una cantidad copiosa de dinero y por el contrario, si funcionaba, todos contentos. Bueno, bonito y barato. En la cuna del emprendimiento, que es Estados Unidos, este modelo ha funcionado muy bien catapultando algunos proyectos a base de decenas o centenas de miles de inversores, cada uno aportando unos pocos dólares a cambio de un producto o servicio, normalmente interesante y pionero en el mercado. Yo mismo participé hace unos años aportando $85 USD al lanzamiento de este interesante producto en Estados Unidos.

Pues como esto estaba empezando a funcionar en España, el [des]gobierno parece que planea joderlo. La idea es también sencilla: Si esto funciona como Dios manda, se le acaba la posición de abuso a mis amigos los banqueros y no pueden seguir quedándose con las casas de los prójimos, así que vamos a “regularlo” para poner las cosas un poco más difíciles todavía al currito de turno. Y yo traduzco lo que supongo que piensan los políticos: como hemos jodido por completo el acceso a la financiación de los emprendedores y micro-empresarios, y el propio mercado ha encontrado la manera de sobreponerse a estas zancadillas, que nosotros hemos creado con la inestimable ayuda de nuestros amos, los banqueros, tenemos que destruir la salida que han encontrado mediante el crowdfunding y seguir castigando el emprendimiento, las buenas ideas y las ganas de hacer algo.

Entre otras cosas, lo que el [des]gobierno planea es que las plataformas de crowdfunding, que son simplemente unas webs en la que se reúnen emprendedores e inversores en potencia, tengan que registrarse en el Banco de España, en la CNMV, tener un capital social de al menos 50.000€ y/o un seguro de responsabilidad civil de 150.000€. Vamos, que como es de esperar, y como quien no quiere la cosa, el Banco Santander, el BBVA y el Sabadell imagino que se van a convertir -en breve- en las únicas plataformas de crowdfunding legales en España. Una vergüenza -para los que aún tenemos cierto sentido de la vergüenza, claro.

Nuestra mediocre sociedad con sus mediocres cretinos que la gobiernan a la cabeza jamás contará con un Mark Zuckerberg que creó Facebook desde su habitación del internado de la facultad, jamás tendrá un Steve Jobs, que creó Apple desde un garaje Californiano, jamás verá a un Bill Gates que creó Microsoft desde un despachito alquilado en Alburquerque en Nuevo México, jamás permitirá que un Larry Page y un Sergey Brin, estudiantes de doctorado, creen Google… No sigo que me deprimo.

Cuando lo lógico sería analizar la regulación que existe en el país de origen de este modelo empresarial, estudiar los magníficos resultados que allí se consiguen y liderar un proyecto similar en España fomentando la creación de proyectos y la inversión privada, aquí hacemos justamente lo contrario. Obviamos todo aquello que hace que el sistema funcione, creamos unas reglas que dificulten el modelo y jodemos, una vez más, algo que funcionaba.

Creo que se estima que en 2013, se invirtieron en España en modelos de crowdfunding alrededor de 10 millones de euros. A ver cuanto se invierte una vez se apruebe esta ley que, entre otras cosas, limita inversiones máximas por persona en proyecto (3.000€) y al año en general (6.000€). Debemos ser el único país de idiotas que limita las cantidades que la inversión privada puede realizar en proyectos empresariales privados. ¿No es curioso que este gobierno de derechas cercene la libertad de inversión en proyectos privados? De verdad, que es de chiste. Yo propongo cambiar el nombre de este país a Mediocres, S.A., porque supongo que nadie me negará que nos viene como anillo al dedo.