Discursos

Discurso
Discurso

Ignoro si el discurso es un género literario en sí mismo. Es lo que tiene ser de ciencias… Lo que no ignoro es que, dentro de la literatura, los discursos son una de las cosas cosas que más me apasionan. El último que he leído, de obligada lectura para el que disfrute de un rato de divagaciones certeras con tintas cargadas, es el “Elogio de la lectura y la ficción“, discurso de aceptación del Premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa esta misma semana.

No es El Peruano uno de mis escritores favoritos, pero sin duda es uno de los personajes del mundo de la literatura que más me agrada, muy al contrario del noqueado Colombiano García Marquez, cuya literatura me es muy amena y cuya persona me resulta altamente desagradable. Y es que hay que ser muy mezquino, muy ruín y muy cara dura, como él, para defender un regimen de igualdades viviendo en una total desigualdad. Cabrón, si tanto te gusta el socialismo, reparte tus riquezas 🙂

A lo que iba; ya he mencionado en otros posts algunos discursos memorables que me parecen grandísima literatura. A fin de cuentas, no toda la literatura, por más que me pese, puede ser de ficción, que es la que más disfruto. Prácticamente todos los discursos de Bill Clinton son documentos de alto valor literario. No se quién se los escribe, pero en particular aquel I have sinned (he pecado) tiene que ser obra de él mismo o de alguien que estaba en ese momento en sus pantalones… si se me permite la ironía.

Otro gran maestro del discurso fue sin duda Michael Crichton. Sus discursos son fuente inagotable de datos fruto de las investigaciones que realizó para escribir sus libros y, para aquellos que disfrutamos con la literatura de ficción no descriptiva con cierta base científica, un placer sólo comparable a la primera vez que se leen algunos de sus libros.

Pero por encima de todos ellos, El Gallego que se lleva el gato al agua -aunque a diario nos vendan lo contrario los de siempre- es Mariano Rajoy. La bofetada que le ha dado a Rubalcaba, y de paso al borrego de Blanco, usando las propias palabras del Masón para meterse con su ministro de fomento, han sido gloriosas. Tenía pensado reproducir en el post las palabras de Vargas Llosa sobre el nacionalismo, pero no puedo resistirme a cambiarlas por las de Rubalcaba en boca de Rajoy, y por dos veces:

“El ministro de fomento es un inútil total que tiene dosis importantes de caradura porque siempre encuentra una excusa para no asumir sus responsabilidades”.

De hecho, si aún no lo has visto, tienes que ver el vídeo.

¡Bravo Rubalcaba! Estamos de acuerdo en los calificativos, aunque no en el ministro 😉

Arde París

¿Arde París?
¿Arde París?

Cualquiera que haya leído Rayuela, la magnífica novela de Cortázar, del modo que haya escogido, tiene un sentimiento especial hacia París dentro de sí. Si además se ha leído previamente 100 años de Soledad y ha captado los guiños incesantes de Cortázar a los personajes de García Márquez, este sentimiento se acrecienta aún más. Los paseos por Montmartre, el personaje de Rocamadour, la incesante búsqueda del “yo” de unos personajes a medio camino entre lo bohemio y lo campechano… Todo esto sólo es posible en París. Al menos en ese París.

El París de ahora es distinto. No hay duda que que los Campos Eliseos, Nôtre-Dame, el Louvre o la Torre Eiffel son los mismos y siguen en el mismo sitio, pero la sociedad ha cambiado. La basta y súbita oleada de inmigración que ha sufrido Europa en general ha cambiado el panorama de nuestras ciudades y ha creado una crispación social terrible. El problema no es la inmigración recibida, sino la manera en que se ha recibido. Bienvenida sea la inmigración, pero de manera ordenada. A diferencia de los Estados Unidos, por ejemplo, donde la inmigración se ha adecuado al estido de vida norteamericano y ha prosperado, en Europa, hemos permitido a la inmigración traer su modo de vida y su cultura, de la cual por cierto huían cuando llegaron aquí en busca de una vida mejor, a la cual, básicamente, no han ni tan siquiera optado.

¿Tiene la culpa la situación económica y política de Europa del descontento social? En gran medida sí, pero el conflicto social, el pretendido mestizaje y la predisposición imposible de Europa y el resto del mundo occidental a adecuarse a las costumbres de los inmigrantes también. Resulta cuando menos chocante que se esté debatiendo en Estados Unidos si es apropiado colocar un centro de estudios Islámicos en la Zona Cero e incluso todos los Europeos tengamos algo que decir al respecto, nuestra propia opinión. Sin embargo, en muchos países musulmanes, los cultos a otras religiones están prohibidos y no hay debate posible.

Otro problema es el idioma. En Rayuela, los personajes de París hablarían originalmente en Francés o en Español. ¿Qué es lo que se habla en Europa? No me refiero a Inglés, Francés, Alemán o Español. Me refiero a que, a todos los idiomas que ya se hablaban, se están sumando todos los idiomas que vienen de fuera.

No creo que Merkel esté equivocada en sus recientes declaraciones. Al contrario, creo que ha puesto el dedo en la llaga. Se le ha criticado bastante y más que se le va a criticar, pero está lanzando una voz de alerta. Si no cambiamos el modelo, no sólo París, sino que toda Europa arderá.