La financiación ilegal y el fraude de Endesa

Financiación ilegal y fraude de Endesa
Financiación ilegal y fraude de Endesa

No se bien porqué nadie se atreve a escribir lo que voy a relatar. ¿Qué van a hacer? ¿Cortarme la luz? Bueno, es un riesgo que estoy dispuesto a correr porque no acabo de entender que narices pasa en este país en que parece que a nadie le importe un rábano que las grandes empresas abusen, de manera continuada, de nuestra buena fe y confianza cuando le damos nuestros datos bancarios.

Pero quiero empezar por el principio: la denuncia. Quiero denunciar públicamente que Endesa (y probablemente el resto de la empresas del sector también) cometen un fraude continuado a sus clientes y además se financian a corto plazo de manera ilegal. Disculpen que no atine a saber cual de todas las “Endesas” diferentes que existen hoy en día sea la que comete el fraude y la financiación ilegal, pero es que han conseguido de sobra su objetivo conmigo: no tengo ni idea de cuantas “Endesas” hay y desconozco absolutamente cual es la que atiende mis servicios, cuentas, suministros, etc. Creo que tenemos que tener en cuenta, por lo menos,  a Endesa Generación, a Endesa Comercialización y a Endesa XXI, que creo que es lo que ponen los recibos que mandan a mi banco, pero no me pregunten cual de ellas es responsable de qué. Para mí, obviamente, todo esto es una sola empresa con una cara de cemento armado: Endesa, y el resto una misteriosa nebulosa de sociedades que se pasan la patata de una a otra cuando uno llama por cualquier motivo.

Vamos a relatar el fraude en primer lugar. En un local en el que hay unas oficinas que no están al uso, tenemos un contrato de suministro eléctrico con Endesa. La potencia contratada es de 6,9kW, o sea, 6.928 vatios de consumo instantáneo máximo. Como esta oficina dispone de máquinas de aire acondicionado que funcionan en trifásica (tres fases y un neutro), la instalación y el contador de luz son trifásicos. Este contador es de los nuevos, de los que tienen telegestión y limitación, para que Endesa pueda leer el consumo sin venir por aquí y limitar el consumo instantaneo en función de la potencia contratada. En teoría, si excedo el consumo contratado de 6.928 vatios, el contador corta automáticamente la electricidad.

Se trata de una oficina con una instalación moderna de electricidad, con diferentes cargas repartidas en cada una de las fases y con suficientes circuitos segmentados con sus correspondientes diferenciales. Cuando está a pleno rendimiento tiene más de 40 puestos de trabajo, pero desde hace muchos años, esta oficina está cerrada, de ahí que la potencia contratada ahora sea relativamente baja. Quiero decir, además, que la empresa que hizo la instalación eléctrica no sólo es una de las mejores empresas de su sector, sino que para colmo es agente oficinal de Endesa. Pues bien, en esta oficina cerrada en la que no hay enchufado de manera constante más que un receptor del mando a distancia de las persianas eléctricas, una nevera, una centralita y un router, soy incapaz de encender las luces sin que salte el maldito contador y me corte la corriente. Encender toda la iluminación es suficiente para que el contador salte. Obvia decir que la iluminación no llega, ni por asomo, a tener un consumo cercano a los 6.928 vatios que tengo contratados y pago religiosamente. Yo creo que más bien debe estar cercano a los 1.500 vatios cuando se enciende por completo todas las luces.

He llamado a Endesa, puesto reclamaciones y exigido que venga un técnico a revisar el contador, y todo lo que he recibido ha sido una carta estándar en la que me dicen que “no han podido encontrar ninguna anomalía referente a mi reclamación”. Mentira. No han venido y no han mirado.

Después de mucho indagar, descubro que los contadores trifásicos no miden el consumo instantáneo total, sino el consumo por fase. ¿Qué es lo que hace Endesa que es a todas luces un fraude absoluto? Divide mi potencia contratada entre 3 y llega a la conclusión de que hay que programar el contador si alguna de las fases supera los 2.000 vatios aproximadamente, menos de un tercio de mi potencia contratada. Yo pago por 6.928 vatios y sin embargo ellos me cortan, teóricamente, en unos 2.000, pero dudo mucho que sean 2.000 vatios lo que consumen mis pantallas fluorescentes y aún así el contador me corta la corriente .

Con esta información llamé nuevamente a Endesa y no sólo no lo negaron, sino que me dijeron que esto es un problema de mi instalación porque me tengo que asegurar que el consumo está perfectamente dividido entre las fases. Si bien esto puede considerarse una buena práctica, no hay ninguna normativa que indique que esto es mi obligación. Yo pago una potencia y la consumo como me da la gana, siempre y cuando no suponga un riesgo para la red como es lógico. Aún así, mi instalación -realizada por una empresa de primerísimo nivel, agente de Endesa- está perfectamente dividida y el consumo, cuando se pone en marcha la oficina y está a pleno rendimiento, dividido perfectamente entre las fases. Eso no quiere decir que el consumo de la iluminación esté perfectamente dividido entre las tres fases ni que el consumo de los ordenadores esté perfectamente divididos entre las tres fases, sino que, en general, el consumo total del local cuando está todo en marcha está dividido entre las tres fases para que no haya una fase que reciba ostensiblemente más consumo que la otra.

Pues bien, llevo meses soportando esta situación y no parece haya nada que pueda hacer salvo seguir pagando por una potencia contratada que es tres veces superior al límite de consumo que Endesa me tiene establecido. Obviamente, la solución que me da Endesa cada vez que llamo es que aumente la potencia contratada, pero cabe recordar que si la aumento, además de pagar más de manera mensual, sólo me beneficiaré de un tercio de dicha potencia contratada. Lo que Endesa persigue con esta medida es asegurarse un aumento de sus ingresos recurrentes que no le suponen aumento de coste alguno. Así es como Endesa comete un fraude en mi contrato (me cobra una cosa y me da otra) y supongo que en otros pocos millones de contratos, pero nadie hace nada al respecto. Esto me cabrea, me enerva, pero no es nada comparado con lo siguiente que quiero contar: la financiación ilegal de Endesa a corto plazo.

Factura de Endesa con Lecturas Estimadas
Factura de Endesa con Lecturas Estimadas

Resulta que me llega una factura de este mismo local en el que existe -como he dicho antes- un contador con telegestión. Esta factura supera holgadamente mi factura habitual, que como he dicho se limita a un consumo mínimo de unas cuantas cosas enchufadas. Ni calefacción, ni cocina eléctrica, ni calentadores de agua, ni grandes electrodomésticos, ni consumos continuados significativos, ni en general nada que haga engordar mi factura. Miro bien la factura a ver que he roto para que me cobren semejante cantidad y descubro que es otra vez una lectura estimada. Si, si, estimada con el culo, pero estimada. Esta empresa tiene un histórico de mi consumo y por lo tanto lo tiene súper sencillo para estimar mi consumo de cualquiera de las 50 formas distintas que se me ocurren con cierto rigor científico. Sin embargo, estiman que este ciclo he venido a consumir más o menos el doble que el anterior y mucho más de lo que vengo consumiendo como un reloj todos los meses previos. En otras palabras, mi factura habitual es de 100€ y esta es de prácticamente 200€. ¿Casualidad que se equivoque hacia arriba? Lo dudo. ¿Casualidad que el error sea del 100%? Lo dudo más todavía. En el propio gráfico de la factura se ve con meridiana claridad la aberración de factura que me han emitido. ¿Adivina lo que son las rayas grandes que aparecen de repente ciertos meses? En efecto, son lecturas estimadas con el culo. Pero lo que no se me escapa es que el contador de marras, el que me corta fraudulentamente la electricidad cuando paso de un tercio de la potencia contratada (y pagada), tiene telegestión. ¿Qué demonios hace Endesa cobrándome un consumo estimado si pueden saber, a ciencia cierta, mi consumo real? Es sencillo: se financia a corto plazo de manera ilegal. No, no sólo con mi factura, que es una nimiedad, sino con la de miles o millones de consumidores más que reciben este tipo de alegrías una vez al mes o cada dos meses. ¿Quién sabe cuantos millones de consumidores reciben facturas así? Yo, desde luego, las recibo con cierta periodicidad como muestra el gráfico de la factura (pinchar en la foto para ampliar). ¿Qué le parece la estimación de Enero? No está mal, ¿eh? Mi hijo de 7 años podría estimar mejor mi consumo mirando el histórico que los superordenadores de facturación de Endesa.

Soy consciente de que puedo reclamar -de hecho lo hice el mismo día que me llego la factura con el número de referencia que se ve apuntado en la propia factura, sin que nadie me haya contestado todavía- y soy consciente que tengo derecho a que me devuelvan el importe cobrado de más o me hagan un abono en la próxima factura. Pero, ¿porqué demonios tengo yo que soltar 100€ por adelantado y esperar abonos o reintegros dentro de varias semanas? Como creo que no tengo porqué hacerlo, he devuelto el recibo y les he dicho que lo pagaré cuando el consumo se ajuste a la realidad. Estoy hasta las narices de que cualquiera meta mano en mi cuenta y luego pregunte. Harto. En casi siete años viviendo en Estados Unidos jamás una empresa hizo un cargo en mi cuenta. Yo tenía allí un apartamento alquilado, contratos de electricidad, agua, televisión por cable, comunidad, club deportivo, financiación de vehículos, seguros, tarjetas de crédito, etc. Nunca jamás tuve que dar mi número de cuenta a nadie para nada. Todas estas empresas me mandaban una factura con un sobrecito pre-franqueado para que yo les devolviese un talón firmado. Si había cualquier problema en la factura, al recibirla podía llamar en cualquier momento antes de pagarla para que la rectificasen. Aquí primero pagas, luego luchas para explicar a una tropa de agentes telefónicos repartidos por todo Latinoamérica cual es el problema que tienes y después esperas, muy pacientemente, a que se produzca algún día un abono de lo que te han cobrado de más si es que alguno de los lumbreras con los que has tratado de comunicarte se ha enterado de algo.

Dice Endesa en su web que tiene en España y Portugal unos 11,5 millones de clientes. No distingue entre un país y el otro. Nos hermana amablemente así que yo usaré sus datos de este modo, conjunto. Supongamos, siendo conservadores, que cometen este pequeño descuido de cobrarle el doble cada mes a un 20% de sus clientes, y que el consumo medio, ponderando empresas y particulares, es de 100€, por hacer números redondos. Cada mes, Endesa se estaría financiando con 100€ extra de 2,30 millones de clientes, o sea, obtendría liquidez gratuita por valor de 230 millones de euros. Dicho así quizás no parezca mucho para la magnitud del negocio de Endesa, pero que me inyecten a mí 230 millones de euros todos los meses en mi cuenta, aunque luego tenga que devolverlos al mes siguiente. Le garantizo que le sacaría rendimiento a ese dinero aunque sólo fuese a base de intereses a corto plazo en el banco.

Lógicamente, estos números son meras elucubraciones, pero si hay alguien leyendo este artículo que jamás haya recibido una factura estimada al alza, que por favor lo indique en los comentarios. A mí desde luego me sorprendería. Jamás he recibido una factura cuyo consumo estimado fuese igual o inferior al real, jamás. Pero Endesa no es la única. El último recibo -que también he reclamado- es el del gas ciudad. Hace meses que Gas Natural no viene por aquí a leer el contador. Lo se porque ni siquiera deja el papelito para que llamemos nosotros para dar el consumo. Simplemente, no viene. Luego, en su factura (y en el recibo que mandan al banco) estiman lo que les da la gana y nosotros a llamar a países lejanos de medio continente para que alguien se aclare con nuestra reclamación. Llamadas por cierto, a números 902 que no están incluidos en nuestros planes de precio y cuyo sobrecoste para el usuario final financia en buena medida la operación de los call center en Latinoamérica.

De este modo, y volviendo al caso de Endesa, cobrando por un servicio que no llega a prestar -la potencia contratada- y financiando su tesorería con unos pocos cientos de millones de euros -o quizás más, no lo sé- de manera absolutamente amoral, es como actúa Endesa, al menos en este país. Ellos, doblemente indecentes por hacerlo en las circunstancias actuales que tenemos en España y nosotros, doblemente idiotas por permitirlo. En cualquier país civilizado rodarían cabezas. Aquí, si acaso, rodará la mía por denunciarlo. Y es que me parece escandaloso que algunos de los más famosos políticos que ha dado este país estén colocados en altos cargos de estas empresas, de manera casual, supongo. Bueno, quizás no.

Todavía más mediocres

Logo Financiado por Kickstarter
Logo Financiado por Kickstarter

El otro día escribía un post titulado Mediocres, S.A. acerca del proyecto de ley de fomento de la financiación empresarial que maneja el [des]gobierno. En él denunciaba que el gobierno está trabajando en una ley para volver a atizar a los emprendedores, a los creativos y a los micro empresarios de este país. No contentos con dificultar el acceso a la financiación pública, nuestros mediocres gobernantes se han propuesto acabar con la micro financiación privada. No se acostumbre a ver el logotipo de la izquierda en este país de mediocres…

Lo cierto es que el artículo no ofrecía demasiados datos concretos del impacto que tendrá esta ley, entre otras cosas porque no disponía de los datos cuando lo escribí. Sin embargo, la diosa fortuna ha hecho que esos datos lleguen ellos solitos a mi bandeja de entrada en forma de correo electrónico remitido por Kickstarter, la web de crowdfunfing más grande del mundo. En mi artículo comentaba que en algunas ocasiones he aportado mi granito de arena a algunos proyectos que se han financiado de manera privada siguiendo este modelo y lo he hecho precisamente a través de esta popular web, referente del sector.

Pues bien, quiero compartir los datos que acaba de hacer públicos Kickstarter para que tengamos una idea de como el [des]gobierno quiere regular -más bien atrofiar- un importante motor emergente de la economía en otros países justo cuando empieza a hacerse popular en España. El correo electrónico original con todos los datos en inglés está disponible aquí para quien lo quiera leer.

Desde su creación, Kickstarter ha logrado recaudar más de 1.000 millones de dólares para inversiones en nuevos proyectos. En total, 5,7 millones de personas han invertido en los proyectos anunciados en la popular web. Lo interesante de este dato es que más de la mitad de ese dinero se ha recaudado en los últimos 12 meses, algo que muestra claramente el crecimiento y potencial de este modelo. Creo que esto es precisamente lo que ha hecho que el [des]gobierno pretenda cargárselo. Imagínese, ¡conseguir financiación para su proyecto sin engordar las arcas del Sr. Botín y sin pasar por caja para dar nada a los políticos! ¡Qué osadía!

¿Pero es esto una tendencia mundial o sólo los yanquis hacen esto? Pues mire, los 5,7 millones de personas que hemos invertido en estos proyectos venimos de 224 países y territorios de los 7 continentes. Dice el [des]gobierno, como siempre, que su ley es para proteger al pequeño inversor, claro, claro… Este modelo es tan malo y tan peligroso sin la pertinente regulación que de los 5,7 millones de personas que hemos invertido sin regulación alguna en al menos un proyecto, 1,7 millones, el 30%, hemos repetido experiencia. Cualquier negocio de Internet sufre por tener una tasa de repetición del 5% y estos señores de kickstarter barajan una tasa de repetición superior al 30%. Lo más curioso: casi 16.000 personas han invertido en más de 50 proyectos. Ya podemos hablar de profesionales del crowdfunding.

De los 1.000 millones de dólares recaudados, 619 millones provenían de personas que ya habían invertido en otros proyectos. O sea, el 62% del capital invertido proviene de personas con buenas experiencias previas.

El día que se lanzó Kickstarter, el 18 de Abril de 2009, 40 personas invirtieron 1.084 dólares en 7 proyectos, a una media de 155 dólares por proyecto. El 13 de marzo de 2013, apenas 4 años después, 54.187 personas invirtieron un total de 4.029.586 dólares en 1.985 proyectos distintos, a una media de unos 2.000 dólares por proyecto. Ahí tienen ustedes la progresión de un mercado y un modelo empresarial absolutamente explosivo.

En estos escasos 5 años, esos 1.000 millones de dólares han ido a financiar, entre otras cosas, documentales, juegos de mesa, obras de teatro, miniordenadores Arduino, libros de arte, exhibiciones fotográficas, espacios públicos, plataformas de código abierto, libros de cómic, musicales, lámparas, piscinas, restaurantes, esculturas, camiones de alimentos, cuartetos, vídeos de animales domésticos, carteras finas, películas de terror, libros de poesía, novelas gráficas, videojuegos, satélites, miniaturas, albums de hip-hop y el instituto Marina Abramovic. Esto es sólo una muestra de lo que nos perderemos en España por culpa de los inútiles que tenemos tomando decisiones que malgastan su tiempo y nuestro dinero creando leyes y más leyes, reglas y más reglas, normas y más normas, que solo sirven para empobrecer a los de siempre y enriquecer a los de siempre.

Quiero acabar este post traduciendo el mensaje final de Kickstarter. Es el espíritu emprendedor hecho verbo. Justo lo contrario de lo que promueven los mediocres politicuchos que nos [des]gobiernan:

“Cualquier cosa que tengas en mente, ¡hablemos! 1.000 millones de dólares significa que las personas tienen interés en las nuevas ideas, y que compartiendo las ideas con nuestros amigos, con nuestros familiares y con todo el mundo en Internet, podemos conseguir cosas realmente extraordinarias. Celebramos todas las ideas geniales que ha habido en todo el mundo y todas las que quedan por llegar, agradeciéndoos a todos que seáis como sois. Mil millones de gracias.”

Y ojo, sólo un apunte más: Kickstarter es sólo una de las numerosas plataformas serias de crowdfunding que existen. Si piensan hacer números, hágalos incluyendo a todas.

 

 

Mediocres, S.A.

Sociedad Mediocre
Sociedad Mediocre

Un país con dirigentes mediocres sólo puede generar una sociedad mediocre. Ahí es hacia donde nos dirigimos cogiendo velocidad conforme el tiempo pasa y nuevas leyes, normas y estupideces varias van apareciendo. Este gobierno es mediocre. El anterior también lo fue y sospecho que el próximo también lo será. Y mientras tanto, Botín más rico y usted más pobre. Curiosa coincidencia, ¿verdad?.

Ayer me contaron que el [des]gobierno prepara una “Ley de fomento de la Financiación Empresarial” que entre otras cosas regulará el crowdfunding. Es que no falla: algo empieza a funcionar y llega el gobierno de turno a meter la mano y estropearlo. El crowdfunding surge en Estados Unidos como solución a la financiación privada de proyectos a base de micro aportaciones. De este modo, si uno tiene una buena idea puede explicarla en una web y presentar su plan de negocio y cualquiera que pase por allí puede hacer su aportación para financiar su proyecto. A cambio, se lleva lo que ofrezca el emprendedor.

La idea es sencilla: si no tienes nada más que una buena idea, y quieres ponerla en marcha rápido, convence a los curiosos de que la idea es buena y ellos te la financiarán. Con ello, un emprendedor evitaba, por ejemplo, tener que jugarse su casa para lanzar un proyecto. Si el proyecto no funcionaba, nadie perdía una cantidad copiosa de dinero y por el contrario, si funcionaba, todos contentos. Bueno, bonito y barato. En la cuna del emprendimiento, que es Estados Unidos, este modelo ha funcionado muy bien catapultando algunos proyectos a base de decenas o centenas de miles de inversores, cada uno aportando unos pocos dólares a cambio de un producto o servicio, normalmente interesante y pionero en el mercado. Yo mismo participé hace unos años aportando $85 USD al lanzamiento de este interesante producto en Estados Unidos.

Pues como esto estaba empezando a funcionar en España, el [des]gobierno parece que planea joderlo. La idea es también sencilla: Si esto funciona como Dios manda, se le acaba la posición de abuso a mis amigos los banqueros y no pueden seguir quedándose con las casas de los prójimos, así que vamos a “regularlo” para poner las cosas un poco más difíciles todavía al currito de turno. Y yo traduzco lo que supongo que piensan los políticos: como hemos jodido por completo el acceso a la financiación de los emprendedores y micro-empresarios, y el propio mercado ha encontrado la manera de sobreponerse a estas zancadillas, que nosotros hemos creado con la inestimable ayuda de nuestros amos, los banqueros, tenemos que destruir la salida que han encontrado mediante el crowdfunding y seguir castigando el emprendimiento, las buenas ideas y las ganas de hacer algo.

Entre otras cosas, lo que el [des]gobierno planea es que las plataformas de crowdfunding, que son simplemente unas webs en la que se reúnen emprendedores e inversores en potencia, tengan que registrarse en el Banco de España, en la CNMV, tener un capital social de al menos 50.000€ y/o un seguro de responsabilidad civil de 150.000€. Vamos, que como es de esperar, y como quien no quiere la cosa, el Banco Santander, el BBVA y el Sabadell imagino que se van a convertir -en breve- en las únicas plataformas de crowdfunding legales en España. Una vergüenza -para los que aún tenemos cierto sentido de la vergüenza, claro.

Nuestra mediocre sociedad con sus mediocres cretinos que la gobiernan a la cabeza jamás contará con un Mark Zuckerberg que creó Facebook desde su habitación del internado de la facultad, jamás tendrá un Steve Jobs, que creó Apple desde un garaje Californiano, jamás verá a un Bill Gates que creó Microsoft desde un despachito alquilado en Alburquerque en Nuevo México, jamás permitirá que un Larry Page y un Sergey Brin, estudiantes de doctorado, creen Google… No sigo que me deprimo.

Cuando lo lógico sería analizar la regulación que existe en el país de origen de este modelo empresarial, estudiar los magníficos resultados que allí se consiguen y liderar un proyecto similar en España fomentando la creación de proyectos y la inversión privada, aquí hacemos justamente lo contrario. Obviamos todo aquello que hace que el sistema funcione, creamos unas reglas que dificulten el modelo y jodemos, una vez más, algo que funcionaba.

Creo que se estima que en 2013, se invirtieron en España en modelos de crowdfunding alrededor de 10 millones de euros. A ver cuanto se invierte una vez se apruebe esta ley que, entre otras cosas, limita inversiones máximas por persona en proyecto (3.000€) y al año en general (6.000€). Debemos ser el único país de idiotas que limita las cantidades que la inversión privada puede realizar en proyectos empresariales privados. ¿No es curioso que este gobierno de derechas cercene la libertad de inversión en proyectos privados? De verdad, que es de chiste. Yo propongo cambiar el nombre de este país a Mediocres, S.A., porque supongo que nadie me negará que nos viene como anillo al dedo.