La vida después del iPhone

HTC Titan
HTC Titan

Ha pasado Papa Noël por mi barrio y se ha dejado olvidado en mi despacho un HTC Titan con Windows Phone 7.5 Mango. En realidad, Papa Noël había rescatado del cajón de los denigrados un HTC 7 Mozart con Windows Phone 7 para mi hijo Pablo, pero cuando se puso a resetearlo y ponerlo al día descubrió con cierto asombro que se actualizaba el solito a Windows Phone 7.5 Mango y tuvo que echarle un ratillo para comprobar, de primera mano, las virtudes de la tan cacareada actualización del sistema operativo de Microsoft para móviles. Ha bastado media hora de uso del Mozart mientras lo configuraba y jugueteaba un poco para que Papa Noël saliese corriendo al Corte Inglés (que afortunadamente estaba abierto ayer, festivo en Andalucía) y me trajese, con cierto retraso, un HTC Titan que ha enviado al iPhone 4 en su embalaje original al cajón de los denigrados a hacer compañía al iPhone 4S sin estrenar. ¡No hay nada como un regalo que uno realmente quiere! ¡Gracias Papa Noël!

De dimensiones “titánicas” pero más fino y agradable al tacto que la mayoría de los smartphones en el mercado, incluyendo los iPhone, el Titan tiene una pantalla Gorilla Glass Super LCD capacitativa de 4’7 pulgadas prácticamente libre de marco, tan espectacular como agradable de usar. Es inmensa! En esta pantalla si se puede leer el periódico con cierta normalidad y ver un video decentemente, incluso a plena luz del día (al menos del nublado día de ayer, veremos que pasa cuando llegue el sol). El teléfono tiene un procesador de un sólo núcleo a 1,5 Ghz, lo que lo coloca en teoría detrás del iPhone 4S y de los últimos smartphones con Android. Sin embargo, Windows Phone es más ligero y se mueve con más fluidez que los demás, incluso con un hardware a priori inferior. Ya lo había leído, pero ahora doy fe de ello. El interfaz del sistema operativo, heredado de Zune, es espectacular y cualquiera que lo use un rato tendrá serios problemas para volver al iPhone y no digamos a Android. Está no uno, sino varios pasos por delante en cuanto a experiencia de uso.

Las características técnicas del Titan están en línea con el resto de smartphones de última generación: Cámaras de 8 y 1,5 MP respectivamente, GPS, Bluetooth, Radio, grabación de video en HD (720p), HDSPA, Wi-Fi, etc. Pero su usabilidad, gracias al sistema operativo, está por encima del resto. Windows Phone organiza la información de una forma mucho más lógica de lo que hemos visto hasta ahora. Los primeros minutos de uso son un poco desconcertantes porque tendemos a buscar una aplicación para cada cosa que queremos hacer. Windows Phone agrupa las funciones en Hubs (ver ejemplos de hubs al final del Post). De este modo, en el Hub “Contactos” tengo, de manera automática, mis contactos personales de Outlook, mis contactos profesionales de Exchange Server, mis contactos de Hotmail, Gmail, Facebook, xBox Live y también los de LinkedIn. Yo no uso Twitter, pero intuyo que si lo usara también aparecerían aquí los hilos que siguiese porque existe una opción, nativa del sistema operativo, para agregar una cuenta de Twitter. En un sólo “Hub” tengo a todo el mundo. Pero no sólo tengo su información de contacto, también tengo sus últimas publicaciones en las redes sociales, fotos, videos, etc. y, además, puedo organizar la información de distintas maneras, todas ellas muy intuitivas y lógicas.

Este agrupamiento de funciones, que a priori no parece tan espectacular, es una forma más sencilla, rápida y eficicaz de usar el teléfono. De ahí que, una vez asimilado el concepto, cueste volver atrás. De hecho, Windows Phone 7 ya agrupaba así las funciones pero cuando lo probé con el HTC Mozart originalmente existían varios problemas menores y un problema mayor: no existía WhatssApp para Windows! Afortunadamente, los windows-dolares de Redmond han debido seducir a alguien porque la primera aplicación que nos ofrece el Marketplace, de manera gratuita, es WhatsApp, y yo no creo en las coincidencias. Claro que todavía hay “pocas” aplicaciones para Windows Phone, pero yo considero que las necesarias, las que se usan a diario, ya están, y el resto son mera morralla que nos hemos acostumbrado a llevar de viaje con nosotros a todas partes. Baste echar un vistazo a MarketPlace para comprobar que Microsoft, por su cuenta, ha desarrollado las aplicaciones más comunes en caso de que la competencia estuviese tentada de no desarrollar las suyas. De manera que no hay una aplicación YouTube de Google pero si hay uno (muy bueno por cierto) de Microsoft e incluso otro mejor de un tercero.

Windows Phone 7.5 vs iPhone 4S
Windows Phone vs iPhone

Otra característica que hace de Windows Phone un sistema operativo más avanzado que el resto es la gestión del correo electrónico. Por fin alguien se ha dado cuenta que era necesario que el sistema operativo (o en este caso Outlook Mobile) crease una carpeta de “correo sin leer” de manera dinámica, para que no fuese necesario revisar todas las carpetas en busca de correo. Ni Android ni iOS, hasta donde yo he sabido trastear, incluyen esta característica que es, simplemente, cojonuda.

¿Has pagado alguna vez por una aplicación de la App Store de Apple que luego ha resultado ser un bodrio que no cumplía tus expectativas? Entonces tengo buenas noticias. Las aplicaciones del Marketplace se pueden probar antes de comprar. Esta característica, por si sóla, es un magnífico filtro para que los desarrolladores con cara de hormigón armado no lo tengan tan fácil para sacarnos unos eurillos. He comprobado que, al menos de momento, hay bastante menos porquería en el listado de aplicaciones que en el listado de la App Store.

Otras consideraciones de interés son la posibilidad de alquilar películas on-line por 0,49€ y de crear una cuenta Zune con 14 días de prueba gratuita en los que se puede bajar música y escuchar cualquier cosa en streaming.

Pero por encima de todo, por fin, un sistema operativo “se lo come todo” y no requiere de un software ortopédico (si, iTunes es una auténtica bazofia) para transferir contenido. El contenido se sincroniza mucho más rápida y fácilmente con Zune para Windows Mobile que con iTunes para iOS y, además, de momento no me he encontrado con ninguna restricción en cuanto al tipo de archivos que se pueden reproducir. Hace años decidí digitalizar todos mis CDs y lo hice en el formato que más se ajustaba a mis requerimientos, que es wma (Archivo de audio de Windows Media) y no MP3. Pues resulta que el iPhone no come wma, pese a que estos archivos son nativos del sistema operativo presente en el 90% de los ordenadores del mundo, así que cada vez que he querido meter uno de mis CDs en el iPhone antes he tenido que convertirlo a un formato distinto, en este caso MP3, lo cual ha sido siempre un coñazo.

Por otro lado, el contenido en la nube es parte integrante del teléfono. No he hecho todavía ninguna foto con este móvil pero sin embargo, si entro en mi galería, tengo cientos de ellas. Windows las ha sacado de Facebook y Live! y las ha puesto allí. En realidad, no las ha puesto (no me ha llenado la memoria de fotos que yo no he pedido). Me ha puesto unas miniaturas y, si las toco, se las descarga sobre la marcha y puedo verlas en su resolución original. Además, Office comparte los documentos con el PC de manera automática con SkyDrive, al igual que las fotos que hagas, que viene a ser una versión de iCloud que resulta fácil de usar y funciona.

No quiero hacer de este post un artículo técnico. Si te interesa una buena prueba del Titan, esta es la mejor de las que he leído y visto, que han sido bastantes. Soy impulsivo en mis compras, pero no estúpido. Mi intención era dar fe de que se puede jubilar al iPhone y la vida sigue. De hecho, la vida sigue con un teléfono mejor, más rápido, más sencillo, más potente e infinitamente más atractivo. Eso si, se pierde el “aura” de Apple en el camino. Bueno, a mí siempre me ha venido grande…

Algunos hubs de Windows Phone
Algunos hubs de Windows Phone

Leer para creer

Steve Jobs: La Biografía
Steve Jobs: La Biografía

La lectura compulsiva es una disfunción que me sobreviene cada cierto tiempo. A veces leo sólo 3 o 4 libros en un año y, otras veces, leo más de 40. Cuando entro en racha leo de media más de uno a la semana y sin embargo, hay períodos en los que un libro me dura más de seis meses. He intentado analizar objetivamente los factores que se dan para que entre en fase de lectura compulsiva o por el contrario caiga en el letargo literario. He analizado los factores típicos como estrés, trabajo, relaciones, problemas, economía familiar, etc. y no he conseguido deducir a qué se debe uno u otro estado.

El caso es que llevaba meses estancado con tres libros empezados y no me apetecía acabar ninguno, así que no estaba leyendo nada salvo los periódicos por la mañana. A fuerza de ver publicitada la biografía de Steve Jobs por todas partes, he acabado picando y me la he comprado. Hace ya más de dos años que no compro un sólo libro en papel. Desde que tengo el Kindle todo lo que he comprado ha sido en formato digital por dos motivos: primero, por su inmediatez -lo quiero ahora, lo pago ahora, lo tengo ahora- y segundo, porque es más barato y no se puede prestar y por tanto yo ahorro y a mis amigos les ahorro el tremendo esfuerzo de acordarse de devolver un libro prestado.

El libro me lo he devorado; merece la pena. Para quién no conozca la tecnología whispernet, es uno de los mejores inventos de los últimos años. Yo tengo un Kindle en mi mesita de noche, y cuando no me duermo antes de poner la cabeza en la almohada, leo algunas páginas antes de visitar a Morfeo. Para los que no hayan oído hablar de él, el Kindle es el libro electrónico de Amazon. En el iPhone tengo el software Kindle para iPhone. El el PC del despacho y en el de la oficina tengo el software Kindle para Windows. En el portátil tengo el software Kindle para OS X y en el iPad el Kindle para iPad. En el Galaxy Tab tengo Kindle para Android, que cuiosamente es uno de los mejor conseguidos. Lo que hace Whispernet es sincronizar el libro en todos mis dispositivos, de manera que cuando acabo de leer en cualquiera de ellos, la página por la que voy se actualiza automáticamente en los demás aparatos y puedo seguir leyendo por donde iba en cualquiera de ellos sin tener que buscar la página o el párrafo concreto. De este modo, cuando un libro gusta, como ha sido este caso, lo puedes leer en un par de días a base de minutos muertos aquí y allá, siempre que lleves algún dispositivo encima, lo cual no parece sea un problema para nadie hoy en día.

En cuanto al libro, sin llegar a la altura de The Road Ahead, la primera parte de la biografía de Bill Gates, publicada a mediados de los 90, está bien escrito y es entretenido. Debo decir que me sorprende que haya pasado la censura del propio Jobs antes de morir porque, en ocasiones, el autor no lo pone especialmente bien en algunos aspectos de su vida, como por ejemplo en la higiene personal. Con ese aura que siempre se daba de persona sencilla y bien arreglada (Levi’s 501, polo negro de cuello vuelto de Issey Miyake y zapatillas deportivas Nike -antes New Balance) hay que leer para creer que fuese difícil convencerle de que se duchase más de una vez por semana.

El buen zahorí

El buen zahorí
El buen zahorí

A la vista de las últimas facturas de agua que he recibido he decidido investigar un poco la posibilidad de hacer un pozo y al menos regar el jardín y rellenar la piscina con agua de dicho pozo. Como es lógico, he comenzado mis indagaciones preguntando a amigos que ya tienen pozo acerca del proceso tanto de localización del emplazamiento adecuado, como de perforación y canalización, así como de su posterior legalización y costes.

Digamos que de todo el proceso, lo único que me llama poderosamente la atención es que todos coinciden en la importancia de escoger a un buen zahorí y, curiosamente, todos me recomendaron al mismo. Llamémosle figurativamente Paco, que es como se llama en realidad.

Don Francisco, Paco para los amigos, vino ayer a hacer una prospección en mi casa y decirme si había agua en el subsuelo o no, y dónde y a qué profundidad se encontraba. Admito de antemano que no tenía muy claro lo que era un zahorí, pero si que me esperaba algún tipo de artilugio, más o menos sofisticado, para “detectar el agua”. A Paco se le había olvidado su “herramienta” así que, ni corto ni perezoso, me pidió un trozo de alambre que retorció hasta darle una forma parecida a una “y” invertida con el palo vertical corto.

Ante mi asombro, empezó a dar vueltas por los exteriores de la casa con el artilugio inmovil y la mirada perdida al frente. Yo esperaba que el notase algún tipo de ligera “vibración” que le indicase la presencia del líquido elemento, pero lo que ví en persona superó todas mis expectativas. Ante mi asombro, el alambre inerte daba unas sacudidas espectaculares al pasar por ciertos sitios, y Paco iba depositando, cual plebeya romana, pétalos de una flor de pacífico que previamente había cogido. De manera que en cuestión de un minuto había trazado, a base de pétalos, un pequeño mapa en el suelo “donde se cruzaban los torrentes subterráneos y sería preferible realizar la excavación. Me indicó además que, de los dos torrentes que se cruzan, uno está a unos 80 metros y el otro a unos 150 metros de profundidad y que es probable que haya cuevas entre ambos.

La Nasa, el MIT, la ONU, la OMS y todo tipo de organizaciones con recursos económicos casi ilimitados no son capaces de solucionar los problemas de agua en el mundo y Paco, el del alambre, no sólo encuentra agua sino que además sabe en que dirección va, a que profundidad está, y donde se “cruzan” los “ríos subterráneos”. Según el mismo me dijo, el no puede detectar agua estancada, sólo agua en movimiento. Cuando le pregunté si no existía algún aparato más sofisticado me dijo que “salvo que los Americanos tengan uno, el no conoce otro que no sea la rama (o en este caso el alambre)”.

¿Qué os puedo decir? Yo soy de ciencias. A mí esto me pareció más paranormal que normal así que empecé a recapacitar sobre lo que había presenciado e inmediatamente deduje lo siguiente: soy el tipo más afortunado del planeta dado que dos ríos subterráneos han ido a cruzarse justo en el lugar de mi parcela dónde el camión de perforación podría realizar su función en mejores condiciones. No sólo eso, sino que además lo ha hecho en un lugar donde hay corriente trifásica, que viene muy bien para una bomba de extracción y acceso directo al algibe, que también viene bien para llevar el agua extraida a algún sitio…

Como no podía ser de otro modo, realicé una búsqueda sobre zahoríes y sus herramientas y descubrí algunas cosas muy interesantes, que voy a compartir. Para empezar, no existe ciencia alguna tras los trabajos de los zahoríes. De hecho, en youtube hay infinidad de videos que demuestran a base de experimentos que los zahoríes aciertan en sus predicciones una de cada seis veces cuando se les esconde bajo cajas o alfombras lugares donde hay agua y lugares donde no. Pura ley de probablidad.

Pero no sólo descubrí eso, sino que descubrí otras cosas aún más interesantes como que, por ejemplo, no existen los torrentes subterráneos, sino que el agua está estancada, a más o menos profundidad, formando grandes balsas. De ahí que mis amigos recomienden encarecidamente a Paco. Si el agua está estancada formando grandes balsas y Paco le ha hecho un pozo a una persona, sabe que también habrá agua en casa de los que vivimos cerca de esa persona. Es más, sabe a que profundidad está el agua porque ya ha perforado anteriormente. De este modo, cuantos más pozos hace un zahorí, mejores se vuelven sus predicciones.

Curioso caso el de un amigo que me dijo que en su casa acertó incluso con que había cuevas subterráneas y, mira por donde, a mí me predijo lo mismo anoche. Esto si que es para nota! Sin embargo, leyendo un poco, descubro que el agua estancada disuelve ciertos minerales y forma cavidades subterráneas, especialmente en terrenos de roca caliza como en el que vivimos nosotros!

Pero es el último descubrimiento el que más me ha gustado y el que más interés tengo en compartir. Hay una persona llamada James Randi que incluso tiene su propia fundación y canal de youtube que lleva muchísimos años desenmascarando públicamente todas las pseudociencias a base de realizar experimentos públicos con los supuestos pseudocientíficos y demostrando que no hay nada tras sus supuestos poderes. Como no podía ser de otro modo, uno de sus desenmascaramientos ha sido el de los zahoríes.

Dicho todo lo anterior y, en consecuencia, entendiendo que los zahoríes son buenos por su experiencia y no por sus “poderes”, que nadie dude que si acabo haciendo el pozo me lo hará Paco, el buen zahorí.

La tableta se va de viaje

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Llevo tiempo leyendo que las tabletas van a sustituir a los PCs. Me he traído de viaje la única tableta del mercado que es realmente cómoda de llevar, una Samsung Galaxy Tab. Si alguien cree que el iPad es pequeño y manejable necesita urgentemente renovar su portátil por uno de última generación. No creo que el Macbook Air ocupe mucho más espacio y a cambio ofrece una solución completa no sólo de lectura, sino también de creación de documentos.

Pero a lo que iba, que me he traido la Galaxy y me he propuesto escribir un post en el blog para ver si de verdad es viable que las tabletas sustituyan a los portátiles. Mi primera impresión tras este párrafo y medio es que se acaban de ir por el retrete años de práctica escribiendo con un teclado mientras miro la pantalla. Estoy de vuelta al parvulario informático mirándome el dedo índice mientra aporreo la pantalla y, cuando de vez en cuando levanto la vista, los resultados son desastrosos. Tardo más en editar los errores que en borrar la frase y volver a escribirla.

Pero también tiene alguna ventaja esto de postear con la tableta. Por ejemplo, si se me olvida decir dónde estoy, la función de geolocalización añadirá de manera automática mis coordenadas a esta entrada, de manera que se acabó el decir que he estado en Londres reunido cuando vengo de la playa. Por cierto, si Gerona es Girona y San Sebastián es Donostia, ¿Por qué a nadie le chirría que haya escrito Londres y no London? Somos idiotas por permitir lo ilógico. ¿Ya no se estudian los silogismos en el colegio? No se para qué hago preguntas cuya respuestas no son de mi agrado…

Me vuelvo a ir por los cerros de Úbeda. No veas lo que me ha costado descubrir como se escribe la “u” mayúscula con tilde! Cualquiera diría que estos de Google se han creído la leyenda urbana que dice que las mayúsculas no se acentúan.

En fin, para ser un experimento este post ya me ha llevado demasiado tiempo y ya he sacado en claro que la única forma de escribir comodamente, de momento, sigue siendo nuestro amigo el teclado físico Qwerty.

En definitiva, la tableta es muy útil para leer el correo, navegar por la web, hacer alguna foto y pasar el rato jugando a algo o viendo una película, pero ne creo que esté llamada, al menos en su estado actual y a corto plazo, a sustituir a un PC portátil.

Carta a Endesa

Recibo esta mañana de mi primo un curioso correo electrónico que reproduzco por su valor humorístico, cuando menos.

Carta de Endesa a usuario canario y respuesta de éste:

(I Carta de Endesa)

“Estimado señor:

Endesa Distribución va a proceder próximamente a la sustitución de su contador de electricidad por uno nuevo que dispone de capacidad de Telegestión, en cumplimiento de la normativa vigente (RD 1110/2007 de 24 de agosto y Orden TC/3860/2007 de 28 de diciembre). El nuevo sistema de Telegestión permitirá entre otras funciones la lectura a distancia de su consumo. 

A lo largo del próximo trimestre, un operario autorizado por Endesa sustituirá el contador que usted tiene actualmente instalado. Si su contador se encuentra en el cuarto de contadores o es accesible desde el exterior de su vivienda, no será necesario que usted esté presente. En caso contrario, el operario se pondrá en contacto con usted para poder realizar el cambio de contador.   

El coste de la sustitución correrá a cargo de Endesa y usted sólo tendrá que abonar una cantidad en concepto de Derechos de Enganche, que según se establece en la legislación actual asciende a 9,04 euros. Por otra parte, el coste mensual de alquiler del contador a aplicar será de 0,81 euros.   

Si necesita cualquier aclaración sobre esta sustitución o desea realizar alguna consulta, puede contactar con nosotros dirigiéndose al Teléfono de Atención de Endesa Distribución Eléctrica 902 509 600. Estaremos encantados de atenderle.   

Agradeciendo de antemano su colaboración, reciba un cordial saludo”.   

II (Respuesta)

“Estimados señores de Endesa Distribución:

He recibido su amable carta de fecha indeterminada (porque no la ponen) en la que me comunican una serie de hechos consumados basados, naturalmente, en que ustedes como monopolio hacen siempre lo que les sale de los electrones y a nosotros, como miembros de la honorable manada de borregos forzosamente consumidores, nos queda la única opción gozosa de pagar.   

Les dirijo esta carta porque en el texto que me han enviado, como a otros muchos miles de consumidores, supongo, existen algunas cuestiones que me han sumido en un estado de estupor, catatonia y asombro. O dicho de otra forma, que me han fundido ustedes los plomos.   

Porque vamos a ver. Me dicen ustedes amablemente que van a proceder a cambiarme “mi” contador de electricidad. Una cuestión bastante curiosa porque resulta que en el desglose de la factura que les pago a ustedes todos los meses les abono una cantidad en concepto de alquiler de contador. Y digo yo, ¿cómo es posible que les haya pagado un alquiler por algo que  era mío? ¿Habrán incurrido ustedes, mi querido monopolio, en un involuntario y pequeño error por el que me han estado cobrando indebidamente una modesta pero significativa cantidad a lo largo de los últimos años?   

Sigo adelante con la carta y observo que me cuentan ustedes que el nuevo contador permite la lectura a distancia (es decir, más gente al paro, me temo, maldita tecnología) lo cual, como fácilmente comprenderán, a los usuarios nos la refanfinfla. Dicho de otra manera, que me da igual que lean ustedes el contador a medio metro o desde las quintas chimbambas, a condición de que las lecturas sean las reales.   

Añaden que el coste de la sustitución -en cumplimiento de la normativa legal- correrá a cargo de Endesa. Y digo yo que faltaría más que nos cobraran a nosotros por algo que ni hemos pedido ni maldita la falta que nos hace. O sea, que les agradezco la información aunque me resulte irrelevante. Lo que me llena de asombro es que me indiquen que “solo” tendré que abonar “una cantidad en concepto de derechos de enganche que según la legislación actual asciende a 9,04 euros”. Vamos a ver, querido monopolio, ¿cómo nos van a cobrar a los usuarios un reenganche de un desenganche que ni hemos pedido, ni hemos contratado? Porque digo yo que porque a ustedes les salga del flujo de electrones cambiar los contadores, como les podría dar por cambiar esas divertidas torretas eléctricas de colorines con las que generosamente nos han adornado las autopistas para mejorar nuestra imagen turística, ¿a mi que me cuentan? Eso del derecho de enganche, que debe ser un asunto más complejo que el derecho romano, es un devengo que se produce cuando un usuario se da de alta en la red por primera vez o lo vuelve a hacer después de que le hayan cortado la luz por impago. ¿Pero cómo le pueden cobrar enganche a un consumidor que no se ha desenganchado, que está al corriente de sus pagos y que tiene un contrato vigente con ustedes para el suministro en unas condiciones pactadas?     

Es que si tenemos en cuenta que tienen ustedes, un suponer, 600.000 usuarios en Canarias, a casi diez euros por barba, se van a embolsar así como quien no quiere la cosa unos seis millones de euros, que hay meses que no los gana uno, créanme, aunque sea expresidente de Gobierno y además de llevarse 80.000 del ala al año limpios de polvo (aunque no me consta que de paja) cobren por hacer de lobby para algunas de las grandes empresas españolas.   

Lo que ya me descalabra completamente es que añadan -supongo que intentando convertir la carta en un relato kafkiano- que el coste mensual del alquiler del contador a aplicar (un lapsus sintáctico porque en todo caso querrán decir ustedes ·el costo mensual a aplicar del alquiler del contador…·) será de 0,81 euros. A veeeeerrr. Si el contador es mío ¿me van a pagar ustedes 0,81 euros mensuales? ¿O será que realmente el contador es de quien es -es decir, de ustedes- y amablemente me comunican que me van a cobrar esa módica cantidad mensual?. Y si es de ustedes, ¿por qué principian hablando de “mi” contador?  

Queridos amigos del monopolio. No se líen. El contador es de ustedes. Lo era antes y lo es ahora. Por eso me cobraban antes el alquiler y me lo van a cobrar ahora. Y lo cambian ustedes por imperativo legal, con lo que esa pretensión de cobrarles diez euros a los usuarios me parece sencillamente que es sacar las patas del tiesto y echarle un poco de morro al asunto. Sobre todo porque lo que realmente se callan en su amable carta -en las cartas, como en la vida, es más importante lo que se calla que lo que se cuenta- es que el nuevo contador tecnológicamente avanzado que nos están cascando por decisión unilateral les va a permitir a sus señorías detectar a aquellos usuarios -viviendas, oficinas, bares, restaurantes y otros- que están consumiendo ligeramente por encima de la potencia contratada. O dicho de otra manera, que aquellos consumidores que tienen con ustedes un contrato de potencia de 5 kw y resulta que de media están consumiendo un poco por encima -que como bien saben son un porrón- van a tener que pagarles esa energía extra con un sustancioso recargo y, de propina, estarán obligados a realizar un nuevo contrato de mayor potencia. Es decir, que con esos nuevos contadores van a detectar ustedes los pequeños sobreconsumos que ahora se les escapan, van a cobrarlos con banderillas y van a hacer el negocio redondo aumentando el rango de potencia de los contratos. Ustedes lo saben. Yo lo sé. Los usuarios no lo sabían.   

Resulta descorazonador que mientras hacen ustedes todo esto, la gente que se supone que representa los intereses de los ciudadanos sigan discutiendo del sexo de los galgos y los podencos. Si esto fuera un libre mercado, allá penas porque estarían ejerciendo con toda legitimidad sus derechos como empresa y los usuarios estarían en condiciones de elegir. Como resulta que tienen ustedes el monopolio real de la distribución no estamos hablando de un mercado libre y las reglas del juego deben ser distintas. Desde luego no deberían pasar porque ustedes hagan lo que les salga del forro de los cajones de los electrones y a los usuarios, forzosos, no les quede otra que tragar.

Les agradezco su amable y distorsionada información en torno a sus planes para apretarnos un poco más los bolsillos, les recomiendo encarecidamente que su grupo de producción compre energías renovables de los nuevos parques eólicos del Cabildo de Tenerife (y de paso quesos, vino, yogures, piensos, vacas… o jugarse incluso unas perritas en los casinos de la casa) y les aseguro que como se les ocurra cobrarme diez euros por un reenganche que no he pedido, pienso acudir a la Organización de Consumidores y Usuarios para que no me hagan ni puñetero caso, perder el tiempo, frustrarme y pensar una vez más que estamos indefensos ante los monopolios, los mercados intervenidos y los ineptos que se suponen que tienen que defendernos. 

Reciban un cordial saludo. 

III (PD)

PD. El número de información al que me indican en la carta que debo llamar (el 902 509 600 de Atención al Cliente de Endesa Distribución Eléctrica) es un call center -como dicen los modernos- que está en Madrid (me gustaría que creen puestos de trabajo donde yo pago, no sé si me entienden). Te atiende primero un sistema robotizado y luego una amable persona que solo acierta a repetir el manual de la compañía que viene a ser: “Le entendemos, pero le vamos a cobrar. Esto es lo que hay”. Ah. Y el número es de tarificación especial, de pago, con lo cual además de esperar, preguntar y no tener respuesta, también terminamos pagando. Por cierto, por mucho que me he leído las disposiciones legales que citan en su carta -y otras- sobre el cambio en los equipos de medidas básicos, por ninguna parte he visto otra interpretación que la de que son ustedes los que deben instalarlos y pagar el coste de la instalación.