Una verdad incómoda

El Mentiroso Rubalcaba
El Mentiroso Rubalcaba

El hecho de que el mentiroso Rubalcaba y sus mentirosos amigos Blanco y Sebastián hayan vuelto a mentir con sus ridículas afirmaciones sobre el ahorro no ha pillado a nadie de sorpresa… por lo menos a nadie que se le ocurra pensar las cosas con cierto detenimiento.

Desmontemos el tema del ahorro y la reducción de velocidad. Partamos de la base de que el director general de tráfico no ha conducido un coche en su puñetera vida, lo cual le hace, ante todo, un auténtico profano en la materia. Habrá quien lo defienda y diga que los muertos en accidentes sean menos cada año. No menos cierto es que cada año los coches son más seguros y disponen de serie de más medidas de seguridad activa y pasiva. Claro que este país ya ha tenido un ministro de defensa que no hizo la mili, una ministra de defensa con tintes separatistas, un ministro de interior electricista y ahora tiene un ministro de fomento que, directamente, no es ni ha sido nunca nada, entre otras lindezas políticas.

Lo cierto  es que las medidas de ahorro del gobierno no son sino una estrategia para dar la impresión de que están haciendo algo. Ahí tenemos al mismísimo (vice)presidente “picándose” con Fernando Alonso. Lo que dice Alonso es absolutamente cierto. Conducir largos trayectos a una velocidad reducida disminuye la concentración, produce modorra y es, en definitiva, peligroso. Lo que le contesta Rubalcaba es información manipulada. Dice que en Estados Unidos el límite es de 110 y que allí no conducen durmiendo. Lo cierto es que en Estados Unidos cada estado marca su límite de velocidad por lo que no hay uno, sino alrededor de 50 límites distintos.

Pero resulta que existen otra serie de diferencias con respecto a Estados Unidos que el mentiroso ha obviado porque son verdades incómodas para nuestra clase política. Veamos unas cuantas:

1. En Estados Unidos se puede hablar por teléfono, por la radio y comer en el coche en la mayoría de estados. Aquí está PROHIBIDO.

2. En Estados Unidos no existe una red de radares autónomos que se dedican a recaudar millones de dólares diarios. Allí te caza un radar, te persigue un policía, te para y te notifica y vas a juicio si no estás de acuerdo, juicio en el que puedes defenderte sin abogado en un cara a cara con el mismo policía que te paró. O sea, tienes ciertas garantías como ciudadano y se presupone tu inocencia. Aquí te llega una carta de pago. En principio, eres culpable si o si.

3. En Estados Unidos existe una red aeroportuaria por la que fluyen infinidad de vuelos regionales de infinidad de compañías regionales. En efecto, además de Delta, Continental, US Airways, American Airlines, Northwest Airlines, Southwest Airlines y demás mega compañías, hay un enjambre de microcompañias que operan aviones regionales para unir destinos cercanos. De este modo, si yo quiero viajar en España desde, por ejemplo, Málaga a Jaén o Málaga a Cádiz, debo hacerlo por carretera por narices. Similares distancias en Estados Unidos se pueden salvar por precios muy razonables en avión desde aeródromos regionales o incluso desde aeropuertos internacionales.

4. En Estados Unidos no existe el carné por puntos. La gente no vive con el miedo de perder el carné. De hecho, cada estado emite su propio carné de conducir, si bien los requisitos para obtenerlos son similares en todos ellos y la edad de obtención suele ser los 16 años. El único que puede retirarte el carné es un juez que estime que tu conducción es peligrosa para el resto de la sociedad. Esto lo hacen habitualmente con gente que es pillada con tasas elevadas de alcohol en sangre. Desde luego, no dejan en manos de radares decidir quién es peligroso y quién no.

5. La red de carreteras de Estados Unidos es mucho más antigua que la española. Sin embargo, le da millones de vueltas en todos los sentidos. Las carreteras tienen arcenes amplios, no tienen quitamiedos metálicos, sino que hay escapatorias siempre por ambos lados de las autovías y autopistas. Lo de los dos carriles habituales de aquí allí se considera carretera secundaria. Tres, cuatro, cinco y hasta seis y siete carriles forman sus autovías y autopistas. La numeración de las carreteras está bien pensada. Aquí hablar de que alguien ha pensado en la nomenclatura de las carreteras es una entelequia. En Estados Unidos las carreteras de 3 cifras son estatales y las de dos son interestatales. Las carreteras pares tienen recorrido Este-Oeste mientras que las impares tienen recorrido Norte-Sur. De este modo, si por ejemplo estamos en la 495, ya sabemos que se trata de una carretera que va Norte-Sur y que no saldremos del estado en que nos encontremos por ella. De ahí que los coches americanos suelan traer brújula de serie, algo que aquí no es habitual.

6. Estados Unidos es un país eminentemente rural mientras que España es eminentemente urbano. Aproximadamente el 75% de nuestra población vive en grandes poblaciones mientras que allí el 75% de la población vive en zonas alejadas de las grandes ciudades. ¿Qué significa esto? Básicamente que con las excepciones de unas pocas grandes ciudades del tipo Nueva York o San Francisco, allí no se producen los éxodos masivos que vivimos aquí con las operaciones “Salida” cada dos por tres. Por lo general, el tráfico de largo recorrido en Estados Unidos es fluido mientras que aquí las carreteras se unen con las circunvalaciones en cada ciudad y la conducción se vuelve estresante por los continuos atascos y retenciones.

7. Pero la falacia más grande, la del ahorro, que es la que todo el mundo se ha tragado, es la más fácil de desmontar. Si los números que da el gobierno fuesen ciertos, que no lo son, esta medida ahorraría 1.400 millones de euros en petróleo importado. Para un país que tiene un déficit comercial de más de 52.000 millones de euros, esto supone un 2% de ahorro. Si lo medimos en términos de déficit comercial con respecto al PIB, supone una bajada del 4,9% al 4,8%, o sea, una reducción del 0,1%. ¿Pero alguien se cree que vayamos a ahorrar 1.400 millones de euros en petróleo? Lo que consume carburante en los vehículos no es mantener velocidades constantes, sino frenar y acelerar de nuevo. Cierto es que Rubalcaba es químico y no físico, pero el concepto físico del “momento” y un poco de mecánica básica bastarle para saber que está mintiendo. Un coche consume mucho más combustible acelerando hasta los 110 o 120 Km/h que manteniendo esa velocidad constante. Por lo tanto, todas las medidas que se tomen para ahorrar combustible deberán ir enfocadas a evitar frenar y acelerar constantemente en las carreteras. Mira por donde, la rápida proliferación de radares y (jodidas) rotondas provoca contínuos frenazos en las calles y carreteras, incrementándose por tanto el consumo de combustible de manera notable. Si alguien lo duda que se pregunte porqué consume un coche más en ciudad donde no pasa de los 40-60 kilómetros por hora que en autopista, donde viaja a 120 o más.

Pero claro, esta verdad es bastante incómoda y es políticamente incorrecta.

Discursos

Discurso
Discurso

Ignoro si el discurso es un género literario en sí mismo. Es lo que tiene ser de ciencias… Lo que no ignoro es que, dentro de la literatura, los discursos son una de las cosas cosas que más me apasionan. El último que he leído, de obligada lectura para el que disfrute de un rato de divagaciones certeras con tintas cargadas, es el “Elogio de la lectura y la ficción“, discurso de aceptación del Premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa esta misma semana.

No es El Peruano uno de mis escritores favoritos, pero sin duda es uno de los personajes del mundo de la literatura que más me agrada, muy al contrario del noqueado Colombiano García Marquez, cuya literatura me es muy amena y cuya persona me resulta altamente desagradable. Y es que hay que ser muy mezquino, muy ruín y muy cara dura, como él, para defender un regimen de igualdades viviendo en una total desigualdad. Cabrón, si tanto te gusta el socialismo, reparte tus riquezas 🙂

A lo que iba; ya he mencionado en otros posts algunos discursos memorables que me parecen grandísima literatura. A fin de cuentas, no toda la literatura, por más que me pese, puede ser de ficción, que es la que más disfruto. Prácticamente todos los discursos de Bill Clinton son documentos de alto valor literario. No se quién se los escribe, pero en particular aquel I have sinned (he pecado) tiene que ser obra de él mismo o de alguien que estaba en ese momento en sus pantalones… si se me permite la ironía.

Otro gran maestro del discurso fue sin duda Michael Crichton. Sus discursos son fuente inagotable de datos fruto de las investigaciones que realizó para escribir sus libros y, para aquellos que disfrutamos con la literatura de ficción no descriptiva con cierta base científica, un placer sólo comparable a la primera vez que se leen algunos de sus libros.

Pero por encima de todos ellos, El Gallego que se lleva el gato al agua -aunque a diario nos vendan lo contrario los de siempre- es Mariano Rajoy. La bofetada que le ha dado a Rubalcaba, y de paso al borrego de Blanco, usando las propias palabras del Masón para meterse con su ministro de fomento, han sido gloriosas. Tenía pensado reproducir en el post las palabras de Vargas Llosa sobre el nacionalismo, pero no puedo resistirme a cambiarlas por las de Rubalcaba en boca de Rajoy, y por dos veces:

“El ministro de fomento es un inútil total que tiene dosis importantes de caradura porque siempre encuentra una excusa para no asumir sus responsabilidades”.

De hecho, si aún no lo has visto, tienes que ver el vídeo.

¡Bravo Rubalcaba! Estamos de acuerdo en los calificativos, aunque no en el ministro 😉

Sangre por las venas

Torre de Control
Torre de Control

Voy a meterme en terreno pantanoso. Me van a llover las hostias, pero esto es lo que hay: Estoy de acuerdo con lo que han hecho los controladores. De hecho, demuestran ser los únicos Españoles que, hasta hoy, tienen sangre por sus venas y no horchata. Hartos de un gobierno que los desprecia, les miente, los persigue y les pone día si, día también, en el ojo del huracán por medio del Ministro de Fomento, han mandado, literalmente, al gobierno, a tomar por culo (y por ende al tráfico aéreo). Y a mi me parece bien.

Creía el inútil de Pepiño que firmando el Real Decreto Ley el día del inicio del puente los controladores no tendrían tiempo de movilizarse. Error craso. Estos tipos son expertos en comunicación y lo han demostrado con creces.

Cierto es que con su actitud crean una serie de problemas a un número inmenso de personas, pero no es menos cierto que la actitud del gobierno crea más problemas todos los días a más personas y nadie protesta. Yo, al menos, no veo las manifestaciones. Bueno, si las veo, contra la Iglesia, contra el Papa, contra el PP, contra los empresarios… Pero no contra el gobierno. En mi opinión, empresarios, abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, y, en general, todos los autónomos que ganamos “mucho dinero” según el ministro de fomento, “incluso más que él”, deberíamos hacer exactamente lo mismo que han hecho los controladores: Dejar nuestros trabajos y tumbar al gobierno.

Esta panda de anormales nos ha llevado a la situación en la que estamos y la única forma de salir de ella es mandarlos de vuelta a sus casas. Lo que han hecho los controladores no es una tropelía ni una insensatez. Es exactamente lo que tendríamos que hacer todos los demás que no comemos de la sopa boba que fomenta esta gentuza. Lo que deberíamos hacer es demostrarle a estos inútiles que la sangre del toro que aborrecen corre por nuestras venas y que no queremos que nos sigan desgobernando.