La vida después del iPhone

HTC Titan
HTC Titan

Ha pasado Papa Noël por mi barrio y se ha dejado olvidado en mi despacho un HTC Titan con Windows Phone 7.5 Mango. En realidad, Papa Noël había rescatado del cajón de los denigrados un HTC 7 Mozart con Windows Phone 7 para mi hijo Pablo, pero cuando se puso a resetearlo y ponerlo al día descubrió con cierto asombro que se actualizaba el solito a Windows Phone 7.5 Mango y tuvo que echarle un ratillo para comprobar, de primera mano, las virtudes de la tan cacareada actualización del sistema operativo de Microsoft para móviles. Ha bastado media hora de uso del Mozart mientras lo configuraba y jugueteaba un poco para que Papa Noël saliese corriendo al Corte Inglés (que afortunadamente estaba abierto ayer, festivo en Andalucía) y me trajese, con cierto retraso, un HTC Titan que ha enviado al iPhone 4 en su embalaje original al cajón de los denigrados a hacer compañía al iPhone 4S sin estrenar. ¡No hay nada como un regalo que uno realmente quiere! ¡Gracias Papa Noël!

De dimensiones “titánicas” pero más fino y agradable al tacto que la mayoría de los smartphones en el mercado, incluyendo los iPhone, el Titan tiene una pantalla Gorilla Glass Super LCD capacitativa de 4’7 pulgadas prácticamente libre de marco, tan espectacular como agradable de usar. Es inmensa! En esta pantalla si se puede leer el periódico con cierta normalidad y ver un video decentemente, incluso a plena luz del día (al menos del nublado día de ayer, veremos que pasa cuando llegue el sol). El teléfono tiene un procesador de un sólo núcleo a 1,5 Ghz, lo que lo coloca en teoría detrás del iPhone 4S y de los últimos smartphones con Android. Sin embargo, Windows Phone es más ligero y se mueve con más fluidez que los demás, incluso con un hardware a priori inferior. Ya lo había leído, pero ahora doy fe de ello. El interfaz del sistema operativo, heredado de Zune, es espectacular y cualquiera que lo use un rato tendrá serios problemas para volver al iPhone y no digamos a Android. Está no uno, sino varios pasos por delante en cuanto a experiencia de uso.

Las características técnicas del Titan están en línea con el resto de smartphones de última generación: Cámaras de 8 y 1,5 MP respectivamente, GPS, Bluetooth, Radio, grabación de video en HD (720p), HDSPA, Wi-Fi, etc. Pero su usabilidad, gracias al sistema operativo, está por encima del resto. Windows Phone organiza la información de una forma mucho más lógica de lo que hemos visto hasta ahora. Los primeros minutos de uso son un poco desconcertantes porque tendemos a buscar una aplicación para cada cosa que queremos hacer. Windows Phone agrupa las funciones en Hubs (ver ejemplos de hubs al final del Post). De este modo, en el Hub “Contactos” tengo, de manera automática, mis contactos personales de Outlook, mis contactos profesionales de Exchange Server, mis contactos de Hotmail, Gmail, Facebook, xBox Live y también los de LinkedIn. Yo no uso Twitter, pero intuyo que si lo usara también aparecerían aquí los hilos que siguiese porque existe una opción, nativa del sistema operativo, para agregar una cuenta de Twitter. En un sólo “Hub” tengo a todo el mundo. Pero no sólo tengo su información de contacto, también tengo sus últimas publicaciones en las redes sociales, fotos, videos, etc. y, además, puedo organizar la información de distintas maneras, todas ellas muy intuitivas y lógicas.

Este agrupamiento de funciones, que a priori no parece tan espectacular, es una forma más sencilla, rápida y eficicaz de usar el teléfono. De ahí que, una vez asimilado el concepto, cueste volver atrás. De hecho, Windows Phone 7 ya agrupaba así las funciones pero cuando lo probé con el HTC Mozart originalmente existían varios problemas menores y un problema mayor: no existía WhatssApp para Windows! Afortunadamente, los windows-dolares de Redmond han debido seducir a alguien porque la primera aplicación que nos ofrece el Marketplace, de manera gratuita, es WhatsApp, y yo no creo en las coincidencias. Claro que todavía hay “pocas” aplicaciones para Windows Phone, pero yo considero que las necesarias, las que se usan a diario, ya están, y el resto son mera morralla que nos hemos acostumbrado a llevar de viaje con nosotros a todas partes. Baste echar un vistazo a MarketPlace para comprobar que Microsoft, por su cuenta, ha desarrollado las aplicaciones más comunes en caso de que la competencia estuviese tentada de no desarrollar las suyas. De manera que no hay una aplicación YouTube de Google pero si hay uno (muy bueno por cierto) de Microsoft e incluso otro mejor de un tercero.

Windows Phone 7.5 vs iPhone 4S
Windows Phone vs iPhone

Otra característica que hace de Windows Phone un sistema operativo más avanzado que el resto es la gestión del correo electrónico. Por fin alguien se ha dado cuenta que era necesario que el sistema operativo (o en este caso Outlook Mobile) crease una carpeta de “correo sin leer” de manera dinámica, para que no fuese necesario revisar todas las carpetas en busca de correo. Ni Android ni iOS, hasta donde yo he sabido trastear, incluyen esta característica que es, simplemente, cojonuda.

¿Has pagado alguna vez por una aplicación de la App Store de Apple que luego ha resultado ser un bodrio que no cumplía tus expectativas? Entonces tengo buenas noticias. Las aplicaciones del Marketplace se pueden probar antes de comprar. Esta característica, por si sóla, es un magnífico filtro para que los desarrolladores con cara de hormigón armado no lo tengan tan fácil para sacarnos unos eurillos. He comprobado que, al menos de momento, hay bastante menos porquería en el listado de aplicaciones que en el listado de la App Store.

Otras consideraciones de interés son la posibilidad de alquilar películas on-line por 0,49€ y de crear una cuenta Zune con 14 días de prueba gratuita en los que se puede bajar música y escuchar cualquier cosa en streaming.

Pero por encima de todo, por fin, un sistema operativo “se lo come todo” y no requiere de un software ortopédico (si, iTunes es una auténtica bazofia) para transferir contenido. El contenido se sincroniza mucho más rápida y fácilmente con Zune para Windows Mobile que con iTunes para iOS y, además, de momento no me he encontrado con ninguna restricción en cuanto al tipo de archivos que se pueden reproducir. Hace años decidí digitalizar todos mis CDs y lo hice en el formato que más se ajustaba a mis requerimientos, que es wma (Archivo de audio de Windows Media) y no MP3. Pues resulta que el iPhone no come wma, pese a que estos archivos son nativos del sistema operativo presente en el 90% de los ordenadores del mundo, así que cada vez que he querido meter uno de mis CDs en el iPhone antes he tenido que convertirlo a un formato distinto, en este caso MP3, lo cual ha sido siempre un coñazo.

Por otro lado, el contenido en la nube es parte integrante del teléfono. No he hecho todavía ninguna foto con este móvil pero sin embargo, si entro en mi galería, tengo cientos de ellas. Windows las ha sacado de Facebook y Live! y las ha puesto allí. En realidad, no las ha puesto (no me ha llenado la memoria de fotos que yo no he pedido). Me ha puesto unas miniaturas y, si las toco, se las descarga sobre la marcha y puedo verlas en su resolución original. Además, Office comparte los documentos con el PC de manera automática con SkyDrive, al igual que las fotos que hagas, que viene a ser una versión de iCloud que resulta fácil de usar y funciona.

No quiero hacer de este post un artículo técnico. Si te interesa una buena prueba del Titan, esta es la mejor de las que he leído y visto, que han sido bastantes. Soy impulsivo en mis compras, pero no estúpido. Mi intención era dar fe de que se puede jubilar al iPhone y la vida sigue. De hecho, la vida sigue con un teléfono mejor, más rápido, más sencillo, más potente e infinitamente más atractivo. Eso si, se pierde el “aura” de Apple en el camino. Bueno, a mí siempre me ha venido grande…

Algunos hubs de Windows Phone
Algunos hubs de Windows Phone
Anuncios

Leer para creer

Steve Jobs: La Biografía
Steve Jobs: La Biografía

La lectura compulsiva es una disfunción que me sobreviene cada cierto tiempo. A veces leo sólo 3 o 4 libros en un año y, otras veces, leo más de 40. Cuando entro en racha leo de media más de uno a la semana y sin embargo, hay períodos en los que un libro me dura más de seis meses. He intentado analizar objetivamente los factores que se dan para que entre en fase de lectura compulsiva o por el contrario caiga en el letargo literario. He analizado los factores típicos como estrés, trabajo, relaciones, problemas, economía familiar, etc. y no he conseguido deducir a qué se debe uno u otro estado.

El caso es que llevaba meses estancado con tres libros empezados y no me apetecía acabar ninguno, así que no estaba leyendo nada salvo los periódicos por la mañana. A fuerza de ver publicitada la biografía de Steve Jobs por todas partes, he acabado picando y me la he comprado. Hace ya más de dos años que no compro un sólo libro en papel. Desde que tengo el Kindle todo lo que he comprado ha sido en formato digital por dos motivos: primero, por su inmediatez -lo quiero ahora, lo pago ahora, lo tengo ahora- y segundo, porque es más barato y no se puede prestar y por tanto yo ahorro y a mis amigos les ahorro el tremendo esfuerzo de acordarse de devolver un libro prestado.

El libro me lo he devorado; merece la pena. Para quién no conozca la tecnología whispernet, es uno de los mejores inventos de los últimos años. Yo tengo un Kindle en mi mesita de noche, y cuando no me duermo antes de poner la cabeza en la almohada, leo algunas páginas antes de visitar a Morfeo. Para los que no hayan oído hablar de él, el Kindle es el libro electrónico de Amazon. En el iPhone tengo el software Kindle para iPhone. El el PC del despacho y en el de la oficina tengo el software Kindle para Windows. En el portátil tengo el software Kindle para OS X y en el iPad el Kindle para iPad. En el Galaxy Tab tengo Kindle para Android, que cuiosamente es uno de los mejor conseguidos. Lo que hace Whispernet es sincronizar el libro en todos mis dispositivos, de manera que cuando acabo de leer en cualquiera de ellos, la página por la que voy se actualiza automáticamente en los demás aparatos y puedo seguir leyendo por donde iba en cualquiera de ellos sin tener que buscar la página o el párrafo concreto. De este modo, cuando un libro gusta, como ha sido este caso, lo puedes leer en un par de días a base de minutos muertos aquí y allá, siempre que lleves algún dispositivo encima, lo cual no parece sea un problema para nadie hoy en día.

En cuanto al libro, sin llegar a la altura de The Road Ahead, la primera parte de la biografía de Bill Gates, publicada a mediados de los 90, está bien escrito y es entretenido. Debo decir que me sorprende que haya pasado la censura del propio Jobs antes de morir porque, en ocasiones, el autor no lo pone especialmente bien en algunos aspectos de su vida, como por ejemplo en la higiene personal. Con ese aura que siempre se daba de persona sencilla y bien arreglada (Levi’s 501, polo negro de cuello vuelto de Issey Miyake y zapatillas deportivas Nike -antes New Balance) hay que leer para creer que fuese difícil convencerle de que se duchase más de una vez por semana.