La empresa en Europa

Boeing 737 Ryanair
Boeing 737 Ryanair

Creo que es posible que la gente me encasille en el grupo de los euro-escépticos. He dicho, en muchas ocasiones, que una Europa unida que plante cara a otra unión soberana de estados como los Estados Unidos de America es poco realista. Barreras históricas y sociales nos separan demasiado de nuestros vecinos, por no hablar del idioma. Precisamente, una de las empresas que mejor representa lo que la empresa europea debería ser para poder plantar cara a la empresa norteamericana disfruta de una pobre reputación y es el blanco y objeto de continuos ataques con bastante poco fundamento.

Ayer volví a coger un vuelo de Ryanair y ya he perdido la cuenta de los vuelos seguidos que llevo con esta aerolínea. Un vuelo más que llega puntual y sin sobresaltos de ningún tipo. Estoy esperando, pacientemente, a que me ocurra cualquier cosa volando con Ryanair, desde un retraso injustificado hasta un problema en vuelo, circunstancias, todas ellas, que he vivido con aerolíneas diversas de las llamadas, digámoslo así convencionales. En algunas, llamémosle figurativamente Iberia, por ponerle algún nombre ficticio, casi a diario.

Embarcamos unos minutos tarde en un avión que acababa de aterrizar. Yo fui el primer pasajero en embarcar y lo hice gracias a mis diez euritos que me garantizaban una plaza en la primera fila, para poder desembarcar más rápido. Viene a ser como la clase business de Iberia, pero en lugar de costar 500€ cuesta 10€. El caso es que embarqué al mismo tiempo que el último pasajero del vuelo anterior salía de la aeronave. Uno se esperaría, como dicen por ahí, un avión sucio, maloliente y con un ambiente cargado. Sin embargo, el avión estaba perfectamente limpio y el ambiente que se respiraba en el interior era agradable. Ya lo decía aquel… no es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia.

Lo primero que noté es que la tripulación de cabina estaba formada por una mezcla de nacionalidades entre las que había al menos dos chicas españolas, un chico italiano, una chica polaca y una cuarta chica cuya nacionalidad no fui capaz de determinar porque no le aprecié acento alguno en los tres idiomas que habló mientras la observaba. El piloto era británico y el primer oficial español. Luego supe que la tripulación tenía base en nuestro aeropuerto de destino y que se trataba del último vuelo del día de ese avión y de esa tripulación. Uno esperaría, a tenor de lo que leemos, que estos trabajadores supuestamente sobre-explotados tuviesen un pésimo aspecto con ojeras, malas caras, cansancio visible y demás pero, al contrario, mostraban un aspecto excelente, realizando su trabajo con entusiasmo, exquisita cordialidad y buen humor en todo momento. De hecho, nos recibieron con gorros de Papa-Noel para felicitarnos las fiestas en cuanto embarcamos. El avión, pese a llevar todo el día volando, estaba en perfecto estado y como todavía no necesito ir al baño en trayectos de una hora, que es lo que se tarda en recorrer España entera, no tengo ni idea de como estaba el baño ni me interesa.

Al embarcar, y esto ya lo había visto antes en el resto de vuelos que he hecho con Ryanair, la tripulación comprueba una a una las tarjetas de embarque de los pasajeros que van entrando en el avión y se dirigen al pasajero en el idioma que consideran más adecuado en función del nombre del mismo. No me pareció que fallasen en un sólo pasajero. El embarque es absolutamente lógico. Los últimos en embarcar son las personas en sillas de rueda que, además, se encuentran al llegar al avión que les han reservado los asientos en las filas 3 a 5, al principio del avión, para que no tengan que recorrer el largo pasillo del avión. Además, así consiguen que al acomodar a estos pasajeros cuando el resto de los pasajeros están sentados, no se formen colas ni retrasos. Además, los sientan principalmente en pasillos, para que les sea más sencillo sentarse y levantarse y, al embarcar los últimos, se aseguran que nadie tiene que pasar por encima de ellos para ocupar un asiento de centro o ventana. Señores de Iberia, ¿están aprendiendo algo hoy leyendo esto? Embarcar las sillas de ruedas primero es una falso beneficio para sus ocupantes. Mas bien una jodienda.

Ni que decir tiene que hay sitio en los maleteros superiores para todo el mundo. La extracta (y magnífica) norma de permitir un único bulto de mano por persona con unas determinadas medidas es, absolutamente, genial. Se acabó tener que darse codazos para poder poner el portátil antes de que el hippie de turno llene dos maleteros con su guitarra, su sombrero mejicano, sus ensaimadas, su mochila con saco de dormir y sus ocho bolsas de plástico. Si el hippie quiere llevar su mierda consigo, que la facture y la pague. Es, sencillamente, la medida más civilizada que se puede adoptar en el interior de un avión dado el espacio disponible.

La deformación profesional me hizo asomarme a la cabina, como hago cada vez que vuelo. Hay pilotos que dicen que lo hacen por cordialidad; yo no. A mi me gusta echar un vistazo rápido al panel, ver la pinta de los pilotos, el orden que mantienen en cabina y los instrumentos que faltan o están con el cartelito de “No Operativo”. Todavía no he visto un hueco sospechoso o un cartelito de “No Operativo” en un avión de Ryanair.

Del avión poco puedo decir que no sea bien sabido. Una flota de más de 300 Boeing 737, en su inmensa mayoría relucientemente nuevos. Anoche era un 737-800 al que no le echo más de un año o dos a lo sumo. Los asientos de cuero sintético más espaciosos que los del A-320 que montan la mayoría de aerolíneas europeas sin lugar a dudas, así que ahí no hay ahorro alguno por parte de Ryanair y por favor, dejen de creerse todo lo que escuchan. En el avión de Ryanair, al no haber armarios ni paneles de separación, la separación de las butacas es mayor que en el A320 de Iberia. Mis rodillas se lo pueden confirmar. El despegue, como siempre en los 737 NG, espectacular. Mucha potencia, poco ruido, ninguna vibración, suavidad extrema, carrera corta y ángulo pronunciado. Todo lo que yo le pido a un despegue… La rotación espectacular. Ni una sola vibración de la amortiguación al extenderse ni un mal ruido del tren al plegarse. Francamente, ni me enteré cuando cambió la configuración del ala. ¿No podrían los ingenieros del A-320 subirse a un 737 NG para comprender como debería ser el despegue de una aeronave desde el punto de vista del confort y la suavidad? ¿Porqué crujen tanto los Airbus? Ya que se hacen en Europa, ¿No podríamos encargarnos de que los hicieran los mismos tipos que hacen los Mercedes y no los que hacen los Citroen? Creo que de confort saben un poco más…

El vuelo, magnifico. Todos los mensajes en tono cordial, en inglés y en español. No creo que nadie echase de menos mensajes en Catalán, Gallego ni cualquier otra lengua y anticipo que mi destino era una comunidad de esas que tienen dos lenguas oficiales. De todas las tortas que ha soltado O´Learry a los políticos en estos últimos años, mi favorita ha sido la bofetada a los políticos catalanes. Algo así como “En mis aviones se habla en el idioma que a mí me da la gana y si no les gusta no se suban…”.

Finalmente, aterrizaje suave, bienvenida del capitán diez minutos antes de la hora prevista y todo el mundo a casa a descansar.

Si se mira fríamente, Ryanair es un ejemplo de lo que una compañía Europea debería ser:

  1. Es eficiente
  2. Tiene un equipamiento moderno y eficaz
  3. Da beneficios empresariales y genera riqueza
  4. Genera empleo, directa e indirectamente, para miles de personas de toda Europa
  5. Maneja los idiomas adecuadamente y a la hora de contratar no le tiembla el pulso con las nacionalidades
  6. Une pequeñas ciudades en vuelos cortos, fomentando la movilidad y descentralización (no hay que pasar por Madrid ni por Barcelona por narices para volar a otra ciudad)
  7. Ofrece un producto de calidad a un precio absurdamente reducido
  8. Está en continua expansión y crecimiento
  9. Colabora socialmente con los más desfavorecidos
  10. Fomenta, mediante la venta de sus calendarios, que sus trabajadores colaboren socialmente, en este caso donando más de medio millón de euros producido por la venta de dichos calendarios, para la construcción de un hospital de niños enfermos de cáncer en Polonia
  11. Aún siendo originalmente Irlandesa, en algunos paises como España es la aerolínea que más vuelos ofrece a más destinos

Sin embargo, en algunos sitios, como en España, mucha gente habla mal de esta empresa. Mienten básicamente y no son objetivos, porque, con los datos en la mano, no se puede hablar mal de Ryanair. Record de puntualidad año tras año, encabeza la lista de aerolíneas que menos equipaje pierden, tiene una flota moderna y eficiente, tiene infinidad de destinos directos sin escala, produce beneficios empresariales, está en crecimiento… la puñetera lista es interminable! Por eso soy euro-escéptico. Porque cuando aparece una empresa que hace las cosas bien, que ejemplifica que las empresas de ámbito europeo son posibles, que hace que personas de distintos países de la comunidad europea trabajen juntos a diario, codo con codo, y demuestra que es posible competir, justo entonces, venimos nosotros y la repudiamos. Por eso no podemos competir en algunas cosas con los Estados Unidos ni deberíamos tratar de compararnos con ellos.

 

Anuncios

No a la Guerra, imbécil!

Idiota
Idiota

¿Quién es el mamarracho que ha dejado para la posteridad  la frase cursi “Guerra sólo contra la pobreza y el cambio climático”? En efecto, el imbécil de Zapatero. Y no le llamo imbécil gratuitamente, tengo mis motivos…

La principal diferencia entre la guerra de Irak y la guerra de Libia es el vendedor de armas. En aquella ocasión, Francia, China y Rusia se opusieron en el consejo de seguridad a una resolución de la ONU a favor de atacar el regimen de Sadam. No en vano, los tres países se habían saltado a la torera el programa Food for Oil (Alimentos por petróleo) de la ONU y andaban cambiando explotaciones petrolíferas por armamento para el dictador. Si hubiesen apoyado la resolución y esta hubiese salido adelante, hubiese sido como pegarse un tiro en el pie, de ahí su feroz oposición.

En el caso de Libia, el vendedor es otro. Por eso, hasta el muy imbécil, ha apoyado la resolución y se ha unido a la cruzada. El 17 de Diciembre de 2007, coincidiendo con la visita de Gadafi a Zapatero, el gobierno de la ceja anunciaba a bombo y platillo el acuerdo para la venta de 2.000 millones de euros en materia energética, de infraestructuras y armamento, en concreto balas, bombas, minas, torpedos, granadas y misiles, algunos de los cuales ha usado Gadafi sin duda para atizar a los manifestantes. Lo que el imbécil no es capaz de ver es que el acuerdo de compra de aviones Mirage franceses a Libia ya había sido ejecutado y por eso Sarkozy se ha enrollado la tricolor y abandera la intervención. Algo me dice que Alemania sigue vendiendo algo porque aunque apoya, no colabora…

Algunos piensan que Zapatero es un líder hábil y astuto, un zorro con piel de cordero con una inteligencia suprema. Mucho me temo que es un completo idiota. Su cara de Mr. Bean no es sino fiel reflejo de su inteligencia. Libia es el principal cliente de España en la venta de este tipo de material, asumiendo casi el 60% de estas exportaciones. No en vano, las exportaciones Españolas de armas a Libia aumentaron entre 2007 y 2008 un 7.700%. Hay que ser un autentico mentecato para no darse cuenta de que Francia busca derrocar un regimen que nos compra a nosotros para colocar uno que les compre a ellos.

Para una vez que Zapatero tiene una coartada lógica para entonar el ¡No a la Guerra! el muy subnormal se pone la chaqueta caqui y saca el fusil en lugar de las pegatinas. Si de algo no cabe duda es de que este anormal está dispuesto a cepillarse los pocos negocios que queden vivos tras su nefasta gestión. Se acabó también la exportación de armas.

Si todavía queda alguien que se crea que las guerras y las resoluciones de la ONU están basadas en los derechos humanos le recomiendo que se lo haga mirar. La guerra es un negocio de billones de dólares al año. Como la guerra al estilo tradicional está mal vista por la sociedad occidental, los Americanos, Franceses y Británicos se han inventado la guerra quirúrjica, esa en la que las bombas estallan justo donde están los “malos”. El mismo tipo de guerra que se ejecutó en Irak. Con los mismos intereses pero distinto vendedor. El nuestro, como siempre, un auténtico vendedor de humo.

Una persona, ningún voto.

Platón
Platón

Por una extraña razón damos por sentado que en el camino de la política los sistemas democráticos son justos y necesarios. Yo no digo que no lo sean, pero no entiendo porqué no se sigue avanzando en este campo. Parece lógico y razonable que los ciudadanos sean quienes elijan a sus representantes, pero quizás habría que darle una vuelta al concepto de ciudadano, si es que no se quiere tocar el de Democracia.

Creo que fue el propio Platón quién esbozó el concepto de Democracia que más tarde perfeccionaría su alumno Aristóteles. Platón subrayó que “La democracia es el mejor de los gobiernos sin ley y el peor de los gobiernos en los que se respeta plenamente la ley”. Muy lejos en planteamiento de la sociedad que vivimos hoy, la democracia actual hereda unos principios arcaicos que puede que ya no sean válidos en la coyuntura actual.

En la antigua Grecia, el estatus de ciudadano no es el mismo que atribuimos hoy a nuestros compatriotas. Resta decir que su modelo de selección para la ciudadanía no es, al menos a día de hoy, el más adecuado. Pero, ¿nos hemos parado a pensar cual es el nuestro? ¿Acaso debería ser suficiente nacer en un determinado lugar para ganarse ese estatus?

Yo me pregunto: para cosas tan triviales como conducir un vehículo por la vía pública es necesario estudiarse un libro (que engorda cada año), realizar una prueba teórica, tomar unas clases prácticas y finalmente aprobar un examen de conducción, además de pagar una serie considerable de tasas. ¿Por qué no es necesario demostrar aptitud o conocimiento alguno a la hora de elegir a las personas que, a la postre, fijarán el rumbo y establecerán el destino de todos los ciudadanos? ¿Acaso el destino de la sociedad como tal no es más importante que el destino de un vehículo particular?

No estoy proponiendo que haya que estudiarse la constitución para poder votar (si bien es cierto que en sitios como Estados Unidos es requisito indispensable para que los inmigrantes obtengan la ciudadanía), sino que existan una serie de preguntas sencillas que cualquier persona que vaya a votar debería conocer. Por ejemplo, y en el caso de nuestro país:

1. ¿Cúal es el régimen político de España? ¿Es España una república o una Monarquía Constitucional? De ser lo segundo, ¿Cuantas constituciones hay en vigor en España?

2. El político que salga elegido presidente, ¿Qué tiempo de mandato tendrá asignado?

3. ¿Tiene obligación el presidente de componer un gobierno única y exclusivamente con miembros (y miembras, claro!) de su partido?

4. ¿Es La Oposición el otro gran partido que se opone a todo lo que diga el gobierno?

5. ¿Tiene el rey capacidad de veto de alguna ley?

Creo sinceramente que estas preguntas son más sencillas que cualquiera de las que aparece en el examen de conducir y, sin embargo, estoy convencido que una gran parte de los “ciudadanos” tendrían problemas para contestarlas. Sin embargo, sin saber lo que están haciendo cuando eligen “democraticamente” a sus representantes, tienen todo el derecho del mundo a votar. ¿Por qué?

Una persona, un voto, no. Un ciudadano, un voto, si. ¿Cúal es la diferencia?

Pues probablemente que un grupo de ciudadanos no acabarían escogiendo a Mr. Bean como presidente del gobierno; algo que, la reciente historia, nos ha demostrado que es doblemente posible.

Arde París

¿Arde París?
¿Arde París?

Cualquiera que haya leído Rayuela, la magnífica novela de Cortázar, del modo que haya escogido, tiene un sentimiento especial hacia París dentro de sí. Si además se ha leído previamente 100 años de Soledad y ha captado los guiños incesantes de Cortázar a los personajes de García Márquez, este sentimiento se acrecienta aún más. Los paseos por Montmartre, el personaje de Rocamadour, la incesante búsqueda del “yo” de unos personajes a medio camino entre lo bohemio y lo campechano… Todo esto sólo es posible en París. Al menos en ese París.

El París de ahora es distinto. No hay duda que que los Campos Eliseos, Nôtre-Dame, el Louvre o la Torre Eiffel son los mismos y siguen en el mismo sitio, pero la sociedad ha cambiado. La basta y súbita oleada de inmigración que ha sufrido Europa en general ha cambiado el panorama de nuestras ciudades y ha creado una crispación social terrible. El problema no es la inmigración recibida, sino la manera en que se ha recibido. Bienvenida sea la inmigración, pero de manera ordenada. A diferencia de los Estados Unidos, por ejemplo, donde la inmigración se ha adecuado al estido de vida norteamericano y ha prosperado, en Europa, hemos permitido a la inmigración traer su modo de vida y su cultura, de la cual por cierto huían cuando llegaron aquí en busca de una vida mejor, a la cual, básicamente, no han ni tan siquiera optado.

¿Tiene la culpa la situación económica y política de Europa del descontento social? En gran medida sí, pero el conflicto social, el pretendido mestizaje y la predisposición imposible de Europa y el resto del mundo occidental a adecuarse a las costumbres de los inmigrantes también. Resulta cuando menos chocante que se esté debatiendo en Estados Unidos si es apropiado colocar un centro de estudios Islámicos en la Zona Cero e incluso todos los Europeos tengamos algo que decir al respecto, nuestra propia opinión. Sin embargo, en muchos países musulmanes, los cultos a otras religiones están prohibidos y no hay debate posible.

Otro problema es el idioma. En Rayuela, los personajes de París hablarían originalmente en Francés o en Español. ¿Qué es lo que se habla en Europa? No me refiero a Inglés, Francés, Alemán o Español. Me refiero a que, a todos los idiomas que ya se hablaban, se están sumando todos los idiomas que vienen de fuera.

No creo que Merkel esté equivocada en sus recientes declaraciones. Al contrario, creo que ha puesto el dedo en la llaga. Se le ha criticado bastante y más que se le va a criticar, pero está lanzando una voz de alerta. Si no cambiamos el modelo, no sólo París, sino que toda Europa arderá.

Usos y Costumbres

ComidaUna de las cosas que más me relaja y me hacer pensar tranquilamente en lo no cotidiano es cocinar. Yo siempre digo que en la cocina se pueden hacer dos cosas, cocinar y hacer comida, y no son lo mismo. Yo, cuando me pongo, pretendo cocinar, no hacer de comer. El caso es que esta mañana tenía previsto preparar un cocido y anoche empecé por dejar los garbanzos en remojo. Soy consciente de que el cocido se puede preparar en 45 minutos en una olla a presión o incluso en 20 en una ultra rápida, pero no es lo mismo. El cocido hay que ponerlo a cocer a las 10 de la mañana y tomárselo, cuando esté listo, a eso de las tres de la tarde. Muchos de los cocidos autóctonos de la orilla del mediterráneo, sean españoles o no, requieren de tiempos de coción similares o incluso mayores. Mi abuela paterna hacía la Dafina, que se lleva cerca de 24 horas.

El caso es que mientras iba metiendo los ingredientes en la olla iba dándole vueltas a lo que pensarían mis amigos Norteamericanos si me vieran utilizar las cosas que he usado para preparar el cocido. Hueso añejo, tocino añejo, pellejo añejo y costilla añeja, sólo para empezar a darle gustillo al agua. ¿Cómo se traduce esto a inglés? Very old bone, fat, skin and rib cured in salt? Existe una leyenda urbana en España que reza que todos los Norteamericanos son incultos y no saben cocinar ni comer. Su versión Norteamericana es que todos los Españoles vamos vestidos de flamenco y nos pasamos la vida bailando.

Lo cierto es que cada sociedad y cada cultura tiene sus propios usos y costumbres y que no se puede considerar que unos son buenos y otros malos sin caer en tópicos parecidos a los que acabo de mencionar. Los más egocéntricos pensarán que lo bueno es lo Español y lo malo lo que viene de fuera. Suelen ser los mismos que comen en McDonalds y visten de Calvin Klein. Yo soy partidario de quedarme siempre con lo mejor de cada sitio. He estado repasando mentalmente algunas de estas diferencias y voy a comentar las que me parecen más curiosas.

La comida Española, que no es exactamente lo que conocemos como la famosa dieta mediterránea, es una comida grasienta. Está riquísima, pero, en general, es grasienta. Desde el propio cocido hasta el pescado frito pasando por los churros, las porras, el pan con aceite y los huevos con patatas, dudo que alguien se atreva a llevarme la contraria en esto. Sin embargo, tenemos la percepción de que es la comida Norteamericana la que es grasienta, y de hecho, en muchos casos lo es. En definitiva, nos acusamos de lo mismo sin mirar lo que nos comemos. Pero no quiero centrarme en la comida porque hay más detalles sobre los que indagar.

¿Quién no ha escuchado alguna vez a alguien proclamar la incultura Norteamericana basado en que no saben donde está España? Siempre sale alguien con el tópico, alguien que habitualmente no sabe situar en el mapa el 95% de los estados Norteamericanos, o, por añadidura, Perú, Uruguay, Malasia o India. De hecho, si yo tuviese que situar en el mapa muchos de los “nuevos” estados Europeos creo que me columpiaría bastante. Ni siquiera tengo claro si ciertos estados presumiblemente soberanos están reconocidos por España o no. Tampoco se si los Griegos reconocen el estado de Macedonia o es simplemente el nombre lo que no reconocen. Europa siempre ha sido un lío. Al menos ellos no van cambiando nombres, creando más estados, y separando los territorios. Dicho esto, siempre me he preguntado porqué algo tan pequeño como Rhode Island es un estado. Un día de estos lo indagaré.

Si miramos nuestras costumbres y las suyas, tenemos muchos puntos sobre los que abrir debate. Los Norteamericanos tienen las neveras llenas de salsas, cierto, y estoy nos parece chocante a los que guardamos todo tipo de sobras y restos en ellas, la mayoría de los cuales acaba inexorablemente en la basura días después. Nosotros les acusamos de no saber comer, pero tenemos la pata de un cerdo muerto, con sus pelillos y todo, como trofeo perenne colocado sobre la encimera. Si vivimos en ciertos pueblos, nuestras cocinas lucen además ristras de ajos y ñoras colgadas de las paredes y techos. Esto, para ellos, es igualmente chocante.

A la hora de sentarse a una mesa, los Norteamericanos mantienen la mano izquierda (la derecha los zurdos) bajo la mesa, sobre el muslo. A nosotros nos parece una falta de educación. A ellos les parece una falta de educación mantener las dos manos sobre la mesa. La forma de utilizar los cubiertos también es objeto de constante discusión. Nuestra costumbre es más estética, pero tengo que reconocer que ambas cumplen su cometido. Una vez en Kuala Lumpur mi amigo Sudesh nos invitó a su casa a cenar. Sudesh y su mujer son Indús, de tercera generación en Malasia. Aceptamos de buen gusto y al llegar vimos una mesa preparada con una serie de manjares, muchos de ellos con una excelente pinta, típicos de la comida Indú. Sin embargo, no habían preparado cubiertos ni servilletas. ¿Para qué? Ellos comen con las manos y se limpian con la boca. En fin, para mi no fue del todo agradable y de hecho solicité un tenedor, pero para ellos es lo más normal. Para muchos Árabes también. Admito que esta es la única costumbre que me resisto a probar. Sin embargo, no dudo en comerme con las manos el Jamón Ibérico y el embutido en general, el marisco, los pintxos y otra serie de cosas. ¿Cuál es la diferencia? Creo que es mental. En China y Japón comen con palillos y, tengo que admitir, que a mi también me gusta comer la comida Asiática con palillos. No me veo pinchando una porcion de Sashimi con un tenedor. Mención aparte requiere que los Chinos, en general, no comen, sino engullen con el plato pegado a la boca, pero bueno, si te gusta la comida caliente esta es una buena manera de que no se te enfríe.

A nosotros nos parece regular andar descalzos por la casa. No en valde, los que tenemos hijos nos pasamos la vida repitiendo “ponte las zapatillas”. Sin embargo, en muchas culturas esto es lo más normal e incluso en algunas, la mayoría asiáticas, es una obligación. En Estados Unidos es también habitual andar por la casa en calcetines, pero lo atribuyo a motivos distintos. En Marruecos y otros países Árabes que he visitado me han ofrecido después de comer fumar una “cachimba”. Sólo la he probado (y no me gustó mucho) cuando tuve la certeza de que mi boquilla no iba a ser compartida con el resto de comensales. Pensando en babas recordé que una chica en Cuba me lió y encendió un buen Habano en un magnífico restaurante a base de gestos rápidos con sus brazos, sin tocar para nada la boquilla. Días después, en un lugar con bastante menos glamour, se me ofreció un cubano a repetir la operación y acepté de buen gusto. Me encendió el Habano chupando. Un magnífico puro que murió dignamente en el cenicero sin que yo lo probara.

Ciertos países del norte de Europa comparten la costumbre árabe y norteamericana de eruptar después de comer. Me cuentan (a mi no me ha pasado) que en ciertos sitios no eruptar es un gesto de desprecio hacia la comida que acabas de degustar. No me veo eruptando en mi próxima comida de trabajo, ni siquiera diciendo “excuse me”, pero estoy condenado a una digestión más pesada.

En la boda de mi primo en Mónaco la comida y el baile iban entrelazados. Primero un baile, luego el primer plato. Luego otro baile, seguido del segundo plato. Un poco más de cachondeo, seguido del postre. Me pareció una manera bastante curiosa de acabar de cenar a las cuatro de la mañana. En la reciente boda de otro de mis primos, esta vez en Siria, a más de uno casi le dió un síncope porque primero se baila y después se cena. Cuestión de costumbres…

Una última, que si no, no acabo nunca. Me acostumbré en Estados Unidos a comer de vez en cuando con un combinado. Debo admitir que a veces me saturo de tanto vino tinto y tanto aceite de oliva. De ser sanas costumbres han pasado a ser obligaciones, y yo nunca me he sentido a gusto cuando me obligan a hacer algo. Para quién no lo haya probado, recomiendo, de vez en cuando, comer con un combinado (o varios) en lugar de con vino, aunque, mi primera opción siempre sea, aunque quede habitualmente feo, comer con agua.