Democracia Real Ya!

Me uno al eslogan. Yo también quiero una democracia real. Una en la que las reglas del juego sean las mismas para todos. Una en la que las campañas electorales estén reguladas y nadie pueda saltarse sus normas. Una en la que se respete la jornada de reflexión y se sigan las resoluciones de cualquier junta electoral, que para eso están. Todo apunta a que nos encontramos ante las segundas elecciones manipuladas de la breve historia de nuestra democracia.

Ya puestos, quiero también una democracia en la que los vagos que no cumplan con sus obligaciones, no tengan derechos. Si, los vagos. Porque nadie me negará que los que se quejan de que no tienen trabajo vistiendo con unos pantalones cagaos, el pelo lleno de mierda (creo que el término correcto es “Rastas” o algo así), la cara llena de clips, alfileres y otros zarcillos metálicos y la ropa hecha jirones, son en realidad una pandilla de vagos cutres que es imposible que encuentre trabajo ya no en España, sino en cualquier otro sitio. Habría que ser un demente para contratar a gente así en la empresa que uno ha tardado años en consolidar. Caso aparte el empleo público… Quizás por eso cada vez hay más.

Se trata de una generación perdida. Perdida en todos los aspectos. No sabe escribir. No sabe expresarse. No sabe comportarse. No sabe de España, pero tampoco sabe del extranjero mucho más de lo que puede ver en sus viajes low-cost de fin de semana a ciudades de Europa en las que no les llega el presupuesto para comer decentemente ni para moverse con soltura. Ni siquiera sabe lo que reivindica. ¿Alguien puede decirme qué quiere exactamente este grupo de personas? Están ahí porque mola ser antisistema, pero ni saben qué es el movimiento antisistema ni tan siquiera intuyen contra qué sistema va dirigido. Están ahí porque las quedadas “molan mazo”. Porque si se gastan su dinero en cerveza y porros ya vendrán los de siempre a traerles mantas y comida gratis, que es lo que realmente necesitan (aunque tampoco lo sepan) para pasar la noche al aire libre.

Dicen que son la generación NiNi, Ni trabaja Ni estudia. En todo caso son la generación Ni^n (Ni elevado a n), donde n es todo lo que uno pueda imaginarse y más. Ni trabaja, ni estudia, ni se ducha, ni se forma, ni aprende, ni investiga, ni tiene  inquietudes, ni tiene educación, ni lee, ni escucha, ni sabe de nada… Ni está Ni se la espera.

Esta pandilla de necios manejable al antojo de los de siempre es el resultado de años de trabajo de la izquierda (izmierda que dirían algunos…) destruyendo los valores, la educación y la normas que tantos años costó construir. Es el resultado de dedicar nuestros recursos a sacar a relucir la guerra civil en lugar de invertirlos en educación e I+D. Es el resultado de malgastar fondos públicos en sandeces como el ministerio de igualdad en lugar de fomentar el autoempleo o la formación. Es el resultado que obtenemos a medio plazo, en definitiva, de unas políticas sociales erróneas donde priman la subvención y el empleo público en detrimento del premio al esfuerzo, la superación y el coraje.

Mi generación venía apretando el acelerador y empujando con ímpetu a los que ya estaban, comiéndose el mundo. Pero si mi generación mira por el espejo retrovisor buscando a ésta sólo ve un enorme vacío porque el mundo se los ha comido. Esta generación da asco, y no sólo estéticamente.

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