La vara de medir defectuosa

Guardiola
Guardiola

No es necesario realizar una auditoría nacional para comprobar como la gente usa a diario una vara de medir defectuosa. Tiene esta vara el defecto de arrojar unos resultados cuando se aplica a unos y otros cuando se aplica a otros. Creo fírmemente que el defecto de la vara es producto de la envidia que produce una historia de más de un siglo de gloria y excelencia y, visto el rumbo que están tomando los acontecimientos, esta envidia no puede sino ir a peor.

Con este post quiero romper una lanza (y de paso la vara) en favor de la verdad y tratar de iluminar a los que retorcidamente piensan que sus problemas no aparecen cuando se miran al espejo.

¿Por qué cuando Mourinho habla de los árbitros se le insulta desde todos los frentes y cuando lo hace Guardiola no? ¿Por qué cree Guardiola que Messi está exento de recibir tarjetas amarillas y, si las acumula, está exento de cumplir ciclo? ¿Por qué si Pepe hace una entrada brusca es un asesino y si la hace Mascherano es un buen central? ¿Por qué si Messi hace una jugada espectacular le consideran el mejor jugador del mundo y si la hace Cristiano Ronaldo se le considera un prepotente?

Tachan algunos al Madrid de falta de señorío por no ceder su estadio para la humillación nacional de permitir que millones de personas vean como se silba, insulta y pancartean nuestros símbolos nacionales por una pandilla de energúmenos cuyo interés en el fútbol no reside en el espectáculo, sino en la capacidad de amplificación política que la concentración de personas en los estadios permite.

Hablemos de señorío. ¿Puede alguien decirme cuando ha escuchado a Florentino Pérez, a Butragueño o a Pardeza hablando de los árbitros? ¿Y del Barcelona o el Athletic de Bilbao? ¿Acaso ha escuchado alguien a un alto directivo del Real Madrid de la actual junta directiva hablar mal de un árbitro, de un rival, de otro club? Bueno, pues eso, exactamente, es el señorío. Nos levantamos día si y día también con las declaraciones de Rosell, las de Freixá, las de Urrutia… incluso las del alcalde de Bilbao. El Real Madrid no habla del Barcelona ni del Athletic ni de ningún otro club. En el Real Madrid se habla del Real Madrid. No se habla del Campo Nuevo ni de San Mamés ni del Calderón. Se habla del Santiago Bernabeu.

Mourinho habló de los árbitros. Es su trabajo. Atrae la atención y quita presión a los jugadores. Guardiola lo hace y nadie se rasga las vestiduras. ¿Recuerda alguien al Real Madrid declarando la temporada pasada que la diferencia que le sacaba el Barcelona no era justa? En el Barcelona lo dicen todos los meacolonias, incluso los burros con gafas, que dijo aquel, y nadie se rasga las vestiduras. Cualquiera que viese el partido del domingo pasado contra el Español asistió a un recital de fútbol ofensivo, juego al primer toque, derroche de precisión y calidad y solidaridad defensiva como pocas veces se ha visto. Sin embargo, aquellos que acusan al Real Madrid de organizar una “Caverna Mediática” son el realidad los mismos que la organizan para lograr que no se hable de fútbol y si de urinarios o asientos de un estadio. Es lógico. Ahora no les interesa, para nada, hablar de fútbol.

Me entristece que el Athletic se haya dejado llevar de esta manera por el Barcelona. Inmenso su entrenador declarando que le da igual el campo siempre que lo sepa con antelación para preparar el partido. No entiendo como tiene que ser un Argentino en un club con tales valores locales quien defienda el fútbol en detrimento de lo político. Siempre he admirado al Athletic Club y a su afición. Ahora creo que están perdiendo el norte. Tienen plantilla y entrenador para plantear una final seria al Barcelona  e incluso ganarla. Sin embargo, están haciéndole el juego a su rival y centrándose en lo político en lugar de en lo futbolístico.

Volvamos a Mourinho y callemos a quien lo critica. ¿Quién acusa a Mourinho de encarnar al mismísimo diablo? ¿Quién fomenta las historias de que se quiere ir y busca casa en el extranjero? Son los mismos que, con el rabo entre las piernas, no pueden seguir mirando al Real Madrid de tú a tú. Son lo acomplejados del fútbol. Los de siempre. Porque este entrenador es un tormento para ellos. Porque coge al francés, introvertido y tímido, y lo convierte en un gladiador ante 80.000 personas capaz de devorar cualquier portería. Porque coje al Brasileño, apagado y eternamente lesionado, y le hace desplegar otra vez su fútbol. Porque cuando todos quieren que Pepe no juegue en el Campo Nuevo lo alinea y hace crecer su autoestima hasta límites sobrehumanos.

Mourinho, con sus defectos como todos, es probablemente el mejor entrenador del mundo. Las razones son objetivas. Para empezar, no deja cadáveres entre sus jugadores. ¿Alguien ha escuchado a un jugador que haya jugado para Mourinho hablar mal de él? Al contrario, los jugadores que ha entrenado le admiran y adoran. Pregúntenle a Etoó o a Ibraimovic por el meacolonias. Todavía hay quien le acusa de mercenario que dejará al Madrid en cuanto pueda. A ellos, yo les digo que Guardiola renueva año a año con su club, el que le ha dado todo lo que tiene en la vida, y nadie le llama mercenario. A Bielsa lo colocan en la premier el año que viene, y nadie le llama mercenario. La realidad es que Mourinho es querido por el club y la afición, por la actual y por las pasadas y son los contrarios los que están desesperados por que se vaya. Creen, ingenuos, que por mucho repetirlo se irá antes. Como dijo Mourinho, ni siquera él sabe cuando se irá. De momento, tiene contrato. Pero esta casa es el Real Madrid. Aquí echamos entrenadores incluso ganando. Porque los valores del Real Madrid y el espectáculo en general, están por encima de los resultados.

Mourinho, además de los resultados, aporta lo que la afición quiere. La afición no quería ganar uno a cero en el Bernabéu. Prefiere perder. Lo que la afición quiere es llevar una media goleadora de más de 4 goles por partido en el Santiago Bernabeu. Lo que la afición quiere es que el Bernabeu sea un fortín. Lo que la afición quiere es un equipo volcado en el ataque, aunque reciba goles. Después de todo, al Madrid le gusta remontar y no hay ni ha habido nunca un club de fútbol con un palmarés de remontadas siquiera parecido. En el Real Madrid gusta lo épica, lo imposible, lo excepcional.

En el Barcelona “nunca hablan de los árbitros” pero se pasan la vida comentando las “injusticias” que cometen. Si Mourinho habla de los árbitros es un hereje, pero si lo hace Piqué existe una persecución contra el chaval. Es una vara de medir defectuosa. Miren, esto es fútbol. Siempre se ha hablado de los árbitros y siempre se hablará. Existen miles de tecnologías que acabarían con los errores arbitrales, pero no se usan porque, en este deporte, cuando no hay juego que comentar, hay arbitrajes que menospreciar. Y un deporte que vende más periódicos deportivos que prensa nacional, no puede sustentarse sin los errores arbitrales. Es económicamente inviable. Y si no se vendiesen esos periódicos, bajarían las audiencias. Y si bajaran las audiencias, bajarían los ingresos de los clubes. Y si bajasen los ingresos, ni tendríamos a Cristiano, ni a Messi, ni a Bielsa. Y si no los tuviésemos, esta liga sería una liga más. Y no lo es.

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