Don Tomás y la vergüenza ajena

Don Tomás Regalado, alcalde de MiamiEsta mañana he tenido la fortuna de conocer a Don Tomás Regalado, a su encantadora esposa y a su equipo de gestión empresarial liderado por Don Julián Linares. Don Tomás es el Alcalde de la ciudad de Miami, en su segundo mandato, y artífice en gran medida del cambio que ha sufrido esta ciudad en los últimos años. Miami fue una de las primeras ciudades en EEUU que entró en crisis, lo hizo de forma increíblemente dura, y sin embargo, ha sido una de las primeras en salir de la crisis, recuperar la confianza empresarial, generar empleo y crecer a ritmos vertiginosos. Y don Tomas Regalado nos ha brindado un relato en primera persona de cómo han logrado que Miami pasase de estar arruinada y desahuciada a ser la segunda ciudad en crecimiento en EEUU, sólo por detrás de Austin.

Acompañando a Don Tomás en la sala y por parte de la delegación malagueña estaban representantes del ayuntamiento de Málaga, de la Junta de Andalucía, de la Escuela de Organización Industrial, de la Cámara de Comercio, de la Confederación de Empresarios, de Ausbanc -artífices del encuentro- y un puñado de empresarios representativos del tejido empresarial malagueño entre los que tuve la enorme suerte de poder estar. La idea -magnífica por cierto- era por un lado escuchar el relato de Don Tomás, con sus medidas anticrisis que tan buen resultado le han dado a la ciudad de Miami, y por otro lado buscar lazos de cooperación para que empresas de aquí podamos tener representación allí y viceversa.

Don Tomás me ha hecho sentir vergüenza ajena. Vergüenza de nuestra clase política. Vergüenza porque al fin y al cabo somos nosotros los que los escogemos. Y no me refiero a los de un partido o a los del otro, que me parecen iguales con distinto color, sino al tipo de gobernante que aupamos al poder en general. Y el pobre Don Tomás no ha tenido intención alguna de ridiculizar a nuestra clase política. Muy al contrario, ha estado tremendamente generoso elogiando las virtudes de nuestros gobernantes municipales. Y digo generoso porque ha debido suponer que ellos siguen medidas parecidas a las suyas para sacarnos de la crisis y combatir el desempleo, la pobreza y la penuria infantil entre otras cosas. Y mientras Don Tomás nos contaba algunas de las cosas que su equipo de gobierno había hecho en los últimos años por los ciudadanos de Miami, los políticos allí presentes, aunque ellos mismos no eran conscientes, se iban haciendo más y más pequeños, hasta ser tan insignificantes en la mesa que daban vergüenza ajena.

Don Tomás llegó a la alcaldía encontrándose un ayuntamiento endeudado y con incipientes índices de pobreza en su ciudad. Una de sus primeras medidas fue bajar los impuestos. Tomando esa medida era consciente que aumentaría el déficit a corto plazo pero su vista estaba puesta en el medio y largo plazo. De modo que pensó que lo mejor que podía hacer era quitar presión fiscal a sus ciudadanos para que estos pudieran salir adelante con más facilidad. Para luchar contra el déficit, Don Tomás comenzó a reducir los gastos. Para ello, revisó todos los contratos que tenía suscrito el ayuntamiento y animó a todos los empleados municipales a apretarse el cinturón doblemente: por un lado, ajustando salarios y exigiendo mayor productividad y por otro -no se lo pierdan- eliminando o reduciendo drásticamente las jubilaciones y bonos de los ex-políticos y ex-funcionarios de alto rango que cuando él llegó a la alcaldía se prejubilaban a los cincuenta y pocos años con sueldos anuales de 150.000 dólares. ¿Suena familiar? El caso es que al reducir los gastos logró reducir el déficit (que hoy es un creciente superávit) al tiempo que ayudaba a sus conciudadanos a salir antes de la crisis. ¿Porqué? Porque cuanto antes saliesen de la crisis antes volvería el emprendimiento y la generación de riqueza, como así ha sido.

En segundo lugar, Don Tomás puso en marcha un plan de aprovechamiento de los recursos no monetarios. De este modo, buscó parcelas, zonas, edificios y demás inmovilizado del ayuntamiento que no se estuviese usando y lo otorgó, casi a coste cero, a la iniciativa privada para que lo explotase siempre y cuando al ayuntamiento no le costase nada. ¿Porqué? Porque de este modo se pondrían en marcha iniciativas financiadas de manera privada que generarían empleo. El empleo traería riqueza y la riqueza prosperidad de la zona. De este modo, por ejemplo, convirtió barrios marginales en zonas de alta prosperidad ligadas al arte y la cultura en la que se establecieron galerías de arte, lo que produjo que se mudaran allí muchos artistas y a su vera florecieran restaurantes, supermercados, comercios de todo tipo y, en general, se generara empleo y riqueza.  Al tiempo, invirtió 200 millones de dólares en crear unos estudios cinematográficos de primer nivel que ya ha alquilado la todopoderosa Viacom generando más de 500 empleos directos y un gran número de indirectos. De nuevo, más empleo, prosperidad y riqueza, al tiempo que se enfrentaba a sindicatos de bomberos, policías y funcionarios públicos para mejorar la atención al ciudadano sin aumentar los costes salariales.

En tercer lugar Don Tomás se enfrentó a los bancos. Básicamente los demandó en las cortes, y además les ganó. Les demandó porque abusaban de la ley para evitar pagar impuestos y porque abusaban del ciudadano con cláusulas de todo tipo. En esencia, les hacía en parte responsables de la situación creada con su “burbuja hipotecaria” como él mismo la ha llamado y pretendía que no se fuesen de rositas por ello. De este modo, logró incrementar los ingresos de la ciudad al tiempo que seguía reduciendo la presión económica en sus ciudadanos.

Además de esto, Don Tomás puso en marcha muchas otras medidas de entre las cuales destaco que un porcentaje del Property Tax, nuestro I.B.I., se destina expresamente para la lucha contra la pobreza infantil, la exclusión y otra serie de medidas orientadas a los niños bajo la organización The Children Trust, medida que por cierto fue votada democráticamente por los propios ciudadanos. En otras palabras, allí los ciudadanos pudieron votar para decidir que un porcentaje de sus propios impuestos municipales se dedicase íntegramente a los niños más desfavorecidos.

En resumen, para sacar a Miami de la crisis y convertirla en la segunda ciudad más próspera de Estados Unidos, con ratios de crecimiento increíbles, Don Tomás bajó los impuestos de los ciudadanos, pleiteó contra los bancos y les subió a ellos los impuestos, mejoró la función pública abaratando costes, profesionalizó la atención al ciudadano, empleó los recursos municipales para generar riqueza sin que el peso de la inversión cayese sobre las arcas municipales, eliminó pensiones vitalicias de políticos prejubilados, mejoró la atención al empresario y dedicó una importante suma de dinero, con el beneplácito de sus conciudadanos, a mejorar la vida de miles de niños cada año.

Lo que no entiendo es cómo, si allí estas medidas han dado un resultado tan espectacular, aquí no han funcionado. Ah no, espera, que aquí han hecho justo lo contrario… Vergüenza les debería dar sentarse en la misma mesa porque desde luego a mí me ha dado vergüenza ajena de verlos allí hacerse pequeñitos mientras Don Tomás hablaba.

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Pistolas en Casa

Armas
Armas en Casa

Cualquiera que viva en un chalet individual se plantea necesariamente la seguridad de su familia dada la mayor exposición al peligro que este tipo de viviendas conlleva al no estar arropadas por vecinos.

 
Anoche tuve la ocasión de hablar con personas que han vivido dos situaciones legales distintas al respecto en sus dos residencias y me parece interesante exponerlas y que cada uno piense lo que quiera.
 
Cuando estas personas vivían en Massachusetts (estado tradicionalmente Demócrata) estaban sujetos a unas leyes sobre armas que son bastante parecidas a las españolas. Por lo que hablamos, es posible incluso que su legislación sea más restrictiva al respecto que la nuestra. Al igual que en España, y contrario a lo que la gente habitualmente piensa, en Massachusetts no se puede ir a la armeria de la esquina y comprar una pistola. Es necesario estar en posesión de un permiso de armas y, estos permisos, con muy contadas excepciones, no permiten llevar un arma encima cuando se va por la vía pública. Dicho sea de paso, los permisos son difíciles de
conseguir y el proceso muy tedioso y burocrático.
 
Sin embargo, tienen una ley llamada “equal force behaviour act” curiosa que está por encima de la ley de armas. Si por ejemplo un ladrón entra en tu casa y trata de asesinarte con un cuchillo, la defensa propia sólo podrá ejercerse en los mismos o menores términos. O sea, no le puedes pegar un tiro, incluso aunque tengas permiso de armas, salvo que quieras ser condenado por asesinato (quizás sea homicidio, no estoy seguro de como se traducen cada uno de los dos supuestos). Del mismo modo, si te ataca con un bate de baseball no puedes contraatacar con un cuchillo. Esiste una tabla al efecto sobre que es mayor y menor peligro para la integridad física. Esto viene a mostrar que en Boston y alrededores son bastante equilibrados, al menos según nuestro estandar, con el uso de las armas.
 
En Florida, estado tradicionalmente Republicano, sin embargo, el caso es bien distinto, sin llegar a ser lo que muchos de aquí piensan acerca de la facilidad de adquirir y llevar armas de fuego. Allí, si tienes un carnet de conducir del Estado de Florida y dinero en el bolsillo, puedes ir a una armería y comprar un arma de fuego mediante un proceso relativamente sencillo (un par de días o tres) y cumpliendo unos requisitos mínimos lógicos, como no tener antecedentes, no estar psíquicamente impedido (decir loco sería políticamente incorrecto), ser mayor de edad, etc. Sin embargo, existen dos tipos principales de permisos y cada uno con sus matices. El permiso del que he estado hablando y que es relativamente sencillo de obtener es el permiso para comprar y poseer un arma de fuego. El permiso para llevar arma de fuego es bastante más complejo aunque, cierto es, también puede obtenerlo prácticamente cualquiera. Es necesario apuntar que, una vez obtenido, dicho permiso sólo es válido en el estado de su obtención, en nuestro caso Florida. Es doblemente ilegal comprar un arma en Miami y llevarla en la solapa mientras paseamos por Boston. Si nos pillan seremos perseguidos por las justicias de ambos estados.
 
Ahora bien, la diferencia es sustancial en las atribuciones que cada permiso conlleva. El primero permite poseerlas y tenerlas en casa. También se pueden transportar en un vehículo con el fin de llevarlas a otra residencia, pero deberán estar descargadas depositando el arma en la guantera que deberá permanecer cerrada con llave y el cargador y las balas en el habitáculo o el maletero. En cualquier incidente relacionado con un arma de fuego procedente del vehículo se estará a lo establecido en la “regla de tres” que implica tres pasos antes de disparar. El primero es el desbloqueo con la llave del contacto de la guantera. El segundo es la carga de las balas en el arma y el tercero la preparación de la misma antes del disparo (armar el revolver o la pistola). Cualquier disparo que no conlleve esta regla es un delito estatal severamente castigado. Esta regla vino a aprobarse para evitar que cuando uno se olvide de poner el intermitente y alguien se lo recrimine con un pitido o una expresión, digamos, soez, el primero le responda haciéndole un ojo nuevo en la frente. Aparentemente funciona pues no se producen más disparos en discusiones de tráfico que en otros estados menos permisivos.
 
Con respecto al permiso para llevar armas de fuego encima, dichas armas nunca podrán estar a la vista de otras personas y sólo podrán desenfundarse y armarse (pueden estar cargadas pero no armadas) en caso de peligro extremo. Otra regla se aplica en el caso de este permiso. Disparar a cualquier persona por la espalda, incluso si nos está disparando mientras huye, será automáticamente considerado asesinato (o intento en su caso) no aplicándose la enmienda de la defensa personal.
 
A ambos permisos e incluso en Massachusetts se aplica una ley genérica que también es interesante. En el caso de defensa propia (independientemente del tipo de defensa) que se aplique al existir peligro de integridad física de los habitantes de una casa, la acción siempre deberá llevarse a cabo dentro de los límites registrales de la casa. O sea, si me amenazan en la puerta de mi casa con un cuchillo y yo pretendo defenderme con otro, la ley sólo contempla la defensa dentro del territorio propio. Dicho de otro modo, si soy capaz de matar a mi agresor en la puerta, antes de llamar a la policía es mejor meter el cadaver dentro sin que se note demasiado.
 
Una curiosidad: Es obligatorio por ley, antes de llamar a la policía en caso de altercado con arma de fuego, descargar el arma (incluso la bala de la recámara) y poner arma, cargador en su caso, y munición, apropiadamente separados, encima de una mesa visible desde la entrada para cuando llegue la policía.
 
Termino con los fundamentos filosóficos de un estado y otro para defender sus legislaciones y que cada uno piense que sería mejor para nosotros:
 
En Massachusetts piensan que tener una ley restrictiva sobre armas de fuego produce un menor comercio de armas y por tanto reduce el número de armas de fuego en la calle.
 
En Florida piensan que tener una ley restructiva sobre armas de fuego produce que sólo los “malos” tengan armas.
 
Yo, sin ser seguidor del comercio indiscriminado de armas de fuego, doy más peso al planteamiento de las leyes de Florida porque me parece más justo para los “buenos”. Por cierto, para los que piensan que en Estados Unidos cualquiera puede tener un arma, hay más estados con planteamientos y leyes similares a Massachusetts que similares a Florida, independientemente de que sean Republicanos o Demócratas.