La Gran Mentira de la Nutrición

Portada del libro La Gran Mentira de la NutriciónMañana día 20 de Septiembre de 2014 sale a la venta mi nuevo libro La Gran Mentira de la Nutrición. Después de un año de duro trabajo investigando, escribiendo, editando y preparando el lanzamiento, se hace realidad mi tercer libro, que espero que tenga la misma buena acogida que los dos anteriores. Se trata de ese momento que todo escritor anhela mientras está desesperadamente inmerso en cientos de páginas de trabajo sin concluir, tratando de darle forma. De momento, ayer se colocó como número uno de ventas de su categoría en Amazon, y eso, teniendo en cuenta que hasta mañana se trata de un libro en preventa, o sea, que se puede comprar pero no se recibirá hasta el día 20, ¡creo que es un inicio alentador!

Comencé a trabajar en este libro cuando fui consciente del interés que suscitaba mi artículo El engaño del siglo XX. Por si no lo has leído, se trata de un artículo que ha recibido una cantidad espectacular de visitas, que se comparte con bastante frecuencia y por el que recibo una enorme cantidad de correos de agradecimiento. Al igual que hice en ese artículo, en este nuevo libro me dedico a desenmascarar todas las mentiras de la industria alimenticia e incluso alguna de la industria farmacéutica que están relacionadas con la nutrición de manera directa.

Numero uno de ventas en prelanzamiento
Numero uno de ventas en prelanzamiento

Una vez fui consciente, debido a mis pasados problemas de salud, de la importancia que tiene la nutrición para nuestro estado físico, lo cierto es que no he podido dejar de investigar, aprender y comprobar todo una serie de conceptos que distan mucho de lo que creemos que es una nutrición adecuada. En el libro Adelgazar sin Milagros ya pongo de manifiesto algunos de estos mitos, pero en este nuevo libro pongo el dedo directamente en la llaga, y aunque es probable que me llueva algún sopapo que otro, no me ha temblado el pulso a la hora de hablar de empresas, productos, laboratorios, organizaciones, personas, gobiernos y asociaciones de nutricionistas y dietistas. En mi opinión, todos ellos son culpables de la desinformación que sufre la población  que está detrás del absurdo crecimiento de la obesidad, la diabetes y las enfermedades degenerativas que padecemos como sociedad.

Hace ya unos cuantos años que pude vivir en primera persona la diferencia que marca la nutrición en nuestra vida, cuando en sólo cuatro meses perdí 35kg de peso y recuperé mi salud por completo, que estaba bastante mermada, como explico en el blog del libro en el que cuento esa experiencia. Sin embargo, en este último año después de la publicación de ese libro, he conocido de primera mano la experiencia de cientos de personas que, tras leer mi libro, han pasado por experiencias similares y eso ha terminado por convencerme de que tengo que redoblar mis esfuerzos por hacer públicas todas las trampas, mentiras, engaños, falsedades y mitos sobre la nutrición, para aportar mi granito de arena en la lucha contra estas terribles epidemias.

El legado que estamos dejando a nuestros niños, con una obesidad infantil creciente y un aumento disparatado de los casos de diabetes en la infancia es penoso. Por primera vez en nuestra historia reciente, la generación que nos sucede tiene una esperanza de vida más corta que la nuestra. Esto es algo inaudito. Incluso con los avances de la ciencia, la medicina en general y la cirugía en particular, todo apunta a que nuestros hijos van a disfrutar de vidas más cortas que las nuestras. Creo que ha llegado el momento de decir basta. Basta a los engaños. Basta a las manipulaciones. Basta a las pirámides trasnochadas, a los dietistas obesos que sientan cátedra pero son incapaces de controlar su propio peso; basta a los organismos oficiales, a los fabricantes sin escrúpulos y a los laboratorios que viven de nuestras enfermedades crónicas. Tenemos que frenar el abuso al que se nos somete por parte de gobiernos e industrias carentes de ética y recuperar el control de nuestra salud a través de la nutrición.

Hago mías las palabras del médico, rabino y teólogo judío Cordobés Maimónides, que dijo Ninguna enfermedad que pueda ser tratada con la alimentación debería tratarse de ningún otro modo. Mi objetivo final con la publicación del libro La gran mentira de la nutrición es divulgar todos los conocimientos que he adquirido acerca de la influencia directa que tiene la nutrición en nuestra salud y espero de corazón que sirva para que muchas personas abran los ojos respecto a lo que comen y como afecta su estado, del mismo modo que mi libro Adelgazar sin Milagros ha servido para que muchas personas puedan controlar su peso corporal y reducir significativamente la cantidad de grasa que acumulan.

Actualización: En sólo unos días en el mercado el libro ya se ha posicionado en Amazon como número 1 de ventas en su categoría, como puede observarse en esta imagen capturada el día 24 de Septiembre de 2014 por la mañana.

Numero 1 Septiembre 2014
Numero 1 Septiembre 2014
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17 thoughts on “La Gran Mentira de la Nutrición

  1. Enhorabuena! Valiente y documentado. Por cierto, deberías leer a un cardiólogo que, sin conocerte, te da toda la razón: Alejandro Junger (“Clean”).

  2. Otro que te da la razón… Ya somos más! Cerebro de pan: (Grain Brain) (Spanish Edition) (Spanish) Paperback – November 4, 2014
    by David Perlmutter M.D. (Author)

  3. Disculpa, Carlos. Había olvidado el nombre del autor del libro y la emoción de lo que para mí era un descubrimiento me han impulsado a escribir mi anterior comentario. Repasando tu libro, también descubro… que lo conoces de sobra. Disculpa de nuevo y achaca todo a mi entusiasmo, poco reflexivo en este caso.

  4. Hola de nuevo. estoy terminando este libro y tengo algunos matices que , naturalmente, no importan a nadie pero e aquí…
    Es curioso que pongas ‘frases’ de gente como Einsten, de quien dicen que era vegetariano( Einstein, Newton, DaVinci, Tesla, Edison).
    MACROBIOTICA. evidentemente no has profundizado sobre esta dieta sectaria jejeje (yo no la practico)
    gracias a la macrobiótica, lo que dices de los alimentos procesados, esta todo dicho y escrito hace tiempo. sobretodo lo referente al azúcar. No con los datos tan actualizados, pero basta con leer el libro SUGAR BLUES para ver los datos del azucar en USA hace ya tiempo. Es curioso, este libro dice que la industia con mas uso del azucar, son (eran) las tabacaleras.
    Han sido los primeros ‘higienistas’ modernos.
    El alimento principal de la macro, es el arroz integral (ecologico) ……pero no comido tal cual.
    No es una dieta vegetariana.(lo que dices de los esquimales, esta escrito en un libro de macro por los años 50).
    el aceite principal es de sesamo, pero se utiliza kolza y oliva. Curiosamente, se usa (modernamente) coco.
    Generalmente no se consume fruta, solamente según clima y según la fruta.
    No se consumen solanáceas de ningun tipo (patatas). Ni trigo. Ni maiz( este solo cuando se lava con cenizas etc… )
    Desde los primeros libros se hace inca pie sobre el consumo de sol.
    La dieta nº 7. basada 100 % arroz, solo se recomienda por breves espacios de tiempo.
    Ha habido grandes personajes macrobióticos. El actual, vivo, es Tomio Kikuchi de casi 89 años( mira una foto suya por internet). Esta la rama francesa. etcc.
    El problema de la macro, es que es muy difícil de hacer en la sociedad. Todos los restaurantes sirven pescado etc..ninguno arroz integral eco,algas etc…pero ninguno, ni los restaurantes vegetarianos. Y estos ,el alga que suelen poner es el kombu y a grandes dosis. Debe ser por que es la mas barata.
    Bueno. Felicidades por estos dos grandes libros.
    Miquel

    • Gracias Miquel por tu información. Efectivamente, después de leer tu comentario pude comprobar que mi fuente de información sobre la dieta macrobiótica es incorrecta y por tanto ese párrafo del libro no es precisamente afortunado. La información la había recopilado de un análisis de las distintas dietas vegetarianas y, como bien dices, la dieta macrobiótica si puede incluir animales. Tendré que revisarlo en la próxima edición 🙂

  5. Hola carlos! En tus libros y conferencias compartes tus experiecias, incides en que una dieta baja en carbohidratos no es solo una dieta si no una forma de vida. Bien, yo he estudiado la carrera de nutricion y puedo decirte que en parte estoy deacuerdo en que la piramide nutricional requiere una modificacion en los porcentajes, pero no tan excricta SIENDO SIEMPRE UNA PERSONA SANA.(con persona sana me refiero a una persona sin ningun problema fisiologico)

    Hablas sobre la cetosis, la cetogenesis,sobre la perdida muscular y la perdida de agua, ¿pero en realidad sabes de lo que hablas? Sobre que el azucar lo pide el cuerpo porque es como una droga… Refiriendote a azucar a todos los carbohidratos claro…. en tu dieta aumentas las proteinas sabiendo que su formulacion bioquimica son distintas a las grasas y carbohidratos por ello se excretan de forma distinta por ello es mas peligrosa su aumento en ingesta, supongo que sabes a que me refiero no?

    Asi que te animo a que tu nuevo libro te documentes con un buen fisiologo y biologo, los cuales documenten todas las consecuencias de esta dieta y puedan afirmar que fisiologicamente no es perjudicial en una persona sana a corto plazo pero y¿ a largo plazo? Y ….como afecta fisiologicamente a una persona con algun problema fisiologico, por ejemplo…. hipotiroidismo, diabetes…. porque en ningun momento hablas sobre estas personas, pueden realizar Esta dieta?

    No quiero que interpretes mal mis palabras, pero mi madre y mis primas son hipotiroideas y mi cuñada diabetica, son personas fisiologicamente distintas, siguen tu dieta y por mucho que yo les diga no les importa, estoy muy preocupada por ellas. A veces la desesperacion por perder peso hace que juegues con tu salud, si me demuestras que estoy equivocada sere la primera en tu lista de reverencias. Un cordial saludo

    • Hola Yasmina,
      Te agradezco el tono crítico y cordial que utilizas. Tienes compañeros de profesión que comienzan por insultar. Desde el debate estoy convencido que todos aprendemos más. Trataré de darte respuesta y una visión global de como veo yo las cosas.

      Mira, el concepto de persona sana, como sabes, es muy relativo. En el libro Adelgazar sin Milagros no estoy apuntando a personas sanas. Es cierto que, en general, defiendo a ultranza la reducción de carbohidratos de la dieta, pero si has leído el libro, habrás reparado en que esto lo enseño a partir del etiquetado de los alimentos y con el objetivo de que todo el mundo sepa lo que está comprando y comiendo, y sobre todo centrándome en la comida procesada. Si entras en el blog del libro y lees comentarios, verás como hay personas que me preguntan concretamente el “máximo” de carbohidratos que pueden comer en su ensalada o con sus verduras de bajo índice glucémico y les digo que prácticamente y aplicando sentido común, no hay máximo. Entiendo que si analizas mi libro con tus conocimientos haya cosas que te choquen, pero como explico en la introducción, el libro no es un manual de nutrición ni pretende ser un tratado sobre el metabolismo. Lo que yo he querido hacer es explicarle a las personas, de manera sencilla, las cosas que deberían saber desde el colegio para entender el efecto que los distintos alimentos tienen en el organismo. Doy por sentado que tú sabes mucho más que yo de eso, pero es que yo no pretendo saber más que tú, ni que tu aprendas de mi libro, sino compartir las cuatro cosas que sé con personas en circunstancias similares a las que yo sufría.

      Partiendo de esa base, es cierto que en el libro Adelgazar sin Milagros le digo a los lectores que traten todos los carbohidratos por igual. Una vez más, no tengo tanta formación como tú, pero sí la suficiente como para saber que esto no es cierto, por eso acabo la frase en el libro diciendo “esto no es científicamente correcto”. Ahora bien, te explicaré porqué lo hice y porqué apoyo esto. En mis humildes estudios e investigación he aprendido a diferenciar perfectamente los distintos tipos de carbohidratos y cómo afectan a la glucemia, hasta el punto de que tengo dos glucómetros portátiles que he utilizado para comprobar los efectos reales en mi cuerpo de ciertos alimentos porque ya habrás notado que no soy de los que se creen las cosas sin antes probarlas, y si bien estoy contigo en que se trata de experiencia personal que en muchas ocasiones no es extrapolable, especialmente cuando hablamos de personas con alguna patología previa, para mí es bastante esclarecedora.

      Ahora bien, al simplificar esto tanto, lo que consigo es que las personas se acaben el libro. Podría dedicar decenas o cientos de páginas más a detallar mucho más el tema de los carbohidratos, pero esa simplificación que hago es precisamente para garantizar que todo el mundo lo lee y lo entiende. Te pondré un ejemplo: En el libro digo que se traten todos los carbohidratos por igual, incluso los polialcoholes. Pues bien, y partiendo de la base de que soy consciente que los polialcoholes tienen sus propias características y muchos son técnicamente no asimilables, te contaré un caso. Un señor de más de 40 años que se tira dos semanas en una dieta baja en carbohidratos y no baja un solo gramo. Me llama y hablando me dice que lo único que no me hace caso es en el tema de los chicles sin azúcar, los cuales consume diariamente sin parar. Los chicles, me dice, tienen polialcoholes y un amigo médico le ha dicho que estoy equivocado y no se asimilan. Pues bien, le digo que deje los chicles y cualquier edulcorante -incluso acalórico- durante tres días y me llame para contarme que ocurre. Me llamó. Había perdido más de 2 kg en tres días al dejar los chicles. Yo sé perfectamente que muchos de los polialcoholes que usa la industria no son asimilables o lo son solo parcialmente y con bajo índice glucémico. Sin embargo, el error del médico al juzgarme, es no entender la simplificación ni el porqué al quitarle los edulcorantes a ese hombre comenzó a perder peso eliminando grasa. El motivo, que supongo que sabes pero que explico para que cualquiera que lea el comentario lo sepa, es que muchos estudios han encontrado una relación directa entre el consumo de edulcorantes acalóricos, especialmente polialcoholes, y la segregación de insulina. Supuse que en ciertas personas tomar estos edulcorantes potenciaría la insulina y les impediría quemar grasas acumuladas, y lo supuse entre otras cosas porque lo había leído en un libro.

      Lo que quiero decirte es que debo optar por escribir todo lo que he aprendido en un libro que sé positivamente que solo personas con alto grado de formación tendrán interés en leerse, o por el contrario simplificar al máximo para que cualquier persona lo entienda y le pueda sacar provecho, difundiendo por tanto al máximo esta información, que si bien no está completa, cumple perfectamente con su función y derriba bastantes mitos. Lógicamente, he optado por lo segundo porque no soy nutricionista y no tendría sentido alguno que le explicase a los nutricionistas lo que ellos ya saben mucho mejor que yo.

      En cuanto a las proteínas, si has leído el libro con detenimiento verás que lejos de aumentar las proteínas lo que recomiendo es seguir la Isodieta. En este sentido, la Isodieta recomienda un gramo de proteína por cada kilo de masa corporal en las personas que necesitan perder peso y tienen mayor masa grasa que magra. Creo que coincidimos en que 1 gr de proteína por kilo de masa corporal al día no es una cantidad descabellada y mucho menos peligrosa. Es más, en la Isodieta, lo que se recomienda es repartir esa cantidad de proteínas de manera igual (iso) entre todas las comidas del día, que jamás deben ser menos de cinco y en casos de obesidad deben ser seis o siete. Dicho esto, también debo decirte que la Isodieta aumenta la cantidad de proteínas cuando la masa muscular supera a la grasa y en condiciones específicas de entrenamiento deportivo, pero no creo necesario extenderme más sobre las cantidades toda vez que queda claro que no son excesivas.

      Sin embargo, si me gustaría ahondar un poco más en la peligrosidad del incremento de la ingesta de proteínas. Esto es algo que yo mismo he estudiado en el temario que estoy siguiendo y que incluso he preguntado a mi tutora y quizás tú me puedas resolver. Todos los artículos científicos medianamente modernos que leo al respecto coinciden en que no existe una relación tan directa en sujetos sanos entre el incremento en el consumo de proteína y las consecuencias que se le achacan históricamente. Si pudieses indicarme artículos y estudios recientes que encuentren esa relación te lo agradecería, pues me sería de gran utilidad entender las cantidades necesarias para provocar distintas patologías y de este modo garantizarme que yo mismo las evito.

      En cuanto a la cetosis y la cetogénesis, la pérdida muscular y la pérdida de agua, obviamente sabes mucho más que yo del tema, pero si hay alguna inexactitud no declarada en lo que cuento en mi libro te agradezco que me la indiques para modificarla en la próxima edición, partiendo siempre de la base de la simplicidad y que mi libro no pretende ser un tratado completo de nutrición, sino una herramienta que enseñe a las personas cuatro cosas básicas. El tema de que el cuerpo pide azúcar porque es una droga no lo digo yo. Me limito a repetir lo que muchos expertos concluyen. Si te interesa, hay un documental completo sobre el azúcar que comienza con investigadores franceses hablando sobre los experimentos que han llevado a cabo y puede verse aquí: https://www.youtube.com/watch?v=w2Pn54L_Xqk&feature=youtu.be

      Hablemos por encima de documentación. Los efectos de las dietas cetogénicas están perfectamente documentados por el fisiólogo norteamericano Lyle McDonald en su magnífico libro The Ketogenic Diet, que si no has leído te recomiendo encarecidamente por la cantidad de referencias bibliográficas que contiene y su exactitud en la descripción de todos los procesos. Es cierto que no he hablado con muchos biólogos, pero si mantengo mucho contacto y me dejo asesorar mucho por Nutricionistas, Farmacéuticos y Médicos. Lógicamente, no todos piensan igual, pero al menos la información voy recopilando te garantizo que la contrasto con muchísimas personas en largas conversaciones en las que siempre acabo aprendiendo muchísimas cosas nuevas además de las que voy leyendo.

      El hecho de que no hable de personas con hipertiroidismo ni diabetes o cualquier otra enfermedad es que no soy médico ni nutricionista. No me atrevería a diagnosticar ni mucho menos ofrecer curas, remedios o tratamientos para una enfermedad. Una cosa es no estar sano -porque se está obeso- y otra bien distinta tener una patología diagnosticada. Si pueden o no realizar esta dieta deberá decidirlo su médico y no yo.

      Del caso concreto de tu madre y tus primas no puedo opinar porque no se quienes son, ni sus circunstancias particulares, pero sí puedo decirte varias cosas: 1) No es mi dieta. No hay tal cosa como la dieta de Carlos Abehsera. En mi libro Adelgazar sin Milagros hablo de bastantes dietas, incluso las comparo, entre ellas la Isodieta, la Dukan, o la Atkins, y simplemente explico que yo seguí la Isodieta, me fue bien, y los motivos por los que me funcionó. 2) El creador de la Isodieta es un nutricionista con consulta y atiende casos en persona y a distancia, y cualquier persona puede acudir o solicitar una consulta con él. 3) En mi opinión, si tu madre o tus primas tienen algún problema de salud deben consultar a un especialista. 4) En el libro, en más de una ocasión, repito que los enfermos de diabetes tipo I deben acudir a un especialista antes de modificar su dieta, especialmente si planean entrar en cetosis por motivos obvios.

      Espero haber sabido dar respuesta a tus inquietudes y que podamos continuar esta charla para aclarar cuantos más puntos mejor.

      Saludos,

      Carlos Abehsera

  6. Que tal Carlos

    Estoy leyendo con mucho gusto tu libro, seguramente leeré los siguientes, me gusta el estilo que utilizas y la información que presentas es valiosísima.

    Actualmente tengo 41 y hace dos años pasé por una experiencia similar a la tuya; empecé a tener una serie de síntomas que, si bien no les daba mucha importancia, si llegaban a ser molestos de vez en cuando. Por ejemplo, tenía mucho calor en las noches y sudaba mucho de la cabeza, al punto de mojar la almohada. También me costaba trabajo conciliar el sueño y frecuentemente aparecía un dolor de cabeza en las madrugadas que continuaba hasta casi la tarde.

    Por estos tiempos también notaba que mi presión arterial en las mañanas subía más de lo normal (140-160/100) y tenía una sensación como de inflamación alrededor de los ojos. Aunque siempre he sido de constitución delgada, empecé a subir de peso, llegando a 73 Kg.

    Entonces me hice unos estudios y consulté con un doctor. Salió alto el colesterol y como era de esperarse, recetó estatinas que estuve tomando por algún tiempo, también otro especialista recetó medicamento para la presión. Me monitoreaba la presión diariamente y en ocasiones subía más y a veces se controlaba. Empecé a hacer algo de ejercicio con lo que también controlé un poco la presión pero la mitad de la semana presentaba lecturas altas.

    Entonces apareció una horrible gastritis que me hizo acordarme del Creador, creí morir ya que el dolor y la inflamación eran tremendas. Fui con el gastro y me hizo una endoscopia: helicobacter negativo, malignidad negativa … uff, solamente era una gastritis de grado 1. Recetó el kit clásico de medicamentos para el cuadro y los empecé a tomar. Tampoco hubo cura en este punto, solamente mantenía a raya la inflamación y si me salía un poco de la prescripción o comía algo indebido, aparecía de nuevo con todo su esplendor. Estuve así como dos meses y era terrible ya que también me daban unos picos de hambre tremendos, que me hacían perder el control de mis emociones si no comía algo.

    Fue en este punto que platicando con un cuñado que es Doctor, me sugirió dejar el azúcar por un tiempo para ver si me ayudaba, pensé que no tenía nada que perder y empecé un regimen de total abstinencia de azúcar, solo como un experimento. Para mi asombro, a los 15 días varios de estos síntomas, incluyendo la gastritis, empezaron a disminuir notablemente y me empecé a sentir bien y pensé … bueno, aquí hay algo interesante que vale la pena seguir investigando.

    Entonces una investigación rápida por el internet arrojó dos libros:
    “Cerebro de Pan” de David Perlmutter y “La solución del azúcar en la sangre” de Mark Hyman, los cuales compré y leí ávidamente.

    El resto de la historia ya la conoces. Utilizando la guía de estos libros, mi salud mejoró al 100%, TODOS los síntomas desaparecieron, la gastritis se fue, dejé de tomar medicamentos y bajé 12 kilos (actualmente peso 61) y me siento de maravilla.

    La verdad no podía creer lo que estaba pasando, ¿como era posible que dejando azúcar, refrescos, panes, harinas y alimentos chatarra me sintiera tan bien? Tampoco era que ingiriera mucho de estas cochinadas, pero en la oficina casi diario había refrescos y me tomaba un vaso. También diariamente me comía una pieza de pan dulce más el respectivo sandwich con pan blanco de caja y con el conocimiento que tengo ahora, veo que no me alimentaba nada bien.

    En fin, que empecé a compartir esta hermosa verdad que había encontrado con mi familia, claro que me tiraron de a loco al principio, pero después se adhirieron al plan con excelentes resultados (mi hermana bajó 16 kilos y se siente de maravilla). Actualmente disfruto de una salud excelente y también lo he compartido con compañeros de trabajo a los cuales también ya les benefició el régimen. Mi alimentación actual es real y no consumo alimentos procesados, afortunadamente mi esposa cocina delicioso y utiliza alimentos frescos que compramos en el mercado local, beneficiando también a productores locales.

    Los dos libros que usé como guia me causaron asombro y alegria, sobre todo por los efectos que tuvieron en mi salud, pero tu libro me ha causado una sensación de rabia al describir los teje-manejes de las industrias farmacéutica y alimenticia, ¿como es que se ha llegado a este punto? y eso que no se ha alcanzado el fondo todavía … y lo malo es que la mayoría de la gente, como tu y yo, solamente se preocupará por su salud e investigará el tema hasta que empiecen a tener serios problemas de salud … mientras eso ocurra seguirán creyéndole al marketing.

    Por eso encuentro tu libro muy valioso, porque denuncia todas esas prácticas y pones el dedo en la llaga.Aquí en México, Alejandro Calvillo está al frente de “El Poder del Consumidor AC” que denuncia y expone a todas esas empresas y políticas públicas que están lucrando inmoralmente con la salud de toda la gente.

    Hay algunos documentales muy buenos que exponen toda esta pobredumbre también, como “Fed Up” que la encuentras en Netflix y donde se pone a México como ejemplo en cuanto a la implementación de un impuesto a los refrescos.

    En fin, felicidades por tu libro, está genial. A nosotros nos toca ser punta de lanza en la divulgación de esto y sobre todo educar a nuestros hijos para que tengan una vida más sana y más informada.

    Saludos!!

    • Muchas gracias Héctor por compartir tu experiencia con nosotros. Lo cierto es que cuanto más investigo, más cosas descubro acerca de la industria alimenticia y farmacéutica, que como sabes a veces son las mismas empresas. La que tenemos que hacer es denunciar públicamente, correr la voz, que la gente se entere de una vez de que la alimentación es la clave para una correcta nutrición, y que sin una buena nutrición es imposible disfrutar de una buena salud.

  7. Estoy haciendo la dieta después de leer adelgazar sin milagros y la isodieta. Me encuentro mejor y he logrado bajar ocho kilos de los doce que me sobran. Hago deporte como toda mi vida y no pasó hambre.
    No lograba entrar en cetosis y hoy lo he logrado después de bajar un poco la cantidad de proteínas. Tengo 68 años, hipotiroidea y mujer

  8. Hola, he leído este libro y agradezco la valiosa información que aporta, sobre todo con el tema del colesterol y las estatinas.
    El apartado que trata sobre los edulcorantes me ha parecido incompleto. Si se investiga un poco más el tema, se llega muy pronto a la conclusión de que los edulcorantes son tanto o más perjudiciales que el azúcar.

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