El patrocinio de la salud

El patrocinio de la saludCada vez que escucho a un médico o a un nutricionista dar consejos o incluso pautas sobre la nutrición, en especial la de nuestros hijos, me entra la risa. Es cierto que en ocasiones dicen cosas con sentido, pero incluso en estas ocasiones actúan como voceros de la industria que los patrocina. La mayoría -aunque no es bueno generalizar- ha cambiado la ciencia, la investigación y el sentido común por los dictados de una industria que no se corta un pelo a la hora de mentir, engañar, falsear y confundir al consumidor.

Resulta incomprensible que exista una ley de financiación de partidos políticos y no exista una ley de financiación de colegios profesionales de la salud -al menos que yo sepa. Hace unos días escribía que la Asociación Española de Pediatras prestaba su imagen y nombre a Nestlé para que esta la plantase en la caja de su producto Chocapic, unos presuntos cereales de desayuno, con la intención obvia de confundir al consumidor haciéndole creer que se trata de un producto adecuado para los niños, cuando se trata más bien de todo lo contrario, y para ello se valen del nombre e imagen de los pediatras de España, con lo que irremediablemente acaban pagando justos por pecadores y yo los meto a todos en el mismo saco, aún a sabiendas de que hay muchos que no están de acuerdo con estos “patrocinios”.

¿Cómo voy a creerme a un pediatra cuando me recomienda que alimente a mi hijo de un modo u otro cuando es obvio que tienen vínculos con la mas terrible de las industrias para la salud, que es sin duda la alimentaria? El aparente noviazgo entre los pediatras y Nestlé choca frontalmente con las repetidas denuncias de Oxfam acerca de las malas prácticas de la multinacional, cuyos directivos se permiten decir que se debería privatizar todo el agua del planeta (probablemente porque controlan el mercado mundial del agua embotellada) o cuyas explotaciones acuíferas privan de agua a los niños desfavorecidos de bastantes poblados. Debo reconocer, sin embargo, que desde la publicación del informe Behind the Brands de Oxfam, Nestlé ha creado una política más razonable en cuanto al agua. Otra cosa es si aplica la política o no, que lo desconozco. Sin embargo, la única de las grandes empresas que ha reconocido que el agua es un bien de la humanidad es Pepsico. Las otras nueve lo niegan o simplemente evitan pronunciarse. No en vano, el negocio del agua embotellada, como adelanto en mi libro La  gran mentira de la nutrición es mayúsculo.

Volviendo al tema de los patrocinios, creo que cualquier profesional de la salud que en su carrera prestase una mínima atención al funcionamiento del sistema digestivo y a nuestro metabolismo debería tener serias dificultades para recomendar -al menos desde su conocimiento- que le demos cereales procesados para desayunar a nuestros hijos. Sin embargo, allí van ellos, médicos y nutricionistas, recomendándonos que comamos toda suerte de alimentos como este con tal de satisfacer a una industria egoísta que, para colmo, tiene vínculos directos con la industria farmacéutica. ¿Será casualidad que un fabricante como Nestlé, que utiliza toneladas y toneladas de azúcar refinada en la elaboración de prácticamente todos sus productos, esté también detrás de la industria del adelgazamiento? Primero nos ceba y luego nos llama obesos y nos pone a adelgazar pasando por caja… por su caja, claro. Me parece simplemente grotesco y estoy trabajando en un artículo al respecto.

Pero esto es lo que se consigue cuando en el mercado alimenticio el patrocinio de la salud es legal e incluso está -de un modo bastante peculiar- bien visto.  Así, la Fundación de la Dieta Mediterránea, organismo público que en teoría debería velar por la salud a través de la nutrición, cuenta con el patrocinio de empresas de alimentación cuyas prácticas son, cuando menos, de dudoso beneficio para nuestra salud, cuando no están directamente reñidas con esta. Si no me crees, echa un vistazo a los patrocinadores del congreso de la dieta mediterránea y luego dime si Gallina Blanca o Danone -por mencionar a un par de ellos- hacen productos “mediterráneos” y buenos para nuestra salud. Es de guasa, y sin embargo a muchos profesionales de la salud se les llena la boca al hablar de la dieta mediterránea, sin reparar en la cuenta de que están devolviendo el patrocinio a estas empresas que les han patrocinado en primera instancia y que no dudan en usar la imagen de estos colectivos profesionales en su publicidad.

La realidad es clara y basta con estudiar como empresas especializadas en “endulzar” forzosamente nuestra vida a base de toneladas y toneladas de azúcar se pasan la vida esponsorizando cualquier aspecto de la salud en la que les dejan meter la mano (y la cartera). Mientras no haya una clara separación entre los fabricantes de alimentos y los profesionales de la salud y la nutrición será imposible tomarse en serio sus recomendaciones nutricionales. Al final sabemos porque lo vemos en los envases, que esas recomendaciones las hacen en realidad señores de empresas como Nestlé, Coca Cola, Kellogg’s, Danone o cualquier otra similar, y no nos engañemos, su principal objetivo no es nuestra salud ni nuestras cuentas corrientes. La próxima vez que los accionistas premien y reconozcan al director general de alguna de estas empresas por sus resultados sobre la salud de la población en lugar de por los resultados económicos de la compañía, avísenme y editaré este artículo comiéndome una a una mis palabras con un gran cuenco de cereales Nestlé Chocapic. Mientras tanto lo que tenemos son unas recomendaciones sobre la salud patrocinadas por personas ajenas al sector y con intereses diametralmente opuestos a los nuestros.

Si te interesa este tema, seguramente te interesará mi libro La gran mentira de la nutrición, en el que repaso, uno a uno, todos los engaños de la industria alimentaria que nos han llevado a los problemas de salud más importantes de la especie humana en nuestra historia. Ya estoy trabajando en un segundo volumen dedicado a las marcas y los intereses que estás generan y que acaban por hacer mella en nuestra salud.

Yo no soy Charlie Hebdo

Yo no soy Charlie HebdoNo, no lo soy, y si tú crees que lo eres, estás probablemente confundido. Lo que nos pasa en Europa es que tenemos una crisis de identidad y no sabemos quienes somos. Con este terrible atentado tenemos la prueba más palpable. El 99% de Europa y una gran parte del mundo de repente se cree que es Charlie Hebdo, pero no lo es. Lo que son -somos- es probablemente un rebaño de idiotas que imitan fielmente lo que hace o dice el que va en cabeza pero que no hacen nada para remediar lo que ocurre. Así nos va.

Si fuésemos Charlie Hebdo no andaríamos poniendo cartelitos en nuestras fotos de los perfiles ni escribiendo hashtags que no valen para nada además de para salir en las noticias. Si el mal hubiese tirado la puerta de nuestra casa de un zapatazo, se hubiese colado dentro y hubiese matado a una docena de los nuestros, yo creo que no estaríamos por el buenismo, las caricaturas y los hashtags. Creo que estaríamos más bien por actuar de manera directa y frontal contra el integrismo, islámico o de cualquier otro tipo, que cercena vidas sin ton ni son. Creo que ya va siendo hora de que en Europa dejemos de ser imbéciles y dejemos de permitir que cualquiera llegue -o nazca- aquí, se aproveche y financie del sistema y luego decida matar en nombre de cualquier descabellado ideal, ya sea aquí o en las filas del IS, donde recuerdo a los lectores tenemos constancia de muchos “europeos” que se han unido a la lucha, incluyendo cerca de 90 “españoles”.

Si fuésemos Charlie Hebdo no querríamos luchar con plumas ni con caricaturas, porque ahora estoy convencido que allí piensan que unas leyes más estrictas y un control policial más severo sobre estas actividades podrían haber evitado esta masacre. Si fuésemos Charlie Hebdo y nos hubiesen jodido de este modo, creo que estaríamos planteándonos porqué en Europa la mayor parte del gasto policial se destina a perseguir al ciudadano medio Europeo y no a quién viene aquí a joder al prójimo. Como no somos Charlie Hebdo se nos pasa desapercibido que el canalla que asesinó al policía nacional en Madrid tirándolo a las vías del tren era un angelito de Costa de Marfil, inmigrante ilegal, llamado Ali Raba Yode, que había sido detenido 9 veces con anterioridad al asesinato del policía, algunas de esas veces por violencia. Si de verdad fuéramos Charlie Hebdo lo que haríamos sería exigir que los recursos policiales y de la justicia no se invirtiesen en perseguirnos con todo tipo de medios tecnológicos cuando circulamos con nuestros vehículos legales que pagan sus impuestos de matriculación y circulación legales. Lo que haríamos sería exigir que los recursos se destinases a que asesinos como Ali Raba Yode, que mató al joven policía en Madrid, no anduviesen nunca más por las calles de nuestras ciudades. Y en este punto no pongo límite a la imaginación para evitar que eso ocurra. Cada uno que piense lo que quiera. Yo lo tengo claro.

Según leo, Cherif y Said Kouachi, dos de los asesinos en la masacre de Charlie Hebdo junto con su primo, habían sido detenidos por pertenecer a células terroristas, eran conocidos por la policía por mandar yihadistas a la rama iraquí de Al Qaeda y tenían vínculos con el Grupo Islámico Armado Argelino, responsable del atentado en Octubre de 1995 en la estación de metro del Museo de Orsay en París, que dejó 30 heridos. Yo creo que si fuéramos Charlie Hebdo de verdad, lo que haríamos sería exigir, para empezar a hablar, las cabezas de los responsables de la excarcelación de estos angelitos. Creo que si fuéramos Charlie Hebdo de verdad, lo siguiente que haríamos sería pedir las cabezas de los que redactaron las leyes que posibilitaron a los ineptos que decretaron su puesta en libertad que esta medida pudiese concederse. Y, para rematar, si fuésemos Charlie Hebdo de corazón, jamás volveríamos a votar a ninguno de los políticos que con su buenismo y estupidez permiten que estas cosas ocurran mientras invierten el dinero público en meternos el dedo en el ojo a los que usamos un teclado, un bolígrafo o unos guantes en nuestro trabajo en lugar de una escopeta. Menos radares, menos ITVs, menos inspecciones civiles y más inspectores de policía secreta. Creo que eso es lo que yo querría si fuese Charlie Hebdo.

Pero lo que ocurre es que en realidad no somos Charlie Hebdo. Solo nos los creemos, como el chiste de Dios, Spielberg y Kubrick. Lo sucedido nos ha conmovido. Quizás incluso ha emocionado a algunos hasta saltarle las lagrimas de tristeza. Pero de ahí no pasamos. No somos nada, al menos como comunidad. Un rebaño inútil quizás que gusta de poner fotos bonitas en los perfiles de las redes sociales y dice solidarizarse con los afectados usando hashtags inútiles. Pero aquí no se solidariza nadie en realidad. Mañana se nos olvida y volvemos a nuestra cañita y nuestra tapita o a nuestro quesito y nuestro vinito, según donde vivamos en esta disparatada unión en la que los únicos que salen ganando por sistema -además de los políticos- son los radicales y los violentos, a los que no podemos colgar, al menos legal y literalmente. Yo no soy Charlie Hebdo porque, como muchos, conozco la solución a este problema, pero, como el resto, no tengo el valor, el tiempo ni las ganas para exigirla a quién debe adoptarla.

Brindo por ti

Hoy es un día especial. Es un día en el que todo el mundo se reúne para comer, y beber, y brindar, y disfrutar. Hoy es sin duda un día en que la mayoría de las personas se acuerda de los más necesitados. Yo no… O mejor dicho, yo hoy no me acuerdo de los más necesitados de manera especial, sino que lo hago como el resto de días, contribuyendo buenamente en lo que puedo y apoyando a las organizaciones que se desviven por ellos. En realidad, hoy prefiero acordarme de otras personas, necesitadas o no, que tienen problemas serios de verdad y de difícil solución. Y por ellas brindo, porque un día es un día.

Brindo por los alcohólicos, que creen que no beben y sin embargo se pasan la vida borrachos, consumiendo sus días suspirando por la siguiente caña o el siguiente vino, mordiéndose las uñas de pura ansiedad hasta deformar sus dedos, inventando excusas y creando una realidad paralela en su malogrado cerebro en la que llevan etapas larguísimas sin beber, aunque beban a diario. Brindo especialmente por los alcohólicos que tienen prohibida la entrada en los bares de su barrio, incluso si ni siquiera tienen casa en su barrio y viven como chupópteros de la abuelita de turno; esos mismos alcohólicos que no tienen pudor en aparecer absolutamente embriagados y en lamentables condiciones delante de sus propios hijos, condicionando su desarrollo y evolución y marcándoles de por vida, que actúan como esperpentos delante de sus familiares y amigos o aparecen tirados por la calle medio desnudos un día cualquiera. Brindo por los drogadictos, en especial por los que están enganchados a drogas de farmacia, porque necesitan vivir en un constante estado de disrupción sensorial para evitar percibir la realidad de su vacía existencia y putrefacta maldad, de su alma necrosada y miserable realidad.

Brindo por los mediocres, que no tienen creatividad y dependen de la creatividad de los demás para vivir, que necesitan apropiarse de los proyectos de los demás para creerse que han hecho algo en su amargamente triste vida, porque no han sido capaces, a estas alturas de la película, de crear algo que realmente merezca la pena recordar y pretenden que los logros de los demás son los suyos propios. Brindo por esos mediocres que no pueden generar riqueza sino sólo vivir como alimañas del trabajo y creatividad de los demás, los que creen que gritando mucho aportan más y aspiran a ser respetados por decreto, porque su trabajo y capacidad no da para más. Brindo por los que necesitan comprar sus amistades y sobre todo por las amistades que necesitan ser compradas para valer lo que se pague por ellas sólo mientras se pague por ellas; brindo por su prostitución.

Hoy brindo también por los envidiosos, por los que no pueden soportar la felicidad ajena, por los que necesitan meterse en la vida de los demás porque su propia vida carece de sentido e identidad, por los que creen que merecen todo sin hacer méritos por nada y sólo encuentran consuelo mintiendo y creyéndose sus mentiras, por rocambolescas y absurdas que estas puedan llegar a ser. Brindo por los envidiosos que necesitan creer que tienen influencia en la vida de los demás porque la suya carece de interés, incluso para ellos mismos. También brindo por los que tienen complejo de inferioridad y tratan de superarlo con una falsa máscara de dureza que les hace gritar en público y ofrecer espectáculos lamentables, avergonzando a sus propios hijos e incluso ejerciendo una terrible influencia en ellos que quedará marcada para siempre. Brindo por ellos porque son el hazmerreir de la sociedad y se creen que son el centro de atención en lugar del objeto de compasión que realmente son. Brindo porque están sembrando la semilla del suicidio en familia y son tan torpes que no lo ven.

Esta nochebuena brindo por los psicópatas, por los que se obsesionan con otras personas, por los que se creen superiores y ganadores, y no son conscientes de que sólo pueden ganar en la película que han montado en sus absurdas cabezas, porque su patología no les deja ver más realidad que la que ellos han creado en sus defectuosos cerebros. Brindo por ellos porque ya no saben qué es real y qué no, y eso sí que es un problema de verdad. No saben diferenciar entre la verdad y las mentiras que han creado y son incapaces de ceñirse a la realidad, entre otras cosas porque la desconocen. Brindo por los psicópatas porque su vida es patética, su existencia carece de sentido y jamás comprenderán los valores que humanizan nuestra especie.

Por una vez quiero brindar por los sumisos, por los que se dejan insultar, agredir, menospreciar, ningunear y humillar. Los que nacieron normales y se hicieron inferiores. Los que sólo disfrutan con el palo y carecen de iniciativa. Los que esperan que la vida les resuelva de manera milagrosa lo que ellos mismos no saben afrontar porque su vida se basa en la sumisión y la humillación, y en disfrutar cómodamente de su pequeñez e insignificancia.

Brindo por los que, ni siquiera pagando carísimos cursos, pueden aprender a generar conceptos creativos y eternos. Brindo por los que no son capaces de generar negocio, por los que se creen que la creatividad viene incluida de serie en los Mac y luego despiertan a la cruda realidad de su negligencia; por los que no lograrían que un proyecto fuese exitoso ni en cien vidas; por los que tiran la toalla antes de intentarlo y por los que se empequeñecen cada vez que tienen que intentar algo nuevo. Brindo por los que jamás entenderán ni conocerán el verdadero significado de la palabra perdurable aplicada a su limitado intelecto y capacidad de creación. Brindo por los que creen en el timo de la estampita. Los que buscan incesantemente el pelotazo que les permita vivir una vida que no son capaces de generar, por los que creen que se harán millonarios con productos financieros inexistentes o descubriendo objetos valiosísimos que han pasado desapercibidos para los otros siete mil millones de personas que habitamos el planeta. Brindo por esos que se creen tan listos aun siendo tan tontos, pues nos hacen destacar a los demás.

Al resto, a los que trabajáis a diario, aplicando creatividad, cordura, esfuerzo y sacrificio en vuestro trabajo, sacando adelante a vuestras familias y logrando cosas realmente admirables, permitirme que me acuerde y brinde por vosotros los otros 364 días del año. Aunque solo sea por un día, tengo que acordarme de los que están realmente mal y no lo saben, porque esos sí que están jodidos.

 

La Gran Mentira de la Nutrición

Portada del libro La Gran Mentira de la NutriciónMañana día 20 de Septiembre de 2014 sale a la venta mi nuevo libro La Gran Mentira de la Nutrición. Después de un año de duro trabajo investigando, escribiendo, editando y preparando el lanzamiento, se hace realidad mi tercer libro, que espero que tenga la misma buena acogida que los dos anteriores. Se trata de ese momento que todo escritor anhela mientras está desesperadamente inmerso en cientos de páginas de trabajo sin concluir, tratando de darle forma. De momento, ayer se colocó como número uno de ventas de su categoría en Amazon, y eso, teniendo en cuenta que hasta mañana se trata de un libro en preventa, o sea, que se puede comprar pero no se recibirá hasta el día 20, ¡creo que es un inicio alentador!

Comencé a trabajar en este libro cuando fui consciente del interés que suscitaba mi artículo El engaño del siglo XX. Por si no lo has leído, se trata de un artículo que ha recibido una cantidad espectacular de visitas, que se comparte con bastante frecuencia y por el que recibo una enorme cantidad de correos de agradecimiento. Al igual que hice en ese artículo, en este nuevo libro me dedico a desenmascarar todas las mentiras de la industria alimenticia e incluso alguna de la industria farmacéutica que están relacionadas con la nutrición de manera directa.

Numero uno de ventas en prelanzamiento
Numero uno de ventas en prelanzamiento

Una vez fui consciente, debido a mis pasados problemas de salud, de la importancia que tiene la nutrición para nuestro estado físico, lo cierto es que no he podido dejar de investigar, aprender y comprobar todo una serie de conceptos que distan mucho de lo que creemos que es una nutrición adecuada. En el libro Adelgazar sin Milagros ya pongo de manifiesto algunos de estos mitos, pero en este nuevo libro pongo el dedo directamente en la llaga, y aunque es probable que me llueva algún sopapo que otro, no me ha temblado el pulso a la hora de hablar de empresas, productos, laboratorios, organizaciones, personas, gobiernos y asociaciones de nutricionistas y dietistas. En mi opinión, todos ellos son culpables de la desinformación que sufre la población  que está detrás del absurdo crecimiento de la obesidad, la diabetes y las enfermedades degenerativas que padecemos como sociedad.

Hace ya unos cuantos años que pude vivir en primera persona la diferencia que marca la nutrición en nuestra vida, cuando en sólo cuatro meses perdí 35kg de peso y recuperé mi salud por completo, que estaba bastante mermada, como explico en el blog del libro en el que cuento esa experiencia. Sin embargo, en este último año después de la publicación de ese libro, he conocido de primera mano la experiencia de cientos de personas que, tras leer mi libro, han pasado por experiencias similares y eso ha terminado por convencerme de que tengo que redoblar mis esfuerzos por hacer públicas todas las trampas, mentiras, engaños, falsedades y mitos sobre la nutrición, para aportar mi granito de arena en la lucha contra estas terribles epidemias.

El legado que estamos dejando a nuestros niños, con una obesidad infantil creciente y un aumento disparatado de los casos de diabetes en la infancia es penoso. Por primera vez en nuestra historia reciente, la generación que nos sucede tiene una esperanza de vida más corta que la nuestra. Esto es algo inaudito. Incluso con los avances de la ciencia, la medicina en general y la cirugía en particular, todo apunta a que nuestros hijos van a disfrutar de vidas más cortas que las nuestras. Creo que ha llegado el momento de decir basta. Basta a los engaños. Basta a las manipulaciones. Basta a las pirámides trasnochadas, a los dietistas obesos que sientan cátedra pero son incapaces de controlar su propio peso; basta a los organismos oficiales, a los fabricantes sin escrúpulos y a los laboratorios que viven de nuestras enfermedades crónicas. Tenemos que frenar el abuso al que se nos somete por parte de gobiernos e industrias carentes de ética y recuperar el control de nuestra salud a través de la nutrición.

Hago mías las palabras del médico, rabino y teólogo judío Cordobés Maimónides, que dijo Ninguna enfermedad que pueda ser tratada con la alimentación debería tratarse de ningún otro modo. Mi objetivo final con la publicación del libro La gran mentira de la nutrición es divulgar todos los conocimientos que he adquirido acerca de la influencia directa que tiene la nutrición en nuestra salud y espero de corazón que sirva para que muchas personas abran los ojos respecto a lo que comen y como afecta su estado, del mismo modo que mi libro Adelgazar sin Milagros ha servido para que muchas personas puedan controlar su peso corporal y reducir significativamente la cantidad de grasa que acumulan.

Actualización: En sólo unos días en el mercado el libro ya se ha posicionado en Amazon como número 1 de ventas en su categoría, como puede observarse en esta imagen capturada el día 24 de Septiembre de 2014 por la mañana.

Numero 1 Septiembre 2014
Numero 1 Septiembre 2014

El lado diabólico de Israel

Ataque selectivo de Israel
Ataque selectivo de Israel

Resulta imposible en estos días abstraerse de las noticias que llegan de Oriente Próximo incluso para personas como yo que ni leen periódicos, ni oyen la radio, ni ven la televisión. Sin pedirlo ni quererlo, veo noticias del conflicto entre Israel y Hamas en Facebook, me llegan artículos por correo electrónico que no he solicitado, me mencionan en tweets para que vea videos, fotos y algunos incluso me insisten en que abra mi mente a la realidad de este conflicto, pues creen que estoy cegado por algún tipo de ideología extremista que no me permite ver con claridad lo que está ocurriendo. Y tengo que reconocer que me llegan igualmente de un bando y del otro, de los que apoyan a Israel y de los que lo critican, porque no caeré en la tentación de decir que conozco personas que apoyan a Hamas. Eso si que sería realmente diabólico.

Debo suponer que todo esto que leo, veo y escucho -sin haberlo solicitado- no es sino para provocar que me pronuncie hacia un lado o hacia otro y también debo suponer que no se trata de que me pronuncie yo en exclusiva, sino que es parte de una estrategia global de ambos bandos para conseguir más adeptos a su causa. Pues bien, aquí está lo que yo pienso, por si a alguien le sirve de algo.

Creo que aquellos que critican a Israel por lo que está sucediendo tienen razón. Israel está mostrando su lado más diabólico en este conflicto. Sólo a una nación como Israel se le ocurriría actuar de este modo en un conflicto de este tipo. No voy a entrar a valorar la raíz del problema, porque creo que lo que se discute estos días no es eso, sino lo que está ocurriendo ahora mismo. Justificar la creación del estado de Israel, la ocupación o liberación de territorios, los diversos tratados de todo tipo en los últimos 60 años y demás, se escapa del ámbito de esta reflexión. Lo que parece que importa a unos y a otros es lo que está ocurriendo en estos momentos. Veamos lo que está ocurriendo y analizándolo fríamente todo el mundo comprenderá lo diabólico que hay en la forma de actuar de Israel.

Israel tiene la capacidad armamentística para destruir la franja de gaza por completo en unas horas y aniquilar a todos sus habitantes. Todo el mundo coincide en esto. Si Hamas tuviese tal poder, Israel ya no existiría y no quedaría un solo judío vivo en la tierra, y esto es algo que no digo yo, sino que está en la carta fundacional de Hamas. Pues bien, lejos de utilizar este poder para imponer su ley en el conflicto, Israel prefiere lanzar ataques quirúrgicos intentando -a veces con poco éxito- aniquilar exclusivamente terroristas. Menuda desfachatez. ¿Porqué matar cuatro, ocho o doce civiles, muchos de ellos niños, en un ataque quirúrgico cuando se pueden matar cuatro mil, ocho mil o doce mil? ¿Estará Israel tratando diabólicamente de matar la menor cantidad posible de civiles?

En una de las zonas más densamente pobladas del planeta, con unos 4.000 habitantes por kilómetro cuadrado, Israel es tan diabólica que en lugar de usar las prácticas habituales de su oponente, Hamas, que consisten en lanzar indiscriminadamente misiles contra la población civil, tratando de matar a cuantos más mejor, lo que intenta es matar a los pobres terroristas controlados por Hamas, insisto, a veces con poca puntería. ¿Cómo se puede ser tan diabólico de intentar matar únicamente terroristas cuando lo moralmente defendible, a todas luces, es lanzar bombas indiscriminadamente contra toda la población civil? Además, ¿porqué no usa Israel terroristas bomba para causar el mayor número de víctimas en autobuses, hospitales, centros comerciales, restaurantes y demás? Que poca vergüenza…

Pero la cara diabólica de Israel no se ciñe únicamente a su modo de lanzar ataques, a su terrorismo de estado, como leo de vez en cuando. Para colmo, Israel tiene la indecencia de proteger a su población civil. Imagínese la poca catadura moral de sus dirigentes que han destinado fondos públicos para la creación de refugios, la instalación de un sistema de alarma temprana para avisar a la población y la puesta en marcha de un escudo antimisiles. Quiero decir, todo esto es horrible porque desequilibra el conflicto. Mientras las bajas de un lado de la franja crecen, las del otro lado se mantienen más controladas. Lo lógico, según parece, sería que Israel usase las mismas tácticas que usan sus oponentes, que son mucho más razonables, sobre todo para la población civil. ¿Por qué gastar dinero público en construir defensas cuando uno puede usar a la población civil como escudos humanos de manera gratuita y gastar ese dinero en construir túneles que sirven para la entrada de armas pero aparentemente no para la entrada de comida y agua para sus habitantes? ¿He dicho gratuita? Lo retiro. Es mejor que gratuita. Genera muertos entre la población civil, incluyendo niños, y eso es mucho mejor que gratuito porque produce apoyos de la comunidad internacional. Es que lo que ha hecho Israel, además de diabólico es absolutamente inmoral. De toda la vida, lo que hay que hacer es usar a la población civil en el conflicto, no trabajar para ella y protegerla, y esto salta a la vista cuando vemos la reacción que muestran muchas personas en occidente a las víctimas civiles del conflicto, sobre todo del bando de Hamas. Las del bando Israelí, como son pocas, no cuentan.

El colmo de esta inmoralidad diabólica de Israel es el uso de la alerta temprana en las propias instalaciones de sus enemigos. O sea, lo verdaderamente diabólico no es que Israel avise a sus ciudadanos de que va a caer una bomba de Hamas en territorio Israelí. Lo peor es que Israel tiene la desfachatez de avisar a los ciudadanos de Gaza de que va a caer un misil Israelí allí. Y además lo hace con sirenas, avisos a móviles, octavillas y todo lo que tiene a su alcance. ¿En qué cabeza cabe que un contrincante trate de hacer huir a los escudos humanos del oponente en medio de un conflicto de estas características desmantelando su defensa? Se pasa de diabólico. Es que simplemente no es justo. Uno no debe utilizar su tecnología para debilitar los escudos del otro. Es juego sucio y, según parece, lo moralmente aceptable sería respetar las reglas de Hamas en este conflicto: aniquila al contrario, bórralo de la faz de la tierra, persíguelo hasta que la Tierra esté sembrada con su sangre. Eso de avisarle para que salga corriendo no está nada bien, no. Es diabólico.

Luego está el tema del desequilibrio de fuerzas. No es de recibo que los Israelíes hayan trabajado duro para conseguir que un trozo de playa y desierto se convierta en una nación próspera que pueda permitirse un ejercito de primer nivel. O sea, es diabólico que esta joven nación dedique recursos a la investigación, al desarrollo, al turismo, a la ganadería, la agricultura, y en general a generar progreso. Lo realmente inmoral del tema, lo diabólico, es que esto no lo han conseguido los judíos que viven en Israel actuando solos. Han tenido la ayuda de los musulmanes, cristianos, agnósticos y demás criaturas que viven en Israel. Lo diabólico de Israel es que, en una zona con severas restricciones a la libertad de culto, se ha permitido crear un estado en el que hay libertad de credo. Es injusto que Hamas solo pueda contar con la ayuda de los musulmanes integristas -porque los moderados tampoco la apoyan- e Israel cuente entre sus ciudadanos y trabajadores con personas que ni tan siquiera creen en Dios. Absolutamente diabólico. ¡Vaya desequilibrio de fuerzas! Así es imposible hacer la guerra de manera decente. Israel debe prohibir la libertad de culto de inmediato, crucificar a los cristianos, aniquilar a los musulmanes, perseguir a los agnósticos y descuartizarlos vivos por ofender a los profetas. Esto, a raíz de lo que leo últimamente, es lo que debe hacer Israel para ganarse a la opinión pública.

Pero más diabólico todavía es que se permita a las mujeres estudiar ingeniería, conducir vehículos, votar o incluso tener relaciones sexuales con quién les venga en gana, ¡incluso con otras mujeres! Quiero decir, esto si que es el colmo de una sociedad diabólica. ¿Pero en que siglo se creen estos Judíos que viven? Aprovecharse del esfuerzo de las mujeres, inferiores por naturaleza, para levantar una nación más fuerte que la de sus vecinos, que sólo usan el potencial de los hombres. ¿Cómo no va a haber desigualdad si unos se aprovechan de los seres inferiores, de su trabajo y esfuerzo, y otros tienen que pasarse el día castigándolas y dominándolas? Así no hay forma… Esta forma diabólica de proceder debería estar penada por la corte internacional. De hecho, para los integristas musulmanes afortunadamente ya lo está. ¿En qué cabeza cabe que, en pleno medio oriente la mujer no tenga que ir escondida bajo una sábana por la calle? Es que ver mujeres atractivas por la calle levanta la moral de los hombres, y así se trabaja muy a gusto. ¿Cómo demonios no va a progresar Israel si se atreve, diabólicamente, a utilizar el potencial de las mujeres? Los pobres musulmanes de Hamas solo ven por la calle otros hombres y lo que parece ser una mujer bajo una gran sábana oscura. ¿Así como demonios van a trabajar y construir un futuro a gusto los hermanos musulmanes?

Por otro lado tenemos el tema de los acuerdos y el cumplimiento de las treguas.  Hombre, los acuerdos están para romperlos y las treguas para saltárselas. Es diabólico que desde el lado débil se trate a toda costa de romper acuerdos y saltarse treguas y del lado poderoso sean tan diabólicos como para acatarlas. Esto no es forma de hacer la guerra. Una vez más, es diabólico. Además, cuando un ciudadano Israelí, en muchas ocasiones un colono extremista, se salta los acuerdos, el estado de Israel actúa contra él. ¿Cómo se puede permitir que esta nación tan diabólica actúe contra sus propios extremistas -que también los tiene- sin ser castigada severamente por Naciones Unidas? De toda la vida de Dios, cuando un extremista hace lo que le sale de las narices para defender una ideología retrógrada en contra del resto de la sociedad, lo que hay que hacer es proporcionarle armas, votarle para presidente, darle el poder y seguirle hasta la aniquilación del otro bando. Esto lo sabe cualquiera que tenga dos dedos de luces y abra su mente en este conflicto.

Yo creo, para terminar, que esta guerra, conflicto o como lo quieran llamar está desequilibrada desde el inicio. Es una broma de mal gusto. Un bando es diabólico y se comporta como una nación occidental del siglo XXI en pleno medio oriente y el otro, mucho más razonable, se comporta como una nación de la edad media, que es lo que impera por aquella zona. Además, como mandan los cánones, lo hacen sin el beneplácito de la mayor parte de la población, que lo que quiere es vivir en paz y ver a sus niños crecer y progresar. No se puede -ni se debe- permitir que una nación utilice armas, planteamientos y tácticas del siglo XXI para defenderse de su vecino. Es un abuso de fuerza que desequilibra la contienda. No debemos permitir que los ciudadanos de Israel, judíos, cristianos, musulmanes, agnósticos y demás, vivan en paz. Hay que expulsarlos de allí. Mejor, hay que aniquilarlos; porque cualquier otra solución supondría que no queremos el triunfo del integrismo, la degradación de la mujer, el abuso de la población civil y, en definitiva, la libertad y el progreso.