La Gran Mentira de la Nutrición

Portada del libro La Gran Mentira de la NutriciónMañana día 20 de Septiembre de 2014 sale a la venta mi nuevo libro La Gran Mentira de la Nutrición. Después de un año de duro trabajo investigando, escribiendo, editando y preparando el lanzamiento, se hace realidad mi tercer libro, que espero que tenga la misma buena acogida que los dos anteriores. Se trata de ese momento que todo escritor anhela mientras está desesperadamente inmerso en cientos de páginas de trabajo sin concluir, tratando de darle forma. De momento, ayer se colocó como número uno de ventas de su categoría en Amazon, y eso, teniendo en cuenta que hasta mañana se trata de un libro en preventa, o sea, que se puede comprar pero no se recibirá hasta el día 20, ¡creo que es un inicio alentador!

Comencé a trabajar en este libro cuando fui consciente del interés que suscitaba mi artículo El engaño del siglo XX. Por si no lo has leído, se trata de un artículo que ha recibido una cantidad espectacular de visitas, que se comparte con bastante frecuencia y por el que recibo una enorme cantidad de correos de agradecimiento. Al igual que hice en ese artículo, en este nuevo libro me dedico a desenmascarar todas las mentiras de la industria alimenticia e incluso alguna de la industria farmacéutica que están relacionadas con la nutrición de manera directa.

Numero uno de ventas en prelanzamiento
Numero uno de ventas en prelanzamiento

Una vez fui consciente, debido a mis pasados problemas de salud, de la importancia que tiene la nutrición para nuestro estado físico, lo cierto es que no he podido dejar de investigar, aprender y comprobar todo una serie de conceptos que distan mucho de lo que creemos que es una nutrición adecuada. En el libro Adelgazar sin Milagros ya pongo de manifiesto algunos de estos mitos, pero en este nuevo libro pongo el dedo directamente en la llaga, y aunque es probable que me llueva algún sopapo que otro, no me ha temblado el pulso a la hora de hablar de empresas, productos, laboratorios, organizaciones, personas, gobiernos y asociaciones de nutricionistas y dietistas. En mi opinión, todos ellos son culpables de la desinformación que sufre la población  que está detrás del absurdo crecimiento de la obesidad, la diabetes y las enfermedades degenerativas que padecemos como sociedad.

Hace ya unos cuantos años que pude vivir en primera persona la diferencia que marca la nutrición en nuestra vida, cuando en sólo cuatro meses perdí 35kg de peso y recuperé mi salud por completo, que estaba bastante mermada, como explico en el blog del libro en el que cuento esa experiencia. Sin embargo, en este último año después de la publicación de ese libro, he conocido de primera mano la experiencia de cientos de personas que, tras leer mi libro, han pasado por experiencias similares y eso ha terminado por convencerme de que tengo que redoblar mis esfuerzos por hacer públicas todas las trampas, mentiras, engaños, falsedades y mitos sobre la nutrición, para aportar mi granito de arena en la lucha contra estas terribles epidemias.

El legado que estamos dejando a nuestros niños, con una obesidad infantil creciente y un aumento disparatado de los casos de diabetes en la infancia es penoso. Por primera vez en nuestra historia reciente, la generación que nos sucede tiene una esperanza de vida más corta que la nuestra. Esto es algo inaudito. Incluso con los avances de la ciencia, la medicina en general y la cirugía en particular, todo apunta a que nuestros hijos van a disfrutar de vidas más cortas que las nuestras. Creo que ha llegado el momento de decir basta. Basta a los engaños. Basta a las manipulaciones. Basta a las pirámides trasnochadas, a los dietistas obesos que sientan cátedra pero son incapaces de controlar su propio peso; basta a los organismos oficiales, a los fabricantes sin escrúpulos y a los laboratorios que viven de nuestras enfermedades crónicas. Tenemos que frenar el abuso al que se nos somete por parte de gobiernos e industrias carentes de ética y recuperar el control de nuestra salud a través de la nutrición.

Hago mías las palabras del médico, rabino y teólogo judío Cordobés Maimónides, que dijo Ninguna enfermedad que pueda ser tratada con la alimentación debería tratarse de ningún otro modo. Mi objetivo final con la publicación del libro La gran mentira de la nutrición es divulgar todos los conocimientos que he adquirido acerca de la influencia directa que tiene la nutrición en nuestra salud y espero de corazón que sirva para que muchas personas abran los ojos respecto a lo que comen y como afecta su estado, del mismo modo que mi libro Adelgazar sin Milagros ha servido para que muchas personas puedan controlar su peso corporal y reducir significativamente la cantidad de grasa que acumulan.

Actualización: En sólo unos días en el mercado el libro ya se ha posicionado en Amazon como número 1 de ventas en su categoría, como puede observarse en esta imagen capturada el día 24 de Septiembre de 2014 por la mañana.

Numero 1 Septiembre 2014
Numero 1 Septiembre 2014
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Una verdad incómoda

El Mentiroso Rubalcaba
El Mentiroso Rubalcaba

El hecho de que el mentiroso Rubalcaba y sus mentirosos amigos Blanco y Sebastián hayan vuelto a mentir con sus ridículas afirmaciones sobre el ahorro no ha pillado a nadie de sorpresa… por lo menos a nadie que se le ocurra pensar las cosas con cierto detenimiento.

Desmontemos el tema del ahorro y la reducción de velocidad. Partamos de la base de que el director general de tráfico no ha conducido un coche en su puñetera vida, lo cual le hace, ante todo, un auténtico profano en la materia. Habrá quien lo defienda y diga que los muertos en accidentes sean menos cada año. No menos cierto es que cada año los coches son más seguros y disponen de serie de más medidas de seguridad activa y pasiva. Claro que este país ya ha tenido un ministro de defensa que no hizo la mili, una ministra de defensa con tintes separatistas, un ministro de interior electricista y ahora tiene un ministro de fomento que, directamente, no es ni ha sido nunca nada, entre otras lindezas políticas.

Lo cierto  es que las medidas de ahorro del gobierno no son sino una estrategia para dar la impresión de que están haciendo algo. Ahí tenemos al mismísimo (vice)presidente “picándose” con Fernando Alonso. Lo que dice Alonso es absolutamente cierto. Conducir largos trayectos a una velocidad reducida disminuye la concentración, produce modorra y es, en definitiva, peligroso. Lo que le contesta Rubalcaba es información manipulada. Dice que en Estados Unidos el límite es de 110 y que allí no conducen durmiendo. Lo cierto es que en Estados Unidos cada estado marca su límite de velocidad por lo que no hay uno, sino alrededor de 50 límites distintos.

Pero resulta que existen otra serie de diferencias con respecto a Estados Unidos que el mentiroso ha obviado porque son verdades incómodas para nuestra clase política. Veamos unas cuantas:

1. En Estados Unidos se puede hablar por teléfono, por la radio y comer en el coche en la mayoría de estados. Aquí está PROHIBIDO.

2. En Estados Unidos no existe una red de radares autónomos que se dedican a recaudar millones de dólares diarios. Allí te caza un radar, te persigue un policía, te para y te notifica y vas a juicio si no estás de acuerdo, juicio en el que puedes defenderte sin abogado en un cara a cara con el mismo policía que te paró. O sea, tienes ciertas garantías como ciudadano y se presupone tu inocencia. Aquí te llega una carta de pago. En principio, eres culpable si o si.

3. En Estados Unidos existe una red aeroportuaria por la que fluyen infinidad de vuelos regionales de infinidad de compañías regionales. En efecto, además de Delta, Continental, US Airways, American Airlines, Northwest Airlines, Southwest Airlines y demás mega compañías, hay un enjambre de microcompañias que operan aviones regionales para unir destinos cercanos. De este modo, si yo quiero viajar en España desde, por ejemplo, Málaga a Jaén o Málaga a Cádiz, debo hacerlo por carretera por narices. Similares distancias en Estados Unidos se pueden salvar por precios muy razonables en avión desde aeródromos regionales o incluso desde aeropuertos internacionales.

4. En Estados Unidos no existe el carné por puntos. La gente no vive con el miedo de perder el carné. De hecho, cada estado emite su propio carné de conducir, si bien los requisitos para obtenerlos son similares en todos ellos y la edad de obtención suele ser los 16 años. El único que puede retirarte el carné es un juez que estime que tu conducción es peligrosa para el resto de la sociedad. Esto lo hacen habitualmente con gente que es pillada con tasas elevadas de alcohol en sangre. Desde luego, no dejan en manos de radares decidir quién es peligroso y quién no.

5. La red de carreteras de Estados Unidos es mucho más antigua que la española. Sin embargo, le da millones de vueltas en todos los sentidos. Las carreteras tienen arcenes amplios, no tienen quitamiedos metálicos, sino que hay escapatorias siempre por ambos lados de las autovías y autopistas. Lo de los dos carriles habituales de aquí allí se considera carretera secundaria. Tres, cuatro, cinco y hasta seis y siete carriles forman sus autovías y autopistas. La numeración de las carreteras está bien pensada. Aquí hablar de que alguien ha pensado en la nomenclatura de las carreteras es una entelequia. En Estados Unidos las carreteras de 3 cifras son estatales y las de dos son interestatales. Las carreteras pares tienen recorrido Este-Oeste mientras que las impares tienen recorrido Norte-Sur. De este modo, si por ejemplo estamos en la 495, ya sabemos que se trata de una carretera que va Norte-Sur y que no saldremos del estado en que nos encontremos por ella. De ahí que los coches americanos suelan traer brújula de serie, algo que aquí no es habitual.

6. Estados Unidos es un país eminentemente rural mientras que España es eminentemente urbano. Aproximadamente el 75% de nuestra población vive en grandes poblaciones mientras que allí el 75% de la población vive en zonas alejadas de las grandes ciudades. ¿Qué significa esto? Básicamente que con las excepciones de unas pocas grandes ciudades del tipo Nueva York o San Francisco, allí no se producen los éxodos masivos que vivimos aquí con las operaciones “Salida” cada dos por tres. Por lo general, el tráfico de largo recorrido en Estados Unidos es fluido mientras que aquí las carreteras se unen con las circunvalaciones en cada ciudad y la conducción se vuelve estresante por los continuos atascos y retenciones.

7. Pero la falacia más grande, la del ahorro, que es la que todo el mundo se ha tragado, es la más fácil de desmontar. Si los números que da el gobierno fuesen ciertos, que no lo son, esta medida ahorraría 1.400 millones de euros en petróleo importado. Para un país que tiene un déficit comercial de más de 52.000 millones de euros, esto supone un 2% de ahorro. Si lo medimos en términos de déficit comercial con respecto al PIB, supone una bajada del 4,9% al 4,8%, o sea, una reducción del 0,1%. ¿Pero alguien se cree que vayamos a ahorrar 1.400 millones de euros en petróleo? Lo que consume carburante en los vehículos no es mantener velocidades constantes, sino frenar y acelerar de nuevo. Cierto es que Rubalcaba es químico y no físico, pero el concepto físico del “momento” y un poco de mecánica básica bastarle para saber que está mintiendo. Un coche consume mucho más combustible acelerando hasta los 110 o 120 Km/h que manteniendo esa velocidad constante. Por lo tanto, todas las medidas que se tomen para ahorrar combustible deberán ir enfocadas a evitar frenar y acelerar constantemente en las carreteras. Mira por donde, la rápida proliferación de radares y (jodidas) rotondas provoca contínuos frenazos en las calles y carreteras, incrementándose por tanto el consumo de combustible de manera notable. Si alguien lo duda que se pregunte porqué consume un coche más en ciudad donde no pasa de los 40-60 kilómetros por hora que en autopista, donde viaja a 120 o más.

Pero claro, esta verdad es bastante incómoda y es políticamente incorrecta.