Huelga de Educación

Estudiante: ¡Despierta!
Estudiante: ¡Despierta!

He leído que nuestros estudiantes han hecho hoy huelga de educación . Para mi que llevan en huelga muchos años porque, en general, educación tienen poca y, la poca que tienen, la desaprovechan. Lo digo en el más amplio sentido de la palabra. No son educados ni se educan adecuadamente. Lo primero es culpa suya. Lo segundo también.

Siempre digo que cuando me tocó unirme al mercado laboral lo hice, al igual que el resto de mi generación, empujando a los que teníamos delante. Salimos de las distintas aulas con hambre para comernos el mundo. Ahora debería empezar a sentir el aliento de la próxima generación empujándonos a nosotros, pero como dijo aquel futbolista, no veo a nadie por el espejo retrovisor. Siento cierto aliento, pero es a tufillo perroflautero y desde luego no me preocupa.

Andaba yo la semana pasada por una feria de muestras en Barcelona a la busca y captura de un proveedor de un artículo específico. Había comerciales de multitud de países, cada uno demostrando las virtudes de sus productos. Me resultó curioso que los comerciales de las empresas españolas eran, en general, de mi quinta o incluso más mayores (algunos mucho más). Eran educados y conocían sus productos a las mil maravillas. Auténticos profesionales. Los alemanes, británicos, asiáticos y norteamericanos eran igual de educados, tenían amplios conocimientos de sus productos también y mostraban una incipiente profesionalidad. Sin embargo, eran bastante más jóvenes que los españoles. ¿Dónde demonios está la gente joven de nuestro país? Buscandose la vida desde luego que no. Rectifico. Buscándose la vida en el sector privado desde luego que no. Probablemente anden a la caza y captura de algún subsidio o prestación. Tratando de engancharse a la teta del estado (o de cualquiera de los 17 mini-estados).

¿Qué ha pasado con la generación que tendría que venir detrás? Pues justo eso, que tendría que venir pero que no viene. Se puso en huelga de educación hace muchos años y, pobrecitos, creen que la huelga ha sido hoy. ¿A dónde podría haber llegado mi generación si hubiése tenido las herramientas de comunicación y divulgación de la información que existen hoy cuando estudiaba? Es curioso. Unos usamos estas herramientas para divulgar con las palabras y el lenguaje y otros para destrozarlo.

¿Huelga de Educación? Si, desde hace mucho tiempo, y también huelga de sangre, de ganas, de empuje, de coraje, de sacrificio, de humildad, de conocimiento… y así podría seguir un par de horas más, pero no merece la pena. Seguramente acabarán leyendo cualquier otra cosa en la red. Vuelvo a rectificar. Seguramente acabaran usando la red para cualquier otra cosa que no sea leer. Porque, están en huelga, si, pero conectados con sus blackberrys y iPhones y androids con la tarifa plana que paga Papá.

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La Maldita Guerra

Desolación
Desolación

En más de una ocasión vi a mi abuela Conchita sollozar la frase “esa maldita guerra destrozó nuestras vidas” con los ojos absolutamente inundados en lágrimas de rabia contenida cada vez que salía el tema de la guerra y la posguerra. Empiezo a tener un sentimiento parecido al suyo acerca de esta crisis.

Ciertamente no se ven cadáveres en las cunetas ni hay bombardeos en las ciudades, pero esta situación está arruinando la vida de millones de personas. En los últimos meses, soy cada vez más consciente de situaciones límite a mi alrededor. Personas que han trabajado duramente para labrarse un futuro durante años, que han pagado impuestos religiosamente y que han contribuido de manera activa al sostenimiento del mal llamado estado del bienestar, comprueban con estupor como todo lo que habían conseguido se esfuma por el retrete al mismo ritmo con que algunos políticos compran cocaina con dinero público u otros se hacen retratos en el congreso. Es jodidamente grotesco.

Familias arruinadas, negocios que cierran, personas físicamente desmejoradas y anímicamente machacadas… este panorama no es muy diferente al de la guerra, armas y muertos aparte. Ya no se trata únicamente de poder permitirse esto o aquello. Se trata de tener verdaderas dificultades a la hora de llegar a fin de mes. Lo vi en algún amigo al principio de la crisis. Lo vi en otros pocos en el último año; pero en estos últimos meses, me encuetro con gente por todas partes que está bien jodida. No me refiero a que les haya bajado el trabajo o los ingresos. Me refiero a que se hayan extinguido ambos.

Conforme los damnificados van quedando en el camino, la carga se hace más insoportable para el resto e, indudablemente, llegará el momento en que será imposible de soportar. Porque, paralelamente a la merma generalizada de ingresos, aquí nos suben casi a diario los costes de producción.

Esta mañana (por el miércoles, que es cuando he escrito esto), camino a mi oficina, he parado a repostar combustible. 85 litros, 125€ mal contados. Si alguien me dice hace diez años que llenar el coche me va a costar 21.000 pesetas le digo que está loco. Después, un par de kilómetros pasado el Clínico dirección Cártama, me ha pillado un radar móvil camuflado en un coche del que sobresalía ligeramente una escalera por una ventanilla. 139 Kmh/h en zona de 100 Kmh/h. 300€ de multa, otras 50.000 pesetillas de nada. ¿Por qué la Autovía del guadalhorce es zona de 100 km/h? Mi desplazamiento al trabajo en el día de hoy me ha salido por 425€, unas 70.000 pesetas. Hace diez años esto era impensable, pero lo que es devastador acerca de esta crisis es que hoy, hay mucha gente que gana menos de lo que ganaba hace diez años, si es que todavía ganan algo. Ayer mismo me decía un amigo, con bastante buen humor y capacidad de autocrítica, que se había convertido en un “Nuevo Pobre” y que lo lleva mucho peor que cuando se hizo Nuevo Rico, aunque con menor preocupación, pues dice que prácticamente no le queda ya nada más por perder.

Este estado feudal en que nos hemos convertido, con una clase política erigida en señores recaudadores que malgastan el dinero obtenido con el esfuerzo de los plebeyos -que somos todos los demás- tiene a los banqueros ejerciendo de clero medieval apoyando sus barbaries. Mucho me temo, que de no dar un giro radical a nuestra actitud, de esta guerra no nos libra nadie… a ninguno. Y desde luego, con esta huelga, menos.

Sangre por las venas

Torre de Control
Torre de Control

Voy a meterme en terreno pantanoso. Me van a llover las hostias, pero esto es lo que hay: Estoy de acuerdo con lo que han hecho los controladores. De hecho, demuestran ser los únicos Españoles que, hasta hoy, tienen sangre por sus venas y no horchata. Hartos de un gobierno que los desprecia, les miente, los persigue y les pone día si, día también, en el ojo del huracán por medio del Ministro de Fomento, han mandado, literalmente, al gobierno, a tomar por culo (y por ende al tráfico aéreo). Y a mi me parece bien.

Creía el inútil de Pepiño que firmando el Real Decreto Ley el día del inicio del puente los controladores no tendrían tiempo de movilizarse. Error craso. Estos tipos son expertos en comunicación y lo han demostrado con creces.

Cierto es que con su actitud crean una serie de problemas a un número inmenso de personas, pero no es menos cierto que la actitud del gobierno crea más problemas todos los días a más personas y nadie protesta. Yo, al menos, no veo las manifestaciones. Bueno, si las veo, contra la Iglesia, contra el Papa, contra el PP, contra los empresarios… Pero no contra el gobierno. En mi opinión, empresarios, abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, y, en general, todos los autónomos que ganamos “mucho dinero” según el ministro de fomento, “incluso más que él”, deberíamos hacer exactamente lo mismo que han hecho los controladores: Dejar nuestros trabajos y tumbar al gobierno.

Esta panda de anormales nos ha llevado a la situación en la que estamos y la única forma de salir de ella es mandarlos de vuelta a sus casas. Lo que han hecho los controladores no es una tropelía ni una insensatez. Es exactamente lo que tendríamos que hacer todos los demás que no comemos de la sopa boba que fomenta esta gentuza. Lo que deberíamos hacer es demostrarle a estos inútiles que la sangre del toro que aborrecen corre por nuestras venas y que no queremos que nos sigan desgobernando.