La financiación ilegal y el fraude de Endesa

Financiación ilegal y fraude de Endesa
Financiación ilegal y fraude de Endesa

No se bien porqué nadie se atreve a escribir lo que voy a relatar. ¿Qué van a hacer? ¿Cortarme la luz? Bueno, es un riesgo que estoy dispuesto a correr porque no acabo de entender que narices pasa en este país en que parece que a nadie le importe un rábano que las grandes empresas abusen, de manera continuada, de nuestra buena fe y confianza cuando le damos nuestros datos bancarios.

Pero quiero empezar por el principio: la denuncia. Quiero denunciar públicamente que Endesa (y probablemente el resto de la empresas del sector también) cometen un fraude continuado a sus clientes y además se financian a corto plazo de manera ilegal. Disculpen que no atine a saber cual de todas las “Endesas” diferentes que existen hoy en día sea la que comete el fraude y la financiación ilegal, pero es que han conseguido de sobra su objetivo conmigo: no tengo ni idea de cuantas “Endesas” hay y desconozco absolutamente cual es la que atiende mis servicios, cuentas, suministros, etc. Creo que tenemos que tener en cuenta, por lo menos,  a Endesa Generación, a Endesa Comercialización y a Endesa XXI, que creo que es lo que ponen los recibos que mandan a mi banco, pero no me pregunten cual de ellas es responsable de qué. Para mí, obviamente, todo esto es una sola empresa con una cara de cemento armado: Endesa, y el resto una misteriosa nebulosa de sociedades que se pasan la patata de una a otra cuando uno llama por cualquier motivo.

Vamos a relatar el fraude en primer lugar. En un local en el que hay unas oficinas que no están al uso, tenemos un contrato de suministro eléctrico con Endesa. La potencia contratada es de 6,9kW, o sea, 6.928 vatios de consumo instantáneo máximo. Como esta oficina dispone de máquinas de aire acondicionado que funcionan en trifásica (tres fases y un neutro), la instalación y el contador de luz son trifásicos. Este contador es de los nuevos, de los que tienen telegestión y limitación, para que Endesa pueda leer el consumo sin venir por aquí y limitar el consumo instantaneo en función de la potencia contratada. En teoría, si excedo el consumo contratado de 6.928 vatios, el contador corta automáticamente la electricidad.

Se trata de una oficina con una instalación moderna de electricidad, con diferentes cargas repartidas en cada una de las fases y con suficientes circuitos segmentados con sus correspondientes diferenciales. Cuando está a pleno rendimiento tiene más de 40 puestos de trabajo, pero desde hace muchos años, esta oficina está cerrada, de ahí que la potencia contratada ahora sea relativamente baja. Quiero decir, además, que la empresa que hizo la instalación eléctrica no sólo es una de las mejores empresas de su sector, sino que para colmo es agente oficinal de Endesa. Pues bien, en esta oficina cerrada en la que no hay enchufado de manera constante más que un receptor del mando a distancia de las persianas eléctricas, una nevera, una centralita y un router, soy incapaz de encender las luces sin que salte el maldito contador y me corte la corriente. Encender toda la iluminación es suficiente para que el contador salte. Obvia decir que la iluminación no llega, ni por asomo, a tener un consumo cercano a los 6.928 vatios que tengo contratados y pago religiosamente. Yo creo que más bien debe estar cercano a los 1.500 vatios cuando se enciende por completo todas las luces.

He llamado a Endesa, puesto reclamaciones y exigido que venga un técnico a revisar el contador, y todo lo que he recibido ha sido una carta estándar en la que me dicen que “no han podido encontrar ninguna anomalía referente a mi reclamación”. Mentira. No han venido y no han mirado.

Después de mucho indagar, descubro que los contadores trifásicos no miden el consumo instantáneo total, sino el consumo por fase. ¿Qué es lo que hace Endesa que es a todas luces un fraude absoluto? Divide mi potencia contratada entre 3 y llega a la conclusión de que hay que programar el contador si alguna de las fases supera los 2.000 vatios aproximadamente, menos de un tercio de mi potencia contratada. Yo pago por 6.928 vatios y sin embargo ellos me cortan, teóricamente, en unos 2.000, pero dudo mucho que sean 2.000 vatios lo que consumen mis pantallas fluorescentes y aún así el contador me corta la corriente .

Con esta información llamé nuevamente a Endesa y no sólo no lo negaron, sino que me dijeron que esto es un problema de mi instalación porque me tengo que asegurar que el consumo está perfectamente dividido entre las fases. Si bien esto puede considerarse una buena práctica, no hay ninguna normativa que indique que esto es mi obligación. Yo pago una potencia y la consumo como me da la gana, siempre y cuando no suponga un riesgo para la red como es lógico. Aún así, mi instalación -realizada por una empresa de primerísimo nivel, agente de Endesa- está perfectamente dividida y el consumo, cuando se pone en marcha la oficina y está a pleno rendimiento, dividido perfectamente entre las fases. Eso no quiere decir que el consumo de la iluminación esté perfectamente dividido entre las tres fases ni que el consumo de los ordenadores esté perfectamente divididos entre las tres fases, sino que, en general, el consumo total del local cuando está todo en marcha está dividido entre las tres fases para que no haya una fase que reciba ostensiblemente más consumo que la otra.

Pues bien, llevo meses soportando esta situación y no parece haya nada que pueda hacer salvo seguir pagando por una potencia contratada que es tres veces superior al límite de consumo que Endesa me tiene establecido. Obviamente, la solución que me da Endesa cada vez que llamo es que aumente la potencia contratada, pero cabe recordar que si la aumento, además de pagar más de manera mensual, sólo me beneficiaré de un tercio de dicha potencia contratada. Lo que Endesa persigue con esta medida es asegurarse un aumento de sus ingresos recurrentes que no le suponen aumento de coste alguno. Así es como Endesa comete un fraude en mi contrato (me cobra una cosa y me da otra) y supongo que en otros pocos millones de contratos, pero nadie hace nada al respecto. Esto me cabrea, me enerva, pero no es nada comparado con lo siguiente que quiero contar: la financiación ilegal de Endesa a corto plazo.

Factura de Endesa con Lecturas Estimadas
Factura de Endesa con Lecturas Estimadas

Resulta que me llega una factura de este mismo local en el que existe -como he dicho antes- un contador con telegestión. Esta factura supera holgadamente mi factura habitual, que como he dicho se limita a un consumo mínimo de unas cuantas cosas enchufadas. Ni calefacción, ni cocina eléctrica, ni calentadores de agua, ni grandes electrodomésticos, ni consumos continuados significativos, ni en general nada que haga engordar mi factura. Miro bien la factura a ver que he roto para que me cobren semejante cantidad y descubro que es otra vez una lectura estimada. Si, si, estimada con el culo, pero estimada. Esta empresa tiene un histórico de mi consumo y por lo tanto lo tiene súper sencillo para estimar mi consumo de cualquiera de las 50 formas distintas que se me ocurren con cierto rigor científico. Sin embargo, estiman que este ciclo he venido a consumir más o menos el doble que el anterior y mucho más de lo que vengo consumiendo como un reloj todos los meses previos. En otras palabras, mi factura habitual es de 100€ y esta es de prácticamente 200€. ¿Casualidad que se equivoque hacia arriba? Lo dudo. ¿Casualidad que el error sea del 100%? Lo dudo más todavía. En el propio gráfico de la factura se ve con meridiana claridad la aberración de factura que me han emitido. ¿Adivina lo que son las rayas grandes que aparecen de repente ciertos meses? En efecto, son lecturas estimadas con el culo. Pero lo que no se me escapa es que el contador de marras, el que me corta fraudulentamente la electricidad cuando paso de un tercio de la potencia contratada (y pagada), tiene telegestión. ¿Qué demonios hace Endesa cobrándome un consumo estimado si pueden saber, a ciencia cierta, mi consumo real? Es sencillo: se financia a corto plazo de manera ilegal. No, no sólo con mi factura, que es una nimiedad, sino con la de miles o millones de consumidores más que reciben este tipo de alegrías una vez al mes o cada dos meses. ¿Quién sabe cuantos millones de consumidores reciben facturas así? Yo, desde luego, las recibo con cierta periodicidad como muestra el gráfico de la factura (pinchar en la foto para ampliar). ¿Qué le parece la estimación de Enero? No está mal, ¿eh? Mi hijo de 7 años podría estimar mejor mi consumo mirando el histórico que los superordenadores de facturación de Endesa.

Soy consciente de que puedo reclamar -de hecho lo hice el mismo día que me llego la factura con el número de referencia que se ve apuntado en la propia factura, sin que nadie me haya contestado todavía- y soy consciente que tengo derecho a que me devuelvan el importe cobrado de más o me hagan un abono en la próxima factura. Pero, ¿porqué demonios tengo yo que soltar 100€ por adelantado y esperar abonos o reintegros dentro de varias semanas? Como creo que no tengo porqué hacerlo, he devuelto el recibo y les he dicho que lo pagaré cuando el consumo se ajuste a la realidad. Estoy hasta las narices de que cualquiera meta mano en mi cuenta y luego pregunte. Harto. En casi siete años viviendo en Estados Unidos jamás una empresa hizo un cargo en mi cuenta. Yo tenía allí un apartamento alquilado, contratos de electricidad, agua, televisión por cable, comunidad, club deportivo, financiación de vehículos, seguros, tarjetas de crédito, etc. Nunca jamás tuve que dar mi número de cuenta a nadie para nada. Todas estas empresas me mandaban una factura con un sobrecito pre-franqueado para que yo les devolviese un talón firmado. Si había cualquier problema en la factura, al recibirla podía llamar en cualquier momento antes de pagarla para que la rectificasen. Aquí primero pagas, luego luchas para explicar a una tropa de agentes telefónicos repartidos por todo Latinoamérica cual es el problema que tienes y después esperas, muy pacientemente, a que se produzca algún día un abono de lo que te han cobrado de más si es que alguno de los lumbreras con los que has tratado de comunicarte se ha enterado de algo.

Dice Endesa en su web que tiene en España y Portugal unos 11,5 millones de clientes. No distingue entre un país y el otro. Nos hermana amablemente así que yo usaré sus datos de este modo, conjunto. Supongamos, siendo conservadores, que cometen este pequeño descuido de cobrarle el doble cada mes a un 20% de sus clientes, y que el consumo medio, ponderando empresas y particulares, es de 100€, por hacer números redondos. Cada mes, Endesa se estaría financiando con 100€ extra de 2,30 millones de clientes, o sea, obtendría liquidez gratuita por valor de 230 millones de euros. Dicho así quizás no parezca mucho para la magnitud del negocio de Endesa, pero que me inyecten a mí 230 millones de euros todos los meses en mi cuenta, aunque luego tenga que devolverlos al mes siguiente. Le garantizo que le sacaría rendimiento a ese dinero aunque sólo fuese a base de intereses a corto plazo en el banco.

Lógicamente, estos números son meras elucubraciones, pero si hay alguien leyendo este artículo que jamás haya recibido una factura estimada al alza, que por favor lo indique en los comentarios. A mí desde luego me sorprendería. Jamás he recibido una factura cuyo consumo estimado fuese igual o inferior al real, jamás. Pero Endesa no es la única. El último recibo -que también he reclamado- es el del gas ciudad. Hace meses que Gas Natural no viene por aquí a leer el contador. Lo se porque ni siquiera deja el papelito para que llamemos nosotros para dar el consumo. Simplemente, no viene. Luego, en su factura (y en el recibo que mandan al banco) estiman lo que les da la gana y nosotros a llamar a países lejanos de medio continente para que alguien se aclare con nuestra reclamación. Llamadas por cierto, a números 902 que no están incluidos en nuestros planes de precio y cuyo sobrecoste para el usuario final financia en buena medida la operación de los call center en Latinoamérica.

De este modo, y volviendo al caso de Endesa, cobrando por un servicio que no llega a prestar -la potencia contratada- y financiando su tesorería con unos pocos cientos de millones de euros -o quizás más, no lo sé- de manera absolutamente amoral, es como actúa Endesa, al menos en este país. Ellos, doblemente indecentes por hacerlo en las circunstancias actuales que tenemos en España y nosotros, doblemente idiotas por permitirlo. En cualquier país civilizado rodarían cabezas. Aquí, si acaso, rodará la mía por denunciarlo. Y es que me parece escandaloso que algunos de los más famosos políticos que ha dado este país estén colocados en altos cargos de estas empresas, de manera casual, supongo. Bueno, quizás no.

El Gas y la madre que lo parió

Gas Natural
Gas Natural

No es la primera vez que escribo sobre los servicios de atención al cliente de las grandes empresas, ni será la última. En una economía de libre mercado, uno puede elegir la empresa que desea que le preste los servicios en función de factores como son el precio del suministro o la atención que le brinda cada empresa. En España, estos factores son intranscendentes. El precio es siempre abusivo y el servicio rematadamente deplorable.

El caso es que ha llegado el gas natural a mi casa. Después de muchos meses de obras y de 3 visitas de la subcontrata de la a su vez subcontrata de la a su vez (si, van tres) subcontratra, por fin consiguen ponerme el contador y poner el marcha el servicio. La empresa distribuidora es Gas Natural Fenosa Distribución. Esta le subcontrata a Cobra la instalación. Cobra le subcontrata la acometida a Acom y Acom le subcontrata la puesta en marcha a Eurocivil. En total, 4 empresas para que llegue el gas a mi casa. Así de importante soy.

Cuando acaban me dejan una copia del contrato y en esta vienen las condiciones particulares, entre ellas el precio de alquiler de contador anual de 237€, muy lejos de los aproximadamente 20€ que me habían ofrecido cuando pedí información para darme de alta. Aquí empieza la odisea. Llamo al servicio de atención al cliente de Gas Natural (902 200 850). Allí me dicen que ellos son Gas Natural Fenosa y este es un tema de la comercializadora: Gas Natural Fenosa Comercialización. Bueno, me harto de paciencia y llamo al teléfono que me indican (902 200 605). Allí me saludan desde Gas Natural Fenosa Comercializadora, pero me indican que mi contrato es con otra empresa y tengo que llamarles a ellos. ¿Cúal es la otra empresa? – Pregunto intrigado. “Gas Natural Fenosa Distribución” – me contestan. Hago uso de la poca paciencia que me queda y me apunto el nuevo número de teléfono (902 330 003). Vuelvo a marcar y efectivamente me saludan desde Gas Natural Fenosa Distribución, quienes lamentan informarme que ellos sólo se dedican a la distribución del gas y por tanto no saben nada de mi contrato ni de los precios que en él aparecen y me indican que llame al 902 200 850.

Vuelta al primer paso, esta vez con poca paciencia y bastante mal humor. Llamo y me dicen lo mismo, que llame al segundo número. Llamo y me dicen lo mismo, que llame al tercer número. Llamo y me dicen que llame de vuelta al primer número. Protesto y me cuelgan. Vuelvo a llamar. Me vuelven a colgar. Vuelvo a llamar y les indico que en el contratro aparece este número y el nombre de su empresa. Me vuelven a colgar. Esto tendría tintes cómicos si no fuese un problema de calado generalizado en los servicios públicos. Gas Natural es una empresa privada, sí, pero presta un servicio público del que dependen millones de personas.

Curiosamente, el mismo día que me dieron de alta en Gas Natural solicité la baja de Repsol Gas, empresa que tiene instalado en mi casa un depósito y que me lo llena a precio de oro cada vez que se lo pido, y que cada mes, independientemente de que pida gas o no, me cobra 35€ mensuales por mantenimiento de su propio depósito. En 6 años he pagado más de 2.500€ por el mantenimiento de un depósito que no es mío y nadie ha venido por aquí a mantener nada. Esto si que es un robo y no lo del Dioni. Además, si no pido lo suficiente en un año (mi consumo ha bajado con la instalación de placas solares) me pasan una factura extra cobrándome retroactivamente el gas del año anterior a un precio superior al inicialmente cobrado. Supongo que debe ser una de esas medidas contra el cambio climático tan famosas: “si no consumes suficiente gas, voy te meto un palo por el culo amparado por las leyes que hacen los impresentables de nuestros políticos.” Pues bien, a día de hoy, la baja sigue sin tramitarse porque, según me dicen, hasta que un comercial me llame y me envíe los papeles, yo sigo de alta. Les pregunto si saben cuando me van a llamar o si puedo ser yo proactivo y llamar a algún otro número o incluso visitar al comercial (¿esto no era al revés antes y el comercial le visitaba a uno?). La respuesta es que no. Que me tengo que esperar y que la baja será efectiva cuando me llamen. Mientras tanto, a callar y a pagar. De la devolución del importe pagado por el gas que hay dentro del tanque (cientos de kilos) ni me molesto en preguntar porque ya se la respuesta. Hablamos de unos 750-1.000€, que no es moco de pavo.

Hace unos meses se fue la luz en mi casa durante un período prolongado de tiempo y llamé a Iberdrola, que es la empresa que me factura la luz, para hablar claro. Allí me indicaron que ellos son sólo la comercializadora y que tenía que hablar con la distribuidora, que es Endesa. Llamé a Endesa y ellos me indicaron que ellos no sabían nada de mi contrato y que si me factura Iberdrola tendría que hablar con ellos dado que yo ni siquiera aparecía en sus sistemas. De una forma o de otra, estuve cerca de 6 horas sin luz pasando de un 902 a otro hasta que, con más suerte que pericia, localicé un coche de Cobra (si, la subcontrata del Gas) con el logotipo de Endesa circulando por la urbanización. Hablé con los operarios y me dijeron que nadie les había informado del problema pero que como el transformador que abastece mi calle está hecho un desastre le iban a echar un vistazo. Efectivamente, media hora después se hizo la luz, en el sentido literal de la frase. Estos mismos operarios me dijeron que Endesa sabe que el transformador está hecho un desastre, pero no lo quiere cambiar.

A finales de año me llegó una factura de electricidad de mi empresa desorbitada con un recargo del 20% nada menos por, textualmente, “T.U.R.”. A este 20% se le añade en segunda instancia el I.V.A. correspondiente. Cerca de 200€ de sobrecoste en total. Hago mis indagaciones y “T.U.R.” significa “Tarifa de Último Recurso”, y esto significa que el gobierno (el que sea, me da igual) se inventó una “multa” del 20% para aquellos que no cambiásemos de tarifa ni de compañía con el fin de “incentivar” el libre mercado de la electricidad. Toda vez aprendida la lección, llamo a Endesa (en mi empresa, afortunadamente, Endesa es la Comercializadora y la Distribuidora y no me pueden mandar a Iberdrola) y allí me transfieren varias veces para hablar con el departamento de cambios de tarifa donde, cada una de las 10 o 15 veces que he llamado desde finales de año, me cuelgan el teléfono cuando llevo minutos esperando con la famosa musiquilla. En efecto, y si alguien no me cree que lo pruebe, es imposible cambiar de tarifa eléctrica telefónicamente, por lo que los que tenemos más de 10 Kw contratados, tenemos que aguantarnos con el impuesto revolucionario del 20% adicional. Que conste que he firmado los papeles del cambio de tarifa en persona con un distribuidor amigo, en dos ocasiones porque la primera vez se extraviaron los documentos, y sigo con la famosa T.U.R. en mi factura. Lo único que incentivó el gobierno con la T.U.R. es que las empresas nos facturasen un 20% adicional de manera indiscriminada.

Por último, para acabar de arreglarme el año, en Diciembre doy de alta una línea nueva con Vodafone. No pido ningún terminal porque ya tengo, pero me ofrecen un descuento del 25% en la tarifa de voz y datos si firmo una permanencia de 6 meses. Me parece interesante y lo firmo. El caso es que ya en casa, instalo la SIM en un terminal y no funciona. Me vuelvo a la tienda de Vodafone, me hacen un duplicado y sigue sin funcionar. Se abre una incidencia. Pasan 2 días y sigue sin funcionar. Me dicen que lo escalan a “incidencia técnica” y se dan un plazo de 72 horas para solucionarlo. Pasaron 5 días y la línea seguía sin funcionar. Podía realizar llamadas pero no recibirlas. Harto del tema, me persono en la tienda y les propongo dar de baja la línea y contratar un alta nueva. Respuesta: “No podemos dar de baja la línea porque tiene un contrato de permanencia.”

“Oiga, tiene un contrato de permanencia y yo tengo un contrato por el que ustedes se comprometen a prestarme un servicio que no me están prestando. Arregle la línea o deme una nueva, pero no me deje así”. Tres semanas y 2 altas de líneas nuevas después, he conseguido que el teléfono funcione. Entre medias, una reclamación que nadie me ha contestado y el daño colateral de dos líneas inactivas y (veremos la factura en breve) potencialmente facturables a mi nombre que, llegado el caso, Vodafone no podrá dar de baja porque yo firmé el alta, independientemente de que funcionen o no.

Y eso es todo. Así nos va. Así les va. Los ciudadanos jodidos sin tener donde caerse muertos y todas estas empresas, con sus connotaciones políticas cada una, dando, sin excepción, beneficios millonarios. Tenemos lo que nos merecemos.

 

Carta a Endesa

Recibo esta mañana de mi primo un curioso correo electrónico que reproduzco por su valor humorístico, cuando menos.

Carta de Endesa a usuario canario y respuesta de éste:

(I Carta de Endesa)

“Estimado señor:

Endesa Distribución va a proceder próximamente a la sustitución de su contador de electricidad por uno nuevo que dispone de capacidad de Telegestión, en cumplimiento de la normativa vigente (RD 1110/2007 de 24 de agosto y Orden TC/3860/2007 de 28 de diciembre). El nuevo sistema de Telegestión permitirá entre otras funciones la lectura a distancia de su consumo. 

A lo largo del próximo trimestre, un operario autorizado por Endesa sustituirá el contador que usted tiene actualmente instalado. Si su contador se encuentra en el cuarto de contadores o es accesible desde el exterior de su vivienda, no será necesario que usted esté presente. En caso contrario, el operario se pondrá en contacto con usted para poder realizar el cambio de contador.   

El coste de la sustitución correrá a cargo de Endesa y usted sólo tendrá que abonar una cantidad en concepto de Derechos de Enganche, que según se establece en la legislación actual asciende a 9,04 euros. Por otra parte, el coste mensual de alquiler del contador a aplicar será de 0,81 euros.   

Si necesita cualquier aclaración sobre esta sustitución o desea realizar alguna consulta, puede contactar con nosotros dirigiéndose al Teléfono de Atención de Endesa Distribución Eléctrica 902 509 600. Estaremos encantados de atenderle.   

Agradeciendo de antemano su colaboración, reciba un cordial saludo”.   

II (Respuesta)

“Estimados señores de Endesa Distribución:

He recibido su amable carta de fecha indeterminada (porque no la ponen) en la que me comunican una serie de hechos consumados basados, naturalmente, en que ustedes como monopolio hacen siempre lo que les sale de los electrones y a nosotros, como miembros de la honorable manada de borregos forzosamente consumidores, nos queda la única opción gozosa de pagar.   

Les dirijo esta carta porque en el texto que me han enviado, como a otros muchos miles de consumidores, supongo, existen algunas cuestiones que me han sumido en un estado de estupor, catatonia y asombro. O dicho de otra forma, que me han fundido ustedes los plomos.   

Porque vamos a ver. Me dicen ustedes amablemente que van a proceder a cambiarme “mi” contador de electricidad. Una cuestión bastante curiosa porque resulta que en el desglose de la factura que les pago a ustedes todos los meses les abono una cantidad en concepto de alquiler de contador. Y digo yo, ¿cómo es posible que les haya pagado un alquiler por algo que  era mío? ¿Habrán incurrido ustedes, mi querido monopolio, en un involuntario y pequeño error por el que me han estado cobrando indebidamente una modesta pero significativa cantidad a lo largo de los últimos años?   

Sigo adelante con la carta y observo que me cuentan ustedes que el nuevo contador permite la lectura a distancia (es decir, más gente al paro, me temo, maldita tecnología) lo cual, como fácilmente comprenderán, a los usuarios nos la refanfinfla. Dicho de otra manera, que me da igual que lean ustedes el contador a medio metro o desde las quintas chimbambas, a condición de que las lecturas sean las reales.   

Añaden que el coste de la sustitución -en cumplimiento de la normativa legal- correrá a cargo de Endesa. Y digo yo que faltaría más que nos cobraran a nosotros por algo que ni hemos pedido ni maldita la falta que nos hace. O sea, que les agradezco la información aunque me resulte irrelevante. Lo que me llena de asombro es que me indiquen que “solo” tendré que abonar “una cantidad en concepto de derechos de enganche que según la legislación actual asciende a 9,04 euros”. Vamos a ver, querido monopolio, ¿cómo nos van a cobrar a los usuarios un reenganche de un desenganche que ni hemos pedido, ni hemos contratado? Porque digo yo que porque a ustedes les salga del flujo de electrones cambiar los contadores, como les podría dar por cambiar esas divertidas torretas eléctricas de colorines con las que generosamente nos han adornado las autopistas para mejorar nuestra imagen turística, ¿a mi que me cuentan? Eso del derecho de enganche, que debe ser un asunto más complejo que el derecho romano, es un devengo que se produce cuando un usuario se da de alta en la red por primera vez o lo vuelve a hacer después de que le hayan cortado la luz por impago. ¿Pero cómo le pueden cobrar enganche a un consumidor que no se ha desenganchado, que está al corriente de sus pagos y que tiene un contrato vigente con ustedes para el suministro en unas condiciones pactadas?     

Es que si tenemos en cuenta que tienen ustedes, un suponer, 600.000 usuarios en Canarias, a casi diez euros por barba, se van a embolsar así como quien no quiere la cosa unos seis millones de euros, que hay meses que no los gana uno, créanme, aunque sea expresidente de Gobierno y además de llevarse 80.000 del ala al año limpios de polvo (aunque no me consta que de paja) cobren por hacer de lobby para algunas de las grandes empresas españolas.   

Lo que ya me descalabra completamente es que añadan -supongo que intentando convertir la carta en un relato kafkiano- que el coste mensual del alquiler del contador a aplicar (un lapsus sintáctico porque en todo caso querrán decir ustedes ·el costo mensual a aplicar del alquiler del contador…·) será de 0,81 euros. A veeeeerrr. Si el contador es mío ¿me van a pagar ustedes 0,81 euros mensuales? ¿O será que realmente el contador es de quien es -es decir, de ustedes- y amablemente me comunican que me van a cobrar esa módica cantidad mensual?. Y si es de ustedes, ¿por qué principian hablando de “mi” contador?  

Queridos amigos del monopolio. No se líen. El contador es de ustedes. Lo era antes y lo es ahora. Por eso me cobraban antes el alquiler y me lo van a cobrar ahora. Y lo cambian ustedes por imperativo legal, con lo que esa pretensión de cobrarles diez euros a los usuarios me parece sencillamente que es sacar las patas del tiesto y echarle un poco de morro al asunto. Sobre todo porque lo que realmente se callan en su amable carta -en las cartas, como en la vida, es más importante lo que se calla que lo que se cuenta- es que el nuevo contador tecnológicamente avanzado que nos están cascando por decisión unilateral les va a permitir a sus señorías detectar a aquellos usuarios -viviendas, oficinas, bares, restaurantes y otros- que están consumiendo ligeramente por encima de la potencia contratada. O dicho de otra manera, que aquellos consumidores que tienen con ustedes un contrato de potencia de 5 kw y resulta que de media están consumiendo un poco por encima -que como bien saben son un porrón- van a tener que pagarles esa energía extra con un sustancioso recargo y, de propina, estarán obligados a realizar un nuevo contrato de mayor potencia. Es decir, que con esos nuevos contadores van a detectar ustedes los pequeños sobreconsumos que ahora se les escapan, van a cobrarlos con banderillas y van a hacer el negocio redondo aumentando el rango de potencia de los contratos. Ustedes lo saben. Yo lo sé. Los usuarios no lo sabían.   

Resulta descorazonador que mientras hacen ustedes todo esto, la gente que se supone que representa los intereses de los ciudadanos sigan discutiendo del sexo de los galgos y los podencos. Si esto fuera un libre mercado, allá penas porque estarían ejerciendo con toda legitimidad sus derechos como empresa y los usuarios estarían en condiciones de elegir. Como resulta que tienen ustedes el monopolio real de la distribución no estamos hablando de un mercado libre y las reglas del juego deben ser distintas. Desde luego no deberían pasar porque ustedes hagan lo que les salga del forro de los cajones de los electrones y a los usuarios, forzosos, no les quede otra que tragar.

Les agradezco su amable y distorsionada información en torno a sus planes para apretarnos un poco más los bolsillos, les recomiendo encarecidamente que su grupo de producción compre energías renovables de los nuevos parques eólicos del Cabildo de Tenerife (y de paso quesos, vino, yogures, piensos, vacas… o jugarse incluso unas perritas en los casinos de la casa) y les aseguro que como se les ocurra cobrarme diez euros por un reenganche que no he pedido, pienso acudir a la Organización de Consumidores y Usuarios para que no me hagan ni puñetero caso, perder el tiempo, frustrarme y pensar una vez más que estamos indefensos ante los monopolios, los mercados intervenidos y los ineptos que se suponen que tienen que defendernos. 

Reciban un cordial saludo. 

III (PD)

PD. El número de información al que me indican en la carta que debo llamar (el 902 509 600 de Atención al Cliente de Endesa Distribución Eléctrica) es un call center -como dicen los modernos- que está en Madrid (me gustaría que creen puestos de trabajo donde yo pago, no sé si me entienden). Te atiende primero un sistema robotizado y luego una amable persona que solo acierta a repetir el manual de la compañía que viene a ser: “Le entendemos, pero le vamos a cobrar. Esto es lo que hay”. Ah. Y el número es de tarificación especial, de pago, con lo cual además de esperar, preguntar y no tener respuesta, también terminamos pagando. Por cierto, por mucho que me he leído las disposiciones legales que citan en su carta -y otras- sobre el cambio en los equipos de medidas básicos, por ninguna parte he visto otra interpretación que la de que son ustedes los que deben instalarlos y pagar el coste de la instalación.