La empresa en Europa

Boeing 737 Ryanair
Boeing 737 Ryanair

Creo que es posible que la gente me encasille en el grupo de los euro-escépticos. He dicho, en muchas ocasiones, que una Europa unida que plante cara a otra unión soberana de estados como los Estados Unidos de America es poco realista. Barreras históricas y sociales nos separan demasiado de nuestros vecinos, por no hablar del idioma. Precisamente, una de las empresas que mejor representa lo que la empresa europea debería ser para poder plantar cara a la empresa norteamericana disfruta de una pobre reputación y es el blanco y objeto de continuos ataques con bastante poco fundamento.

Ayer volví a coger un vuelo de Ryanair y ya he perdido la cuenta de los vuelos seguidos que llevo con esta aerolínea. Un vuelo más que llega puntual y sin sobresaltos de ningún tipo. Estoy esperando, pacientemente, a que me ocurra cualquier cosa volando con Ryanair, desde un retraso injustificado hasta un problema en vuelo, circunstancias, todas ellas, que he vivido con aerolíneas diversas de las llamadas, digámoslo así convencionales. En algunas, llamémosle figurativamente Iberia, por ponerle algún nombre ficticio, casi a diario.

Embarcamos unos minutos tarde en un avión que acababa de aterrizar. Yo fui el primer pasajero en embarcar y lo hice gracias a mis diez euritos que me garantizaban una plaza en la primera fila, para poder desembarcar más rápido. Viene a ser como la clase business de Iberia, pero en lugar de costar 500€ cuesta 10€. El caso es que embarqué al mismo tiempo que el último pasajero del vuelo anterior salía de la aeronave. Uno se esperaría, como dicen por ahí, un avión sucio, maloliente y con un ambiente cargado. Sin embargo, el avión estaba perfectamente limpio y el ambiente que se respiraba en el interior era agradable. Ya lo decía aquel… no es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia.

Lo primero que noté es que la tripulación de cabina estaba formada por una mezcla de nacionalidades entre las que había al menos dos chicas españolas, un chico italiano, una chica polaca y una cuarta chica cuya nacionalidad no fui capaz de determinar porque no le aprecié acento alguno en los tres idiomas que habló mientras la observaba. El piloto era británico y el primer oficial español. Luego supe que la tripulación tenía base en nuestro aeropuerto de destino y que se trataba del último vuelo del día de ese avión y de esa tripulación. Uno esperaría, a tenor de lo que leemos, que estos trabajadores supuestamente sobre-explotados tuviesen un pésimo aspecto con ojeras, malas caras, cansancio visible y demás pero, al contrario, mostraban un aspecto excelente, realizando su trabajo con entusiasmo, exquisita cordialidad y buen humor en todo momento. De hecho, nos recibieron con gorros de Papa-Noel para felicitarnos las fiestas en cuanto embarcamos. El avión, pese a llevar todo el día volando, estaba en perfecto estado y como todavía no necesito ir al baño en trayectos de una hora, que es lo que se tarda en recorrer España entera, no tengo ni idea de como estaba el baño ni me interesa.

Al embarcar, y esto ya lo había visto antes en el resto de vuelos que he hecho con Ryanair, la tripulación comprueba una a una las tarjetas de embarque de los pasajeros que van entrando en el avión y se dirigen al pasajero en el idioma que consideran más adecuado en función del nombre del mismo. No me pareció que fallasen en un sólo pasajero. El embarque es absolutamente lógico. Los últimos en embarcar son las personas en sillas de rueda que, además, se encuentran al llegar al avión que les han reservado los asientos en las filas 3 a 5, al principio del avión, para que no tengan que recorrer el largo pasillo del avión. Además, así consiguen que al acomodar a estos pasajeros cuando el resto de los pasajeros están sentados, no se formen colas ni retrasos. Además, los sientan principalmente en pasillos, para que les sea más sencillo sentarse y levantarse y, al embarcar los últimos, se aseguran que nadie tiene que pasar por encima de ellos para ocupar un asiento de centro o ventana. Señores de Iberia, ¿están aprendiendo algo hoy leyendo esto? Embarcar las sillas de ruedas primero es una falso beneficio para sus ocupantes. Mas bien una jodienda.

Ni que decir tiene que hay sitio en los maleteros superiores para todo el mundo. La extracta (y magnífica) norma de permitir un único bulto de mano por persona con unas determinadas medidas es, absolutamente, genial. Se acabó tener que darse codazos para poder poner el portátil antes de que el hippie de turno llene dos maleteros con su guitarra, su sombrero mejicano, sus ensaimadas, su mochila con saco de dormir y sus ocho bolsas de plástico. Si el hippie quiere llevar su mierda consigo, que la facture y la pague. Es, sencillamente, la medida más civilizada que se puede adoptar en el interior de un avión dado el espacio disponible.

La deformación profesional me hizo asomarme a la cabina, como hago cada vez que vuelo. Hay pilotos que dicen que lo hacen por cordialidad; yo no. A mi me gusta echar un vistazo rápido al panel, ver la pinta de los pilotos, el orden que mantienen en cabina y los instrumentos que faltan o están con el cartelito de “No Operativo”. Todavía no he visto un hueco sospechoso o un cartelito de “No Operativo” en un avión de Ryanair.

Del avión poco puedo decir que no sea bien sabido. Una flota de más de 300 Boeing 737, en su inmensa mayoría relucientemente nuevos. Anoche era un 737-800 al que no le echo más de un año o dos a lo sumo. Los asientos de cuero sintético más espaciosos que los del A-320 que montan la mayoría de aerolíneas europeas sin lugar a dudas, así que ahí no hay ahorro alguno por parte de Ryanair y por favor, dejen de creerse todo lo que escuchan. En el avión de Ryanair, al no haber armarios ni paneles de separación, la separación de las butacas es mayor que en el A320 de Iberia. Mis rodillas se lo pueden confirmar. El despegue, como siempre en los 737 NG, espectacular. Mucha potencia, poco ruido, ninguna vibración, suavidad extrema, carrera corta y ángulo pronunciado. Todo lo que yo le pido a un despegue… La rotación espectacular. Ni una sola vibración de la amortiguación al extenderse ni un mal ruido del tren al plegarse. Francamente, ni me enteré cuando cambió la configuración del ala. ¿No podrían los ingenieros del A-320 subirse a un 737 NG para comprender como debería ser el despegue de una aeronave desde el punto de vista del confort y la suavidad? ¿Porqué crujen tanto los Airbus? Ya que se hacen en Europa, ¿No podríamos encargarnos de que los hicieran los mismos tipos que hacen los Mercedes y no los que hacen los Citroen? Creo que de confort saben un poco más…

El vuelo, magnifico. Todos los mensajes en tono cordial, en inglés y en español. No creo que nadie echase de menos mensajes en Catalán, Gallego ni cualquier otra lengua y anticipo que mi destino era una comunidad de esas que tienen dos lenguas oficiales. De todas las tortas que ha soltado O´Learry a los políticos en estos últimos años, mi favorita ha sido la bofetada a los políticos catalanes. Algo así como “En mis aviones se habla en el idioma que a mí me da la gana y si no les gusta no se suban…”.

Finalmente, aterrizaje suave, bienvenida del capitán diez minutos antes de la hora prevista y todo el mundo a casa a descansar.

Si se mira fríamente, Ryanair es un ejemplo de lo que una compañía Europea debería ser:

  1. Es eficiente
  2. Tiene un equipamiento moderno y eficaz
  3. Da beneficios empresariales y genera riqueza
  4. Genera empleo, directa e indirectamente, para miles de personas de toda Europa
  5. Maneja los idiomas adecuadamente y a la hora de contratar no le tiembla el pulso con las nacionalidades
  6. Une pequeñas ciudades en vuelos cortos, fomentando la movilidad y descentralización (no hay que pasar por Madrid ni por Barcelona por narices para volar a otra ciudad)
  7. Ofrece un producto de calidad a un precio absurdamente reducido
  8. Está en continua expansión y crecimiento
  9. Colabora socialmente con los más desfavorecidos
  10. Fomenta, mediante la venta de sus calendarios, que sus trabajadores colaboren socialmente, en este caso donando más de medio millón de euros producido por la venta de dichos calendarios, para la construcción de un hospital de niños enfermos de cáncer en Polonia
  11. Aún siendo originalmente Irlandesa, en algunos paises como España es la aerolínea que más vuelos ofrece a más destinos

Sin embargo, en algunos sitios, como en España, mucha gente habla mal de esta empresa. Mienten básicamente y no son objetivos, porque, con los datos en la mano, no se puede hablar mal de Ryanair. Record de puntualidad año tras año, encabeza la lista de aerolíneas que menos equipaje pierden, tiene una flota moderna y eficiente, tiene infinidad de destinos directos sin escala, produce beneficios empresariales, está en crecimiento… la puñetera lista es interminable! Por eso soy euro-escéptico. Porque cuando aparece una empresa que hace las cosas bien, que ejemplifica que las empresas de ámbito europeo son posibles, que hace que personas de distintos países de la comunidad europea trabajen juntos a diario, codo con codo, y demuestra que es posible competir, justo entonces, venimos nosotros y la repudiamos. Por eso no podemos competir en algunas cosas con los Estados Unidos ni deberíamos tratar de compararnos con ellos.

 

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Comer sin florituras

Comedor principal del Marea
Comedor principal del Marea

Después de una magnífica semana dedicada por completo a repasar los restaurantes y musicales de Nueva York, ya estamos de vuelta y descansados, aunque con algún kilo más encima que tendremos que quitarnos en estos días.

Cuando publiqué originalmente en el grupo Bicheart las fotos y el pequeño resumen de cada sitio en el que estuvimos comiendo, prometí escribir un post acerca del restaurante que más nos gustó con diferencia y en el que mejor se come en Nueva York ahora mismo desde nuestro punto de vista, y ese no es otro que el Marea, en el 240 de Central Park South.

Marea es el tercer restaurante en Nueva York del chef de Wisconsin Michael White. Con dos estrellas michelín, Marea ofrece una carta inspirada en la comida italiana, el pescado y el marisco. Esas dos estrellas michelín nos prepararon para la ocasión esperando platos con diversas florituras en forma de “aires”, “espumas”, “aromas” y demás aplicaciones quimicas de la cocina moderna. Nada más lejos de la realidad. White, en su carta del Marea, se centra en el uso de ingredientes tradicionales para lograr unos platos con una presentación espectacular, un sabor inmejorable en que los ingredientes se potencian entre si, y, en general, una experiencia excepcional a un precio más que razonable. Hay que salir fuera para entender que probablemente tengamos los mejores cocineros metidos a físicos y químicos del mundo, pero a la hora de cocinar sin florituras, por ahí nos sacan bastante ventaja. No en vano, en las revistas de cocina que estuve leyendo, hablaban (bastante bien por cierto) de los alquimistas Españoles y en concreto de Ferrán Adriá.

Nosotros pedimos el menú degustación de almuerzo que se compone de 5 platos incluyendo el postre. Cuesta 75 dólares más servicio (que nunca está incluido en el precio de la comida en Estados Unidos), bebidas aparte. En nuestro caso, un cocktel ligero de aperitivo (yo un Campari con soda y Paola un Vermouth casero) y una botella de Champagne Taittinger ($80) para acompañar la comida y celebrar su cumpleaños. Este menú es una oda al mar como pocas se han escrito. Para empezar, un plato de “Crudi” o “Crudé” variado. Particularmente, yo pensaba que el crudé era la versión occidental del Sashimi, o sea, pescado y marisco crudo loncheado para mojar en cualquier salsa (en el caso del Sashimi en Soja con Wasabi). Sin embargo, lo que aprendimos en Nueva York es que si bien se trata de pescado y marisco crudo loncheado, éste viene acompañado de unos ingredientes que son los que hacen que se potencien los sabores y se disfrute de la cata. Aunque el menú ofrece 6 tipos de crudés distintos, en la degustación se incluyen 3 de ellos. Nosotros pedimos que nos trajeran 3 distintos a cada uno para poder probar los 6. Amablemente, y sin coste adicional, nos sirvieron los 6 a cada uno. Tengo que destacar que en Nueva York, el crudé está de moda y lo vimos en otras cartas y lo probamos en otros restaurantes, como el Aldea, que aunque lo servía de manera espectacular, distaba mucho de la sublime interpretación del pescado de White. 

Crudi del Marea
Crudi del Marea

De izquierda a derecha…

Passera – Platija de Long Island con perejil y agua de rosas

Seppia – Fideos de calamar con sofrito y huevas de mujol

Branzino – Lubina rayada con caviar de esturión en vinagreta de mejillones

Dentice – Pargo del pacífico con naranja y pistacho en vinagreta de zanahorias

Sgombro – Jurel del pacífico con vinagreta de setas salvajes y almendras

Tonno – Atún patudo con alcachofas crujientes en crema de ostras

Estas delicias del mar crudas son de lo mejor que he probado en mi vida. En concreto, los fideos de calamar y el pargo son absolutamente sublimes por lo especial de su textura.

Astice (Lobster burrata)
Astice (Lobster burrata)

Para continuar, nos sirvieron la ensalada Astice, compuesta por Bogabante de Nueva Escocia, Queso Burrata, Berenjena a las setas, tomate cherry pelado y albahaca. Probablemente, la mejor ensalada que he probado jamás. La frescura del bogavante, cocido a la perfección (poco hecho) y el queso fresco se potencia con la albahaca y el fondo achampiñonado de las diminutas porciones de berenjena. Aunque no lo pone en la lista de ingredientes, la ensalada incluye unas semillas de una fruta tropical (no estoy seguro de cual, aunque se que la he tomado en algún sitio de sudamérica) con pinta de caviar blanco pero que añaden incluso más frescura al plato si cabe.

Spaghetti
Spaghetti

A continuación, un plato de Espaguetti. Desde que empecé la Isotieta hace un año, no había vuelto a tomar pasta y no tenía intención de hacerlo… hasta que me la pusieron por delante y el aroma inundó el ambiente y despertó mis sentidos. Espahuetti fresco de pasta de semolina con cangrejo, erizo de mar y albahaca. Dicho así no parece nada del otro mundo pero puedo garantizar sin posibilidad de error que se trata del mejor plato de pasta que he probado en mi vida (y conozco bien Italia). A una pasta perfectamente cocinada al-dente de una exquisita textura y sabor, White le añade la proporción justa de tomate casero y frutos del mar para crear una experiencia mágica. 

Branzino (Lubina)
Branzino (Lubina)

Como plato principal Branzino, Lubina rayada salvaje con lentejas “beluga”, cebolla cipollini, setas “trompeta real”, mini raviolis de seta y pesto y un suave jugo de almejas. No creo que pueda volver a comer lubina al estilo tradicional nunca más. Este plato de pescado es, sencillamente, insuperable. Las setas “Trompeta Real” no las había probado nunca y son muy sabrosas manteniendo una textura tierna y suave. Los mini-raviolis aportan un toque de sofisticación a un plato que, de otro modo, podría parecer sencillo. Las lentejas gigantes y la salsa de almejas son el complemento ideal del acompañamiento del pescado. Buenísimo en conjunto con un pescado fresco cocinado a la perfección (que para mi siempre es poco hecho y manteniendo sus jugos).

Postres
Postres

Finalmente, de postre nos sirvieron un variado compuesto de Bombolini (Doughnut frito con crema zabaglione, salsa de chocolare aderezada con café expresso y helado blanco de café) y Carota (Esponja de zanahorias sobre base de nueces pecan caramelizadas en crema de chocolate blanco con sorbete de naranja al gengibre). En este caso, creo que una imagen vale más que mil palabras. Para acabar, con el café nos sirvieron unos bombones caseros riquísimos dignos de cualquier chocolatería de lujo de las que proliferan en Nueva york en cada esquina.

Bombones
Bombones

Hay que reseñar que la carta de postres, dulces y vinos de postre es obra del Chef James Eckler, que ha sabido diseñar a la perfección una serie de postres con base italiana que marida perfectamente con la carta principal. Además, Eckler es responsable de los distintos panes caseros que hornean en Marea, del que cabe destacar la Focaccia y el pan negro de 6 semillas.

 

No quiero acabar este post sin referirme al local y al servicio. La renovación de coste cercano al millón de dólares del antiguo San Domenico en Central Park South no defrauda. El local es elegantemente sobrio pero acogedor, terminado en materiales nobles donde impera la madera natural y el marmol travertino con toques de acero y cristal. El bar de la entrada, realizado en travertino retroiluminado, es espectacular y la planta baja en la que están los comedores reservados y los aseos mantiene el mismo nivel de acabados.

La barra del restaurante Marea
La barra del restaurante Marea

Por su parte, el servicio es magnífico, con un trato amable en todo momento y verdaderas ganas de agradar. El maitrè y el somellier están prestos a resolver cualquier duda o, como en nuestro caso, acomodar cualquier petición como la de incluir el resto de crudés en nuestra degustación sin coste adicional. Los camareros de sala prestan un servicio constante a la mesa sin caer en la incomodidad o la pesadez de comer con un tipo en el pescuezo o que te rellene la copa cada vez que das un sorbo. Pese a ser la última mesa en irnos (llegamos a la hora de comer española, mucho más tarde que la norteamericana), en ningún momento tuvimos sensación de prisa o malas caras por parte de nadie.

Resumiendo, si vas a viajar a Nueva York puedes plantearte que hacer y a dónde ir, pero, hagas lo que hagas y vayas dónde vayas, convierte a este sitio en tu prioridad para comer. Además, luego puedes dar un agradable paseo por el parque o bajarte la quinta avenida viendo escaparates sin necesidad de coger taxis ni metros.

Musicales

Musicales hay por todas partes. Lugares en los que vivirlos del modo en que se concibieron sólo hay uno: Broadway. Ayer al medio día fuimos a ver Spiderman, turn of the dark, un musical que ha costado poner en escena en torno a 70 millones de dólares, con música de Bono y The Edge, y que recauda la friolera de un millón de dólares a la semana. Sólo se me ocurre decir que es absolutamente espectacular porque cualquier descripción que tratase de hacer estaría por debajo de las sensaciones que produce. Si hay que buscarle un pero, se lo pongo a la música, que aunque es U2 en estado puro, no me resultó tan bestial como esperaba.

La música no me pareció lo mejor de este musical, entre otras cosas porque por la noche fuimos a ver Evita, con Ricky Martin en el papel del joven Che Guevara y cuando se mezcla el talento del Puertoriqueño con la música de Andrew Lloyd Webber el resultado, musicalmente hablando, no admite comparación, ni siquiera con los todopoderosos U2 y los millones de dólares del grupo Foxwood que ponen en escena la superproducción de Marvel.

En cualquier caso, un retorno a Broadway por la puerta grande de Ricky Martin y un regreso mío al mundo de los musicales en una ciudad que tanto visito y en la que habitualmente no tengo tiempo de hacer lo que me gustaría. Por delante, toda la semana para disfrutarla. Para empezar, Brunch con el Harlem Gospell Choir, entradas para Wicked y Mary Poppins entre otros y una serie de restaurantes que ya comenté hace unos meses en este post, con la inclusión de Nobu y alguno más para el que finalmente hemos podido conseguir reserva. La crónica a la vuelta, porque vaya coñazo esto de escribir en el iPad 🙂

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Comerse Nueva York

 
Nueva York
Nueva York

He empezado el año con hambre. No es una metáfora económica sino una realidad gastronómica. Desde que me levanté el día de año nuevo, no hago más que pensar en comida. Cuando pienso en comer bien pienso en grandes ciudades y, de entre ellas, Nueva York sobresale. Este año 2012 arranca para Nueva York con 49 restaurantes con estrella Michelín, de los cuales 6 tienen 3 estrellas y 8 tienen 2. Esto es un guantazo en toda regla a los energúmenos que dicen que en Estados Unidos no se come bien. 

Porterhouse de Benjamin's Steak House
Porterhouse de Benjamin's Steak House

Decía Woody Allen de los franceses que no se puede esperar mucho de ellos si tenían que fiarse de un fabricante de neumáticos para escoger donde comer y estoy convencido de que muchos restaurantes en Nueva York no tienen interés alguno en la Guía Michelín. Lo más interesante es que muchos de los restaurantes donde se come de maravilla en Nueva York no tienen estrella alguna, lo que nos da una idea del nivel gestronómico de la ciudad.

Al Pacino en Esencia de Mujer, encarnando al Coronel Frank Slade, dijo que cuando lo conocías suficientemente bien, podías llamar John Daniel’s al Jack Daniel’s y yo creo que cuando conoces Nueva York suficientemente bien, también la puedes apreciar por sus restaurantes. Toda vez que se han superado las visitas habituales a los templos turísticos por antonomasia uno puede planificar un viaje al corazón de Manhattan con la mente puesta en lo gastronómico. Claro que también podría hacerlo pensando en lo cultural en general y en lo musical en particular, pero eso lo vamos a dejar para otro post.

Lobster Burrata del Restaurante Marea
Lobster Burrata del Restaurante Marea

Tengo la suerte de haber vivido muy cerca y he podido disfrutar de Nueva York en infinidad de ocasiones. En Nueva York me ha llovido, nevado y helado. He estado a cuarenta grados y también he experimentado sensaciones térmicas por debajo de los treinta grados bajo cero. Me cerraron las salidas de la ciudad y quedé atrapado durante cuatro días en el 92, cuando un gran Nor’easter sepultó de nieve la costa Este del país. Dicen (y estoy casi de acuerdo) que la mejor época para visitar Nueva York es Navidad, pero la realidad es que la primavera Neoyorkina y del noroeste en general es espectacular por su clima y tranquilidad. Además, si planificas bien, es época de rebajas!

Atún Rojo relleno de Foie del River's Café
Atún Rojo relleno de Foie del River's Café

Aunque sólo sea por olfatear de lejos (de momento), he estado visitando (en el mundo virtual) algunos restaurantes a los que les tengo echado el ojo. El Atún Rojo relleno de Foie del River’s Café  en Brooklyn me llama poderosamente la atención, tanto como el Pato de Granja Crujiente del Four Seasons, ambos sin estrella Michelín. Si de comer carne se trata, Dios creó el Benjamin’s Steakouse cerca de Grand Central para que los fieles probasen el Porterhouse (1 kg para dos personas madurado por ellos 28 días a temperatura y humedad específicos) y comprendiesen como debe saber la carne “como Dios manda”. El Porterhouse, por si no lo has probado, es un corte de ternera o buey que lleva chuletón y solomillo, todo en uno. Ni te cuento como sabe.

Pato de Granja Crujiente del Four Seasons
Pato de Granja Crujiente del Four Seasons

Las pastas frescas de nueva creación y los pescados y mariscos crudos loncheados (Crudé) del Marea en Central Park le han valido 2 estrellas Michelín este año, estar en el top 10 de los restaurantes de Nueva York, y a su chef, Michael White, le califican de genio en las revistas de Gourmet, de modo que también me lo apunto.

Langostinos al Ajillo del Restaurante Aldea
Langostinos al Ajillo del Restaurante Aldea

No me olvido de mis raices Mediterráneas. El chef de origen portugués George Mendes capitanea el restaurante ibérico Aldea, que también consigue una estrella Michelín sin salirse del guión de nuestra comida. Mendes nos demuestra que se puede comer jamón, cochinillo, almejas, gambas, cordero, y un sinfín de manjares al estilo ibérico sin salir de la isla. Han sido muchos los que han abierto restaurantes españoles en Nueva York y algunos han conseguido triunfar, aunque fuese de manera momentánea. Sin embargo, creo que Mendes es el primero en transportar la realidad de nuestra cocina al otro lado del charco. Tendré que probarlo para convencerme…

Y ahora, después de esta visita virtual a los manjares que nos ofrece Nueva York, dime, si te atreves, que no tienes hambre.

La tableta se va de viaje

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Llevo tiempo leyendo que las tabletas van a sustituir a los PCs. Me he traído de viaje la única tableta del mercado que es realmente cómoda de llevar, una Samsung Galaxy Tab. Si alguien cree que el iPad es pequeño y manejable necesita urgentemente renovar su portátil por uno de última generación. No creo que el Macbook Air ocupe mucho más espacio y a cambio ofrece una solución completa no sólo de lectura, sino también de creación de documentos.

Pero a lo que iba, que me he traido la Galaxy y me he propuesto escribir un post en el blog para ver si de verdad es viable que las tabletas sustituyan a los portátiles. Mi primera impresión tras este párrafo y medio es que se acaban de ir por el retrete años de práctica escribiendo con un teclado mientras miro la pantalla. Estoy de vuelta al parvulario informático mirándome el dedo índice mientra aporreo la pantalla y, cuando de vez en cuando levanto la vista, los resultados son desastrosos. Tardo más en editar los errores que en borrar la frase y volver a escribirla.

Pero también tiene alguna ventaja esto de postear con la tableta. Por ejemplo, si se me olvida decir dónde estoy, la función de geolocalización añadirá de manera automática mis coordenadas a esta entrada, de manera que se acabó el decir que he estado en Londres reunido cuando vengo de la playa. Por cierto, si Gerona es Girona y San Sebastián es Donostia, ¿Por qué a nadie le chirría que haya escrito Londres y no London? Somos idiotas por permitir lo ilógico. ¿Ya no se estudian los silogismos en el colegio? No se para qué hago preguntas cuya respuestas no son de mi agrado…

Me vuelvo a ir por los cerros de Úbeda. No veas lo que me ha costado descubrir como se escribe la “u” mayúscula con tilde! Cualquiera diría que estos de Google se han creído la leyenda urbana que dice que las mayúsculas no se acentúan.

En fin, para ser un experimento este post ya me ha llevado demasiado tiempo y ya he sacado en claro que la única forma de escribir comodamente, de momento, sigue siendo nuestro amigo el teclado físico Qwerty.

En definitiva, la tableta es muy útil para leer el correo, navegar por la web, hacer alguna foto y pasar el rato jugando a algo o viendo una película, pero ne creo que esté llamada, al menos en su estado actual y a corto plazo, a sustituir a un PC portátil.